Hernán Trizano

Hernán Trizano.

Pedro Hernán Trizano Avezzana[3]

Biografía

Orígenes

Fue hijo de los napolitanos Lorenzo Trizano Bonaparte y Ana María Avezzana,[1] provenientes de familias acaudaladas y vinculados a la nobleza italiana, quienes en 1860 efectuaban una larga travesía con destino a su tierra natal. Forzosamente se vieron obligados a recalar en el puerto de Valparaíso, lugar en donde Ana María -que se hallaba parturienta- dio a luz a un varón, que recibió el nombre de Pedro Hernán. Al cabo de unos días, emprendieron el rumbo hacia Italia y el recién nacido sólo sabría de Chile por sus padres.[ cita requerida]

Aventurero y mercenario

Ingresó a la Armada italiana, aun cuando permaneciera en las filas navales por espacio de tres meses. Presentó su retiro y se embarcó en una nave cañonera de Constantinopla ( Turquía), en la cual estuvo un año y medio; luego pasó a Grecia, donde se unió a otros marineros con los que viajó a bordo de un velero por toda Asia. Viajó a América del Sur, llegando a Uruguay en 1878, para luego trasladarse a Argentina, peleando junto a Bartolomé Mitre. Aunque cierta literatura lo eleva a regiones de heroísmo, lo más probable es que haya servido en estas causas en calidad de mercenario, lo cual se deja entrever por esas mismas historias laudatorias, en las cuales se indica que Trizano recibía pagos por sus servicios.

Ingreso al ejército chileno

El comienzo de la Guerra del Pacífico en 1879 lo incitó a engrosar las filas chilenas que partirían a combatir contra Perú y Bolivia.[2] pero su buen desempeño durante la prolongada campaña bélica le valió su ascenso al grado de sargento primero, retirándose del servicio en 1881.

Después de tres años fuera del ejército, reingreso a la institución siendo destinado al Escuadrón de Húsares en Angol ( 22 de enero de 1885).[1]

Luchando contra el bandidaje en la Araucanía

En aquella época, la zona de la Araucanía estaba dominada por el bandidaje. Los hombres de trabajo veían con resignación cómo perdían el fruto de sus esforzadas labores por culpa de la depredadora acción de esos antisociales. Esta adversa situación determinó al gobierno chileno crear policías rurales que pusieran fin al problema. De esta forma, uno de los escuadrones de policía rural fue encabezado por el alférez Trizano.

Trizano se encargó de reunir el contingente para las funciones policiales, logrando reclutar una dotación que se compuso, inicialmente, de un sargento, cuatro cabos y dieciséis soldados. Desgraciadamente, el exiguo aporte fiscal sólo le permitió adquirir doce revólveres Smith and Wesson, veinticinco carabinas Comblain, un igual número de yataganes y once sables de infantería. Aun así, este grupo de uniformados consiguió poner en fuga a los facinerosos, haciéndolos retirarse al norte del río Biobío.

Por sus méritos, se le destinó al Estado Mayor de la plaza de Cautín en septiembre de 1887, con el grado de teniente. Dos meses más tarde fue nombrado comandante de la policía urbana y rural de Angol. Ejerciendo este último puesto, recibió el nombramiento de capitán, confirmado el 8 de abril de 1890.

El organizador de los Gendarmes de las Colonias

Hernán Trizano durante su vejez.

Debido a los sangrientos acontecimientos de la guerra civil chilena de 1891, el capitán Trizano resolvió presentar su retiro de la institución castrense.[3] Se reincorporó en 1893, siéndole conservados su grado y su antigüedad.

La intensificación de las actividades de los colonos en los territorios sureños motivó que las autoridades gubernamentales evaluaran dejarlas a resguardo, ante eventuales brotes de delincuencia. Es por ello que el Ministerio de Colonización, previa aprobación de los presupuestos necesarios por el Congreso, ofició al de Guerra y Marina ( 24 de febrero de 1896) con el objeto de solicitar a éste pusiera a disposición del primero al capitán Trizano, para que el uniformado iniciase la organización del Cuerpo de Gendarmes de las Colonias, invistiéndolo con la categoría de comisario. Así, el 14 de marzo de 1896, Trizano fue oficialmente comisionado para tal efecto.[3]

En un principio, el Cuerpo debió vencer innumerables dificultades, especialmente en lo referido a los fondos con que se contaba para mantener operativo al mismo. El capitán Trizano debió personalmente dirigirse al Ministerio de Colonización para hacerle presente los inconvenientes surgidos y la urgencia de contar con instalaciones adecuadas para el funcionamiento decoroso de la corporación; este documento está fechado el 18 de mayo de 1896.

Hernán Trizano permaneció al mando del Cuerpo de Gendarmes hasta el mes de abril de 1905, fecha en que obtiene su retiro definitivo del servicio.

Trizano murió en Temuco el 16 de diciembre de 1926, producto de una bronconeumonia.[2]

Descendencia

Había contraído matrimonio con Elvira Aravena Arredondo, en quien fue padre de diez hijos, alcanzado la edad adulta ocho de ellos: Elvira, Francia, Ítala (las tres practicaron la natación, el boxeo y el tiro al blanco), Hernán 2º (alcanzó el grado de capitán de ejército en el arma de Caballería), Kossuth (oficial de ejército como el anterior, ostentó el grado de teniente coronel de infantería), Kosciusko (huyó de su hogar a los trece años de edad, y protagonizó una serie de hechos tan novelescos como los de su padre; sirvió en la Marina del Reino Unido y más tarde se hizo ciudadano británico), Glaucus (abandonó a su familia a los dieciséis años de edad para alistarse en el ejército italiano, y, al finalizar la Primera Guerra Mundial, se integró a la marina mercante italiana) y Tolstoi (aventurero).

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