Historia de Bélgica

La historia de Bélgica se divide tradicionalmente en dos grandes episodios. El primero de ellos es aquel que comprende la historia del conjunto de territorios que formaron en el año 1830 el Estado de Bélgica propiamente dicho (pues nunca fue independiente de un modo estable antes de este año). El segundo retoma la sucesión de acontecimientos a partir de esta fecha clave, que supone el nacimiento de Bélgica en tanto que nación independiente política y territorialmente hablando.

Generalidades

La historia de Bélgica está ligada a la historia de los otros Estados del Benelux. Poco a poco, los diversos Estados situados entre las futuras Francia y Alemania habrían de fusionarse en un solo Estado por los Duques de Borgoña. Esta unificación comenzó en 1384 y no finalizó sino hasta en 1443. Los territorios fueron llamados Países Bajos (llamados "Bélgica" durante la dominación romana).

En el siglo XVI y como consecuencia de la Reforma Protestante, las provincias del norte proclamaron su independencia. Desde entonces hay que distinguir entre:

  • Los Países Bajos del Norte: Estado protestante e independiente; lo que más tarde sería Holanda.
  • Los Países Bajos del Sur: Estado católico gobernado por soberanos extranjeros hasta 1789 (por la casa de los Hasburgos: primero por los españoles, después por los austríacos). Entre 1789 y 1830, estos Países Bajos del Sur fueron ocupados por los franceses y por los neerlandeses, antes de terminar siendo independientes como Estado belga. Finalmente, en 1839, una parte de Bélgica formaría un nuevo Estado: el Gran Ducado de Luxemburgo.
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