Historia de Córcega

La bandera de Córcega, símbolo de su independencia nacional.
Pasquale Paoli (Córcega) somos italianos de nacimiento y sentimientos, pero en primer lugar sentimos italiano por la lengua, las raíces, la aduana, las tradiciones y todos los italianos son todos los hermanos para la Historia y para El dios.... Así como Córcega no queremos ser unos esclavos, ni " rebeldes " y como italianos tenemos el derecho a ser tratado como todos los demás hermanos italianos.... Nosotros ' ll ser libres o no seremos nada... Ganaremos o moriremos (contra los franceses) con nuestras armas en nuestras manos... La guerra contra Francia es justa y santa ya que el nombre de Dios es santo y justo y aquí sobre nuestras montañas aparecerá para toda la Italia el sol de libertad

La historia de Córcega es rica y muy antigua. Córcega ha sido ocupada prácticamente de forma continua desde el Mesolítico. Los primeros habitantes llegaron de la península italiana y en particular la Toscana. La historia de la Córcega es atada a Italia hasta 1768, fecha en que Francia invade y anexiona la isla. Después la fundación de la ciudad de Aleria con los antiguos griegos, la Córcega fue integrada en los reinos etruscos en el siglo VI a. C. y fue unido al resto de Italia por el Imperio romano en la época de la República. Luego convirtiéndose junto a Cerdeña en una provincia más del imperio. La Córcega sufre las invasiones Vándalas como Cerdeña y Sicilia, y formó parte como el resto de Italia del Imperio Romano de Oriente en 550 y del reino lombardo en el siglo VIII. En época medieval la isla formó parte de la Corona de Aragón, desde 1325 hasta que fue recuperada por la República de Génova en 1447 que, desde hacía años mantenía un contencioso con Pisa para hacerse con la isla. Fue independiente entre 1755 y 1769, siendo finalmente comprada a la República de Génova por parte de Francia, país del que actualmente forma parte. Sin embargo, existe una corriente nacionalista que reclama la identidad de la isla y una total independencia, oponiéndose a la cultura francesa. También desde 1976 el Frente de Liberación Nacional de Córcega, organización guerrillera muy importante que ha realizado diversas acciones reivindicando la independencia de la isla.

Condicionamiento físico de la Historia de Córcega

En la historia de Córcega geografía y orografía han ejercido mayor influencia que cualquier otro factor. La gran isla mediterránea es una auténtica "montaña en medio del mar", dado que está atravesada, desde el noroeste hasta el sudeste, por un imponente sistema de cadenas montañosas cuyas cimas superan a menudo los 2.500 metros. La cúspide de esas montañas son los 2.706 metros del Monte Cinto, cuya cumbre, a menudo nevada incluso en verano, se encuentra sólo a 28 km del mar a poniente, ilustrando así de modo bastante claro el desarrollo vertical más que horizontal de este territorio.

Este sistema montañoso siempre ha dividido Córcega en dos partes: la del Nordeste (hoy Haute-Corse), llamada históricamente Parte de dentro, De las montañas acá o Cismonte (con referencia a Italia), y la del Sudoeste (hoy Corse-du-Sud), llamada Parte de fuera, De las montañas allá o Pumonte.

Los pasos que cruzan las montañas (muchos de los cuales se encuentran a más de 1.000 metros de altura) quedaban bloqueados durante semanas enteras por las nevadas, por lo que constituían junto a las montañas más una barrera que un verdadero vínculo entre las dos subregiones. Los valles escarpados, a menudo sin comunicación entre sí incluso en el ámbito de la misma Parte, trazan una especie de tela de araña con compartimentos estancos en el interior de Córcega.

Si por una parte estas características del terreno han hecho que el trabajo de los invasores fuera largo y difícil, haciendo que su penetración se hiciera lenta y habituando a los corsos a practicar la guerra de guerrillas de modo habitual durante siglos, por otra parte han contribuido de modo decisivo a mantener siempre relativamente baja la densidad de población y a separar a los corsos entre sí.

La vertiente que mira hacia Italia ha tenido siempre una mayor influencia de los habitantes de la Península, tanto en el terreno político-social como en el lingüístico, mientras la parte suroccidental ha mantenido una mayor originalidad (aunque también ha gozado de un menor progreso político, por lo menos hasta la invasión francesa). El hecho de que la población se estableciera en los valles montañosos (todas las grandes ciudades al borde del mar fueron fundadas o desarrolladas por los invasores) generó y difundió por todas partes una tendencia al particularismo, que se empujaba a veces hasta que desembocaba en una especie de anarquismo que tuvo consecuencias dramáticas, la más dramática de todas la difusión y consolidación, durante siglos, de la plaga de la venganza (vendetta) como sistema sumarísimo de justicia, y del fenómeno muy difundido del bandolerismo.

Vista desde el satélite de Córcega que muestra su relieve montañoso. Al fondo el Archipiélago Toscano y el Argentario.

La gran división orográfica longitudinal y las transversales (menores, pero a veces no menos importantes), más marcadas en la zona suroccidental, han acabado por crear en la isla fronteras ideológicas, sociales, lingüísticas y políticas. Estas fronteras, filtradas por la historia, se han traducido en las subdivisiones administrativas, que, con muy pocas variaciones, han permanecido inamovibles hasta nuestros días.

La insularidad de Córcega y sus notables dimensiones (casi 8.800 km²), a pesar de que no le sirven para poder asegurar un desarrollo realmente autónomo, han constituido sin embargo la premisa necesaria para conferir a su turbulenta historia una originalidad notable (y a hacer de los corsos más fieros montañeses que marineros) a la vez que han garantizado el nacimiento y crecimiento, hasta nuestros días, de un fuerte sentimiento nacional y de un tenaz deseo de independencia.

Situada en una posición estratégica en el Mediterráneo occidental, Córcega, por otra parte, suscitó el interés de diversos pueblos que, uno tras otro, se encontraban frente a ella en ese mar ya sea como comerciantes o como conquistadores.

Fenicios, griegos, romanos, vándalos, bizantinos, pisanos, aragoneses, genoveses y, por último, Franceses (que con el Tratado de Versalles de 1768 de hecho obligaron a la República de Génova a ceder la isla, e inmediatamente después la invadieron), se adueñaron de Córcega en el transcurso de más de dos milenios, dejando a su población muy breves periodos de autonomía e independencia.

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