Habla riberana

El habla riberana (también conocida como revirana, arribeña o ribereña) es un dialecto local de la lengua leonesa que se hablaba con importante vitalidad hasta hace apenas unas décadas en la comarca española de La Ribera (Las Arribes), situada en el noroeste de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León.[2]

Actualmente se encuentra casi desaparecido, restrigiéndose su uso a las generaciones más ancianas, aunque todavía son abundantes las palabras, giros y expresiones propios del leonés en el habla cotidiana, siendo más abundantes cuanto mayor es la edad del hablante, hecho que llevaba al catedrático Antonio Llorente Maldonado a calificarla como un habla «De eminente carácter dialectal leonés occidental, con abundantes rasgos arcaizantes».[3]

Rasgos

Mapa de extensión de la lengua asturleonesa hasta el siglo XX.

Junto a las características generales que comparte con las demás hablas leonesas pueden distinguirse las específicas de esta zona:

A nivel consonántico

  • Tratamiento desigual de la f- inicial latina: hasta el siglo pasado prácticamente sólo se mantenía la f- inicial latina. Actualmente y por influencia de las hablas del sur de Salamanca aparece también el sonido /h/ (escrita h. o "hache subpunteada"):
    • /f/: farrapu, farinatu, farina
    • /h./: h.incar(e)
    • /f/ y /h./: fornu/h.ornu
  • Conservación de la palatalización inicial de "l" en la generación más vieja: llamuerca. La "ll" inicial (frente a la "l" castellana) estuvo presente en toda el habla arribeña salmantina hasta bien entrado el siglo XX (véase "El dialecto popular salmantino" de José de Lamano).
  • Pérdida del sonido /ʃ/ propio del dominio asturleonés: seih.u (seixa), H.elín (Xelín), realización aspirada, a diferencia del /x/ velar castellano de Jorge A diferencia del castellano, el habla de las Arribes desconoce ciertas velarizaciones, así v e r m i c u l u > bermellu.
  • Palatalización de la "s" final en el noroeste de la zona: puertash, llumesh. [pwértaʃ]
  • Oscurecimiento de "l" ante "a", "o", "u"u en los municipios fronterizos con Portugal y en el valle del Huebra.

A nivel vocálico

Una de las principales características del dialecto riberano y rasgo común de prácticamente la totalidad de las hablas recogidas dentro del tronco asturleonés es la pronunciación e incluso escritura de las vocales átonas «o» y «e» como «u» e «i» respectivamente. Así por ejemplo era común escuchar palabras como «nochi», «toru» o «carru». Cuenta Antonio Llorente Maldonado en su libro "Estudio sobre el habla de la Ribera: (Comarca salmantina ribereña del Duero)" que eran los más mayores los que más cerraban completamente dichas vocales de la forma indicada y que se percibía como en las generaciones más jóvenes e instruidas se iba perdiendo en favor de la forma castellana debido al influjo de ésta como lengua oficial. En Saucelle, pueblo en el que menos se daba este fenómeno, cuenta el curioso caso de una mujer que sorda desde su juventud sólo cerraba las palabras con las vocales «a», «u» e «i», caso que demostraría que hace alrededor de cuarenta años, cuando esta mujer se quedó sorda, todo el mundo emplearía la forma asturleonesa que en este pueblo ya se empezaba a perder.[1]

  • Alargamiento de la vocal "e" en los grupos "-eru/-era".
  • Cierre del sufijo del plural -as hasta finales de siglo (como en el asturleonés central).
  • Presencia de la vocal schwa. /ə/
  • Diptongación ante "-n" siempre.

A nivel semántico

  • El palabrero del leonés se mantiene en todo lo que concierne a las tareas domésticas y los nombres de animales, plantas, etc.
  • Entrada de castellanismos y de lusismos: presuntu, faca, etc.
Other Languages
aragonés: Parla riberana
asturianu: Fala riberana