Hermafroditismo

El hermafroditismo es un término de la biología y zoología, con el cual se designa a los organismos que poseen a la vez órganos reproductivos usualmente asociados a los dos sexos: macho y hembra.[3]

Aunque los seres hermafroditas produzcan los dos tipos de gametos rara vez se fecundan a sí mismos, sino que se dan cruces entre distintos individuos actuando ambos como hembra y macho en hermafroditismo simultáneo; o, en la adultez atraviesan períodos en los cuales sólo se reproducen con uno u otro sexo (o sea, como dioicos alternados).[4]

Con la excepción de las tenias, que pueden autofecundarse (de todas formas esta fecundación nunca se produce en el mismo aparato reproductor, dos proglótides se unirían para la fecundación), los restantes hermafroditas necesitan la colaboración de otro congénere para reproducirse. En las plantas sucede lo mismo, pues aunque muchas flores poseen los dos sexos, los gametos maduran a distinto tiempo, por lo que se requiere una polinización cruzada para llevar a cabo la fecundación.

Alcance del hermafroditismo

Como estrategia reproductiva, el hermafroditismo es ideal para animales a los que cuesta encontrar pareja, ya sea por su hábitat, su baja población, su aislamiento o su lenta traslación. La desventaja que presentaría es una menor eficiencia en las tareas reproductivas debido a la falta de especialización.[5]

Se dice que la mayoría de los hermafroditas no son funcionales porque aunque es posible, es raro (especialmente en animales) que suceda la autofecundación, la cual es un hecho sólo en algunas especies hermafroditas.[5]

Apareamiento del caracol (Helix aspersa).

Especies

Flor de tulipán

El hermafroditismo está ampliamente representado entre las plantas con flores ( angiospermas).

En los animales el hermafroditismo verdadero como medio de reproducción se da en invertebrados como la estrella de mar,[7]

En artrópodos

En los artrópodos, la presencia de simbiontes intracelulares, transmitidos de generación en generación, pueden parasitar el sistema reproductor de los machos produciendo una feminización. En algunos casos esta feminización es incompleta por lo que pueden aparecer fenotipos intersexuales.

Las investigaciones revelaron que algunas hembras eran en realidad genotípicamente machos, con lo cual la determinación sexual estaba determinada por el simbionte y no por los cromosomas. Distintas bacterias, como Wolbachia, Paramixidia o Microspiridia, pueden ser endosimbiontes feminizantes.

Si, debido a estas bacterias simbiontes, se inhibe la diferenciación de la glándula androgénica, o sea, se bloquea la glándula que genera hormonas masculinas, aparece el fenotipo femenino en individuos genéticamente machos. Si, en cambio, este bloqueo es imperfecto, aparecen individuos intersexuales.[8]

Otras representaciones

Un dimorfismo sexual muy acusado puede confundirse con hermafroditismo, aunque no lo sea. Este es el caso de unos caracoles parásitos de equinodermos, entre los cuales el macho parásito (muy pequeño) se puede hallar en el interior de la hembra.[5]

Se denomina seudohermafrodita a aquellos animales que poseen internamente los órganos reproductivos de un sexo pero su apariencia externa es la del otro sexo.[2]

También existen hermafroditas secuenciales, aquellos que cambian de sexo en el transcurso de su vida, como en el caso de los peces róbalos y de la cabrilla.[9]

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