Hipótesis documentaria

Diagrama de las diversas fuentes o "tradiciones" postuladas por la hipótesis documentaria bíblica.
* incluye la mayor parte del Levítico
incluye la mayor parte del Deuteronomio
"Historia deuteronómica": Libro de Josué, Libro de los Jueces, 1 y 2 Libro de Samuel, 1 y 2 Libro de los Reyes

La Hipótesis documentaria , Hipótesis documental (DH) o Hipótesis de Wellhausen, propone que los primeros cinco escritos del Antiguo Testamento ( Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, que juntos se conocen como la Torá o Pentateuco) son una combinación de documentos que provienen de cuatro fuentes de origen y narrativa originalmente independiente, que eran fuentes paralelas, y que se combinaron posteriormente por una serie de redactores (editores) y dieron origen al Pentateuco como lo conocemos en la actualidad.

La hipótesis fue desarrollada durante los siglos XVIII y XIX en un intento por reconciliar las incoherencias del Texto Bíblico. A finales del siglo XIX se acordó, en general, que había cuatro fuentes principales que fueron combinadas por una serie de redactores (R) en algún punto de la historia dando origen a los libros conocidos hoy en día. Estas cuatro fuentes eran la Yahvista o Yahavista, (J); la Elohista, (E); la Deuteronomista o Deuteronómica, (D), ; y el escrito Sacerdotal, (P).[1]

Varios académicos fomentaron el estudio y desarrollo de conocimientos en el campo bíblico para el fortalecimiento de la Hipótesis Documentaria, entre ellos Johann Karl Wilhelm Vatke, Édouard Guillaume Eugène Reuss, Karl Heinrich Graf y Abraham Kuenen. Sin embargo el más destacado de todos fue Julius Wellhausen (1844-1918), un cristiano, erudito bíblico y orientalista alemán que contribuyó al desarrollo de la hipótesis al ordenar las fuentes de manera cronológica como JEDP, creando un marco coherente para demostrar una hipotética evolución en la historia religiosa del pueblo hebreo, que dependía del poder de la tradición sacerdotal y que fue creciendo y centralizándose con el pasar del tiempo. La formulación de Wellhausen fue la siguiente:

La hipótesis de Wellhausen se convirtió en la opinión dominante sobre el origen del Pentateuco durante gran parte del siglo XX. La mayoría de expertos contemporáneos aceptaron, de alguna manera, la hipótesis documental de la Biblia,[2] los académicos, de hecho, siguen recurriendo a la terminología de Wellhausen y sus conocimientos.

Mientras que la hipótesis ha sido criticada [5]

Los inicios de la Hipótesis Documentaria

Autoría Mosáica

Durante muchos años tanto judíos como cristianos aceptaban la idea tradicional de que Moisés fue el escritor de la Torá ( Pentateuco) bajo la directa inspiración y mandato de Jehová, esta teoría fue objeto de incesantes estudios durante el Siglo XVII. Pocos rabinos y filósofos se cuestionaron cómo Moisés podría haber descrito su propia muerte, o cómo dio una lista de reyes de Edom antes de que esos reyes vivieran. Nadie dudaba de la veracidad de la tradición ya que el propósito de los estudios era resaltar la antigüedad y la autoridad de las enseñanzas del Pentateuco, y no de dar una demostración sobre quién escribió los libros. [6]

A partir de la simple cuestión de cómo reconciliar las incoherencias del texto, y rehusando aceptar explicaciones forzadas, para que armonizara, los estudiosos llegaron finalmente a la teoría de que la Torá estaba integrada por varios textos seleccionados que fueron entretejidos, a veces incoherentemente, de fuentes que tratan del mismo asunto y de temas relacionados.

El razonamiento seguido en este tipo de análisis es similar al de los sabios talmúdicos y, más tarde, los rabinos, quienes sostuvieron que estas cláusulas incompatibles y la terminología en un solo párrafo de la Mishná tiene que haberse originado por diferentes sabios, y reconocen que Moisés no pudo haber escrito los pasajes de la Torá pues contiene información no disponible para él, como el último capítulo de Deuteronomio, que describe su muerte y sus consecuencias.[7]

Jeffrey Tigay.

En 1651 Thomas Hobbes, en el capítulo 33 de su obra Leviatán, expuso un conjunto de pruebas intentando demostrar que el Pentateuco nunca pudo haber sido escrito por Moisés, citando varios pasajes bíblicos como Deuteronomio 34:6 ("Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy", lo que implica un autor que vivió mucho tiempo después de la muerte de Moisés); Génesis 12:6 ("y el cananeo estaba entonces en la tierra", lo que indica que el autor vivió en una época en la que los cananeos ya no habitaban esos territorios, sin embargo, durante toda la vida de Moisés la tierra si estuvo habitada por este pueblo) y Números 21:14 ("Por tanto se dice en el libro de las guerras del Señor, lo que hizo en el mar Bermejo, y en los arroyos de Arnón", en referencia a una narración oral posterior a la época de Moisés). Después de este estudio Hobbes llegó a la conclusión de que ninguno de estos textos nacío de la autoría mosáica. Otros, entre ellos Isaac de La-Peyrère, Baruch Spinoza, Richard Simon, y John Hampden, llegaron a la misma conclusión, pero sus trabajos fueron condenados y considerados herejía. Varios de estos autores fueron encarcelados y forzados a retractarse, incluso se atentó contra la vida de Spinoza.[8]

Primeros detractores

En 1753, Jean Astruc publicó (anónimamente) Conjectures sur les memoires originaux, dont il parait que Moses s'est serví pour composer le livre de la Genèse (Conjeturas sobre las memorias originales, aquellas que Moisés habría usado para componer el libro del Génesis). Los motivos de Astruc fueron refutar a Hobbes y Spinoza ―«la enfermedad del último siglo», como llamó a su trabajo―. Para llevar a cabo esto, aplicó al Génesis herramientas del análisis literario que los estudiosos ya usaban con textos clásicos, como la Ilíada, para identificar las variantes literarias tradicionales y llegar al texto más auténtico. Comenzó por identificar dos peculiaridades que parecían mostrar variantes literarias coherentes:

  • La aparición de historias duplicadas, como los dos relatos de la creación en el primer y segundo capítulos de Génesis, y los dos relatos del Sara y de un rey extranjero (Génesis 12 y Génesis 20).

A continuación, estableció columnas, y asignó a estas los versículos de "Elohim" en una columna, y los de "Yhwh" en otra, y los de los relatos duplicados en otras dos columnas, al lado de estos. Las cuatro columnas paralelas así construidas contenían dos narraciones largas y dos cortas. Astruc sugirió que estos eran los documentos originales usados por Moisés, y el Génesis que Moisés había escrito se vería exactamente así, cuatro relatos paralelos destinados a ser leídos por separado. Las columnas paralelas así construidas, resultaban contener dos narraciones largas, cada una dedicada a los mismos acontecimientos. Astruc sugirió que estas narraciones largas eran los documentos originales escritos por Moisés, y que al ser relatos paralelos debían ser leídos por separado. Según Astruc, un editor, mucho tiempo después combinó las cuatro columnas en una sola narración, creando las confusiones y repeticiones observadas por Hobbes y Spinoza. [9]

Aportes fundamentales

Las herramientas adoptadas por Astruc para hallar las fuentes bíblicas fueron ampliamente desarrolladas por los posteriores expertos bíblicos, la mayoría alemanes, y, aunque Astruc era detractor de la teoría, terminó aportando y fortaleciendo su desarrollo. De 1780 en adelante Johann Gottfried Eichhorn extendió el análisis de Astruc más allá del Génesis a todo el Pentateuco, y por 1823 llegó a la conclusión de que Moisés no había participado en la escritura de este. En 1805 Wilhelm de Wette concluyo que el libro de Deuteronomio pertenecía a una tercera fuente independiente ( Tradición deuteronómica). En 1822, Friedrich Bleek identificó a el Libro de Josué como una continuación del Pentateuco, ya que demuestra una continuación directa al Deuteronomio. Otros estudiosos lograron identificar signos de la Tradición deuteronómica en el Libro de los jueces, el Libro de Samuel, y el Primer libro de los reyes.

En 1853 Hermann Hupfeld sugirió que la Tradición elohista era en realidad dos fuentes originalmente independientes. Así, aisló la Tradición sacerdotal; Hupfeld también enfatizo la importancia de un "Redactor" (R), o último editor, en la producción de la Torá desde las cuatro fuentes, ya que no todos los escritos y pasajes del Pentateuco están basados en las cuatro fuentes, existe evidencia firme de numerosas secciones pequeñas que fueron insertadas por este "Redactor", un ejemplo identificado es el Código de santidad contenido en Levítico 17 a 26.[10]

Los expertos bíblicos también trataron de identificar el orden y las fechas en que fueron escritas las cuatro fuentes. También se propusieron ideas sobre quienes fueron los posibles autores y sus motivaciones para escribirlas. En 1805 De Wette llegó a la conclusión de que ninguno de los textos del Pentateuco fue compuesto antes de los tiempos de David; Spinoza propuso que D fue obra de los sacerdotes del templo de Jerusalén durante el reinado de Josías en 621 a. C.. Durante mucho tiempo los estudiosos argumentaron varios tipos de orden de escritura como: PEJD, EJDP o JEDP, sin embargo definir el orden exacto de escritura supone un problema que está lejos de resolverse.[11]

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