Historia de La Rioja (España)

Localización de la Comunidad Autónoma de La Rioja en España.

Introducción

Hasta la llegada de los romanos en el siglo II a. C. estuvo ocupada por tres tribus: los berones, que se encontraban en el Valle del Ebro, los pelendones en las zonas de sierra y los vascones en algunas zonas de la Rioja Baja. La región fue invadida por musulmanes a principios del siglo VIII. Tras su reconquista, a comienzos del siglo X, la región pasó a formar parte del Reino de Navarra.

Los territorios de La Rioja alta y media fueron reconquistados en 923 por el Rey Sancho Garcés I del Reino de Pamplona con la colaboración del Reino de León; al este del río Leza, la comarca de La Rioja baja, sería reconquistada también por este rey pero volvería a pasar a manos musulmanas, siendo recuperada otra vez y ya de manera definitiva por el Rey de Nájera-Pamplona García Sánchez III, "el de Nájera" (1035-1054).[3]

Posteriormente, con la muerte de Sancho Garcés I, su hijo García Sánchez I, que ya reinaba en Nájera, heredó también los territorios de Pamplona. Mantuvo la sede de la corte en la localidad najerina, creando así el llamado reino de Nájera-Pamplona. Cuya primera etápa histórica terminaría mucho tiempo después, con el asesinato del rey najerino Sancho Garcés IV, "El Noble" (1054-1076).[3]

A continuación de la muerte de Sancho Garcés IV de Navarra (También denominado Sancho Garcés IV de Pamplona) en 1076 se produjo la conquista por parte de Alfonso VI de León del territorio riojano [2]

Monasterio de San Millán de Suso con el Portaliello de Gonzalo de Berceo con los sarcófagos de los siete infantes de Lara y tres reinas navarras.

Para solucionar sus disputas, los reyes Sancho VI el Sabio Y Alfonso VIII acordaron en 1176 someter sus diferencias al arbitraje de Enrique II de Inglaterra en una entrevista celebrada entre Nájera y Logroño. El laudo del rey inglés dictaminó que las fronteras volvieran a la situación anterior a 1163, finalizando así las disputas por este territorio, perdiendo finalmente la monarquía navarra la soberanía sobre la región y consolidándose a partir de 1179 el territorio riojano como tierra de frontera del reino de Castilla. [7]

Después de este momento, el título de Rey de Nájera se conservaría como parte de la intitulación regia castellana; amén de que el reino seguiría existiendo, durante varios siglos más, como un estado diferenciado en el conjunto de los que regían los monarcas castellanos, al igual que sucedió con otros territorios como el reino de Galicia.[10]


Durante épocas posteriores, se producirían numerosos sucesos históricos importantes, como por ejemplo, el asedio de Logroño por las tropas de Asparrot en 1521, la publicación del Compendio Historial de La Rioja en 1701 obra de Mateo Anguiano o los levantamientos en Logroño y Fuenmayor contra las tropas francesas en 1808, durante la guerra de la independencia española. Contienda durante la cual en La Rioja se organizó La Junta de Rioja en 1809 para luchar contra el invasor; con tres grupos de resistencia comandados desde la misma: El Batallón de voluntarios de La Rioja, el Regimiento provincial de Logroño y el Escuadrón de los Húsares de La Rioja. Asimismo, también cabe mencionar la fundación de la Real Sociedad Económica de La Rioja en 1790, la cual fue una de las sociedades de amigos del país fundadas en España durante la ilustración y que tanta importancia tuvo en las reivindicaciones políticas de reunificación riojana posteriores.[11]

Mapa de La Rioja dividida en Alta y Baja realizado por Tomás López en 1769.

En el siglo XVIII tras la guerra de sucesión y la llegada de los Borbones a España, se realizó la división del territorio español al modo francés en 18 circunscripciones llamadas intendencias, buscando de esta manera mejorar la administración del estado. Hasta ese momento España era un país atomizado, dividido por antiguos señoríos y legislaciones locales entre otras figuras, sin una estructura que permitiera gobernar de manera eficiente. La Rioja quedaría asignada a las recién creadas intendencias de Burgos y Soria principalmente. [17]


Se conformó en comunidad autónoma uniprovincial durante la transición a la democracia tras un rechazo de sus habitantes a ser integrada en otra región, fuera Castilla y León, el País Vasco o en un país Vasco-navarro, como algunos defendían y después de múltiples movilizaciones que reivindicaban su autonomía. El Estatuto de Autonomía se firmó el 9 de junio de 1982,[18]​ después de un proceso electoral en el que 172 de los 174 municipios riojanos votaron a favor de la decisión autonomista. Pasando a celebrarse a partir de ese año en esa fecha el Día de La Rioja.

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