Guy Debord

Guy Debord
Guy Debord (al centro) nell'aprile 1957 con Michèle Bernstein e Asger Jorn.jpg
Guy Debord (en el centro) rodeado por Michèle Bernstein y Asger Jorn en 1957.
Información personal
Nombre de nacimiento Guy-Ernest Debord Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 28 de diciembre de 1931
París, Francia
Fallecimiento 30 de noviembre de 1994
Bellevue-la-Montagne, Francia
Causa de muerte Suicidio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francia
Lengua materna Francés Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Alice Becker-Ho
Información profesional
Ocupación Filósofo, escritor, cineasta, militante revolucionario
Género Ensayo, artículo
Movimientos Internacional Situacionista
Internacional Letrista
Obras notables
Firma Debord's Will.jpg
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Guy Debord, de nombre completo Guy Ernest Debord ( París, 28 de diciembre de 1931Bellevue-la-Montagne, 30 de noviembre de 1994), fue un revolucionario, filósofo, escritor y cineasta francés. Él se consideraba ante todo como un estratega.[1]

Fue él quien conceptualizó la noción sociopolítica de «espectáculo», desarrollada en su obra más conocida, La Sociedad del espectáculo (1967). Debord fue uno de los fundadores de la Internacional Letrista (1952-1957) y de la Internacional Situacionista[2] (1957-1972). Dirigió la revista en francés de la Internacional Situacionista.

Biografía

Juventud y contexto cultural e histórico

Muy pronto en su niñez, Guy Debord pierde a su padre, Martial Debord. El movimiento popular acaba en el callejón sin salida de la Segunda guerra mundial, y, al cumplir sus 17 años, todos los acontecimientos fundadores de lo que llamará La Sociedad del Espectáculo ya están presentes: la generalización de la tecnología, el espionaje generalizado, los campos de concentración, los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, la colaboración de clase del Partido comunista francés con la burguesía, el enfrentamiento «espectacular» Este/Oeste, y sobre todo la reconstrucción a crédito de Europa.

El fracaso del « último gran asalto del movimiento revolucionario proletario»[3] está en el paisaje de la vida del joven Guy Debord. De muy temprana edad, Debord es un gran conocedor de los surrealistas y toma como figuras tutelares a Lautréamont y Arthur Cravan.

En 1951-1952, según las propias palabras de Debord, «nunca el campo de batalla había estado tan vacío».[4] En medio de ese « desierto», sin embargo, la vida intelectual continua. Del lado de los defensores de la democracia liberal: Aron, Mauriac, Malraux; del otro lado, todos los que gravitaban alrededor del PCF: Aragon, Sartre, Picasso. Durante ese periodo, el partido estalinista atraía todavía a un buen número de artistas, escritores e intelectuales.

Otros rechazaban esa división. André Breton, Benjamin Péret, Jean Malaquais se habían acercado a los movimientos libertarios o de comunismo de izquierda antiestalinista después de haber estado cercanos a las tesis de Trotsky, siempre más fieles a los ideales de la Revolución de Octubre que a la URSS y sus dirigentes.

Gente sin etiqueta política como Boris Vian y Jacques Prévert hacían parte del paisaje intelectual de aquellos años. Georges Bataille acababa su obra. Maximilien Rubel por su parte analizaba la obra de Karl Marx fuera de los dogmatismos leninistas, mientras que los miembros de Socialisme ou Barbarie ( Claude Lefort, Cornelius Castoriadis entre otros), intentaban una apertura, en una época dominada por el pensamiento estalinista y burgués. Es en ese momento que empiezan a desarrollarse con más amplitud los análisis críticos sobre la URSS y las «  democracias populares», después del célebre Staline de Boris Souvarine[5] y los análisis de Ante Ciliga (El País de la gran mentira y del enigma), Victor Serge, Karl Korsch o Anton Pannekoek contra el capitalismo de Estado y la dictadura estalinista.

Es a principios de los años 1950 que Guy Debord conoce Isidore Isou y los letristas ( Maurice Lemaître, Gil J Wolman, Jean-Louis Brau, Marc'O…), encuentros decisivos que marcan sus compromisos futuros.

El movimiento letrista

El escándalo de la proyección de la película Traité de bave et d'éternité de Isidore Isou en el festival de Cannes (abril de 1951) impacta al joven Debord y le abre el espacio de creación que es el cine. Debord participa en las actividades del grupo letrista, participación que acaba con otro escándalo, el «escándalo Chaplin».[6]

Mientras tanto, Guy Debord participa en el único número de la revista Ion de Marc'O (abril de 1952)[8] La primera película de Debord, al final sin imágenes y visualmente cercana de L'Anticoncept de Gil J. Wolman, alterna secuencias con la pantalla enteramente en negro o en blanco, y se compone de una banda sonora con frases poéticas desviadas de su contexto de origen, entrecortadas con largos silencios cuyo propósito es acelerar el proceso de negación-descomposición (lo que los letristas llaman lo "cincelante", en francés "ciselant") en el cine, proceso ya muy avanzado en otras artes como en pintura con el Cuadrado blanco sobre fondo blanco de Kasimir Malevitch o en literatura con Finnegans Wake de James Joyce. El objetivo es ir lo más directamente posible al proyecto de superación del Arte que es la principal preocupación de Debord y de los letristas. Debord pone así el punto de partida que llevará más tarde a la fundación de la Internacional Situacionista.

Así pues, en noviembre de 1952 nace la Internacional Letrista (I.L.) que marca sus distancias con el letrismo de Isou reinvidicando una actitud más cercana a los anarquistas y a los marxistas revolucionarios que al ideal de "creatividad generalizada" pregonada por Isou. En 1953, Debord escribe en una pared de la calle Seine de París la inscripción "Ne travaillez jamais" (en español, "No trabajéis nunca"), marcando así su rechazo al trabajo asalariado, rechazo que Debord mantendrá durante toda su vida. Ese eslógan volverá a aparecer masivamente durante la revuelta y las huelgas salvajes de Mayo 68.

Los "internacionales" letristas encarnan una suerte de Saint-Germain-des-Prés alternativo, lejos de la fama del Tabou y Les Deux Magots donde se reúnen Sartre y Beauvoir. Viviendo de forma clandestina su rechazo de las normas sociales en el París de la posguerra que aún no ha sido reformado por los urbanistas, Debord y sus amigos ven en el París antiguo por el que se apasionan el decoro posible para una civilización futura lúdica, a condición de extenderlo y reformarlo según sus gustos. El bar Chez Moineau, rue du Four en París, se convierte en cuartel general. Varios libros analizan esa época como los de Jean-Michel Mension (La Tribu y Le Temps-gage) y Patrick Straram (Les bouteilles se couchent), o el álbum fotográfico del holandés Ed van der Elsken (Love on the left bank). Debord, más tarde en su vida, se acordará con nostalgia de ese breve periodo de su vida, por ejemplo en su enigmático libro Mémoires en colaboración con el pintor Asger Jorn. Durante esos años, elabora los conceptos de psicogeografía y de deriva. Los miembros de la Internacional letrista ( Ivan Chtcheglov, alias Gilles Ivain, Mohamed Dahou, Guy Debord, Gaëtan M. Langlais, Michèle Bernstein, Patrick Straram y Gil J Wolman) exploran la ciudad de París para descubrir los diferentes ambientes propicios al extrañamiento psicogeográfico. En esa época se publican varios libros sobre ese París milenario y secreto que desaparecería pocos años después debido a la especulación inmobiliaria. Algunos de esos libros inspiran Guy Debord: Paris insolite de Jean-Paul Clébert, Rue des maléfices de Jacques Yonnet y Le Vin des rues de Robert Giraud. Debord también rinde homenaje en su libro de 1989 Panegírico al historiador Louis Chevalier que denunció esa destrucción del París antiguo en L'Assassinat de Paris.

Tras la creación de la revista L'Internationale lettriste en 1952, l'I.L. funda la revista Potlach que empieza a publicarse en 1954. El programa de Potlach anuncia: « trabajamos a la realización consciente y colectiva de una nueva civilización».[9] En la revista belga Les Lèvres Nues (1954-1957) fundada por los surrealistas Marcel Mariën y Paul Nougé, Debord declara:

Entre los diversos procedimientos "situacionistas" la deriva se presenta como una técnica de paso apresurado a través de ambientes variados. El concepto de deriva está conectado de forma indisoluble al reconocimiento de efectos de naturaleza psicogeográfica, y a la afirmación de un comportamiento lúdico-constructivo, lo que la opone a las nociones clásicas de viaje y paseo.[10]

Es también en la revista Les Lèvres Nues que en 1956 Debord y Wolman publican un texto fundamental: Modo de empleo del détournement (en francés, Mode d'emploi du détournement). La Internacional Letrista se desmarca así radicalmente del letrismo de Isidore Isou, desarrollando una tarea teórica que desembocará pronto en la creación de la Internacional Situacionista.

Buena parte de la antigua vanguardia letrista que se quedó con Isou y Lemaître decide no seguir a Guy Debord en lo que considera una desviación política[11] y continuará su ruta de forma independiente de la Internacional Letrista.

Los comienzos de la Internacional Situacionista

1957 es para Guy Debord un año decisivo durante el cual en Cosio di Arroscia[13]

Los primeros años están marcados por el reclutamiento de numerosos artistas que intentan experimentar diversos procedimientos que puedan integrarse a una nueva arquitectura de las ciudades como lo desean los situacionistas, entre ellos el holandés Constant que nombra estos procedimientos "urbanismo unitario" que serían propicios a la invención lúdica, la construcción de situaciones y la realización de nuevos deseos.

La I.S. también utiliza la provocación en el seno de la cultura oficial para propagar el empleo novedoso y revolucionario de las artes (por ejemplo, en abril de 1958 en una reunión oficial de críticos de arte internacionales)[16] "

Con esta perspectiva, los situacionistas consideran que « la construcción de situationes sustituirá el teatro en el sentido que la construcción real de la vida ha sustituido cada vez más a la religión».[17]

En 1959, Debord conoce al grupo de intelectuales y obreros revolucionarios Socialisme ou Barbarie.[18]

En 1960, Debord firma el Manifeste des 121 por el derecho a la insumisión en la Guerra de Argelia.

Debord continua su creación cinematográfica en 1959 con Sur le passage de quelques personnes à travers une assez courte unité de temps (Sobre el paso de unas cuantas personas a través de una unidad de tiempo bastante corta y Critique de la séparation (1961). En esas dos películas, analiza la vida alienada, separada por el cotidiano mercantil, donde cada uno debe perder su vida para conocer a los demás en un mundo separado por la mercancía.

El movimiento situacionista se ocupa cada vez menos de la muerte del arte y quiere englobar el proyecto de la superación del arte con el de una crítica global de la sociedad. La novedad no reside en la denuncia del capitalismo o de la alienación, pero sí en la crítica radical tanto de la forma como del contenido del sistema mercantil que aliena los individuos en su vida cotidiana.

Los situacionistas consideran a principios de los años 1960 que las condiciones para una revolución social son de nuevo favorables. La I.S. hace un paralelo entre los actos criminales del siglo XIX, el ludismo, interpretado según la visión marxista como el primer paso todavía primitivo de la constitución del movimiento obrero y los hechos todavía sin comprender de la época presente: "De la misma manera que la primera organización del proletariado clásico fue precedida al final del siglo XVIII y principios del XIX por una época de gestos isolados, « criminales», que tenían por objetivo la destrucción de las máquinas de producción que eliminaban a la gente de su trabajo, asistimos ahora a la primera ola de vandalismo contra las « máquinas del consumo» nos eliminan con la misma eficacia de la vida[20]

Los situacionistas se declaran los herederos de la Comuna de París de 1871.[21]

En 1963, Debord conoce a Alice Becker-Ho con la cual se casa en 1972 tras divorciarse de Michèle Bernstein.

Culminación de la Internacional Situacionista: Mayo del 68

La sociedad del espectáculo, Champ libre.

Director de la revista Internationale Situationniste, Guy Debord cuenta con el apoyo del belga Raoul Vaneigem y del húngaro Attila Kotanyi. Llegan a la conclusión de que los «artistas» deben ser excluidos de la I.S. y sus posiciones desembocan en «las tesis de Hamburgo»;[23]

La culminación de estos primeros años de crecimiento del movimiento es la publicación seguida de dos libros: La sociedad del espectáculo[27] Debord liga (al igual que Boorstin y otros como Orwell en Subir a por aire) el gran supermercado y el fin del mundo, el capitalismo de ferrocarril y el advenimiento de la sociedad llamada «del espectáculo». Más allá del « espectáculo difuso» de la sociedad capitalista en el oeste y del «espectáculo concentrado» del capitalismo de Estado de las «democracias populares», Debord solo encuentra una única sociedad espectacular-mercantil que hay que abatir.

El 22 de noviembre de 1966, sale a la luz en Estrasburgo un panfleto anónimo (hoy sabemos que el principal redactor fue Mustapha Khayati), De la misère en milieu étudiant. Pascal Dumontier la considera como un acontecimiento indisociable de los acontecimientos de Mayo de 1968 en su libro Les situationnistes et mai 1968, théorie et pratique de la révolution (1966-1972) ( Éditions Gérard Lebovici, 1990). Su publicación provocó un gran escándalo, el diario Le Monde publicado el 26 de noviembre de 1966, con el artículo, «La Internacional situacionista toma el poder entre los estudiantes de Estrasburgo».[28] Cuando llega el 22 de marzo de 1968 a la Universidad de Nanterre, la I. S. ya ocupa gracias a los enragés de René Riesel una posición alternativa, crítica y cualitativa, contraria a la oposición oficial representada por el Movimiento 22 de marzo que va a materializar el descontento en el seno de la universidad, provocando una reacción en cadena.

La revista de la I.S. es ya muy conocida a pesar de una difusión bastante modesta (unos 400 ejemplares). Debord escribe el 10 de junio de 1968 a un corresponsal italiano: «Casi hemos hecho una revolución (…) Han asestado un golpe a la huelga (principalmente la CGT), pero toda la sociedad francesa está en crisis desde hace mucho tiempo»; y el 24 de diciembre de 1968: «Me gusta también mucho la cita del Cardenal de Retz, no sólo porque enlaza con los temas de la «imaginación al poder» y de «Tomad vuestros deseos por la realidad», pero también porque hay ese divertido parentesco entre la Fronda de 1648 y Mayo de 1968: los dos únicos grandes movimientos en París que hayan estallado en respuesta inmediata a arrestos; y tanto uno como el otro, con barricadas».[30] En 1969, el último número de la revista de la I. S. empieza por el artículo cuyo título es: «El principio de una era» («Le commencement d’une époque»). En el libro La Véritable scission dans l'internationale (Champ libre, 1972), Debord ajusta cuentas con los que pretenden medrar gracias al prestigio de la I. S. y adelanta que una vanguardia debe saber morir cuando ha pasado su tiempo. Vaneigem es muy criticado en este libro, acusándosele de ser la tendencia derechista dentro de la I.S. Las tesis de Hamburgo son explicadas por primera vez de forma explícita: «para servir a la historia de la I. S.».

Después de la I. S.

A partir de 1970, la vida de Guy Debord es cada vez nómada: vive, según las estaciones del año, entre París, Auvernia y Florencia donde mantiene una gran amistad con el situacionista Gianfranco Sanguinetti. Sus estancias en Italia le permiten observar de cerca las acciones contrarrevolucionarias que un Estado moderno está dispuesto a tomar ante la resurgencia de la subversión proletaria. En ese contexto explosivo, en todos los sentidos del término, de los años de plomo, Debord continua sus combates.

Guy Debord también conoce al productor de cine Gérard Lebovici, que financia tres de sus películas: la adaptación de La Sociedad del espectáculo (1973), un cortometraje Réfutation de tous les jugements, tant élogieux qu’hostiles, qui ont été jusqu’ici portés sur le film « La Société du spectacle» (1975) en el que Debord rechaza tanto los elogios como las críticas acerca de la película La Sociedad del espectáculo. Pero es con la película In girum imus nocte et consumimur igni (1978), un palíndromo en latín que significa « Damos vueltas por la noche y somos devorados por el fuego», que Debord alcanza su plena madurez. En esta película, Debord hace un balance melancólico, pero sin amargura, de su itinerario estético y político. Diez años después de Mayo 68, también parece despedir las esperanzas revolucionarias nacidas alrededor de ese periodo.

Debord, a partir de 1972, ejerce una influencia cada vez más importante sobre Champ libre, la editorial de Gérard Lebovici que lo edita. Debord hace que la editorial publique a autores que considera importantes: Baltasar Gracián, Clausewitz, August von Cieszkowski,[34] El objetivo estratégico de Gérard Lebovici y Guy Debord a través de Champ libre es de destapar la apariencia de las cosas para desvelar la realidad. Se trata de una tarea de desprogramación, de contrainformación, de desmitificación cuyo vector esencial es Champ Libre. Se trata de reaccionar a la alienación generalizada, mortífera, al condicionamiento mediático del individuo, a la incultura general obligatoria, a la tentación de apartar de la historia momentos apasionantes del arte y de la vida, y más generalmente, a la degradación de la calidad de la vida. El catálogo de Champ Libre es el símbolo de un concepto nuevo y esencial, noble contrapunto a la industrialización del mundo editorial.

En 1979, Debord traduce al francés las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique y el testimonio de un anarquista español de la Columna de Hierro, Protestation devant les libertaires du présent et du futur sur les capitulations de 1937[1] que una amiga española, Antónia Lopez-Pintor, le había hecho descubrir. Debord se apasiona por España, su pueblo y su idioma. Participó en 1980 en la difusión de los Comunicados de la prisión de Segovia siendo el autor del texto "A los libertarios". Esa intervención tuvo gran repercusión y sirvió para obtener la liberación de varios prisioneros políticos. Debord alquila un apartamento en Sevilla en los años 1980 y pasa varias temporadas en España. Efectúa un viaje hasta el pueblo castellano-leonés de Rello, viaje que fue contado en el libro de Alice Becker-Ho, Là s'en vont les seigneuries.

Tras el asesinato misterioso el 5 de marzo de 1984 de su amigo y editor Gérard Lebovici, Debord es acusado por la prensa de todas las tendencias de ser directa o indirectamente responsable de la muerte de Lebovici. Debord defiende su honor denunciando a los calumniadores ante la Justicia que le da la razón y condena a varios periódicos franceses.[38] ". En homenaje a su amigo, Debord decide prohibir la difusión de sus películas en Francia hasta su muerte. Decide publicar más a menudo en Champ Libre (que cambia de nombre y pasa a llamarse Éditions Gérard Lebovici) y manifiesta en privado un apoyo total a la viuda de su amigo fallecido que dirige la editorial.

En noviembre de 1985, Guy Debord ayuda Mezioud Ouldamer en la elaboración del ensayo Le Cauchemar immigré dans la décomposition de la France (en español, La Pesadilla inmigrante en la descomposición de Francia) mandándole documentación y consejos[40]

En 1988, los Comentarios sobre la sociedad del espectáculo,[42] , Debord analiza la actividad de las Brigadas Rojas y sus lazos con los servicios secretos italianos, y de qué manera el ala derechista del partido cristiano-demócrata liderada por Andreotti y la logia P2 han conducido a la eliminación de Aldo Moro, hipótesis hoy confirmada por diferentes trabajos de investigación y testimonios.

Durante los años 1980, Guy Debord redacta tres textos para la revista post-situacionista Encyclopédie des Nuisances, dirigida por Jaime Semprún. En 1988, una breve polémica privada le opone a Jean-Pierre Baudet con motivo de la obra de Günther Anders cuyos análisis podían anunciar o anticipar los de Debord.[43]

Para demostrar con su propio ejemplo que otra vida es posible, Guy Debord decide escribir su experiencia personal en Panegírico cuyo estilo fue comparado a los del Cardenal de Retz o La Rochefoucauld, aunque Debord rechazó esas comparaciones[44] Debord le dice al filósofo italiano Giorgio Agamben que no se considera un filósofo sinó un estratega.

Aquejado de polineuritis alcohólica, Debord es tratado a principios de los años 1990 por Michel Bounan, un médico homeópata que comparte sus ideas. Tomando la delantera frente a esa enfermedad incurable, Guy Debord se suicida en su propiedad de Champot, cerca de Bellevue-la-Montagne en Haute-Loire, el 30 de noviembre de 1994.[45] En un pasaje de Panegírico, alaba el alcohol y lo que la embriaguez le aportó en su vida y su obra, consciente de que su pésimo estado de salud estaba relacionado con su alcoholismo declarado y asumido. Casado con Michèle Bernstein en 1954, se volvió a casar con Alice Becker-Ho en 1972.

En enero de 2009, el Estado francés decidió clasificar la totalidad de los archivos de Guy Debord como patrimonio nacional con un decreto que se opuso a la venta de dichos archivos a la Universidad de Yale.[50] organizados por la BnF.

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