Historia de Jalisco

El territorio del Estado Libre y Soberano de Jalisco se encuentra habitado desde hace alrededor de 15,000 años según lo indican restos humanos (entre ellos fragmentos de cráneo y diversidad de vestigios de animales, junto con otros testimonios de objetos manufacturados, descubiertos alrededor de las lagunas de Zacoalco y Chapala, que entonces estaban unidas entre sí. Se han podido localizar puntas de flecha, raspadores de cuerno de venado, agujas, punzones, silbatos, anzuelos y colgantes de hueso o colmillos,

Periodo Virreinal (1542 – 1786)

Tras la conquista de Tenochtitlán por parte de los españoles, el resto del territorio nacional y parte de lo que hoy son los Estados Unidos de América pasaron a dominio hispano. Debido a la baja densidad de población, el territorio de la Nueva Galicia no ocasionó problemas para ser conquistado; sin embargo, en Michoacán, los españoles tuvieron que enfrentarse a los indígenas que ofrecieron fuerte resistencia al invasor.

Crecimiento de Guadalajara

A comienzos del siglo Xv, franceses e ingleses daban ya claras muehistoria de Nueva Galicia, sobre todo porque dio lugar a una trascendental metamorfosis económica, política y demográfica experimentada por la región. [[Guadalajara (Mé para una larga serie de intereses de toda índole, principalmente económicos. En 1767, la situación cambiaría súbitamente donde imperaban las misiones de los jesuitas. Carlos III, molesto por su resistencia al poder real más las numerosas acusaciones de que era objeto la Compañía de Jesús, se dispuso a proscribirla y expulsar a todos sus miembros de los dominios españoles.

Localización geográfica de Guadalajara.


Los jesuitas fueron sin embargo reemplazados por los franciscanos. Tras el descenso de habitantes sufrido por casi todo el Virreinato hasta mediados del siglo XVII, a causa de las continuas guerras con los indígenas, Nueva Galicia inició un considerable crecimiento que se acentuó a partir de 1720, y más aún después de 1760. Siempre se conservó la misma proporción entre los diferentes tipos de habitantes que, al comenzar el siglo XIX, se manifestaba con estas cifras:

  • Una tercera parte de indios, (172,676),
  • Otra de españoles peninsulares y criollos (164,420)
  • Y el resto, negros,
  • mulatos y demás castas (179,720).

Alrededor de 1713, la población de Guadalajara llegaba a unos siete mil habitantes, en tanto que para 1738 se estimaba en alrededor de 12 mil habitantes, 20 mil a mediados de siglo y casi 35 mil al comenzar el siglo XIX. Guadalajara se transformó rápidamente en un centro de comercio privilegiado. Las alcaldías mayores y los corregimientos pasaron a denominarse "partidos", permaneciendo sujetos a su respectiva intendencia mediante subdelegados impuestos por el propio intendente. Se pensaba acabar con el antiguo contubernio de comerciantes y alcaldes, así como imponer orden en el manejo oficial y, sobre todo, en evitar la evasión de impuestos. La Caja Real de Guadalajara engrosó beneficios, aumentando, por ejemplo, al doble sus ingresos entre 1770 y 1800.

Con un total de 26 partidos políticos, inició en su comando la Intendencia de Guadalajara, pero no tardaron en suscitarse algunos cambios importantes. Después de 1803, Juchipila y Aguascalientes se unieron a Zacatecas; Colima pasó a Guadalajara, y desapareció por completo el gobierno de las fronteras de San Luis de Colotlán, cuyo territorio se adhirió al partido de Bolaños, aunque el subdelegado fijó su residencia en Colotlán. Finalmente, Compostela y el departamento naval de San Blas se convirtieron también en partido de la Intendencia de Guadalajara.

Para dar lugar a la independencia debieron enfrentarse criollos contra peninsulares, formando bandos opuestos perfectamente definidos. A este supuesto se contrapone el hecho ya establecido de cómo muchos de los españoles peninsulares estaban, de por sí, más al servicio de los núcleos criollos privilegiados que al del mismo Rey; ello sin considerar que el criollaje no favorecido, al margen de las familias prominentes, recelaba de ambos grupos, y que más de algún miembro de estas esferas encumbradas aún no digería ni olvidaba su profundo resentimiento por haber sido desplazado por unos y relegado por otros. Con la implantación de las intendencias a partir de 1786, se agravó todavía más la repulsa criolla hacia los empleados públicos "gachupines".

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