Historia de Galicia

Galicia (en gallego oficialmente, Galicia) es una comunidad autónoma española situada en el noroeste de la Península Ibérica.

Etimología

La denominación deriva del topónimo Gallaecia. Con este nombre los romanos identificaban a la provincia del Imperio romano que abarcaba el tercio de la península Ibérica situado al norte del río Duero y al oeste del río Pisuerga.

Aunque en esta extensa área territorial convivían grupos humanos asentados desde el Neolítico, el nombre procede de los celtas (conocidos como “celtas de Urnenfelder” (‘campos de urnas’), un grupo de indoeuropeos que se asentaron en la península durante el periodo calcolítico (entre el 2300 y el 1800 a. C.) y posteriormente a partir del siglo IV a. C. (celtas de la cultura Hallstatt o Sefes).

Los celtas aparecen por primera vez en los textos del historiador griego Hecateo de Mileto que en el año 517 a. C. se refiere a ellos con el nombre de κέλτης kéltis (‘ocultos’). Es posible que ese nombre provenga de la mitología griega, en la que se ubicaba al pueblo celta como descendiente de Celtus[1] transformándose en celti (céltae) al incorporarse al latín.

Sin embargo el término celtae era muy genérico para identificar la gran variedad de asentamientos celtas en Europa, por lo que pronto comenzaron a ser clasificados en función de sus lenguas o de las deidades que veneraban. De esta forma en las islas Británicas se podían encontrar celtas goidélicos y britones entre otros clanes, en tanto que los de la península Ibérica serían conocidos como καλλαικoι (kallaikoi), tal como relata Estrabón en el siglo I a. C.

Si bien kallaikoi era sólo la denominación de los clanes celtas galaicos situados en torno a la desembocadura del río Duero, este término acabó identificando a todos los del noroeste peninsular.[4]

La denominación del territorio se consolida en el año 239 d. C. con la reforma administrativa emprendida por Diocleciano cuando es creada la provincia Gallaecia segregándola de la Tarraconensis al abarcar los conventus Bracarensis, Asturiacensis y Lucensis.

El topónimo se conservará incluso en árabe: en los mapas y textos de los cronistas del Califato Omeya de Córdoba, aparecerá como Jalikiah, Yiliquí o Yilliquiyya. Posteriormente derivaría en Galiza, Galicia y en francés, Galyce.

En cuanto a la etimología, la teoría más consolidada (de Higino Martins, 1990) indica que Galicia procede de la raíz indoeuropea kala (‘refugio, abrigo’), que pasó a las lenguas gaélicas como gall (madre, tierra). Esta teoría es además coherente con las que vinculan el étimo a la Diosa Madre de los celtas, Cal-Leach,[6] de cuyo análisis se identifican los significados de ‘piedra’, ‘roca’ o ‘duro’ en coherencia con la orografía granítica sobre la que se asentaban estos clanes.

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