Historia de Filipinas

España y Filipinas, de Juan Luna. También conocido como España Guiando a Filipinas, apareció en el libro El legado de España a Filipinas acompañada del siguiente epígrafe: España guiando a Filipinas por la senda del progreso. Hoy es la pieza central de la Sala Luna del Museo López.

La Historia de Filipinas muestra una gran cantidad de influencias, culturas y razas que se asentaron y se mezclaron en el archipiélago. Cultural y lingüísticamente la mayor parte de la población es de origen austronesio, aunque a partir del siglo VII recibió comerciantes y población procedente del mundo indio que era preponderante en el sureste asiático, y a partir del siglo XIV el Islam tuvo presencia en el archipiélago (entre un 5 y un 10% de los filipinos siguen profesando esta religión). La colonización española que duró más de tres siglos e influyó en las tradiciones culturales y religiosas (un 90% de la población es cristiana, predominando el catolicismo). Los misioneros españoles cristianizaron a la mayoría de la población y fundaron escuelas, universidades y hospitales en todas las islas del archipiélago. Además durante todo el período histórico documentado, Filipinas comerció extensamente con el mundo indio, el mundo musulmán, además de China y Japón.

Al final de la guerra Hispano-Estadounidense, los Estados Unidos se anexionaron de facto las Filipinas alegando la validez el Tratado de París y aduciendo que "los filipinos eran incapaces de autogobernarse" y necesitaban "ser cristianizados", a pesar de haber sido un país católico durante casi dos siglos y medio. Tras la ocupación del Imperio Japonés durante la Segunda Guerra Mundial y su posterior derrota, las Filipinas alcanzaron la independencia total de Estados Unidos en julio de 1946.

Con una economía muy prometedora en las décadas de 1950 y 1960, a finales de la década de 1960 y principios de 1970, las Filipinas albergó un levantamiento del activismo estudiantil y una gran inquietud civil en contra de la corrupción de la dictadura de Ferdinand Marcos, quien declaró la ley marcial en 1972. Tras el asesinato del principal líder de la oposición, Marcos tuvo que huir del país, desbancado por la Revolución Popular.

Desde entones la historia de Filipinas se ha visto marcada por una severa inestabilidad política, que unida a una serie de desastres naturales y una productividad económica obstaculizada por diversos factores, ha provocado que los sucesivos gobiernos solo hayan sido capaces de paliar parcialmente los severos problemas socio-económicos que padece el país.

Período precolonial

Prehistoria

Se cree que los primeros humanos llegaron por lo menos hace 30.000 años mediante un puente de tierra natural que unía las islas con el continente asiático. Descubrimientos arqueológicos sugieren que los negritos ( Ati) se instalaron en las islas hace más de 5.000 años, y fueron más tarde desplazados en gran parte por los austronesios provenientes de Taiwán. A la llegada de los españoles los autronesios eran predominantes y hablaban diversas lenguas de la subfamilia filipina (ver también lenguas de Filipinas).

Primeros estados

Una página del Códice Boxer que muestra una escena de la aristocracia clásica filipina.

Aunque antes de 1000 d.C., ya existían varias sociedades de carácter marítimo en las islas, no había una unificación política que abarcara todo el archipiélago filipino. En cambio, la región estaba salpicada por numerosos barangays semi-autónomos (nombre por el que se conoce a los asentamientos que van desde las aldeas a las ciudades-estados.

Durante la dinastía Sri Vijaya (683–1377) y el imperio Majapahit (1293–1528), numerosos inmigrantes y comerciantes de Sumatra, Java y la península Malaya se asentaron en Filipinas.

En el año 900 la dinastía de Tondo, de procedencia indostánica, se asentó en la bahía de Manila y se desarrolló a través de un comercio muy activo con los comerciantes chinos en los mares de la zona. Ese comercio se convirtió más tarde en una ruta de contrabando, después de las restricciones impuestas al comercio exterior en China. Durante esta época, el ministro Jayadewa presentó un documento de condonación de deudas a Angkatan y su hermano Bukah, hijos de Namwaran. Este acuerdo quedó grabado en el documento más antiguo conocido de Filipinas, la inscripción Laguna que fue grabada en una lámina de cobre.[1]

La inscripción Laguna de la Dinastía de Tondo.

La aportación más importante de la tradición india fue el idioma sánscrito, que dejó su marca en las lenguas autóctonas,[4] Ya desde el siglo XIII la religión islámica y algunas instituciones políticas de carácter musulmán se habían implantado en áreas del archipiélago filipino. El islam adquirió cierta importancia posteriormente con la creación del sultanato de Sulú a comienzos del siglo XV y el de Maguindanao poco después, cuyas influencias se pueden todavía apreciar hoy en día en algunas partes de la isla de Mindanao.

Durante la dinastía Yuan (1271–1368) y la dinastía Ming (1368–1662), floreció el comercio entre Filipinas y China, lo que llevó al establecimiento de varios asentamientos chinos en el país. La influencia china se puede apreciar en el uso de la porcelana y de varios metales como el plomo, la plata o el estaño. También la introducción del arado de hierro forjado, la fabricación de fuegos artificiales y la pólvora se deben a la influencia china, además de algunas creencias y costumbres chinas que se conservan en la actualidad.

Los japoneses también dejaron su huella precolonial en las Filipinas mediante la enseñanza a los indígenas de cómo fabricar cierto tipo de armas y herramientas, así como a domesticar patos y peces para la crianza, unos métodos que los colonizadores españoles consideraron extremadamente avanzados y en muchos casos incluso superiores a los usos europeos de la misma época.

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