Hatti

Hatti
Siglo XVII a. C.-Siglo XII a. C.

Bandera (1160 a. C.)
Bandera (1200 a. C.)

Ubicación de
Mapa del Reino hitita: en rojo oscuro, hacia 1560 a. C.; en rojo claro, su máxima extensión, antes de la batalla de Qadesh.
Capital Ḫattuša
Idioma principal Hitita
Otros idiomas Luvita, Hatti, etc.
Gobierno Monarquía absoluta
Primer rey Labarna
Último rey Suppiluliuma II
Historia
 • Establecido Siglo XVII a. C.
 • Disolución Siglo XII a. C.

Hatti fue un reino de la Antigüedad situado en Anatolia Central que se desarrolló entre los siglos XVII y XII a. C. y cuya capital fue Hattusa. Los hititas, también llamados hetitas o heteos,[1] fueron una población de origen indoeuropeo. Hablaban una lengua indoeuropea, escrita con jeroglíficos o caracteres cuneiformes tomados de Asiria. Su reino reunió a numerosas ciudades-estado de culturas muy distintas entre ellas y llegó a crear un influyente imperio gracias a su superioridad militar y a su gran habilidad diplomática, por lo que fue la «tercera» potencia en Oriente Próximo, junto con Babilonia y Egipto. Perfeccionaron el carro de combate ligero y lo emplearon con gran éxito. Se les atribuye una de las primeras utilizaciones del hierro en Oriente Próximo para elaborar armas y objetos de lujo. Tras su declive, cayeron en el olvido hasta el siglo XIX.

Arqueología de los hititas

Gracias a numerosas excavaciones, algunas tan importantes como el descubrimiento de lo que sería similar a un "archivo nacional" en Hattusa, y muchas referencias en textos de origen asirio y egipcio, se ha podido reconstruir su historia y llegar a descifrar su escritura.

El nombre de Hatti

No se sabe a ciencia cierta cómo se llamaban a sí mismos. El nombre de Hatti proviene de las crónicas asirias que lo identificaban como Khati (el país de Hatti), y por otra parte los egipcios les denominaban "Heta", que es la transcripción más común del jeroglífico "Ht" (la escritura egipcia carecía de vocales).

En idioma asirio o acadio URUHa-at-ti

Por otra parte, los "hatti" eran un pueblo no indoeuropeo que vivía en la misma región que los hititas, antes del primer imperio hitita, y cuya conquista por parte de los segundos provocó que los asirios y demás Estados vecinos siguieran usando el nombre de "hatti" para denominar a los nuevos ocupantes, pasando a significar "La tierra de la ciudad de Hattusa".[2] La lengua hática de los hatti siguió siendo usada ocasionalmente y para ciertos propósitos dentro de las inscripciones en hitita.

El término proviene de las referencias bíblicas. Éste era llamado "Hittim", que Lutero traduciría al alemán como "Hethiter", los ingleses lo convirtieron en "Hittites", mientras que los franceses los denominaron primero "Héthéens" para acabar llamándoles del mismo modo que los ingleses, "Hittites". "Hititas" es el término general que se emplea en español (también se ha utilizado el de "heteos", pero es poco frecuente y está en desuso). Las referencias en la Biblia sobre los hititas las encontramos en Josué (3,10), Génesis (15,19-21), (23,3) Números (13,29) y Libro II de los Reyes (7,6).

En el libro 2 de Samuel (11, 1-21), se hace referencia a Urías el hitita, combatiente de los ejércitos del rey David y esposo de Betsabé. Tras tomarla como concubina mientras Urías peleaba con los amonitas, David, después de embarazar a Betsabé, provocó su muerte.

El descubrimiento de los hititas

A diferencia de los reinos contemporáneos de Babilonia, Asiria o Egipto, cuya memoria ha estado presente en las sucesivas civilizaciones, el reino hitita forma parte de los olvidados por la historia antigua de Oriente Próximo. Al igual que sumerios, elamitas o urartianos, no dejaron apenas rastro en la memoria de los pueblos que posteriormente ocuparon sus tierras. Los bajorrelieves de los hititas y de sus vasallos, como el del paso de Karabel en Kemalpaşa, son bien conocidos desde la época antigua y medieval, pero su atribución fue problemática hasta finales del s. XIX.[3]

En 1834 Charles Texier descubre las ruinas de una antigua ciudad cerca de la aldea turca de Bogazköy (después identificada como su antigua capital, Hattusa). En 1839, en su libro Description ñde l'Asie Mineure afirma que esas ruinas pertenecían a una civilización desconocida.

En 1822, en Viajes por Siria y Tierra Santa, Johann Ludwig Burckhardt habla del encuentro de una lápida con jeroglíficos desconocidos, algo que pasó en su momento inadvertido. Pero en 1863, los estadounidenses Augustus Johnson y el director Jessup seguirían las huellas de Burckhardt en Hama hasta reencontrarla.

Entre 1870-80 se investigan diversos restos por el misionero irlandés Willian Wright, que traslada algunas piedras a Estambul, y H. Skeene y George Smith, que descubren Karkemish y encuentran restos de la "escritura desconocida", la misma escritura que encontraría en 1879 Henry Sayce en Esmirna.

En 1880, Sayce afirma en una conferencia ante la Society for Biblical Archaeology que todos esos restos pertenecen a los hititas que menciona la Biblia. Cuatro años más tarde, William Wright aporta nuevas pruebas a la tesis de Sayce y publica un polémico y atrevido tratado: El gran Imperio de los Hititas, con el desciframiento de las inscripciones hititas por el profesor A. H. Sayce.

Hacia el año 1887 se descubre en Amarna numerosa documentación egipcia de la época de Akenatón, que incluye abundante correspondencia con las primeras alusiones directas a los hititas y a los jebuseos. En 1888, Karl Humann y Felix von Luschan dirigen unas excavaciones en Sendjirli y descubren una fortaleza hitita con numerosos bajorrelieves y toneladas de esculturas y vasijas de barro cocido. Entre 1891 y 1892 William Flinders Petrie encuentra tablillas en la misma "lengua desconocida", que se le llamaría primeramente "lengua Arzawa", debido a las alusiones que se hacían al territorio de Arzawa. En 1893 el arqueólogo francés Ernest Chantre descubre en Bogazköy fragmentos de tablillas en la misma lengua.

Pero el mayor descubrimiento lo hace Hugo Winckler entre 1905 y 1909 en una expedición a Bogazköy, donde encuentra más de 10 000 tablillas de lo que parecía ser un "archivo nacional", entre las cuales había textos bilingües, lo que permite descifrar numerosos documentos. Winckler afirma que esas ruinas pertenecen a la capital, la cual acaba denominando Hattusa. A partir de entonces, la investigación entre los años 1911 y 1952 se centra en descifrar la lengua hitita, cuyas mayores aportaciones las hace Johannes Friedrich que, en 1946, publica un Manual hitita y entre 1952 y 1954 un Diccionario de lengua hitita.

El punto culminante del descubrimiento de los hititas se produce durante las excavaciones dirigidas por Kurt Bittel en Bogazköy y las de Helmut Bossert en Karatepe, donde se encuentran nuevos textos bilingües que han ayudado a descifrar definitivamente la escritura hitita y la fijación de fechas.

Other Languages
Afrikaans: Hetiete
Alemannisch: Hethiter
العربية: حيثيون
مصرى: حيثيين
azərbaycanca: Xetlər
žemaitėška: Hetitā
беларуская: Хеты
български: Хети
brezhoneg: Hitited
bosanski: Hetiti
català: Hittites
Cebuano: Itita
کوردیی ناوەندی: ھیتییەکان
čeština: Chetité
Cymraeg: Hethiaid
dansk: Hittitter
Deutsch: Hethiter
Ελληνικά: Χετταίοι
English: Hittites
Esperanto: Hititoj
eesti: Hetiidid
euskara: Hitita
فارسی: هیتی‌ها
føroyskt: Hittittar
français: Hittites
Frysk: Hettiten
galego: Hititas
עברית: חתים
हिन्दी: हत्ती लोग
hrvatski: Hetiti
magyar: Hettiták
Հայերեն: Խեթեր
Bahasa Indonesia: Bangsa Het
íslenska: Hittítar
italiano: Ittiti
日本語: ヒッタイト
Basa Jawa: Bangsa Hittit
ქართული: ხეთები
한국어: 히타이트
Kurdî: Hîtît
Latina: Hetthaei
lietuvių: Hetitai
latviešu: Heti
македонски: Хетити
മലയാളം: ഹിത്യർ
Bahasa Melayu: Hittite
Nederlands: Hettieten
norsk nynorsk: Hettittane
norsk bokmål: Hettittene
occitan: Ititas
polski: Hetyci
português: Hititas
română: Hitiți
русский: Хетты
Scots: Hittites
srpskohrvatski / српскохрватски: Hetiti
Simple English: Hittites
slovenčina: Chetiti
slovenščina: Hetiti
Soomaaliga: Xaytiyiin
shqip: Hititët
српски / srpski: Хетити
svenska: Hettiter
Kiswahili: Wahiti
Tagalog: Hitita
Türkçe: Hititler
українська: Хетти
oʻzbekcha/ўзбекча: Xettlar
Tiếng Việt: Người Hittite
中文: 赫梯
粵語: 赫梯