Historia de Badajoz

División política de la península en 1030. Al oeste, la taifa de Badajoz.

La ciudad de Badajoz, asentada junto al río Guadiana, fue fundada en el año 875 por Ibn Marwan, aunque hay evidencia de asentamientos anteriores. La época musulmana se caracterizó por periodos de gobierno independiente y florecimiento de la ciudad (los Marwan, las dos taifas) y luchas con el poder central (Emirato de Córdoba, Califato de Córdoba), los reinos cristianos (Portugal, León, Castilla) u otros reinos musulmanes (Sevilla, Toledo, ...).

Tras la conquista cristiana por el reino de León, Badajoz cambió su posición estratégica al encontrarse junto a la frontera con Portugal. Durante varios siglos representó un papel muy destacado en las relaciones entre los dos reinos peninsulares: en periodos de paz se celebraron encuentros, bodas, tratados; en periodos de guerra era una de las principales piezas defensivas y ofensivas (subida al trono de Portugal de Felipe II, Guerra de las Naranjas).

Actualmente es un importante punto comercial y de encuentro cultural entre España y Portugal.

Prehistoria

La falta de testimonios históricos sólidos y fiables anteriores a los que aportan los cronistas árabes en la etapa medieval, no se puede afirmar con bases científicas ciertas o fiables la existencia de un núcleo urbano verdaderamente consolidado antes de la etapa visigoda. Sin embargo, los restos aflorados en sus proximidades y que se encuentran en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz permite afirmar que ya desde el Paleolítico Inferior, es decir unos 5.000 siglos (medio millón de años), diversos grupos humanos se asentaron en zonas muy próximas a la actual situación de Badajoz si bien el conocimiento de su modo de vida es muy escaso.[1]

Paleolítico y Neolítico

Después de un largo paréntesis desde el año 40 000 al 6000 antes de Cristo (la etapa en la que aparece el homo Sapiens Sapiens), que abarca casi todo el Paleolítico Inferior y una buena parte del Neolítico se abre una nueva apoyatura en favor de existencia de grupos humanos en zonas próximas a Badajoz debido a los testimonios que aportan las pinturas rupestres encontradas en cuevas y zonas resguardadas por las serranías de Alburquerque, La Zarza y alguno más, próximos a Badajoz. También aparecen utensilios como el jarro de La Zarza fechado en el siglo VII a. C., otros de piedra tallada y demás materiales que corresponden al Paleolítico, concretamente al periodo Musteriense en La Corchuela, Dehesilla de Calamón y Torrequebrada entre otros, también muy próximos a Badajoz. Estos hallazgos se conservan en el Museo Arquelógico Provincial de Badajoz.[2]

Calcolítico

El inicio de esta Edad, que puede datarse hacia 3000 años antes de Cristo, aporta una gran cantidad de datos arquelógicos para los entornos próximos a Badajoz. Estos datos indican que hay numerosos pobladores en las vegas del Guadiana, donde realizan trabajos al aire libre fuera de los anteriores cobijos de cuevas, lo que hace presumir una climatología más benigna para desarrollar trabajos sobre el terreno. Se encuentran chozas rudimentarias, bien aisladas, bien formando grupos poblacionales. El total de moradores no debió pasar de los mil. Se pasa de un cambio en el modo de subsistencia de la caza a la agricultura y a la ganadería de forma estable. También aparecen las primeras actividades del hombre prehistórico en las actividades mineras y metalúrgicas, consistiendo principalmente en la extracción, fundición y manipulación del cobre. También se encuentran restos de alfarería como platos y cazuelas, piezas de metal elaborado, fosas de enterramientos comunes que son evidencias de asentamientos estables en el periodo denominado Calcolítico Pleno y también Eneolítico. Estos yacimientos han sido encontrados en las proximidades de Badajoz y se sitúan entre losd años 2700 a. C. y 1700 a. C. y tienen especial relevancia los hallazgos del yacimiento de "El Lobo", en la margen izquierda del Guadiana, donde prácticamente se sitúa hoy en día la ciudad de Badajoz. También resulta muy importante el yacimiento de Las Crispitas, en la misma margen y aguas abajo frente al actual Barrio de San Roque. Otro yacimiento, también de relevante importancia es el de Céspedes, en la margen izquierda, aguas abajo del río Guadiana y próximo a los dos anteriores.[4]

Edad del Bronce y Edad del Hierro

El periodo del Bronce final se extiende a parte del milenio anterior a Cristo. Le sigue la Edad del Hierro, entre los siglos VIII y V antes de Cristo. Los restos aparecidos en la época del Bronce final son, fundamentalmente, necrópolis, cistas que consisten en enterramientos individuales compuesto por cuatro lajas de pizarra cubiertas por otra, armas como hachas y espadas, cerámicas y herramientas del tipo de utensilios cotidianos. Lo más característico de esta época consiste en una rica orfebrería tal que joyas de oro macizo de gran tamaño y peso, llegando a alcanzar los dos kilos, decoradas mediante incisiones. Las piezas más comunes son los brazaletes, discos, espirales y similares.

Los yacimientos más importantes de esta época se encuentran dispersos y alejados de la ciudad de Badajoz, pero su mención es importante ya que en ellos se diferencian dos tipos de asentamientos: unos, castros, de empleo militar situados en oteros y cerros de difícil acceso, utilizados como defensa y vigilancia, y otros, los "poblados", situados en las vegas más bajas, llanas, muy adecuadas para el trabajo en la agricultura y la ganadería. El yacimiento más importante encontrado a orillas del río Guadiana entre Mérida y Badajoz es el de La Pijotilla, próximo a Solana de los Barros. También se encontraron yacimientos importantes, no solo desde el punto de vista arqueológico sino material, de tal manera que se les dio la calificación de "tesoros". Se trata de los yacimientos de Bodonal de la Sierra, Azuaga, Alange, Sagrajas, Guadajira, Orellana, Montijo, Navalvillar de Pela, etc. Ya en todos los cerros y oteros que rodean la capital aparecen yacimientos de los denominados "de defensa" como son los de Orinace, El Monturio, La Muela, Santa Engracia, los Cerros de San Cristóbal, etc.

Tesoro de Sagrajas, de inicios del primer milenio a. C. Museo Arqueológico Nacional (España).

Debe tener una especial mención el llamado Tesoro de Sagrajas o la estela del Guerrero de la Granja Céspedes, fechados entre los años 800 a. C. y 500 a. C., cuyos hallazgos, junto con otra serie de utensilios menores, se conservan en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. La abundancia de materiales proporcionados por estos yacimientos ponen de manifiesto que en época relativamente cercana a nuestros días -esto es, unos 2000 años antes de Cristo- existían numerosos asentamientos de población estable en las vegas bajas del Guadiana y lomas adyacentes.[6]

Época ibérica o prerromana

La época ibérica se solapa en parte con la etapa del Bronce final y del hierro, entre los siglos VII a IV antes de Cristo. Esta cultura ibérica la llevan a cabo grupos más concretos y conocidos que los de épocas anteriores como son los tartesios y los grupos célticos e íberos entre los que se encuentran los turdetanos y túrdalos ocupando en la zona extremeña la llamada Beturia Túrdala. Posteriormente se consolidaron sus asentamientos, no ya como posiciones defensivas sino como zonas de vida estable que se prolongó hasta la época romana y, más tarde en las épocas medievales, árabes y cristianas. Estos asentamientos son los siguientes, donde se pone entre paréntesis el nombre actual que corresponde con el antiguo emplazamiento: Turóbriga (Bienvenida), Miróbriga (Capilla), Nertobriga Concordia Iulia (Fregenal de la Sierra), Evandria (Talavera la Real), Arsa (Azuaga), Budúa (Bótoa), Agla (Montijo), Lycón (Lobón), Curiga (Monesterio), Fornacis (Hornachos), Armentaria Cabeza del Buey y varios más.[7]

Es necesario precisar que, si bien se han encontrado restos que confirman estos asentamientos próximos a Badajoz, por lo que concierne al ámbito geográfico concreto de esta ciudad, los vestigios son escasos, limitándose a utensilios metálicos y, sobre todo, cerámicos. A la época anterior, la ibérica y solapándose con ella, le sigue la etapa prerromana que se alarga hasta los siglos II y I antes de Cristo en los cuales la romanización de la zona es prácticamente total.

Los altos del Cerro de la Muela y San Cristóbal, donde hoy se sitúa la parte más antigua de la ciudad de Badajoz, fueron asentamientos defensivos y de lucha contra los romanos. Este u otro asentamiento próximo es considerado por algunos autores antiguos como el supuesto Badajoz de la época prerromana. Se trataría de Bada o Badía que Valerio Máximo y Plutarco citan como lugar que sitió Escipión el Africano en su lucha contra Viriato. A Badía la identifican también con Budúa que identifican con el Badajoz Prerromano.[9]​ Las viviendas de esta época son muy parecidas al chozo campesino tradicional, usado muy frecuentemente hasta hace algunas décadas.

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