Guerras de Beleriand

Las Guerras de Beleriand, descritas principalmente en el libro El Silmarillion, son unos conflictos ficticios creados por el escritor británico J.R.R. Tolkien. Tienen lugar en el subcontinente de la Tierra Media conocido como Beleriand durante la Primera Edad del Sol.

Los dos grandes bandos de estas largas guerras fueron, a grandes rasgos, los "Pueblos Libres" (representados por Elfos y Hombres sobre todo) por un lado y Melkor-Morgoth por el otro. También tuvieron lugar, a menor escala, enfrentamientos internos en el bando de los pueblos libres.

A veces también llamadas Guerras de las joyas en alusión a los Silmarils, aunque este término no es exacto ya que la primera batalla de las guerras tuvo lugar por motivos ajenos a ellos.

Antecedentes de las Guerras de Beleriand

En la Primera Edad, una parte de los Elfos Noldor se exilió rumbo a la Tierra Media. Pretendían un doble objetivo: establecerse en Beleriand, liberándose del dominio de los Valar, y recuperar los Silmarils que Melkor había robado. A su llegada, vivían allí los Elfos Sindar y los Enanos. Más tarde llegarían los Hombres, algunos de los cuales tomaron partido por los pueblos libres, siendo otros captados por Melkor para su causa.

Melkor estaba asentado en el norte del subcontinente, en torno a su fortaleza de Angband. Los pueblos libres se establecieron en zonas más meridionales, formando un mosaico de reinos de elfos y hombres. Los Enanos se mantuvieron aparte aunque intervinieron ocasionalmente en los asuntos de Beleriand.

Morgoth intentaría siempre expandirse hacia el sur y destruir a Noldor y Sindar. Los Elfos por su parte, tendrían como mayores instigadores bélicos a los siete hijos de Fëanor, que habían realizado a su padre el juramento de perseguir y atacar a cualquiera que poseyera un Silmaril y no accediese a devolvérselo a ellos.

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