Hendidor

Hendidor de sílex cuya parte cortante es el filo natural de la lasca (deteriorado por golpes fortuitos, no intencionales) y el resto retocado (procede del yacimiento soriano de Torralba)

Un hendidor (o hendedor) es un utensilio prehistórico, tallado en piedra, típico del Paleolítico Inferior y Medio en el sur de Europa y en África. Morfológicamente se caracteriza por ser un instrumento alargado, de grandes o medianas dimensiones, con un filo terminal transversal al eje morfológico de la pieza, como el de un hacha.

Técnicamente se caracteriza porque su soporte siempre es una lasca, siendo el filo del hendidor una de las aristas cortantes de dicha lasca, en bruto (sin retoques). Pero el resto sí que debe tener, al menos, algunos retoques intencionales que conformen una pieza tendente a la simetría y que emboten el corte del soporte, para facilitar su aprehensión manual.

El hendidor es un útil con una personalidad muy especial, dentro del Paleolítico Inferior, pues, aunque por su tamaño, pueda ser considerado un útil de la familia de los bifaces, los picos triédricos, etc (lo que suele llamarse «útiles nucleares»), el resto de sus características (especialmente el proceso de fabricación y su concepto tipológico) lo separan netamente de este grupo, haciéndolo un tipo diferente, especial.[1]

Características del Hendidor

A diferencia de otros utensilios líticos, el hendidor posee un concepto que incluye una serie de rasgos ineludibles cuya base principal es que debe estar fabricado sobre lasca; la segunda condición es que tenga un retoque posterior a la extracción de la citada lasca soporte y la tercera es que el filo debe ser una parte de la arista natural de dicha lasca. Por otra parte, tiene otros rasgos secundarios, pero no imprescindibles, como son su morfología alargada, con el filo transversal al eje morfológico de la pieza, y que el resto de los bordes no sean cortantes (el corte puede haber sido embotado por los retoques, o puede ser una zona roma debido a que conserva parte de la corteza natural de la roca).

Predeterminación de la lasca soporte en los hendidores

Para la fabricación de un hendidor se eligen lascas que tengan características especiales, de tal modo que se ha llegado a inferir que estas lascas pudieron haber sido proyectadas en la mente del artesano, antes de dar el golpe que las extrajera. Es lo que suele llamarse predeterminación de la lasca.

Hendidor sobre lasca cortical predeterminada sin preparación previa, por lo que un sólo lascado de retoque basta para terminar la pieza

Esta predeterminación puede ser de tres tipos, el más conocido es la que se relaciona con el método Levallois, aunque tomándolo en sentido amplio: se dan una serie de golpes previos que producen levantamientos de lascados que van preparando el núcleo, una vez terminada esta preparación, se extrae una lasca con la forma y el tamaño deseado y planificado totalmente. De hecho, muchos hendidores se fabricaron sobre lascas Levallois o sus variantes, como se verá más abajo. El segundo método consiste también en preparar el núcleo con lascados previos, pero esta vez planificando sólo parcialmente la lasca-soporte, en concreto su parte más importante: el filo. El resultado es una lasca con una morfología y tamaño relativamente previsto, cuyo filo es exactamente tal como había planeado el artesano (el resto se acomoda con retoques posteriores). El último método es la planificación de la lasca soporte del hendidor sin ninguna preparación previa del núcleo. En este tercer caso, el artesano busca, elige y examina un núcleo adecuado, donde, con un sólo golpe, pueda extrater una lasca predeterminada; esto implica seleccionar bien la materia prima y pensar concienzudamente antes de actuar.

Los estudios realizados sobre hedidores tanto del Paleolítico Inferior en África y España, como del Paleolítico Medio, sobre todo en España (a través de experiencias de talla y análisis tecnotipológicos), indican que todos los hendidores fueron fabricados sobre lascas total o parcialmente predeterminadas. Aunque la lasca pudiera estar total o parcialmente planificada antes de su extracción, «el principio dominante que ha dirigido la fabricación del hendidor es... la obtención de un filo... exento de retoques intencionales [...] un filo terminal obtenido por el encuentro de la cara inferior de la lasca y de la superficie natural del guijarro, presentando además retoques marginales» (fortuitos).[3]

  • Durante el Paleolítico Inferior, los artesanos obtenían grandes lascas más anchas que largas, con el filo previsto en un borde lateral de las mismas, por eso, al ver el hendidor terminado, la lasca muestra el talón (si lo conserva) o, al menos, la dirección de percusión, aparentemente lateral.
  • Durante el Paleolítico Medio los artesanos han aprendido a obtener grandes lascas más largas que anchas, de modo que el filo de futuro hendidor quedaba en la parte terminal, por eso, al ver la pieza concluida, la dirección de percusión viene de la parte de abajo de la pieza.

Cronología y Geografía del hendidor

Distribución geográfica del Hendidor, los puntos indican las zonas de mayor concentración, el área roja señala dónde éste es conocido

La amplitidud cronológica del hendidor es grande: ya aparece, en forma tosca —tal vez sin lascas predeterminadas, sólo seleccionadas a posteriori— al final de Olduvayense, al menos así se ha atestiguado en dos lugares, en Garba IV (Melka Kunturé, Etiopía) aparecen dos piezas[5] recientemente datados en 1,6 millones de años de antigüedad.

El momento de mayor desarrollo del hendidor es el Achelense, sobre todo el África, donde, en algunos yacimientos, alcanzan la tercera parte de los útiles convencionales.[7]

Geográficamente, hemos consignado que el hendidor es un utensilio fundamentalmente africano, aunque también se da en el suroeste de Europa, donde incluimos, evidentemente, la península Ibérica; igualmente se encuentra en Oriente Medio y la India (siempre en proporciones significativamente inferiores a las africanas). Esporádicamente puede encontrarse fuera de este ámbito, pero se trataría de piezas escasas, aunque no necesariamente, excepcionales. A pesar de lo especial de la personalidad del hendidor, es significativa su distribución, interpretándose como un rasgo cultural heurístico, no determinado por las condiciones ambientales, lo que dice mucho de la inteligencia de sus fabricantes.

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