Hiperdulía

María con Jesús en brazos, entronizada entre san Teodoro de Amasea y san Jorge de Capadocia, y custodiada por dos ángeles. Icono encáustico de fines del siglo vi, que pone en evidencia la veneración a María por sobre otros santos. El icono se ubica en el monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí.

En el catolicismo, el término hiperdulía designa el culto que se rinde a la Virgen María.

Dulía e hiperdulía

El culto de hiperdulía se diferencia del de dulía, que en el catolicismo refiere a la veneración a los santos en general por lo que tienen de Dios, es decir, por la gracia de Dios presente en ellos.[1] En efecto, el culto a los santos y por extensión, la veneración que se profesa hacia objetos o bienes materiales que pertenecieron a ellos (restos óseos, cabellos, vestimenta, utensilio de uso personal, etc.) no termina en ellos, sino en Dios mismo.

En el catolicismo, María, madre de Jesús recibe culto de hiperdulía —que significa «más que de simple dulía»— en razón de su excelencia sobre los demás santos.[2]

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