Guerras otomanas en Europa

Máxima extensión del Imperio otomano (1683).

Las guerras del Imperio otomano en Europa también son conocidas como las guerras otomanas o las guerras turcas, en particular en antiguos textos europeos.

Ascenso (1299-1453)

Tras asestar un golpe al debilitado Imperio bizantino en 1356 (es posible que el año haya sido 1358 debido a un cambio en el calendario bizantino, véase Solimán bajá) que le permitió obtener una base territorial para sus operaciones militares en Europa, el Imperio otomano comenzó su expansión hacia el oeste en el continente europeo a mediados del siglo XIV. Su primer gran enemigo fue el Imperio serbio, de reciente creación, al que venció en una serie de campañas entre las que destacó la de la batalla de Kosovo de 1389, en la que murieron los jefes de los dos ejércitos, y que alcanzó un papel principal en el folclore serbio como batalla épica que marcó la decadencia de Serbia.

El Imperio otomano conquistó también las tierras del Segundo Imperio Búlgaro: la mitad meridional (Tracia) en 1371 (batalla de Maritsa); Sofía en 1382; la entonces capital, Tarnovgrad, en 1393; el resto del norte después de la batalla de Nicópolis de 1396, con excepción de Vidin, que cayó en 1422; Albania en 1385 (batalla de Savra) y nuevamente en 1480; Constantinopla en 1453, después de la batalla de Varna y la segunda batalla de Kosovo.[2]

También se apoderó de Grecia en 1460; de Serbia, en 1459 y, después de la reconquista parcial de Hungría en 1480, de nuevo en 1499; de Bosnia, en 1463 (la parte noroeste solo hacia 1527); y Herzegovina, en 1482.[2]

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