Hipólito Yrigoyen

Hipólito Yrigoyen
Retrato Yrigoyen Museo Bicentenario.jpg
Retrato de Hipólito Yrigoyen en el Museo del Bicentenario.

Coat of arms of Argentina.svg
Presidente de la Nación Argentina
Licencia por enfermedad desde el 5 de septiembre de 1930.
12 de octubre de 1928- 6 de septiembre de 1930
Vicepresidente Enrique Martínez
Predecesor Marcelo T. de Alvear
Sucesor José Félix Uriburu de facto

12 de octubre de 1916- 12 de octubre de 1922
Vicepresidente Pelagio Luna ( 1916- 1919)
Ninguno ( 1919- 1922)
Predecesor Victorino de la Plaza
Sucesor Marcelo T. de Alvear

Coat of arms of the Buenos Aires Province.png
Diputado de la Provincia de Buenos Aires
por Buenos Aires
1878- 1880
Presidente Julio Argentino Roca (1880-1886)
Vicepresidente Norberto Quirno Costa (1880-1886)

Escudo de la UCR.svg
3.er Presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical
Convencional por la ciudad de Buenos Aires
1897 -  1931
Predecesor Bernardo de Irigoyen
Sucesor Marcelo T. de Alvear

Información personal
Nacimiento 12 de julio de 1852
Buenos Aires, Bandera de Argentina  Argentina
Fallecimiento 3 de julio de 1933 (80 años)
Buenos Aires, Bandera de Argentina  Argentina
Lugar de sepultura Cementerio de la Recoleta Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Brasil 1039, Buenos Aires
Nacionalidad Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Autonomista
Partido Republicano
Unión Cívica
Unión Cívica Radical
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Abogado, comisario, estanciero y profesor
Firma Hipólito Yrigoyen - Firma.svg
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Hipólito Yrigoyen (Buenos Aires, 12 de julio de 1852-ibídem, 3 de julio de 1933), cuyo nombre completo era Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen, fue un político argentino, figura relevante de la Unión Cívica Radical, dos veces elegido como presidente de la Nación Argentina. Fue el primer presidente argentino en ser elegido democráticamente, por medio del sufragio secreto y obligatorio masculino establecido por la Ley Sáenz Peña de 1912. Su primer mandato se inició en 1916, abriendo así el período histórico conocido como primeras presidencias radicales, hasta su derrocamiento por el golpe de Estado de 1930, el primero de una era de golpes de Estado que se sucedieron hasta 1983, para impedir la consolidación de la democracia en Argentina.

Era sobrino de Leandro N. Alem, líder fundador de la Unión Cívica Radical, a quien admiró, pero también criticó fuertemente. Fue comisario de policía del barrio de Balvanera y participó en la Revolución de 1874 encabezada por Bartolomé Mitre. Ejerció como docente y Domingo Sarmiento lo nombró presidente del Consejo Escolar de Balvanera. Fue elegido diputado provincial en dos ocasiones, para el período 1878 a 1880 y para el periodo de 1880 a 1882, esta última interrumpida por la federalización de Buenos Aires. Participó en las fallidas revoluciones de 1890 y 1893, contra el régimen roquista. Fue uno de los fundadores de la Unión Cívica en 1890 y la Unión Cívica Radical en 1893, bajo la conducción de Alem. Frente al fraude electoral sostuvo una política de abstención electoral y en 1905 lideró un tercer alzamiento armado que volvió a ser derrotado. En 1910 negoció con el presidente Roque Sáenz Peña la ley de sufragio secreto y obligatorio masculino, bajo cuyas reglas fue elegido presidente de la Nación en 1916.

Yrigoyen, junto a Sarmiento y De la Plaza, fueron los únicos presidentes que hasta ese momento habían surgido de las clases populares. Su presidencia puso fin a una hegemonía conservadora de más de 40 años y significó el acceso de la clase media al poder político. Fue también el primero en adoptar una línea nacionalista. Sancionó reglamentaciones para proteger a los campesinos y creó cajas jubilatorias para empleados públicos. Dictó medidas para que la Argentina controlara sus transportes, yacimientos energéticos y su propia moneda. Reguló las tarifas de los ferrocarriles operados por capitales británicos, a la vez que se creaban líneas férreas estatales. En 1922 fundó Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), una empresa estatal destinada a explotar las riquezas petroleras del país. El estallido en 1918 del movimiento estudiantil de Reforma Universitaria fue apoyado por su gobierno, tomando una serie de medidas a favor de los reformistas. Pese a las iniciativas que favorecieron a sectores obreros y medios, su mandato se vio manchado por las mayores masacres obreras en la historia argentina: la Semana Trágica, la Masacre de La Forestal y la Patagonia rebelde, con miles de obreros asesinados por las fuerzas de seguridad a las cuales les impartió la orden de reprimir y grupos parapoliciales de extrema derecha entre cuyos dirigentes había miembros del partido gobernante, contra los cuales el gobierno no tomó medidas para detenerlos. En materia de política internacional, Yrigoyen mantuvo una posición neutral ante la Primera Guerra Mundial y, finalizada ésta, abogó por la igualdad entre naciones vencedoras y vencidas, a la vez que defendía el principio de no intervención.

Yrigoyen fue cuestionado por integrantes de su propio partido por ejercer un liderazgo "personalista". Fue sucedido en la presidencia por el también radical Marcelo T. de Alvear, durante cuyo mandato se produjo el quiebre de la UCR en dos partidos, agrupando uno a los yrigoyenistas y el otro a los antipersonalistas. La elección presidencial de 1928 se polarizó entre dos partidos radicales: por un lado la Unión Cívica Radical con Yrigoyen a la cabeza y por el otro la Unión Cívica Radical Antipersonalista con la candidatura de Leopoldo Melo. Yrigoyen ganó por segunda vez con amplia mayoría en unas elecciones que fueron conocidas como «el plebiscito». Durante su segundo mandado ocurrió el Crac del 29, la mayor crisis financiera mundial hasta ese momento. El gobierno no pudo reaccionar ante la crisis y fue perdiendo apoyo. El 6 de septiembre de 1930 fue derrocado por un golpe de Estado liderado por el general José Félix Uriburu. Poco antes de su derrocamiento, su gobierno estuvo cerca de lograr la nacionalización del petróleo, un hecho que se considera una de las causas del golpe de Estado. Fue confinado a la isla Martín García, en donde compartió presidio con varios presos políticos. Falleció el 3 de julio de 1933. Su entierro fue una de las manifestaciones espontáneas más masivas y sorpresivas de la historia argentina. La orientación política del gobierno de Hipólito Yrigoyen dio lugar a la aparición del yrigoyenismo como corriente ideológica dentro del radicalismo argentino.

Biografía

Infancia y juventud

La estación Plaza Constitución en 1920. En la avenida Brasil, muy cerca de la estación, vivió Yrigoyen hasta su muerte en 1933. Años después su casa fue demolida para construir una autopista allí.

Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen nació, según su fe de bautismo, el 12 de julio de 1852,[4]

Durante su infancia Yrigoyen vivió en una casa del barrio de Balvanera y tuvo cuatro hermanos: Roque, Martín, Amalia y Marcelina. En 1861, a los nueve años, ingresó en el Colegio San José de Buenos Aires manejado por los padres bayoneses, pero siguió sus estudios en el Colegio de la América del Sud, donde su tío Leandro N. Alem era profesor de filosofía. Yrigoyen no fue un alumno destacado entre los demás, pero si tenía una personalidad introspectiva. En un principio tuvo una inclinación por los estudios sacerdotales, pero los dejó al poco tiempo para seguir abogacía. Por algún tiempo Yrigoyen y Alem compartieron el mismo hogar, y este último intentó introducir a su sobrino en la francmasonería.[4]

Según las investigaciones de Roberto Etchepareborda, su apellido original —a diferencia del de Bernardo de Irigoyen— era Hirigoyen, que significa «ciudad de lo alto». En el país vasco-francés la «h» se aspira como en inglés, mientras que en el país vasco-español no se pronuncia, por lo tanto el apellido Hirigoyen probablemente tiene su origen en Francia, mientras que sus variantes Yrigoyen e Irigoyen lo tienen en España.[6] En 1965, tras la investigación de Etchepareborda, la Academia Nacional de la Historia, se pronunció por nombrar a Yrigoyen, con la «y» inicial.

El dirigente radical utilizaba «Yrigoyen» e «Irigoyen» indistintamente. El uso de «Yrigoyen» fue una utilización política de la cuarta década del siglo XX: Gabriel del Mazo, dirigente de FORJA, recomendaba usar el «Yrigoyen» en contraposición del «Irigoyen» que utilizaban los sectores que respondían a Marcelo T. de Alvear.

Carrera política

Hipólito Yrigoyen en 1893, uno de los pocos retratos que existen de su juventud.

Cuando terminó el bachillerato en 1869, junto a su tío, Leandro N. Alem comenzaron su vida política como miembros del Partido Autonomista, conducido por Adolfo Alsina, un partido de base popular enfrentado al Partido Nacional de Bartolomé Mitre.[4]

Para 1870 ingresó en la administración pública como escribiente de la Contaduría General en la Oficina de Balances e Información, pero no permaneció por mucho tiempo en esa labor. Dos años después, cuando Alem fue elegido diputado provincial, Yrigoyen, con veinte años, fue nombrado comisario de Balvanera gracias a la influencia de su tío Leandro N. Alem,[4]

Escrituras del campo Los Médanos perteneciente a Hipólito Yrigoyen.

Comenzó a trabajar como profesor de historia argentina, instrucción cívica y filosofía en 1880, en la Escuela Normal de Maestros, no si antes haber sido designado presidente del Consejo Escolar de Balvanera por Domingo Faustino Sarmiento, entonces presidente del Consejo Nacional de Educación. Dictó esas materias durante cerca de veinticuatro años, hasta que fue expulsado por orden del presidente Manuel Quintana, producto de la revolución de 1905, dirigida por Yrigoyen.[14]

Placa en un solar en el barrio de Constitución, donde estuvo la casa de Yrigoyen.

Durante la década de 1880 comenzó una serie de proyectos rurales que le darán grandes frutos económicos. Compró y arrendó campos en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y San Luis, dedicándose al engorde de vacunos para su venta a los frigoríficos. Las actividades no solo le permitieron obtener grandes ganancias, sino también mantener campos propios.[13]

Nunca recibió a personas ni amigos en sus estancias. Pasaba el tiempo trabajando en el campo junto a sus peones, y en horas libres solía caminar o leer. Cuando fue una personalidad política más popular, solía recluirse en alguna de sus estancias como forma de descanso. Aconsejó a sus peones que comprasen pequeñas propiedades para solventarse en su vejez. Los trabajadores de las estancias de Yrigoyen recibían sueldos más abultados que los habituales de esa época, y recibían además una participación en las ganancias obtenidas, en función del trabajo y responsabilidad de cada empleado. Era habitual que les regalara prendas y ropa a sus peones y, al ir a la ciudad, volvía cargado con los encargos de sus empleados.[17]

La década de 1880 marcó la consolidación de una élite terrateniente y comercial anuda en un equilibrio garantizado por Julio Argentino Roca, primero desde el gobierno y luego desde fuera del mismo. El acuerdismo entre distintos sectores dominantes devino en la exclusión de cualquier oposición organizada. En este marco, la oposición se nucleo en un nuevo partido, tras disolverse la Unión Cívica de la Juventud se rearmó en la nueva Unión Cívica conformada en 1890, surgida como un movimiento heterogéneo que tenía como principal ideología el sufragismo y la lucha contra el régimen roquista.[18]

En 1889, Yrigoyen se mudó a su propia casa, frente a lo que hoy es la plaza Congreso en la Ciudad de Buenos Aires, en la calle que actualmente lleva su nombre, a la altura del 1600. Poco antes de mudarse, su hermano Roque falleció luego de padecer una larga enfermedad. Este hecho provocó que se encierre aún más en su mutismo hubo de sufrir una crisis religiosa. Poco más se sabe de esto debido al carácter reservado de su vida. Durante la enfermedad de su hermano entablo cierta amistad con dos de sus amigos, Carlos Pellegrini y Roque Sáenz Peña, que tendrían mucho que ver con los cambios institucionales que llevarán a Hipólito Yrigoyen a la presidencia de la Nación.[21]

La lucha armada

Hipólito Yrigoyen, jefe revolucionario en 1893. Dibujo de Demócrito de Eduardo Sojo, publicado en la revista Don Quijote.

El 10 de abril de 1892 hubo elecciones presidenciales, las cuales llevaron a Luis Sáenz Peña a la presidencia. Una semana antes el presidente Carlos Pellegrini había decretado el estado de sitio y, con la excusa de una conspiración radical, mandó encarcelar a Leandro N. Alem y prácticamente todos los dirigentes radicales fueron apresados por dos meses, a excepción de Yrigoyen. En noviembre de ese año se congregó la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, en la que Alem leyó un informe e Yrigoyen emitió una declaración que llamaba a levantarse en armas contra el régimen. Así la Convención aprobó un manifiesto que calificaba al gobierno como «surgido del fraude y la violencia». Acto seguido, el 17 de noviembre, se sancionó la carta orgánica, primer documento de este tipo en la historia del partido.[25]

Miembros de la Revolución del Parque (izquierda a derecha): Marcelo T. de Alvear, José Crotto, Enrique Pérez, Luis Basaíl, Tomás Valleé y Mariano de la Riestra. Las revoluciones radicales produjeron profundos cambios políticos para finales de siglo.

Tras una crisis en el ministerio que provocó la renuncia de varios funcionarios, Luis Sáenz Peña el 3 de julio de 1893 llama a Aristóbulo del Valle -quién se había retirado de la vida política tras el fraccionamiento de la Unión Cívica- para reorganizarlo.[28]

El 8 de agosto una formación ferroviaria partió de Temperley para tomar La Plata. El coronel Martín Yrigoyen (hermano de Hipólito) dirigía a tres mil quinientos civiles que, tras algunas acciones bélicas, desalojaron al gobernador Carlos Costa y tomaron la ciudad de La Plata. A los hombres del coronel Yrigoyen se sumaron los refuerzos comandados por su hermano, y alrededor de 4500 personas desfilaron por las calles de 13 y 44. Martín y Hipólito iban al frente de la tropa revolucionaria, que fue ovacionada por los platenses. Decidieron usar el hipódromo cercano a la estación de tren como campamento. Así terminó la toma de La Plata, que se produjo de forma pacífica.[34] y volvería a la misma muchos años después cuando sería derrocado.

Leandro N. Alem era el tío de Yrigoyen, y fue el modelo que siguió. En 1896, tras el suicidio de su tío, comenzaría a adoptar su característica personalidad reservada.

Fue en vísperas de esta revolución cuando Yrigoyen conoció a Alvear, más precisamente cuando se estaba buscando un jefe de policía para la ciudad de Buenos Aires. Aristóbulo del Valle propuso a un pariente de Alem, que había sido comisario. Así entró en contacto con Alvear y otras personalidades del civismo como Le Breton, Apellániz y Senillosa. Alvear e Yrigoyen se siguieron viendo en el Café de París y en reuniones de comités. Siempre conservaría un especial aprecio por Alvear, inclusive en los últimos años de vida del caudillo, cuando años atrás ambos dirigentes radicales estaban enfrentados.[38]

El 1 de julio de 1896 Leandro Alem se suicidó en plena calle. Aristóbulo del Valle había fallecido prematuramente en enero del citado año, por lo que la jefatura del partido recayó aún más en Yrigoyen.[40]

Cuando la Convención Nacional de la UCR sancionó el 6 de septiembre de 1897 la llamada política de las paralelas para concurrir a elecciones junto con los mitristas, tras una reunión del comité provincial de la UCR el 29 de septiembre en casa de Alvear se votó por la disolución de dicho organismo para así desbaratar la estrategia de los bernardistas. Desde entonces, el radicalismo entraría en un estado de desorganización hasta la reorganización partidaria de 1904.[41]

Se manifestó en profundo desacuerdo con el pacto con el mitrismo que imponía el presidente del Comité Nacional, Bernardo de Irigoyen, como táctica para enfrentar a Julio Argentino Roca, cuando éste se encaminaba a su segunda presidencia en 1898.[42]

Revolución de 1905

Se habían señalado los primeros días de febrero de 1905 para el comienzo de la nueva revolución radical, y a finales de enero los delegados partieron a sus destinos para comenzar la revuelta. Pero tanto el Gobierno como la policía sospechaban que existían planes conspirativos,[44]

A las 3:45 el presidente Manuel Quintana llegó a la Casa de Gobierno para convocar con suma urgencia al gabinete, se declaró el estado de sitio en todo el país. Mientras que había sublevaciones en Bahía Blanca, Mendoza, Córdoba y Rosario, la capital estaba siendo controlada con éxito por el gobierno. En el interior la revolución había tenido éxito: en Mendoza la guarnición, el 1° de artillería y el 1° de caballería, el depósito del 2° de cazadores dio armas a los grupos civiles. Fue en la Casa de Gobierno donde se produjo el combate más fuerte, ya que militares que defendían al gobernador resistieron bajo un espeso tiroteo en el edificio hasta entrando al mediodía. Cuando el gobernador depuso las armas cuando fue amenazado con los cañones de la 1° artillería, José Néstor Lencinas jefe de la Junta Revolucionaria se hizo cargo del gobierno provisorio. En Córdoba el 8° de Infantería había atacado al Departamento de Policía, tras un ataque recio se logró instaurar un gobierno provisorio.[49]

Yrigoyen se había mantenido en el anonimato durante las últimas semanas de la sublevación. Se anunció que a fines de febrero se presentaría en el Juzgado Federal. El 28 de febrero una gran multitud lo espero en el lugar, bajo una gran presencia policial, pero no apareció, y el Gobierno lo terminó exonerando por "razones de mejor servicio".[53]

Para las elecciones presidenciales de 1910 el Partido Autonomista Nacional eligió como candidato para presidente al líder de la corriente modernista, Roque Sáenz Peña. Sáenz Peña era partidario de establecer un régimen electoral que impidiera el fraude, y no solo era amigo de Yrigoyen, sino que, treinta años atrás, ambos habían sido parte del grupo que fundó el fugaz Partido Republicano.[54]

Camino a la reforma electoral

El inicio del cambio político largamente postergado se produjo con la llegada a la presidencia de Roque Sáenz Peña, un opositor interno del Partido Autonomista Nacional. Éste centró toda su gestión gubernamental en sancionar una ley para garantizar elecciones secretas, universales y obligatorias para todos los ciudadanos.[58]

Una de las primeras fotografías tomadas a Yrigoyen en público. Saliendo de una Convención de la UCR en el Salón Príncipe Jorge de la ciudad de Buenos Aires, en 1909.

A comienzos de marzo de 1916 se reunió el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical a fin de convocar una Convención, que tuvo lugar el 20 de marzo en la Casa Suiza con una asistencia de 138 delegados.[61]

Desde las ocho de la mañana el teatro estaba colmado de gente y reinaba el nerviosismo porque, pese a que se sabía que Yrigoyen ganaría por apoyo unánime, los delegados sabían que éste renunciaría a la candidatura. Al respecto de la vicepresidencia, hubo exigencias por parte del grupo «azul» para integrar parte del binomio, y finalmente se designó al riojano Pelagio Luna candidato a la vicepresidencia. A las 10.30 de la mañana comenzó la votación; Yrigoyen obtuvo ciento cincuenta votos, dos Leopoldo Melo, y Alvear, Crotto y Gallo uno cada uno. Crotto rechazó el voto que le habían dado, ratificando que sólo Yrigoyen podía ser el candidato indicado.[63] Horacio Oyhanarte, presente durante ese episodio relata que:

En aquel breve intervalo de tiempo, todas las frentes palidecieron, y sobre los corazones abroquelados transmigró como una peregrinación de luces y de sombres, toda nuestra historia...

Se estaba allí, en el cuarto pequeño como una trastienda, como en el rancho de Tucumán; como en el vetusto Cabildo colonial, como en el ágora de Paraná; se estaba allí resolviendo los destinos futuros de la República. Y cuando sobre la emoción de todos los espíritus, que se abrillantaban húmedos en los párpados, resonó la frase que ha de quedar y que fue el anticipo seguro de triunfa: 'hagan de mí lo que quieran', los lindes de dos épocas acababan de demarcarse, la magna contienda estaba decidida, y la bandera sagrada, izaba por el brazo del más fuerte, envalentonaba todos los pechos y en su tremolación augusta era serenidad sobre las tumbas fraternas.

A las siete y media de la tarde el caudillo aceptó. La noticia produjo una congregación frente a la casa de Brasil 1039.[63]

Elecciones presidenciales de 1916

El presidente, en coche presidencial, recorre la Avenida de Mayo durante su asunción.
Primera urna electoral empleada en las elecciones de 1916, expuesta en el Museo del Bicentenario.

Las elecciones presidenciales del 2 de abril de 1916 fueron las primeras en la historia argentina en adoptar la ley Sáenz Peña, que garantizaba el voto secreto y obligatorio para varones, razón por la cual se considera el primer gobierno democrático de la historia argentina,[65] con la aclaración de que el primer gobierno plenamente democrático fue la segunda presidencia de Juan Domingo Perón en 1951, cuando las mujeres pudieron ejercer su derecho a votar y ser votadas.

La fórmula Hipólito Yrigoyen- Pelagio Luna se impuso cómodamente superando a la fórmula del Partido Conservador ( Ángel Rojas- Juan Eugenio Serú) con 339 332 votos contra 153 406 del Partido Conservador.[68]

El embajador de España en la Argentina asistió en representación de su país y escribió para el diario La Época las siguientes líneas:

En mi carrera diplomática he asistido a celebraciones famosas en diferentes cortes europeas; he presenciado la ascensión de un presidente en Francia y de un rey de Inglaterra; he visto muchos espectáculos populares extraordinarios por su número y su entusiasmo. Pero no recuerdo nada comparable a esa escena magistral de un mandatario que se entrega en brazos de su pueblo, conducido entre los vaivenes de la muchedumbre electrizada, al alto sitial de la primera magistratura de su patria (...). Pero todo ello había de ser pálido ante la realidad de la plaza inmensa, del océano humano enloquecido de alegría; del hombre presidente entregado en cuerpo y alma a las expresiones de su pueblo, sin guardias, sin ejército, sin polizontes.[69]

Yrigoyen había sugerido en su momento al presidente Figueroa Alcorta la intervención de catorce estados federales donde aún radicaba el fraude, práctica aún vigente tras la creación de la Liga de Gobernadores, de la que fueron sus principales mentores Miguel Ángel Juárez Celman y Julio Argentino Roca. Las intervenciones federales, llamadas de «higiene cívica», se llevaron a cabo despaciosamente por decretos del poder ejecutivo en épocas de receso legislativo. A excepción de las provincias gobernadas por radicales, que habían obtenido el poder por vía legítima, las demás fueron intervenidas. La intervención tenía por objetivo llamar a elecciones legales y fuera cual fuese el resultado el triunfador obtendría la gobernación. En muchos distritos el radicalismo triunfó; no obstante, en provincias como Corrientes y San Luis los conservadores se impusieron, y en esos casos se respetó la decisión popular. Tampoco se habían intervenido las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Jujuy.[70]

El triunfo electoral significó que, por primera vez, un amplio sector social excluido hasta entonces de los puestos públicos de dirección llegaba a la conducción de diferentes ámbitos estatales. Se trataba de sectores medios, sin grandes recursos económicos, ni conexiones con las clases altas.[73]

Durante el primer gobierno de Yrigoyen, el radicalismo estuvo en minoría en el Congreso: en la Cámara de Diputados 101 miembros eran radicales y 129 opositores, mientras que en el Senado de 58 miembros sólo 2 eran radicales. Aún en minoría, Yrigoyen mantuvo una actitud poco proclive al diálogo y la negociación, no sólo con los partidos tradicionales conservadores que controlaban el Senado, sino también con los nuevos partidos populares que adquirieron protagonismo a partir del voto secreto: el Partido Socialista y del Partido Demócrata Progresista.[74]

Yo he orientado a todos, y nadie, me guió a mí, en ningún momento ni en ninguna circunstancia. Por eso pude dar a la U.C. Radical, es decir, a la patria misma, un espíritu y una enérgica conducta y la orientación segura de su camino.

Hipólito Yrigoyen, Mi vida y mi doctrina.[76]
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