Heráclito
English: Heraclitus

Heráclito
Heraclitus Rijksmuseum SK-A-2784.jpeg
Heráclito llorando, por Hendrick ter Brugghen (1628)
Información personal
Nombre en griego antiguoἩράκλειτος ὁ Ἐφέσιος Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimientoc. 535 a. C. Ver y modificar los datos en Wikidata
Éfeso (Antigua Grecia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimientoc. años 470 a. C. Ver y modificar los datos en Wikidata
Éfeso (Antigua Grecia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de la muerteEdema Ver y modificar los datos en Wikidata
ResidenciaÉfeso Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónFilósofo y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
ÁreaFilosofía Ver y modificar los datos en Wikidata
AlumnosEmpédocles Ver y modificar los datos en Wikidata
MovimientosFilosofía presocrática, filosofía antigua, Filosofía occidental y Escuela Jónica Ver y modificar los datos en Wikidata

Heráclito de Éfeso (en griego antiguo: Ἡράκλειτος ὁ Ἐφέσιος Herákleitos ho Ephésios; Éfeso, 540  a. C.-ibidem, 480 a. C.),[4]​ fue un filósofo griego.

Era natural de Éfeso, ciudad de Jonia, en la costa occidental del Asia Menor (actual Turquía). Como de los demás filósofos griegos anteriores a Platón, no quedan más que fragmentos de sus obras, y en gran parte se conocen sus aportes gracias a testimonios posteriores. Diógenes Laercio atribuye a Teofrasto la teoría de que Heráclito no completó algunas de sus obras debido a la melancolía.[6]

Heráclito era famoso por su insistencia en el cambio, con su firme compromiso con la unidad de los contrarios, a diferencia de Parménides, quien declaraba que "lo que es, no puede no ser", negando así el cambio. Por esta razón, Parménides y Heráclito se consideran como dos de los fundadores de la dialéctica y en parte de la metafísica y moral.[10]

Biografía

La fuente principal de la vida de Heráclito es Diogenes Laercio.

Heráclito nació en una familia aristocrática hereditaria del cargo de Basileos c. 540 a.C. en Éfeso, en el Imperio Persa, en lo que hoy se llama Éfeso, Turquía. Heráclito "floreció" en la 69ª Olimpiada, 504–501 a. C. Tal cargo Heráclito se lo cedió a su hermano.[9]

La vida de Heráclito como filósofo fue interrumpida por hidropesía. Los médicos que consultó no pudieron prescribir una cura. Diógenes enumera varias historias sobre la muerte de Heráclito: en dos versiones, Heráclito se curó de la hidropesía y murió de otra enfermedad. Sin embargo, en un relato, el filósofo se enterró en un establo esperando que el calor húmedo del estiércol le sacara el húmedo nocivo, mientras que otro dice que se trató con un linimento de estiércol de vaca y, después de un día propenso al sol, murió y fue enterrado en el mercado. Murió hacia el año 470 a.C. Según Neantes, después de mancharse con estiércol, Heráclito fue devorado por perros.[18]

Obra

Éfeso en la costa de Asia Menor, lugar de nacimiento de Heráclito

La obra de Heráclito es completamente aforística. Su estilo remite a las sentencias del oráculo de Delfos y reproduce la realidad ambigua y confusa que explica, usando el oxímoron y la antítesis para dar idea de la misma. Diógenes Laercio (en Vidas..., IX 1–3, 6–7, 16) le atribuye un libro titulado Sobre la naturaleza (περὶ φύσεως), que estaba dividido en tres secciones: «Cosmológica», «Política» y «Teológica». No se posee mayor certeza sobre este libro. Estos se catalogan utilizando el sistema de numeración Diels-Kranz recopilados en la obra Die Fragmente der Vorsokratiker.

El primer estudioso en proponer un ordenamiento de los fragmentos fue P. Schuster (1873),[19]​ poniendo a la cabeza de todos el que posteriormente fue dispuesto como B56 (Diels-Kranz) y que refiere la adivinanza que unos niños plantearon a Homero, y que este, «el más sabio de todos los griegos», como lo pinta Heráclito (véase más abajo), no supo resolver. Ingram Bywater en 1877 hizo un reacomodo de los fragmentos conforme a la indicación de Laercio, traducido al español por José Gaos. Es curioso que Bywater no considera importante el fragmento que Schuster pone a la cabeza de todos, y no lo incluye en su propia ordenación. Agustín García Calvo reconstruye la posible estructura del libro en su edición de los fragmentos del mismo, titulada Razón común. Distingue tres apartados: «Razón general», «Razón política» y «Razón teológica».

Doctrinas

Heráclito conocido como «el Oscuro», por su expresión lapidaria y enigmática. Heráclito Sostuvo que el fundamento de todo está en el cambio incesante. El ente deviene y todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. Enrique Hülsz afirmó que "todos los distintos temas que forman el conjunto de la filosofía de Heráclito están recíprocamente contenidos unos en otros".[20]

Es común incluir a Heráclito entre los primeros filósofos físicos (φυσικοί, como los llamó Aristóteles), que pensaban que el mundo procedía de un principio natural (como el agua para Tales de Mileto, el aire para Anaxímenes y el ápeiron para Anaximandro), y este error de clasificación se debe a que, para Heráclito, este principio es el fuego, lo cual no debe leerse en un sentido literal, pues es una metáfora como, a su vez, lo eran para Tales y Anaxímenes. El principio del fuego refiere al movimiento y cambio constante en el que se encuentra el mundo. Esta permanente movilidad se fundamenta en una estructura de contrarios. La contradicción está en el origen de todas las cosas.

El Logos

Detalle de la Escuela de Atenas que muestra a Heráclito.

La naturaleza está regida por una ley que Heráclito denomina Λόγος (Logos) con el significado de razón, palabra o discurso en griego.

Este Logos no solo rige el devenir del mundo, sino que le habla (indica, da signos, fragmento B93DK) al hombre, aunque la mayoría de las personas «no sabe escuchar ni hablar» (fragmento B73DK). El orden real coincide con el orden de la razón, una «armonía invisible, mejor que la visible» (B54DK), aunque Heráclito se lamenta de que la mayoría de las personas viva relegada a su propio mundo, incapaces de ver el real. Si bien Heráclito no desprecia el uso de los sentidos (como Platón) y los cree indispensables para comprender la realidad, sostiene que con ellos no basta y que es igualmente necesario el uso de la inteligencia, como afirma en el siguiente e importante fragmento:

Se engañan los hombres [...] acerca del conocimiento de las cosas manifiestas, de la misma manera que Homero, que fue [considerado] el más sabio de todos los griegos. A él, en efecto, unos niños que mataban piojos lo engañaron, diciéndole: 'cuantos vimos y atrapamos, tantos dejamos; cuantos ni vimos ni atrapamos, tantos llevamos'.
Hipólito de Roma, Refutatio, IX, 9, 5-10
en Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B56

Este Logos se encuentra comúnmente dentro del alma de cada uno y hay posibilidad en todo hombre de despertar escucharlo y volverse sabio.[21]

Los contrarios

Al uso de los sentidos y de la inteligencia, hay que agregarle una actitud crítica e indagadora. La mera acumulación de saberes no forma al verdadero sabio, porque para Heráclito lo sabio es «uno y una sola cosa», esto es, la teoría de los opuestos, interpretación que muestra su monismo, aunque quizás sea más bien dialéctico. Heráclito recuerda a Laozi en su doctrina de la «unidad de los opuestos».[22]

El todo es divisible e indivisible, engendrado y no engendrado, mortal e inmortal, palabra eterna, padre, hijo, dios justo. Es prudente escuchar al Logos, no a mí, y reconocer que todas las cosas son uno.
Hipólito de Roma, Refutatio, IX, 10, 6

Según Platón y Aristóteles, Heráclito sostuvo opiniones ilógicas porque las cosas opuestas son idénticas, de modo que todo es y no es al mismo tiempo.[24]

El conflicto de los opuestos genera una armonía presente en la naturaleza y los asuntos humanos (luz y oscuridad, calor y frío, hombre y mujer...) que dan sentido y riqueza a la existencia.[25]​ En una metáfora y uno de los primeros usos de una fuerza en la historia de la filosofía, Heráclito compara la unión de los opuestos con un arco o lira ensartada en forma por un equilibrio de la tensión de la cuerda.

Hay una armonía en la flexión hacia atrás como en el caso del arco y la lira.
Hipólito de Roma, Refutatio, IX, 9, 2
en Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B51

La realidad es una y múltiple al mismo tiempo por la esencia de todas las cosas, haciendo que exista una identidad o una idea universal concreta basada en la diferencia.[26]

El cambio

Presunto busto de Heráclito que se halla en la «Sala dei filosofi» de los Museos Capitolinos de Roma.[28]​, una contienda que es al mismo tiempo armonía, no en el sentido de una mera relación numérica, como en los pitagóricos, sino en el de un ajuste de fuerzas contrapuestas, como las que mantienen tensa la cuerda de un arco. El fragmento quizás más conocido de su obra dice:

ποταμοῖς τοῖς αὐτοῖς ἐμβαίνομεν τε καὶ οὐκ ἐμβαίνομεν, εἶμεν τε καὶ οὐκ εἶμεν τε.
En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos].
Cleantes, Stoicorum Veterum Fragmenta, I, 519
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B12

El fragmento (citado con frecuencia erróneamente como no se puede entrar dos veces en el mismo río, siguiendo la versión que da Platón en el Crátilo) ejemplifica la doctrina heraclítea del cambio: el río —que no deja de ser el mismo río— ha cambiado sin embargo casi por completo, así como el bañista. Si bien una parte del río fluye y cambia, hay otra (el cauce, que también debe interpretarse y no tomarse en un sentido literal) que es relativamente permanente y que es la que guía el movimiento del agua. Algunos autores ven en el cauce del río el Logos que «todo rige», la medida universal que ordena el cosmos, y en el agua del río, el fuego. A primera vista esto puede parecer contradictorio, pero debe recordarse que Heráclito sostiene que los opuestos no se contradicen sino que forman una unidad armónica (pero no estática). Es razonable, entonces, que la otra cara del agua sea el fuego, como él mismo lo adelanta en sus fragmentos. La historiografía filosófica impuso un Heráclito platonizado con un primitivo empirismo al sostener la evidencia del cambio experimentado por los sentidos.[32]

Las doctrinas de Heráclito y Parménides de Elea siempre han sido contrapuestas (con cierto margen de error), ya que la del primero suele ser llamada «del devenir» o (con cierto equívoco) «del todo fluye», mientras que el ser parmenídeo es presentado como una esfera estática e inmóvil. A pesar de sus diferencias, Heráclito describe el Logos al igual que Parménides describe "lo que es", divino, eterno e inmutable. Las similitudes tampoco deben tomarse como indicación de influencia directa.[33]

El hombre

Demócrito, el "filósofo que ríe" y Heráclito, el"filósofo que llora" por la condición humana.

El hombre puede descubrir este Logos en su propio interior, pues el Logos es común e inmanente al hombre y a las cosas (la doctrina de Heráclito fue interpretada, olvidando esta afirmación del Logos, en la filosofía inmediatamente posterior —sobre todo, en Platón— como una negación de la posibilidad del conocimiento: si nada es estable, se niega la posibilidad de un saber definitivo). Sin embargo:

ὕες βορβόρῳ ἥδονται μᾶλλον ἢ καθαρῷ ὕδατι.
Los cerdos gozan más con el fango que con el agua limpia.
Clemente de Alejandría, Stromateis, I, 2, 2
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B13

Su desprecio a los hombres le llevó a pensar que solamente la fuerza obligará a los hombres a obrar en su propio bien. Decía que «a todo animal hay que llevarlo al pasto con golpes»[38]

Maestro de la mayoría fue Hesíodo. Creen que sabía muchísimas cosas; él, que no sabía distinguir el día de la noche. En efecto, una sola cosa son.
Hipólito de Roma, Refutatio, IX, 10, 2
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B57

Heráclito distingue entre las leyes humanas y la ley divina.[41]

Su ética es un ascetismo orgulloso, parecido al de Nietzsche. Un hombre vale mil si conoce el Logos. Heráclito consideró que el alma humana era una mezcla de fuego (noble) y agua (innoble). Se puede interpretar que Heráclito apreciaba más el autodominio, y desprecia las placeres que distraen al hombre.[44]

αυγὴ ξηρὴ ψυχὴ σοφωτάτη καὶ ἀρίστη.
El alma seca es la más sabia y la mejor.
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B118

Lo que pase con estas almas secas, es bueno. Pensar bien es la mayor excelencia y la sabiduría es actuar y hablar lo que es verdadero, percibiendo las cosas según su naturaleza.[46]

El bien y el mal son uno.
Hipólito de Roma, Refutatio, IX, 10, 6

El fuego

«El fuego, al venir, juzgará y condenará todas las cosas» [47]

Heráclito ve en el fuego la mejor expresión simbólica de los dos pilares de su filosofía: el devenir perpetuo y la lucha de opuestos, pues el fuego solo se mantiene consumiendo y destruyendo, y constantemente cambia de materia.[48]

κόσμον τόνδε, τὸν αὐτὸν ἁπάντων, οὔτε τις θεῶν οὐτε ἀνθρώπων ἐποίησεν, ἀλλ' ἦν ἀεὶ καὶ ἔστιν καὶ ἔσται πῦρ ἀείζωον, ἁπτόμενον μέτρα καὶ ἀποσβεννύμενον μέτρα
Este mundo, el mismo para todos los seres, no fue creado por los hombres ni por dioses, sino que fue, es y será fuego siempre vivo, que se enciende con medida y se apaga con medida.
Clemente de Alejandría, Stromateis, V, 104, 2
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B30

Algunos autores como Aristóteles, interpretaron el fuego de Heráclito como el arjé de la realidad, siendo eterno donde todas las cosas son mutaciones del fuego.[49]

πυρὸς τε ἀνταμοιβὴ τὰ πάντα καὶ πῦρ ἁπάντων ὅκωσπερ χρυσοῦ χρήματα καὶ χρημάτων χρυσός.
Todas las cosas son un intercambio por fuego, y fuego por todas las cosas, como bienes por oro y oro por bienes.
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B90

Sin embargo, la lectura monista del fuego es difícil por su doctrina del cambio. El fuego es más un símbolo del cambio. Proporciona un estándar de valor para otras cosas, pero no es idéntico a ellos.[41]

ὁ θεὸς ἡμέρη εὐφρόνη, χειμὼν θέρος, πόλεμος εἰρήνη, κόρος λιμός [τἀναντία ἅπαντα· οὗτος ὁ νοῦς], ἀλλοιοῦται δὲ ὅκωσπερ πῦρ, ὁπόταν συμμιγῇ θυώμασιν, ὀνομάζεται καθ' ἡδονὴν ἑκάστου
Dios es: día y noche, invierno y verano, guerra y paz, saciedad y hambre; él toma diferentes formas, lo mismo que el fuego, que al mezclarse con los sahumerios (inciensos) es llamado según el aroma de cada cual de estos.
Hipólito de Roma, Refutatio, IX, 10, 6
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B67

Cosmología

La primera cita del uso más temprano de kosmos en cualquier texto griego existente viene de Heráclito.[7]

πυρὸς τροπαὶ πρῶτον θάλασσα, θαλάσσης δὲ τὸ μὲν ἥμισυ γῆ, τὸ δὲ ἥμισυ πρηστήρ ...θάλασσα διαχέεται καὶ μετρέεται εἰς τὸν αὐτὸν λόγον ὁκοῖος πρόσθεν ἦν ἢ γενέσθαι γῆ
Las transformaciones del fuego son: en primer lugar el mar, y del mar a la mitad se transformó en tierra y la otra mitad en torbellino ígneo. La tierra se vuelve en mar líquido y es medida con el mismo Logos que existía antes de su conversión en tierra.
Clemente de Alejandría, Stromateis, V, 104, 3 y 5
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B31
πυρὸς θάνατος ἀέρι γένεσις, καὶ ἀέρος θάνατος ὕδατι γένεσις
El fuego vive en la muerte de la tierra, el aire vive en la muerte del fuego, el agua vive en la muerte del aire y la tierra en la muerte del agua.
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 22 B76

Heráclito es un hilozoísta.[53]

Citas

Heráclito en las Crónicas de Nuremberg.

He aquí algunas frases de Heráclito:

  • «En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos]» (citado erróneamente, debido a una obra de Platón, como «Ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río»).
  • «La armonía invisible es mayor que la armonía visible».
  • «Ni aun recorriendo todo camino llegarás a encontrar los límites del alma; tan profundo Logos tiene».
  • «Pero aunque el Logos es común, casi todos viven como si tuvieran un inteligencia (φρόνησιν) particular».
  • «Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que la justicia es discordia».
  • Heráclito reprocha al poeta que dijo: «¡Ojalá se extinguiera la discordia de entre los dioses y los hombres!», a lo que responde: «Pues no habría armonía si no hubiese agudo y grave, ni animales si no hubiera hembra y macho, que están en oposición mutua» (fragmento 9a Walzer = A 22 Diels-Kranz).[54]

Influencia sobre otros autores

Heráclito por José de Ribera, 1630

La contraposición del "panta rei" tuvo una influencia determinante sobre Platón, el cual con el fin de resolver las contradicciones con la teoría del ser de Parménides, contemporáneo de Heráclito,[55]​ Esta concepción de la Razón universal, ordenadora de todo, aparece en el sistema de los estoicos, que tomaron de Heráclito su cosmología.

La doctrina del Logos como razón universal es similar a la doctrina del Tao[56]

"En el principio era el Verbo (logos), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios."

El mismo Hegel se consideraba filosóficamente heredero de Heráclito, hasta el punto de afirmar: «No hay proposición de Heráclito que yo no haya aceptado en mi Lógica» (Hegel, Lecciones sobre la historia del la filosofía). Heráclito, pero, a diferencia de Hegel, no concebía el devenir como una progresiva toma de conciencia de lo absoluto; para él, el devenir parece consistir más bien en los cambios de un idéntico sustrato o Logos: «todas las cosas son Uno y el Uno todas las cosas»; «Este cosmos es el mismo para todos ... pues siempre es y será». De esta visión del mundo, se vería influido especialmente el estoicismo.[7]

Más adelante, la tradición filosófica aristotélica valoraría Heráclito incompatible con los principios de la lógica formal,[61]

El filósofo existencialista Søren Kierkegaard escribió de él:

Heráclito, el Oscuro, que depositó sus pensamientos en sus escritos y sus escritos en el templo de Diana (porque sus pensamientos habían sido su armadura durante su vida y por eso los colgó delante de la diosa), Heráclito, el Oscuro, ha dicho: «Nadie puede cruzar dos veces el mismo río.» Heráclito, el Oscuro, tenía un discípulo que no se contentó con permanecer en este punto de vista; fue más lejos y añadió: «...ni siquiera una vez.» ¡Pobre Heráclito, que tuvo tal discípulo! La máxima de Heráclito se convertía con esta puntualización en un aforismo eleático que niega el movimiento, sin embargo este discípulo deseaba únicamente ser un discípulo de Heráclito..., e ir más allá..., pero de ningún modo volver a una posición que ya Heráclito había abandonado.
Søren Kierkegaard, Temor y temblor[62]

También Nietzsche tenía una alta estima por Heráclito.[64]​ La ilustración de John McTaggart de las teorías o series A y B del tiempo se ha visto como una aplicación análoga al tiempo de las vistas de Heráclito y Parménides respectivamente.

Recientemente en 2015, el comic The Cartoon Introduction To Philosophy[66]​ de Michael F. Patton y Kevin Cannon, presenta un risueño Heráclito como anfitrión del libro, en el cual recorre el "río de la filosofía" junto con varios filósofos, desde Tales hasta David Chalmers.

Eponimia

Notas y referencias

  1. a b c En la misma Encyclopaedia Britannica, edición de 1911, se citan las fechas hacia 540 y 475 a.C.
  2. «Heraclitus». Encyclopaedia Britannica (en inglés). Consultado el 26 de agosto de 2017. 
  3. En la obra Grandes Científicos de la Humanidad de Manuel Alfonseca (ISBN 8423986381), Espasa Calpe, 1998; se citan los años hacia 540 y 480 a.C.
  4. Rodolfo Mondolfo: Heráclito. Textos y problemas de su interpretación. Madrid: Siglo Veintiuno (undécima edición), 2000.
  5. Diógenes Laercio, IX. 6 6
  6. a b Graham, Daniel W. (2019). Zalta, Edward N., ed. Heraclitus (Fall 2019 edición). The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Consultado el 2 de diciembre de 2019. 
  7. a b c d e «Heráclito de Éfeso en el Diccionario soviético de filosofía». www.filosofia.org. Consultado el 31 de diciembre de 2019. 
  8. «Parménides en el Diccionario soviético de filosofía». www.filosofia.org. Consultado el 31 de diciembre de 2019. 
  9. a b «Heraclitus | Internet Encyclopedia of Philosophy». www.iep.utm.edu. Consultado el 2020-03-09. 
  10. «Parmenides | Internet Encyclopedia of Philosophy». www.iep.utm.edu. Consultado el 2020-03-10. 
  11. Diogenes Laercio, IX. 1
  12. a b Copleston, Frederick. «CAPÍTULO V - EL MENSAJE DE HERÁCLITO». HISTORIA DE LA FILOSOFÍA I. LIBER. p. 37. 
  13. «Antología filosófica: la filosofía griega » Textos: Los fragmentos de Heráclito». www.cervantesvirtual.com. Consultado el 19 de junio de 2019. 
  14. Diogenes Laercio, IX. 5
  15. Coburn, Ross (14 de noviembre de 2017). «DK B125a». Heraclitus—Nimis Obscurē (en inglés). Ross Coburn. p. 167. Consultado el 27 de diciembre de 2019. 
  16. Bertrand Russell, Heráclito, p. 67
  17. Fairweather, Janet. The Death of Heraclitus. 
  18. Pedraza, Francisco Ríos (2009). Historia de la filosofía, 2 Bachillerato: materia común : [Tesela]. Oxford Educación. ISBN 9788467351477. Consultado el 19 de junio de 2019. 
  19. Schuster, Paul. (1873) Heraklit von Ephesos, Liepzig. En Mouraviev, Serge, HERACLITEA IV A. Refectio: "Les muses" ou "De la nature", [Reconstruction du livre d'Héraclite à partir des fragments et témoignages], Academia Verlag, 2011, pp. 172 ss.
  20. a b Aguilera Quiroz, Sebastián (2014-11). «DIOS, LÓGOS Y FUEGO EN HERÁCLITO». Byzantion nea hellás (33): 11-27. 0718-8471. 10.4067/S0718-84712014000100001. Consultado el 30 de diciembre de 2019. 
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  25. Bassham, Gregory ( 1959-) (cop. 2018). El libro de la filosofía : de los Vedas a los nuevos ateos, 250 hitos en la historia del pensamiento. Librero. p. 32. ISBN 978-90-8998-945-1. 1123026787. Consultado el 26 de diciembre de 2019. 
  26. a b Copleston, Frederick. «CAPÍTULO V - EL MENSAJE DE HERÁCLITO». HISTORIA DE LA FILOSOFIA I. LIBER. p. 39. 
  27. Algunas fuentes dan por segura la atribución; véase por ejemplo esta página Archivado el 2 de octubre de 2013 en la Wayback Machine. de la web Hellenica (enlace consultado el 16 de julio de 2010).
  28. a b DK B11, de Aristóteles Del mundo, VI, 401a 10
  29. En la misma Encyclopaedia Britannica, edición de 1911, se citan las fechas hacia 540 y 475 a.C.
  30. Dr. Ibáñez Morino, Carlos (2006). «Heráclito de Éfeso - HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOCIAL Y POLÍTICO I». UNIVERSIDAD NACIONAL DE ASUNCIÓN. 
  31. En la obra Grandes Científicos de la Humanidad de Manuel Alfonseca (ISBN 8423986381), Espasa Calpe, 1998; se citan los años hacia 540 y 480 a.C.
  32. Rodolfo Mondolfo: Heráclito. Textos y problemas de su interpretación. Madrid: Siglo Veintiuno (undécima edición), 2000.
  33. «Parmenides | Internet Encyclopedia of Philosophy». www.iep.utm.edu. Consultado el 2020-03-09. 
  34. En la misma Encyclopaedia Britannica, edición de 1911, se citan las fechas hacia 540 y 475 a.C.
  35. En la obra Grandes Científicos de la Humanidad de Manuel Alfonseca (ISBN 8423986381), Espasa Calpe, 1998; se citan los años hacia 540 y 480 a.C.
  36. Rodolfo Mondolfo: Heráclito. Textos y problemas de su interpretación. Madrid: Siglo Veintiuno (undécima edición), 2000.
  37. Diógenes Laercio, IX. 6 6
  38. Diógenes Laercio, IX. 6 6
  39. (DK B114) Estobeo, Sententiæ 3.1.179
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  41. a b Cardona Castro, Francisco Luis (D.L. 2016). Textos presocráticos ([Ed. íntegra] edición). Brontes. p. 15. ISBN 9788415605232. 957751868. Consultado el 17 de junio de 2019. 
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  46. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas :23
  47. (Hipólito, Refutatio, IX, 10, 6; en Diels-Kranz, ''Die Fragmente der Vorsokratiker'', 22 B66)Heráclito de Éfeso; Empédocles; Cardona Castro, Francisco Luis 1940- (D.L. 2016). Textos presocráticos ([Ed. íntegra] edición). Brontes. p. 28. ISBN 9788415605232. 957751868. Consultado el 17 de junio de 2019. 
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  49. Aguilera Quiroz, Sebastián (2014-11). «DIOS, LÓGOS Y FUEGO EN HERÁCLITO». Byzantion nea hellás (33): 11-27. 0718-8471. 10.4067/S0718-84712014000100001. Consultado el 23 de julio de 2019. 
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