Guerras civiles argentinas

Guerras civiles argentinas
Guerra Civil.jpg
Fecha1814 - 1880
LugarArgentina
ResultadoFederalización de Buenos Aires
Sanción de una Constitución federal
Beligerantes
Federales
Blancos
Unitarios
Colorados
Comandantes
José ArtigasJuan M. Pueyrredón

Las guerras civiles argentinas fueron una serie de guerras civiles ocurridas entre 1814 y 1880 en la Argentina.

El conflicto tuvo lugar tras la guerra de la independencia y enfrentó al Partido Federal y al Partido Unitario. Los federales buscaban el establecimiento de una república federal mientras que los unitarios querían mantener el sistema centralista heredado de la administración colonial. No obstante, en distintos períodos hubo enfrentamientos entre sectores de cada uno de estos partidos, y durante la llamada Organización Nacional los partidos enfrentados fueron los centralistas de Buenos Aires, que habían abandonado su nombre de unitarios, y sus antagonistas de las provincias interiores, que se presentaban ocasionalmente con nombres distintos al tradicional de federales.

En 1880 se logró un acuerdo general en torno a la economía liberal y aperturista y la organización federal del gobierno basado en la Constitución Argentina de 1853. En ese año se decidió la federalización de la ciudad de Buenos Aires como capital de la República Argentina.[1]

En diversos períodos participaron en los conflictos fuerzas extranjeras, de países vecinos y de potencias europeas, los cuales apoyaron en general al bando centralista en defensa de sus intereses comerciales y estratégicos.[2]​ Además, varias etapas de estas guerras se extendieron al vecino Uruguay, tanto durante el período en que éste formó parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata como después de su independencia, dentro del contexto más amplio de la llamada Guerra Grande (1839-1851).

Guerras civiles y revoluciones

En la tradición histórica occidental, se denomina guerra civil a cualquier enfrentamiento bélico armado que se desarrolla en un mismo país, enfrentándose entre sí personas de un mismo lugar, defendiendo dos ideologías o intereses distintos. En estas conflagraciones intervienen también a veces fuerzas extranjeras, ayudando o colaborando con los distintos bandos de la misma.[3]

Muchas veces, en las guerras civiles participan fuerzas militares no regulares, formadas u organizadas por personas de la población civil. En el caso argentino, la diferencia entre fuerzas regulares e irregulares se diluyó mucho con el paso del tiempo.[4]

Los límites entre los conceptos de "revolución" y "guerra civil" suelen confundirse. En general, se llaman revoluciones a enfrentamientos de corta duración —horas o días— y que se desarrollan en un punto determinado, generalmente una misma ciudad. Las guerras civiles, por el contrario, se desarrollan a lo largo de un territorio más o menos extenso, con operaciones bélicas en distintos puntos, generalmente a campo abierto, y duran considerablemente más tiempo.[5]

Al menos en la Argentina, las distancias entre las ciudades obligaron a los ejércitos al desplazamiento durante semanas de una a otra ciudad; fue por ello que las operaciones de guerra duraron, como mínimo, varias semanas. Algunas de las guerras civiles que asolaron la Argentina llegaron a durar varios años, con alineaciones permanentes de los contendientes.[7]

Se suelen clasificar como "guerras civiles argentinas" a todos los enfrentamientos que incluyeron desplazamientos de tropas fuera de las ciudades, o entre las mismas. No obstante, dado que están relacionadas con las guerras civiles, varias revoluciones ocurridas en ese período están incluidas en las mismas.[8]

Las revoluciones ocurridas en la Argentina en los años posteriores —comenzando con la Revolución del Parque, del año 1890— no suelen ser incluidas en las llamadas "guerras civiles", debido a que duraron mucho menos tiempo, involucraron casi exclusivamente operaciones dentro de ciudades y dirimieron conflictos políticos de origen completamente distinto.