Historia de El Salvador

Escudo de El Salvador a partir de 1912.

La historia de El Salvador ha pasado por diversos periodos, los cuales han marcado su actual estado económico, político y social. Antes de la llegada de los conquistadores españoles a tierras americanas, el territorio estaba habitado por diversos pueblos amerindios que ya habían formado órdenes sociales sofisticados; con la conquista, el sincretismo y el sometimiento toman protagonismo hasta que, la entonces Provincia de San Salvador, adquirió su independencia del Imperio español, logrando su carácter de Estado en 1824 para formar parte de las Provincias Unidas del Centro de América, primero, y de la República Federal de Centro América, después, como una entidad federativa. El Salvador adquiere su estatus de república libre e independiente en 1859, luego de separarse de la Federación Centroamericana en 1841, unión que fue disuelta de facto dos años antes, en 1839, al haberse separado de esta el resto de estados centroamericanos, quedando solo El Salvador como miembro oficial de ella. A partir de mediados del siglo XIX, El Salvador inicia un lento proceso de consolidación económica y social como nación independiente hasta comenzar la concreción de esta con las Reformas liberales entre las décadas de 1870 y 1880. Esta coyuntura inauguraría el período denominado "La república cafetalera", que caracterizaría a la historia salvadoreña al menos hasta la década de 1920. En 1931 inicia un periodo conocido como la "dictadura militar", donde el ejército controla al Estado hasta 1979. Durante los años ochenta sucedió una guerra civil, dejando un saldo de muertos y desaparecidos sin precedentes en su historia. Es en 1992 cuando se firman los Acuerdos de Paz de Chapultepec, evento que marca el inicio de una nueva época en la historia de la nación. En la actualidad, la situación económica y social tiende a dificultar las posibilidades de superación de la población.

Época precolombina (entre el 10000 a. C.y 1524 d. C.)

Los primeros pobladores del territorio salvadoreño emigraron al final de la glaciación de Würm (alrededor del 10000 a. C.) estos eran grupos nómadas de cazadores-recolectores que reciben el nombre de paleoindios, que se dedicaban principalmente a la caza de los animales pertenecientes a la megafauna; uno de los lugares donde mejor se conserva su huella es la Cueva del Espíritu Santo.[2]

Tras la extinción de los últimos animales de la megafauna (alrededor del 8000 a. C.) los grupos nómades empiezan a dedicarse principalmente a la recolección y después a la agricultura con lo cual las poblaciones van haciéndose sedentarias.[2]

Período Preclásico (1500 a. C. - 250 d. C.)

Con la sedentarización de las poblaciones inicia el período preclásico, durante el cual: llegaron los mayas y lencas; se empezó a fabricar cerámica y las poblaciones fueron grandemente influenciadas por la cultura olmeca.

Preclásico temprano (1500 a. C. - 900 a. C.)

Durante este período se formaron las primeras aldeas agrícolas, algunas de estas permanecieron como simples aldeas, mientras que otras desarrollaron rasgos más avanzados. A la vez, aparecen las primeras cerámicas y los sitios tenían nexos comerciales con sitios ubicados en el área del Soconusco en el estado mexicano de Chiapas.[1]

El asentamiento más antiguo en el territorio es El Carmen que data del 1590 a. C. (±150 años). La cerámica de este sitio es muy similar a la encontrada en Chiapas y la costa pacífica de Guatemala.[3]

En Chalchuapa hay evidencia de asentamientos de los primeros pobladores en dos localidades: la orilla norte de la laguna Cuzcachapa y cerca del manantial El Trapiche; la evidencia de esta ocupación temprana data de alrededor del 1200. Al igual que en El Carmen la cerámica es muy parecida a la de Chiapas y Guatemala. Estos hallazgos apoyan la interpretación de que los primeros habitantes del occidente salvadoreño procedían de la región del litoral pacífico (entre Chiapas y Guatemala) y que probablemente eran hablantes de alguna lengua Zoque y practicantes de la cultura Mokaya.[1]

En la zona oriental, la evidencia más antigua de este período proviene del sitio arqueológico La Rama, el cual está conformado por huellas tanto humanas como de animales, los cuales datan de alrededor del 1500 a. C. según estudios de estratigrafía comparativa.[3]

Preclásico Medio (900 a. C. - 500 a. C.)

Al inicio de este período se empezó hacer notorio el crecimiento de la población de agricultores y una fuerte expansión demográfica en las zonas occidental y central del país probablemente por la introducción de nuevas variedades de maíz más productivas. Los principales sitios tenían nexos comerciales y se veían influenciados por el área olmeca y sitios ubicados en la costa pacífica de Guatemala.[1]

Los principales asentamientos de este período fueron: Chalchuapa (la cual fue fundada alrededor del 1200 a. C. y tenía durante este período como centro ceremonial a El Trapiche), San Nicolás, Barranco Tovar, Jayaque, El Perical y Antiguo Cuscatlán. Los hallazgos en los sitios de este periodo principalmente de El Trapiche muestran que las poblaciones de está época tenían una diversa complejidad social y diferenciación interna a comparación con las aldeas del preclásico temprano.[2]

Preclásico Tardío (500 a. C. - 250 a. C.)

Para el comienzo de este período se produjo una fuerte expansión demográfica, desarrollándose un considerable incremento en el número de poblaciones que se percibe principalmente en las tierras ubicadas a una altura por debajo de los 1000 metros y hasta los 1400 metros; con ello se amplió el contacto interregional y se desarrolló una serie de nexos culturales a través el sureste de Mesoamérica.[1]

Las principales poblaciones durante este período fueron: en el occidente salvadoreño, además de Chalchuapa, estuvieron Santa Leticia, Finca Rosita, Cara Sucia, Ataco, Tacuzcalco, Atiquizaya y Acajutla; en la zona central, Los Flores, Río Grande, El Campanario (estos tres ubicados en la zona de la Central Hidroeléctrica Cerrón Grande), El Cambio, Cerro del Zapote y Lomas del Tacuazín; en la región oriental se desarrolló Quelepa, La Laguneta y La Florida.[4]

Entre las características destacables en el área maya durante este período están: la cerámica Usulután, que fue producida primeramente en Chalchuapa, y las estelas talladas que demostraban el poder que tenían los gobernantes de una determinada población, ejemplos de estás estelas de este período en el país se han encontrado en Chalchuapa y Ataco (la estela hallada en este último se la considera de estilo Izapa pero cuenta con carácterísticas propias);[6]

Al final de este período se dio la erupción del Lago Ilopango lo cual causó el abandono de la mayor parte de la zona central y occidental, trasladándose los habitantes de las poblaciones deshabitados a lugares cercanos y altos.[2]

Período clásico (250 d. C. - 900 d. C.)

Durante el periodo clásico las ciudades dominantes del área occidental y central comerciaban y se veían influenciados grandemente por Copán y Teotihuacan, en cambio la zona oriental incluyendo Quelepa comerciaban y se veían influenciadas por poblaciones en el valle de Ulúa en Honduras y de Veracruz.[2]

Clásico Temprano (250 - 600)

A lo largo del periodo clásico temprano serían rehabitadas las zonas que habían sido deshabitadas por la erupción del Lago Ilopango.

En el área del cerrón Grande, en La Boquita se da una continuación en la cerámica del preclásico y a la vez está cerámica muestra conexión con Quelepa (la cual no había sido afectada por la erupción).[1]

En el occidente salvadoreños, Chalchuapa se mantuvo habitada durante este período aunque la construcción monumental se paró y la población se redujo debido a que los habitantes de las zonas más afectadas se trasladaron y se reorganizaron en comunidades en la Cordillera Apaneca posteriormente regresarían a Chalchuapa en conjunto con la población asentada en esa población iniciarían la construcción de Tazumal que se convertiría en el centro ceremonial de la ciudad.[2]

La zona central específicamente el valle de Zapotitan se mantuvo deshabitado de 150 a 200 años después de la erupción, al poblarse nuevamente el valle se levantaron nuevas poblaciones de los cuales se alzó San Andrés como ciudad dominante, una de las poblaciones bajo el dominio de San Andrés fue Joya de Cerén la cual fue conservada por la erupción del volcán Laguna Caldera alrededor del 600.[2]

La zona oriental no fue afectada por la erupción del Ilopango lo que permitió que los principales sitios durante el preclásico siguieran su desarrollo sin interrupción en el clásico, a estos se agregaron nuevos sitios principales, los cuales son: Brisas de Jiquilisco y San José Jucuarán.[4]

Clásico Tardío (600 - 900)

Durante el período clásico tardío, San Andrés y Chalchuapa (con su centro ceremonial en Tazumal) al occidente del río Lempa y Quelepa al oriente alcanzan su mayor auge; en el área del cerrón grande existieron varios sitios, tales como: El Remolino, El Tanque y La Ciénaga; ambos sitios cuentan con varios montículos ceremoniales incluyendo juegos de pelotas y plataformas para las residencias, por otro lado los artefactos encontrados en estos sitios son similares a los encontrados en Chalchuapa y San Andrés, lo que probablemente indica una unidad étnica entre las poblaciones de la zona occidental y central durante este periodo; mientras que en la zona oriental a la par de los sitios dominantes ya existentes surgen Los Llanitos y Asanyamba, por otro lado los artefactos de Quelepa y las estructuras construidas en este sitio durante este tiempo indican que está población y en general la zona oriental se vieron influenciados por sitios en Veracruz.[4]

Para el periodo Clásico Tardío ( 600 - 900) se establece la cultura de Cotzumalhuapa, cuya evidencia arqueológica en El Salvador ha sido descubierta en Cara Sucia; y los grupos étnicos y etnias que poblaban el territorio eran: lencas ( potones), uluas ( cacaoperas), mayas ( chortíes y pocomames), xincas y Chorotegas.[2]

A partir del 800, tras la caía y abandono de Teotihuacan, las principales ciudades mayas y de Mesoamérica fueron abandonadas, a raíz de esto muchas poblaciones fueron deshabitadas al final del clásico incluyendo San Andrés y Quelepa.[2]

Período posclásico (900 d. C. - 1524 d. C.)

Este período inicia con el abandono de la mayoría de las ciudades del período clásico y la emigración de los grupos nahuas conocidos como pipiles alrededor del 900 a 1200 y termina con el descubrimiento y conquista del territorio salvadoreño por los españoles.

Posclásico temprano (900 d. C. - 1200 d. C.)

En este período se dieron las migraciones pipiles y las áreas que presentan una fuerte evidencia de ocupación pipil son: el valle de Chalchuapa, la parte superior de la cuenca del río Acelhuate, el valle de Sonsonate, la porción central del país, la región metapán del Lago de Guija, la planicie costera alrededor de Acajutla y la Costa del Bálsamo.

Las ciudades principales fueron: Cihuatan, Las Marías (en la zona central), Chalchuapa, Igualtepeque (en la zona occidental), Loma China y Asanyamba (en la zona oriental); las principales ciudades del occidente y centro del territorio fueron grandemente influenciados por la cultura tolteca principalmente Cihuatan y Chalchuapa, mientras que la zona oriental se fragmentó internamente tras el abandono de Quelepa y La Laguneta lo cual es evidenciado en la cerámica; la mayoría de asentamientos estaban fortificados y situados en lugares altos.[4]

Al final de este período (alrededor del 1200), las ciudades de Cihuatán, Las Marías y las poblaciones tributarias de estos fueron destruidos, quemados y abandonados probablemente por un conflicto con otro grupo pipil. En el mismo tiempo se calcula la última emigración pipil y se encuentran asentamientos en la zona de Antiguo Cuscatlán (donde estuvo la que se convertiría para el posclásico tardío la capital de los pipiles).[1]

Posclásico tardío o Protohistórico (1200 - 1524)

Pueblos indígenas que habitaban el territorio salvadoreño durante el protohistórico: 1. Pipiles, 2. Potones o Lencas salvadoreñas, 3. Kakawiras o Cacaoperas, 4. Xincas, 5. Mayas Chortis, 6. Mayas Pokomames, 7. Chorotegas.

Durante este período, exactamente antes de la conquista española, el territorio estaba ocupado por tres grandes Entidades territoriales; siendo el más unificado el Señorío de Cuzcatlán, el cual se veía influenciado en gran medida por el Imperio Mexica.

Entre los pueblos indígenas de la región se encontraban los potones, chortis, xincas, kakawiras, chorotegas, pocomames, y pipiles, todos ellos pertenecientes al área cultural mesoamericana. De estas etnias o pueblos los más extensivos erán los pipiles y los potones o lencas salvadoreños, los primeros habitaban desde el río paz hasta el río lempa (con excepción de algunas áreas del recorrido de este último) cubriendo gran parte del occidente y centro de El Salvador; mientras que los potones se encontraban distribuidos en la mayor parte de la zona oriental, el departamento de Cabañas y en parte de los departamentos de Chalatenango y San Vicente. Los demás pueblos se distribuían de la siguiente forma: los mayas chortis habitan en la mayor parte del departamento de Chalatenango y en partes del municipio de Metapán en el departamento de Santa Ana; los mayas pocomames vivían al lado de los pipiles en las poblaciones de Chalchuapa, Atiquizaya y Ahuachapán; los xincas habitaban en el pueblo de Mopicalco (pueblo extinto ubicado cerca de la frontera con Guatemala); los kakawiras o cacaoperas vivían en dos enclaves dentro del territorio de los potones, específicamente en los departamentos de San Miguel, Morazán y La Unión; por último los chorotegas vivían en el pueblo de Nicomongoya (pueblo extinto ubicado cerca de la frontera con Honduras).[2]

Los pipiles

Los pipiles son un grupo de pueblos nahuas que como se dijo anteriormente emigraron a El Salvador entre el 900 y 1200 asentándose principalmente en el occidente y centro del territorio. La cultura de los pipiles era similar a la de otros pueblos del Centro de Mesoamérica, especialmente de las nahuas ( tolteca).[8]

Territorio estimado del Señorío de Cuzcatlán

Los pipiles encabezaron varios altepetl (ciudades-estados) en el territorio, siendo el de Cuzcatlán el que logró imponer su hegemonía, al unificar el territorio pipil para crear el Señorío de Cuzcatlán, sobreviviendo los altepetl sometidos, como provincias dependientes del Taketzani (Nahuatl clásico: Tlatoani) o gobernante de Cuzcatlán. Este señorío estaba organizado como una federación en donde cada uno de las provincias (que en total eran 74) tenían su propio gobierno y podían tener un nivel menor o mayor de autonomía de la cápital Cuzcatlán.[8]

Se considera al Señorío de Cuzcatlán como un Estado-nación debido a que con los datos aportados por fuentes históricas del siglo XVI (tales como: el conquistador Pedro de Alvarado, el oidor Diego García de Palacio y el obispo Francisco Marroquin) puede concluirse que el gobierno de Cuzcatlán tenía el suficiente poder sobre su nación para: reclutar individuos para la guerra o las obras públicas; imponer y cobrar impuestos; y decretar y hacer cumplir las leyes. Estos son tres criterios generalmente aceptados y usados para poder distinguir y definir a un estado-nación.[2]

Grupos mayenses

Durante el posclásico tardío, los mayas chortí —que habían ocupado desde mucho tiempo atrás la región al norte del río Lempa en partes del municipio de Metapán ( Santa Ana) y el occidente y centro del departamento de Chalatenango— crearon el su propio señorío (al cual varios historiadores llamaron como Payaquí), que ocupaba también el departamento guatemalteco de Chiquimula y parte del suroccidente de Honduras; era como una confederación, es decir una entidad territorial donde el poder central tenía poco dominio sobre su territorio y las provincias que lo conformaban tenían un alto nivel de autonomía siendo prácticamente independientes y se unían principalmente en tiempos de crisis. Su capital probablemente era Copán (población que a principios de la época colonial fue dividida en las actuales Copán Ruinas y Santa Rosa de Copán; y que no debe confundirse con el sitio arqueológico del período clásico al que los mayas denominaban como Oxwitik).[8]

En el siglo XIII ocurrió la expansión de poblaciones mayas hablante de pocomam (cuyo idioma está emparentado con el poqomchí; por otro lado el origen de este idioma ocurrió en el departamento guatemalteco de Verapaz), a los cuales los pipiles les permitieron asentarse en Atiquizaya, Chalchuapa y Ahuachapán (sobre está última el cronista Diego García de Palacio menciona que las mujeres hablaban Pocomam y los hombres el idioma pipil) para servir de amortiguador fronterizo.[11]

Xincas y Lencas
Mapa de las entidades políticas que existían en El Salvador y el resto de Centroamérica en el siglo XVI antes de la llegada de los españoles

Los Xincas son una población de origen misterioso cuyo idioma parece estar más emparentado con el quechua, estudiosos como Eric S. Thompson basándose en la toponimia de las poblaciones salvadoreñas ubicadas en las costa propusieron que un principio los xincas se extendieron por la costa salvadoreña siendo posteriormente desplazados o asimilados a la población maya local (antes de la emigración de los pipiles), para el siglo XIII los pipiles les permitieron asentarse en la población de Mopicalco (actualmente extinta). Entre los siglos XIV y XV el señorío de Cuzcatlán empezaría a extender su área de influencia a través de establecer relaciones comerciales con sus vecinos o permitiendo a grupos poblaciones emigrar a los territorio vecinos bajo el auspicio del señorío, tras esto las poblaciones xincas de Guatemala principalmente las ubicadas en las costa pacífica se encontraron bajo la esfera de la influencia de los pipiles.[14]

Tras el colapso de Quelepa y otras poblaciones del período clásico, la zona oriental (habitadas por potones, cacaoperas y chorotegas) experimento una fragmentación política; tras lo cual entre los siglos XIII y XV los potones o lencas salvadoreños se unificaron formando su propio señorío (al que los pipiles llamaron Popocatepet; probablemente también formaban parte de tal los cacaoperas y chorotegas, se desconoce la situación política de estás dos poblaciones a la llegada de los españoles debido a la falta de documentación durante la conquista sobre el tema)[15]

Organización política antes de la conquista

Antes y durante la conquista, el territorio que en el futuro sería El Salvador se encontraba dividido en 3 partes:

  • Señorío Chortí (llamado por varios historiadores como payaqui; se extendió en partes del municipio de Metapán, gran parte del occidente y centro del departamento de Chalatenango, y formado también con el departamento guatemalteco de Chiquimula y parte del suroccidente de Honduras)
  • Señorío de Cuzcatlán (Señorío Pipil; se extendió desde el río Paz hasta el Río Lempa con algunas excepciones en el recorrido de este último)
  • Señorío Potón (denominado por los pipiles como Popocatepet; se extendió en toda la zona oriental, el departamento de Cabañas, y partes de los departamentos de Chalatengo y San Vicente)[8]
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