Historia de Chiloé

La historia de Chiloé, un archipiélago del sur de Chile, se inició con la llegada de los primeros seres humanos al territorio chilote hace más 5.000 años A.P.[2]

Primeros pobladores

Los conchales

Conchal de unos 4 m de espesor es la costa de Nercón, fiordo de Castro.

Por toda la costa este de la Isla Grande existen conchales, es decir, depósitos de conchas de moluscos por acción humana, acompañadas de herramientas de piedra y huellas de fogatas. Ocasionalmente también aparecen esqueletos de aves marinas y en ciertos casos, también de seres humanos. Todos estos restos señalan la presencia de grupos nómadas dedicados primariamente a la recolección de mariscos ( almejas, choritos, choros zapatos, entre otros) y secundariamente a la caza y la pesca. Entre lo encontrado en estos sitios hay cantos tallados (también conocidos con el término en inglés chopper), bifaces y lascas de piedra, además de algunos objetos de hueso. Los conchales más antiguos se han datado en unos 5.900 años AP y algunos de ellos permanecen en uso, pues las comunidades locales los ven como basureros de tiempos relativamente recientes.[n 2]

Los chonos

Los chonos son los primeros habitantes conocidos del archipiélago. El nombre designa a uno o varios pueblos nómadas marinos de baja estatura que habitaban desde Chiloé hasta el Golfo de Penas y que parecen haber estado relacionado con otros pueblos canoeros australes, como los alacalufes o kawésqar.[4]

Recorrían el mar interior de Chiloé y atravesaban el golfo Corcovado hasta los archipiélagos de los Chonos y las Guaitecas en embarcaciones de tres tablas, llamadas dalcas, y se asentaban temporalmente en sitios resguardados de los vientos, que pueden reconocerse por la presencia de sus conchales. Se dedicaban a la recolección de mariscos y a la caza de lobos marinos. Se postula que su principal sistema de cocción de alimentos, por medio de piedras calientes dentro de un hoyo cubierto luego con hojas de pangue, sería el antecesor del curanto. Se vestían con pieles de lobo y mantos tejidos con pelo de perro. La mayor parte de los registros de su idioma o idiomas se han perdido y no se puede saber a ciencia cierta si el pretendido idioma chono era o no un dialecto del idioma kawésqar; pero se postula que nombres como Laitec, Linlinao o Quenac provienen de esta lengua.[7]

Reconstrucción de una dalca en el museo de Dalcahue.

Los chonos fueron desplazados hacia el sur con la llegada de un pueblo sedentario desde el continente. Se trataba de una porción de los huilliches que buscaban nuevos lugares de asentamiento, posiblemente por el empuje de los mapuches de más al norte. Las relaciones entre chonos y huilliches no siempre fueron pacíficas, pero a mediados del siglo XVI ya se había producido una mezcla étnica y cultural entre ambos grupos. De este modo, los chonos comenzaron a practicar incipientemente la agricultura, principalmente de la papa, mientras que los huilliches adoptaron costumbres marineras de los chonos, principalmente el uso de la dalca. Con la llegada de los españoles, los chonos se trasladaron hacia zonas más alejadas, aunque emprendían continuas expediciones de pillaje que causaban temor en los poblados huilliches del sur de la Isla y alarma entre las autoridades españolas. Paulatinamente establecieron relaciones comerciales con los europeos, llegando a ser proveedores de esclavos, y en el siglo XVIII decidieron radicarse pacíficamente en Chiloé. Fueron reunidos en una misión en la isla Cailín y su cultura terminó por desaparecer, al sedentarizarse y mezclarse con los chilotes y otros pueblos canoeros del sur radicados en la misión.[4]

Estudios genéticos realizados en Chiloé señalan que la población de la isla Laitec presenta marcadores genéticos diferentes a los de otras poblaciones más septentrionales de Chiloé, y parecidos a los de pueblos fueguinos, lo que podría ser un indicador de ancestros chonos[8]

Los huilliches

En una época no determinada, probablemente en la primera mitad del segundo milenio de nuestra era, arribó al archipiélago un pueblo de agricultores y ganaderos de cultura y lengua mapuche. En la historiografía convencional han recibido indistintamente el nombre de huilliches, veliches o cuncos. Se establecieron en la zona norte de la Isla Grande, en los alrededores del canal de Chacao y luego se expandieron hacia el sur, colonizando territorios que hasta ese momento habían ocupado los chonos y mezclándose parcialmente con ellos. De este modo, los huilliches consolidaron su presencia en toda la costa norte y la porción septentrional de la costa oriente de la Isla Grande, principalmente en la península de Rilán, y también en toda Quinchao y sus islas vecinas. Al sur del fiordo de Castro por la costa o más al sur, entre Chonchi y Huildad, habitaban los payos que parecen haber sido huilliches y chonos mezclados y lo suficientemente diferenciados culturalmente para ser considerados otro pueblo por los conquistadores españoles.

Variedades chilotas de papa, con la excepción del tubérculo de piel blanca está a la derecha de la foto. De izquierda a derecha y de adelante hacia atrás: michuñe, cabrita, blanca tonta, guadacho, Yagana-INIA (moderna) y güicaña.

Los huilliches practicaban una agricultura de roza y sus principales cultivos eran la papa, el maíz, el mango (un cereal) y la quínoa. Sólo cultivaban terrenos cercanos al mar, rozados a fuego y despejados, y nunca colonizaron el interior de la Isla Grande[n 3] su principal herramienta era la luma, un palo aguzado que se entierra en el suelo haciendo fuerza con el torso y luego se levanta para abrir surcos. Criaban un auquénido llamado chilihueque, probablemente alguna variedad de llama, que les daba lana y carne y que se extinguió antes del siglo XX. Complementaban su alimentación con la recolección de frutos silvestres y productos del mar. De su contacto con los chonos, aprendieron a confeccionar dalcas de tres tablas de alerce y en lo sucesivo las emplearon para sus viajes dentro del mar interior e incluso hacia el continente.

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