Guillermo Ascanio

Biografía

Ascanio estudió ingeniería industrial en Alemania. Durante la Guerra Civil española se incorporó como voluntario en las milicias republicanas, en las que alcanzó el empleo de Mayor (equivalente a Comandante). Participó en el reclutamiento del batallón Canarias, una unidad de voluntarios izquierdistas y antifascistas reclutada entre oriundos de las islas desplazados en la Península en la zona leal a la República, además de brigadistas internacionales. Durante el cerco de Madrid y en los últimos meses de la guerra ejerció de comandante en jefe accidental de la 8 División del Ejército del Centro, con sede en el Pardo, de la que era Jefe de Estado Mayor. Fue militante del Partido Comunista de Canarias, y junto a José Miguel Pérez, fue una de sus principales figuras. Dirigió el órgano de prensa del Batallón Canarias, la publicación "Canarias libre".

Publicó varios artículos en el Espartaco (órgano de expresión de la Federación de Trabajadores de La Palma) en algunos de los cuales llegó a defender la independencia de Canarias con respecto a España, describiendo la situación político-económica del archipiélago como "semicolonial". Ello ha llevado a que sea una figura reivindicada tanto por el comunismo como por el independentismo canario.

Durante la contienda mandó varias unidades, como la 44.ª Brigada Mixta o la 8.ª División, en el Frente de Madrid.[1]

Con la constitución del Consejo Nacional de Defensa en Madrid, Ascanio permanece leal al Presidente Negrín, participando en las luchas entre casadistas y negrinistas en el Madrid rodeado. En marzo de 1939, comandó junto al coronel Luis Barceló Jover las tropas que se opusieron al golpe de los casadistas, siendo detenido al finalizar la resistencia por tropas leales a la Junta de Defensa. El Mayor Ascanio recibe la orden de aplastar la rebelión antigubernamental de Casado y su Junta de Defensa. Tras capturar la posición Jaca leal a la Junta de Defensa el 6 de marzo de 1939, detiene y ordena fusilar a los coroneles casadistas Arnoldo Fernández Urbano, Joaquín Otero Ferrer y José Pérez Gazzolo en su cuartel general del Pardo. A los pocos días el mismo es derrotado y hecho prisionero por las tropas leales a la Junta de Defensa siendo encarcelado, a tan solo unos pocos días de la caída de Madrid y del fin de la guerra, donde le encontraran las tropas de Franco.[1]

Los franquistas se encontraron con la cárcel repleta de comunistas, que como Ascanio, lucharon por mantener la resistencia, pese a la pérdida de Cataluña. Condenado a muerte tras Consejo de Guerra sumarísimo, murió en las tapias del cementerio del Este en Madrid fusilado por tropas leales al General Franco al finalizar la Guerra Civil Española.

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