Historia de Antofagasta

Los Galeones de Manila, eran comunes de ver en el paso marítimo de Atacama durante el Virreinato del Perú.

Según registros arqueológicos, Antofagasta fue habitada en primera instancia por los changos, recolectores marinos. De ellos posiblemente proviene el nombre de la ciudad, aunque en la actualidad se manejan una serie de teorías para explicar el origen del topónimo Antofagasta. Aún no se logra un consenso claro respecto al verdadero origen de la palabra.

La teoría relaciona al topónimo con el vocablo chango "Antofagasti" (que significa Puerta del Sol), forma en que los changos llamaban al actual Monumento Natural La Portada. También, probablemente sea una palabra compuesta que proviene del diaguita o kakán meridional "anto" (o hattun, que significa grande), "faya" (o haya, que significa salar) y "gasta" (que significa pueblo), siendo un topónimo que significa "Pueblo del Salar Grande". Según otra teoría, puede ser una palabra compuesta que proviene del aymara "anta" (que significa cobre) y "pakay" (que significa esconder), siendo un topónimo que significa "Escondrijo de Cobre".

Finalmente se dice que el nombre Antofagasta se debe a una decisión del presidente boliviano Mariano Melgarejo, quien renombró la ciudad en honor a una estancia que poseía en Antofagasta de la Sierra, cerca del año 1870.

Época de la República de Bolivia

Sobre el descubrimiento del salitre en Antofagasta y Tarapacá cuenta una leyenda que ocurrió cuando dos indígenas de la zona hicieron una fogata y empezó a arder la tierra que contenía caliche. Enterado el cura de Camiña, y llevando agua bendita, recoge unas muestras y reconoce que contenían Nitrato de Potasio. Otra parte de las muestras se encontraban en el patio de la casa del sacerdote y más tarde observa que las plantas se desarrollaban extraordinariamente.[1]

En el gobierno de Andrés de Santa Cruz, en 1837, se creó el Departamento del Litoral, el cual se dividía en dos provincias: La Mar (con capital en Cobija) y Atacama (con capital en San Pedro de Atacama) y en 1868, Antofagasta sería la capital de la provincia de Mejillones.[2]

La ciudad de Antofagasta, fue fundada por el gobierno boliviano en 1868 un 22 de octubre. Desde antes de su fundación era un puerto de desembarque y un lugar de refugio y descanso sobre la costa boliviana para los exploradores chilenos. La fundación es algo que aún no ha sido establecido y aceptado oficialmente.

Monumento estatuario a Juan López.

Previamente al poblamiento del lugar, Juan López, quien es considerado en Chile el primer habitante de la ciudad, se instaló en el sector de Peña Blanca, hoy conocido como La Chimba, donde comenzó la extracción de minerales de manera precaria.

El 10 de agosto de 1866 se firmó un Tratado de límites entre Bolivia y Chile, añadiendo además una acta adicional el 25 de agosto. En este documento se estableció como límite entre los dos países, el paralelo 24 de latitud sur. No obstante la división territorial estipulada, ambos gobiernos se comprometieron a repartir por mitad los productos provenientes de la explotación de los depósitos de guano descubiertos en Mejillones y de los demás depósitos del mismo abono por descubrir en el territorio comprendido entre los grados 23 y 25 de latitud meridional, así como también los derechos de exportación percibidos sobre los minerales extraídos en el mismo territorio ya mencionado.

El 18 de septiembre de 1866, José Santos Ossa y Francisco Puelma lograron la adjudicación legal de la concesión de terrenos salitrales, tras una solicitud enviada al gobierno boliviano. Tras una expedición liderada por José Santos Ossa, Alfredo Ossa y Hermenegildo (quien fue el guía), el cateador Juan Zuleta descubrió ricos depósitos de salitre (nitrato) en el sector de Salar del Carmen, al oriente de la actual Antofagasta. Tras el hallazgo, José Santos Ossa, Francisco Puelma y Manuel Antonio de Lama acordaron formar una Sociedad Exploradora del Desierto de Atacama.

El 19 de marzo de 1868 se constituyó la Compañía Melbourne Clark, tras la integración de intereses chilenos e ingleses. Posteriormente la compañía logró el 5 de septiembre de 1868, una ampliación de la concesión otorgada por el gobierno boliviano, esta vez por 15 años. Tras la conformación de la compañía, comenzó rápidamente a poblarse lo que se denominó La Chimba, en noviembre de 1866.

Plano oficial de la nueva población y puerto de Antofagasta, 1869.

Tras el terremoto de Iquique y Cobija del 13 de agosto de 1868, fue necesario reconocer legalmente a La Chimba como un poblado minero. El 27 de agosto de 1868, el Presidente de Bolivia Mariano Melgarejo encargó al prefecto del Departamento de Litoral, la fundación oficial de La Chimba, en el sector delimitado por los comisionados Hilario Ruíz y José Santos Prada.[4] En este documento, se delimitó el terreno de la Compañía Melbourne Clark, además de 17 manzanas y una plaza principal.

El 8 de mayo de 1871, Antofagasta fue designada Puerto Mayor, abierto al comercio de todo el mundo.

El 25 de enero de 1872, tras una sesión dirigida por el Subprefecto del Departamento de Mejillones Manuel Buitrago, se fundó la Municipalidad de Antofagasta conforme a la ley boliviana de municipalidades, donde se conformó el Cuerpo de Agentes Municipales (posteriormente renombrada como Junta Municipal de Antofagasta), integrado por dos alemanes, un inglés y seis chilenos. Félix García Videla asumió como Presidente del Cuerpo de Agentes Municipales, el cual estaba compuesto por los munícipes Francisco Errázuriz, Emeterio Moreno, Salvador Reyes, Matías Rojas, Juan Vargas, Luis Lichenstein, Ernesto Wolchmar y Luis Foster. Además como medida ante el descontrol de la población, se conformó la Jefatura Policial que fue comandada por Domingo Machado, la cual se encargaba de regular al Cuerpo de Guardianes de la Guardia de Orden y Seguridad.

El 27 de noviembre de 1873, la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta firmó un acuerdo con el gobierno, que le autorizaba la explotación del mineral libre de derechos por 15 años, desde la bahía de Antofagasta hasta Salinas, incluyendo el Salar del Carmen.

En 1875, la Municipalidad de Antofagasta practicó un censo de población. Como resultado, se contabilizan 5.384 habitantes, de los cuales 4.530 eran chilenos y 419 eran bolivianos.[5]

Con la reforma constitucional boliviana de 1878, promulgada bajo el gobierno del presidente Hilarión Daza, y aplicada sobre la Constitución Política del Estado de 1831, se volvió a la bicameralidad, figurando Franklin Alvarado como diputado por Mejillones y Antofagasta en la Asamblea Constituyente que la aprobó[6]

Posteriormente, en la Constitución Política del Estado de 1880, promulgada bajo el gobierno del presidente Narciso Campero, figura Toribio Gutiérrez como diputado por Mejillones y Antofagasta en la Convención Nacional que la aprobó.[7]

La Guerra del Pacífico

En 1874 Chile y Bolivia suscribieron un tratado de límites, en reemplazo de uno anterior, de 1866. Dentro de sus puntos estaba la obligación de no imponer nuevos tributos a las personas, industrias y capitales chilenos durante 25 años.

El 27 de noviembre de 1873, la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta firmó un contrato con el gobierno de Bolivia, que le autorizaba la explotación del mineral libre de derechos por 15 años. Este contrato no fue ratificado por el Congreso de Bolivia, que en ese entonces se encontraba analizando las negociaciones con Chile[8]

Situación fronteriza de Bolivia, Chile y el Perú antes de la Guerra del Pacífico.

La Asamblea Constituyente de Bolivia aprobó el contrato con la Compañía de Salitres si pagaba un impuesto de 10 centavos sobre quintal exportado. Esta decisión afectó los intereses de la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta, puesto que consideraban contraria a los tratados celebrados entre Chile y Bolivia. Según la constitución boliviana, los acuerdos entre particulares y el gobierno debían ser aprobados por el Congreso Nacional de Bolivia. Según la interpretación chilena, la decisión de la asamblea se traducía en una violación al artículo IV del Tratado de 1874.

Los empresarios de la compañía chilena pidieron apoyo al gobierno, pues si bien el impuesto no era elevado para ellos, concluyeron que si se aceptaba el impuesto se crearía un precedente para la creación de otros impuestos e inclusive para la nacionalización del salitre, como lo hizo el Perú. Para Chile primaba el tratado de límites de 1874. Para Bolivia el contrato con la Compañía de Salitres no estaba aun vigente.

La Compañía del Salitre y Ferrocarril de Antofagasta se negó a pagar ya que consideraban que estaba fuera del convenio de 1874. Los dueños, chilenos y británicos influyeron en el presidente Aníbal Pinto para tomar acción ya que se estaría violando este acuerdo, pudiendo inclusive Bolivia desconocer el paralelo 24.[9]

En 1878 el Asamblea Nacional Constituyente boliviana, en medio de una crisis económica, se avocó al estudio del acuerdo celebrado por el gobierno en 1873. Decidió ratificar el contrato si se pagaba un impuesto de 10 centavos sobre quintal exportado de territorio boliviano. Esta decisión que afectaba los intereses de la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta, finalmente fue considerada por el gobierno chileno como una violación al artículo IV del tratado de 1874.

Chile amenazó con declarar nulos los tratados limítrofes de 1866 y 1874 si Bolivia aplicaba el impuesto. Por lo tanto, Chile advertía que reivindicaría para sí la zona entre los paralelos 23 y 24 que reclamaba antes del tratado como suyos y cuyos derechos habría cedido a Bolivia a condición de las cláusulas que se estarían violando.

Luego de que Hilarión Daza decretó la confiscación y remate de las instalaciones de la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta si no se pagaba el impuesto creado (además de amenazar con el término de las demás concesiones), el gobierno chileno reaccionó haciendo zarpar al Blindado Blanco Encalada desde el puerto de Valparaíso, en diciembre de 1878. El gobierno boliviano interpretó como una provocación que el Blanco Encalada amaneciera en la rada de Antofagasta el 26 de diciembre del mismo año.

El 11 de enero de 1879, las autoridades bolivianas embargaron los bienes de la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta.

El gobierno boliviano suspendió el impuesto de 10 centavos, anuló el contrato con la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, y decidió rematar la compañía para cobrar los impuestos impagos desde febrero de 1878, puesto que la compañía se negó a pagar el impuesto. El remate de la compañía se programó para el 14 de febrero de 1879. Este fue el fin del tratado de límites de 1874 para Chile. En respuesta, Chile decidió mantener fondeado al Blanco Encalada en el puerto de Antofagasta.

La mañana del 11 de febrero de 1879, el presidente chileno Aníbal Pinto en reunión junto a su gabinete, tomó la decisión de ir a la guerra. La recepción del telegrama enviado por el ministro plenipotenciario de Bolivia, con el mensaje Anulación de la ley de febrero, reivindicación de las salitreras de la compañía gatilló la decisión de Pinto, quién ordenó el envío del Blindado Almirante Cochrane y la Corbeta O'Higgins rumbo hacia Antofagasta, para hacer ocupación de dicho puerto junto al Blindado Blanco Encalada.

Campamento militar de Antofagasta durante la Guerra del Pacífico.

Esta operación se llevó a cabo el 14 de febrero de 1879, cuando Antofagasta fue ocupada por Chile, a raíz del desembarco de tropas chilenas en Antofagasta a cargo del coronel Emilio Sotomayor. Este evento se traduce como la primera acción militar chilena del conflicto conocido como Guerra del Pacífico, pues con la ocupación se dieron inicio a las operaciones militares de toda la guerra.

El 26 de mayo de 1879 se llevó a cabo el Primer combate naval de Antofagasta de parte del Monitor Huáscar, mientras las tropas chilenas rendían homenaje al capitán de corbeta Carlos Condell. El Segundo combate naval de Antofagasta se llevó a cabo tres días después.

Posteriormente se firmó el Pacto de tregua entre Bolivia y Chile de 1884, el cual establecía que el territorio comprendido entre el río Loa y el paralelo 23 quedaría bajo la administración de Chile, mientras que a Bolivia se le permitiría el acceso a los puertos de Arica y Antofagasta. Sin embargo, ambos tratados dejaron asuntos pendientes que fueron aclarados en dos tratados posteriores, el Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia en 1904 y Tratado de Lima de 1929 con Perú.

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