Hiparquía

Hiparquía representanda en una pintura mural del jardín de Villa Farnesina, Roma.

Hiparquía (Ιπαρχία, Maronea de Tracia,[3]

Aparte de las Vidas de Crates y de Hiparquía, de Diógenes Laercio, es muy recomendable leer la aproximación literaria que hace Marcel Schwob en sus Vidas imaginarias (Vies imaginaires, 1896) a la figura de Crates.

Historia

Hiparquía es considerada una mujer filósofa libertina, contestataria y feminista. Fue discípula de Crates, con quien contrajo matrimonio. Asistía a las reuniones de los filósofos del siglo IV aC, donde exponía sus ideas sobre los diferentes tópicos y se enfrascaba en las discusiones del grupo de los cínicos. En una ocasión, estando en un banquete, en la casa de Lisímaco, Hiparquía se enfrentó a Teodoro el ateo, dado que éste no estaba de acuerdo con que una mujer se dedicara a la filosofía y mucho menos que fuera a sus reuniones, olvidando sus deberes domésticos. Ella le contestó irónicamente, que si había hecho mal dedicarse al estudio en vez de dedicarse a tejer. Molesto Teodoro, le arrancó su vestido, pero ella no se alteró y le respondió con una pregunta que denota su carácter y su compromiso con la filosofía: ¿Eres la que dejaste la tela y lanzadera? Respondió: Yo soy, Teodoro: ¿Te parece por ventura, que he mirado poco por mí en dar a las ciencias el tiempo que había de gastar en tela? Laercio VI.

Consecuente con la filosofía cínica, Hiparquía renunció a sus propiedades, a su vida cómoda y llevo una vida al estilo de los filósofos perros, andaba en harapos al lado de Crates. Una de las condiciones que Crates le impuso a Hiparquía fue que se hiciera de los mismos hábitos. Para ella eso no representó problema alguno y consiguió harapos sucios y se vistió de esa forma.

Otro de las anécdotas sobre la vida de Hiparquía es que solía hacer el sexo con Crates en plena luz del día y en la calle, sin importarle nada. Para Michel Onfray, en su libro Las sabidurías de la antigüedad, Contrahistoria de la filosofía, señala que ambos amantes fueron coherentes con las tesis de la filosofía cínica, como lo muestra su forma de vida. Pues rechazaron las convenciones sociales, y era un deber seguir los impulsos naturales, hacer el amor cuando el deseo lo solicita. Citamos a Onfray: ¿Qué dice la anécdota en lo esencial? Que es imposible hallar la felicidad si se sigue el camino trazado por el nomos; por el contrario, es preciso plegarse a los impulsos naturales.[4] Asimismo, dijo Michel Schowb, que era una persona generosa y piadosa, ya que ayudaba a los pobres, ella y Crates dormían con ellos. Si alguno enfermaba, ella lamía sus heridas, como lo haría cualquier animal con sus crías heridas.

A su muerte, los filósofos cínicos, declararon una fiesta anual en su honor, en Atenas, en el Pórtico Dorado, denominada Kynogamia o día de la incorporación de la mujer al mundo la filosofía cínica. Hiparquía, escribió, tres libros pero no se conserva ninguno de ellos: Hipótesis filosóficas, Epiqueremas y Cuestiones a Teodoro llamado el ateo. Se conserva un epigrama de Antípatro, dedicado a Hiparquía, titulado: A las mujeres:

Yo, Hiparquía, no seguí las costumbres del sexo
femenino, sino que con corazón varonil seguí
a los fuertes perros. No me gustó el manto sujeto
con la fíbula, ni el pie calzado y mi cinta se
olvidó del perfume. Voy descalza, con un bastón,
un vestido me cubre los miembros y tengo
la dura tierra en vez de un lecho. Soy dueña
de mi vida para saber tanto y más que las ménades para cazar[5]

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