Héctor Germán Oesterheld

Héctor Germán Oesterheld
Oesterheld joven.jpg
HGO en los tiempos de Editorial Frontera, circa 1957.
Información personal
Nacimiento 23 de julio de 1919
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento Indeterminado
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Nacionalidad Argentina
Lengua materna Español
Familia
Cónyuge Elsa Sánchez
Hijos Estela, Diana, Marina y Beatriz
Información profesional
Ocupación Escritor, Guionista
Seudónimo HGO
H. Sturgiss
C. de la Vega
Francisco G. Vázquez
Germán Sturgiss
Héctor Sánchez Puyol
Joe Trigger
Patrick Hanson
Lengua de producción literaria Español
Género Historieta, Cuento
Obras notables El Eternauta
Mort Cinder
Sherlock Time
Ernie Pike
Sargento Kirk
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Héctor Germán Oesterheld, también conocido como HGO ( Buenos Aires, 23 de julio de 1919desaparecido por la dictadura en 1977[3]

Labor profesional

Hijo de Fernando Oesterheld, de ascendencia alemana, y de Elvira Ana Puyol, de ascendencia española. Estudió y se graduó en la carrera de geología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Universidad de Buenos Aires). Mientras estudiaba trabajó como corrector y el 3 de enero de 1943 publicó su primera obra, Truila y Miltar, en el suplemento literario del periódico La Prensa. Tras terminar su licenciatura, se casó con Elsa Sánchez. Decidió abandonar la geología y dedicarse a escribir.

Comenzó a trabajar para las editoriales Codex y Abril aportando relatos infantiles y de divulgación científica. Produjo sus primeros guiones de historieta para la revista Cinemisterio, de la editorial Abril, en 1951: Alan y Crazy, Lord Commando y Ray Kitt; este último marcó el inicio de su colaboración con Hugo Pratt.

Publicó varios cuentos en la mítica " Más Allá", primera revista de ciencia ficción de habla hispana, editada en Buenos Aires por la Editorial Abril.

El primero de sus personajes importantes fue el piloto de pruebas Bull Rocket, que apareció por primera vez en el número 176 de la revista Misterix de 1952, dibujado por el italiano Paul Campani.

A éste siguió el Sargento Kirk en 1953, con Pratt. Aunque partiendo del western clásico, lo encaró de una forma innovadora, eludiendo los habituales clichés del género. Originalmente Oesterheld había pensado en Kirk como en una suerte de Martín Fierro en la Pampa argentina, pero la editorial le solicitó que situara la acción en los Estados Unidos.[4]

En el número 297 de Rayo Rojo apareció el boxeador El Indio Suárez, dibujado por Carlos Freixas.

Sus personajes comenzaron a ser populares. En esta época colaboró también con las editoriales Códex y Columba.

Editorial Frontera

En 1957 fundó, junto con su hermano Jorge, Editorial Frontera, que comenzaría publicando versiones noveladas de las historietas de Bull Rocket y el Sargento Kirk. El éxito impulsó a Oesterheld a publicar las revistas Hora Cero y Frontera, la mayor parte de cuyos contenidos escribía él mismo. Para desvincularse de la editorial Abril, Oesterheld negoció con su editor que dejaría allí al personaje de Bull Rocket (que continuó siendo publicado por dicha editorial, con otros equipos creativos), pero conservaría a Kirk.

Debe notarse que en varias ocasiones Oesterheld firmaba sus trabajos con seudónimos, como "H. Sturgiss" o "C. de la Vega"; su hermano utilizaba el seudónimo "Jorge Mora".

El éxito de la editorial motivó la expansión de las revistas, a títulos anexos como Hora Cero Semanal, Hora Cero Extra (Mensual) y Frontera Extra.

El siguiente personaje de renombre creado por Oesterheld fue Ernie Pike, un corresponsal de guerra que relata batallas de la Segunda Guerra Mundial. Está basado en el cronista real Ernest Pyle, aunque Pratt modeló su rostro a partir del propio Oesterheld.[5] Tomando de nuevo un género con numerosos clichés, el autor le dio un enfoque personal al no centrar la acción en las batallas o en dividir a los combatientes en héroes y villanos, sino centrarse en historias trágicas de soldados generalmente desconocidos. La publicación fue un éxito, y el personaje tuvo su propia revista, Batallas Inolvidables. Los relatos en los que intervenían niños se incluían en la serie Cuaderno Rojo.

Más tarde continuó creando nuevos personajes, como Ticonderoga, con Pratt; Randall the Killer, con Arturo del Castillo; Sherlock Time, con Alberto Breccia; Joe Zonda y Rolo, el marciano adoptivo, con Francisco Solano López.

Ernie Pyle, cronista de guerra que inspiró a Oesterheld para crear al personaje de Ernie Pike.

El 4 de septiembre de 1957 apareció el personaje más exitoso de la editorial: El Eternauta, con dibujos de Solano López, en Hora Cero Semanal. La historia, sobre un viajero de la eternidad que se aparece en casa del propio Oesterheld y le cuenta la historia de una terrible invasión extraterrestre en Buenos Aires, se publicó por entregas semanales hasta 1959, con un gran éxito. La historieta ha conocido numerosas reediciones durante los años siguientes.

La editorial cerró al cabo de cinco años debido a problemas económicos, el éxodo de gran parte de los dibujantes y a la venta de títulos a otras editoriales, que la llevaron finalmente a la quiebra.[6] Cuando las deudas eran ya insostenibles, la editorial Emilio Ramírez se las quedó como forma de pago en 1961. En 1962 los títulos pasaron a Vea y Lea, y se publicaron hasta 1963.

Después de Editorial Frontera

Luego del cierre de Frontera, Oesterheld siguió escribiendo para otras editoriales. En 1961 la editorial Abril vendió a Yago las publicaciones Misterix y Rayo Rojo. Oesterheld volvió a trabajar en ellas y el 20 de julio de 1962 comenzó en Misterix, junto a Alberto Breccia, otra de sus creaciones más aclamadas por la crítica: " Mort Cinder". Otras historias que creó fueron " El indio Watami", con dibujo de Jorge Moliterni; " León Loco", con Ernesto García; y " Lord Pampa", con Solano López.

Con las grandes publicaciones ya cerradas, aparecieron varios personajes de corta duración, como Ronnie Lea el muertero, Tornado (para la editorial Zig-Zag de Chile), Géminis, etc.

Su obra fue adquiriendo progresivamente mayores tintes de compromiso político. Por 1968 la editorial Jorge Álvarez decidió realizar una serie de biografías de figuras históricas de América Latina adaptadas a la historieta. Se realizó una sobre el Che Guevara y se planeaba una segunda sobre Eva Perón, pero al salir a la venta el gobierno militar la retiró y secuestró los originales.[8] ) y el resto del proyecto fue abortado.

En 1969 escribió en colaboración con Breccia una nueva versión de El Eternauta para la revista Gente, con un guion políticamente más comprometido. La publicación fue cancelada y buena parte de la historia original fue resumida para no dejarla inconclusa. También publicó unos microrrelatos bajo el título de " Sondas" en el libro colectivo Los argentinos en la Luna para las Ediciones de la Flor.

Durante la dictadura militar iniciada en 1976 en Argentina, el autor se unió, junto con sus hijas, a la agrupación guerrillera Montoneros, de la que fue jefe de prensa.[9]

Con un estilo similar al de la frustrada versión del Eternauta describió entonces otra invasión extraterrestre, " La Guerra de los Antartes". Fue publicada en la revista 2001 y luego en el diario Noticias (no confundir con la revista homónima), pero finalmente quedó inconclusa. Este diario, también relacionado con el movimiento montonero, fue clausurado junto con otras publicaciones el 27 de agosto de 1974 por el decreto n.º 630. Esta historieta no sólo representaba una invasión extraterrestre, sino que también mostraba a la Argentina anterior como una utopía que representaba los idearios políticos del movimiento al cual Oesterheld estaba afiliado.

Para 1975 ya todo el trabajo era para Ediciones Record, con creaciones como " Nekrodamus", " Loco Sexton", " Wakantanka" o " Galac Master". En 1976 se hizo una reedición de El Eternauta y su éxito motivó la creación de una segunda parte: El Eternauta II. Volvió a contar con dibujos de Solano López, pero reflejaba en el guion su compromiso político, mostrando al Eternauta como un caudillo que guiaba a un pueblo oprimido para alzarse contra un gobierno opresor y derrotarlo a cualquier precio. Esto generó algunos conflictos con Solano López, quien no estaba del todo de acuerdo,[10] y presiones constantes de parte del gobierno. Refiriéndose a ese momento Elsa Sánchez, la esposa de Oesterheld, rememoraba:

"La bronca se me mezclaba con el dolor, porque yo no podía entender que el hombre con el que habíamos sido tan felices, el escritor pacifista y democrático que había plasmado su amor al prójimo en todas sus obras, hubiera tomado partido por algo violento. Porque aunque él no lo fuera, era cómplice de los que lo hacían y ponía en riesgo a sus hijas. Héctor miraba a los jóvenes que querían un mundo mejor y exclamaba: 'Estos chicos son maravillosos'. Y yo le contestaba: 'Hasta ahí vamos bien, pero no podemos dejar que se expongan'. Si me hubiera escuchado..."[11]

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