Historia de Islandia

La historia de Islandia es corta en comparación con la mayoría de los países europeos, ya que la presencia humana en la isla comienza a finales del siglo IX. También desde un punto de vista geológico, Islandia es una isla joven, pues se formó hace aproximadamente 20 millones de años tras una serie de erupciones volcánicas submarinas en la dorsal mesoatlántica. Las muestras de roca más antiguas datan de hace ca. 16 millones de años.

Descubrimiento y colonización

Imagen del dios Thor conocido como " Estatua de Eyrarland", encontrado en Islandia.

Islandia, una isla entre Noruega y Groenlandia, permaneció durante largo tiempo como una de las islas más grandes del mundo sin población humana. Islandia ha sido considerada por algunos como la tierra que el marino griego Piteas llamó Thule, pero la hipótesis no se sostiene en la descripción de una tierra poblada y abundante en leche, miel y fruta. Algunos investigadores no soslayan la posibilidad de un cambio climático, y consideran que el nombre de la vecina Groenlandia (tierra verde) podría indicar condiciones más favorables en el pasado.

En 1904, 1923 y 1933 fueron descubiertas en Islandia 3 monedas romanas del siglo III, acuñadas durante el gobierno de los emperadores Aureliano, Probo y Diocleciano. La teoría más aceptada es que fueron llevadas ahí en una época bastante posterior.

Por fuentes literarias se sabe que Islandia fue visitada por primera vez por monjes irlandeses ( siglo VIII), que fueron expulsados por colonos vikingos a fines del siglo IX. Sin embargo, no se han hallado vestigios arqueológicos de tales asentamientos. El geógrafo irlandés Dicuil menciona en su libro De mensura Orbis terrae (ca. 825) un país de nombre Thule, con el que podría referirse bien a Islandia o al norte de Noruega, donde la oscuridad reina durante el invierno, pero en el verano la luz es tan fuerte que arranca los colores de las ropas.

El historiador islandés Ari Þorgilsson escribió en el Íslendingabók (inicios del siglo XII) que los primeros colonos noruegos encontraron pequeñas campanas que habían sido utilizadas por los monjes irlandeses, pero no hay pruebas arqueológicas que sostengan esa aseveración.

Mjölnir de Fossi, (de cruz invertida o cabeza de bestia) descubierto en Islandia.

Además del Islendigabók, los primeros asentamientos nórdicos son también descritos en el Landnámabók (finales del siglo XII). A mediados del siglo IX, marinos nórdicos alcanzaron las islas Shetland y las Feroe. Algunos de esos marinos se desviaron en su ruta y llegaron a la desconocida Islandia. Según el Landnámabók, el primer noruego en pisar Islandia fue un nombre procedente de la provincia de Agder llamado Naddoddr, que sólo permaneció en la isla por un breve tiempo. Cuando regresó a Noruega, llamó la isla Snæland (Tierra de nieve). El nombre con el que el país sería conocido posteriormente, Island (Tierra de hielo), fue de Hrafna-Flóki Vilgerðarson, también conocido como Hrafna-Flóki (Cuervo-Flóki), quien pasó el invierno en la playa de Barðaströnd, en el fiordo Breida. La primera persona en pasar el invierno en sus tierras fue sin embargo el sueco Gardar Svavarsson.

De acuerdo al Landnámabók, el primer asentamiento permanente fue fundado en Reikiavik en 874 por Ingólfur Arnarson, en el mismo lugar donde actualmente se asienta la capital islandesa. Las investigaciones arqueológicas han demostrado que en el área de la ciudad actual hubo un asentamiento en la década de 870. En los siguientes años llegaron más colonos procedentes de Noruega, oriundos posiblemente de las regiones de Vestlandet y Hålogaland, pero también desde las colonias nórdicas en Irlanda, Escocia, el norte de Inglaterra, las Shetland, las Orcadas y las Islas Feroe. Posiblemente también llegaron colonos desde otras regiones nórdicas, como Suecia y Dinamarca, pero en números considerablemente menores.

Los que llegaron desde las Islas Británicas quizás llevaban consigo esclavos y servidumbre de origen celta, como parecen demostrarlo algunos estudios genéticos en la población islandesa en el año 2000, realizados en el cromosoma Y (heredado entre varones), que sugieren que entre 20 y 25% de los islandeses tendrían antepasados irlandeses o celtas. Otro estudio de ADN mitocondrial (heredado sólo de la madre) sugiere que las raíces genéticas de la mayoría de la población islandesa se encuentran principalmente en Escandinavia y las Islas Británicas, pero también cuentan con elementos sami y de pueblos de Europa Central.

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