Hernando de Santillán y Figueroa

Hernando de Santillán y Figueroa

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Gobernador de la Provincia de Quito
Presidente de la Real Audiencia
(Interino)
1564-1571
MonarcaFelipe II de España
PredecesorAlonso Manuel de Anaya
SucesorLope Díez Aux de Armendáriz
VirreyLope García de Castro (gob. interino)

Coat of Arms of Philip II of Spain (1558-1580).svg
Teniente de gobernador general de Santiago de Chile
finales de 1556 / 23 de abril de 1557-febrero de 1561
MonarcaFelipe II de España
Andrés Hurtado de Mendoza (virrey)
GobernadorGarcía Hurtado de Mendoza

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Obispo de Charcas
(nominal por fallecimiento)
1573-1574/1575
PredecesorDomingo de Santo Tomás
SucesorAlfonso Graniero Ávalos

Información personal
Nacimientoca. 1519
Banner of arms crown of Castille Habsbourg style.svg ¿Sevilla? (capital del reino homónimo, uno de los cuatro de Andalucía) o ¿Valladolid? (en Castilla la Vieja)
España
Fallecimiento¿8 de junio de 1574 o 7 de junio de 1575?
Flag of Cross of Burgundy.svg Lima, Perú, España
NacionalidadEspañola
ReligiónCatólica
Información profesional
OcupaciónLicenciado en Leyes, oidor y gobernante colonial.
Obras notables
  1. Creador de la tasa de Santillán (1559)
  2. Fundador de la Real Audiencia de Quito (1564)

Hernando de Santillán y Figueroa (¿Sevilla o Valladolid?, Corona de España, ca. 1519 – Lima, Virreinato del Perú, ¿8 de junio de 1574 o 7 de junio de 1575?) era un licenciado en Leyes y funcionario español que ocupó el cargo de relator de las reales chancillerías de Granada y de Valladolid, y en 1550 lo mandaron al virreinato peruano como oidor de la Real Audiencia de Lima.

En 1557 fue enviado a la Capitanía General de Chile junto al nuevo gobernador García Hurtado de Mendoza, designado por el rey Felipe II de España para controlar esa provincia, y quien lo nombrara como teniente de gobernador general de Santiago y oidor de justicia mayor de dicho territorio hasta 1561, y como tal fue el creador de la tasa de Santillán en 1559, la cual regulaba las encomiendas y el trabajo de los indígenas lugareños.

En 1564 fundó la Real Audiencia de Chile subordinada a la de Lima, en la cual fuera nombrado como su primer presidente-gobernador de la provincia homónima hasta el año 1571, fecha que volvió a Europa. Una vez viudo en Sevilla alrededor de los 53 años de edad, hacia 1572, decidió hacerse sacerdote y fue nombrado obispo de Charcas pero cuando viajó a Sudamérica falleció antes de tomar posesión de su cargo eclesiástico.

Biografía hasta la fundación de la audiencia quiteña

Origen familiar y primeros años

Hernando de Santillán y Figueroa había nacido hacia 1519,[3]​ de Castilla la Vieja, que a su vez formaban parte de la Corona de España. Era hijo de Hernando de Santillán y Ramonte (n. Sevilla, ca. 1489) y de su esposa Leonor de Figueroa y Alencastre (n. ca. 1499).

Pocos datos existen sobre su niñez y juventud, pero se sabe que sus abuelos paternos eran Pedro de Santillán, caballero de la Orden de Santiago —un hijo de Luis García de Santillán, justicia mayor de Sevilla, y de María Sánchez Coronado— y su esposa Isabel de Ramonte. Sus abuelos maternos eran Juan de la Cueva y Figueroa,[4]

Funcionario real en España y en el Perú

Tras haber sido relator[3]

El virrey Antonio de Mendoza le encomendó a Santillán que estudiase las instituciones incaicas para establecer los tributos que los aborígenes le pagaban a su monarca.[3]

Sin embargo, la real audiencia debió enfrentar la rebelión de los encomenderos que si bien fue controlada,[2]​ quedaría desmostrado los problemas que enfrentaban los españoles con las regulaciones al trabajo de los indígenas.

En su gestión, durante el gobierno interino de Pedro de la Gasca,[5]​ Frente a los conflictos del nuevo virrey Andrés Hurtado de Mendoza, II marqués de Cañete, con las antiguas autoridades, Santillán le permaneció fiel, y por ende al rey, ganándose la enemistad de los demás.

Cuando se necesitó pacificar los ánimos en Chile entre los conquistadores, el virrey nombró el 15 de septiembre[8]

Llegaron a destino el 23 de abril de 1557, desembarcando en La Serena, en donde asignó el cargo de teniente de gobernador homónimo al licenciado Juan de Escobedo,[10]

Los habitantes de Coquimbo quedaron deslumbrados al ver junto al nuevo gobernador el más grande ejército hasta entonces visto en estos lugares, contando con más de cuatrocientos cincuenta hombres[11]​ armados con arcabuces, vestidos con armaduras y penachos de plumas, y con cañones, pero debió enfrentar los mismos problemas con los encomenderos locales.

Santillán entonces redactó las ordenanzas[12]​ De esta forma se ganó las críticas de los encomenderos, pero debió regresar a Lima en 1559. Luego de sufrir un juicio de residencia, por lo que terminó suspendido en sus funciones y desterrado del Perú, tuvo que ir a España para defenderse. Una vez absuelto por el rey Felipe II de España retornó a Chile.

Creador de la tasa de Santillán

Frente a los malos tratos de los españoles hacia los indígenas y las rebeliones de estos se dedica a estudiar la situación presentó al gobernador un proyecto que si bien seguía manteniendo la encomienda, reformaba la situación existente. El gobernador García Hurtado de Mendoza,[13]​ la cual estipulaba los siguientes puntos:

  • Mantuvo el sistema de mita acostumbrado del Imperio inca, que consistía en la obligación del cacique de un grupo de enviar uno de cada 6 indígenas para trabajo en las minas o lavaderos de oro.
  • Uno de cada 5 indígenas para el trabajo agrícola.
  • Los indígenas debían ser mantenidos por los encomenderos.
  • Debían sanarlos en caso de enfermedad.
  • Debían evangelizar a los aborígenes.
  • No hacerlos trabajar los domingos y festivos.
  • No debían trabajar las mujeres, los hombres menores de 18 años y ni mayores de 50 años de edad.

Estas ordenanzas incrementaron el descontento por considerarlas exageradas, onerosas y opresoras con los encomenderos que dejaron su vida por conquistar las tierras para el monarca. En diciembre del mismo año, las ciudades de Santiago, Concepción e Imperial mandaron a Miguel de Avedaño y Velasco a la Corte, para que comparezca ante el rey Felipe II de España estos asuntos que tanto los perjudicaba.[14]

La tasa finalmente duró dos décadas y tuvo una parcial obediencia ya que a pesar de los abusos que seguían cometiendo los encomenderos igual reclamaban contra las normas de estas.

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