Guerra hispano-sudamericana

Guerra hispano-sudamericana
Guerra contra España
Guerra del Pacífico
CombateDosdeMayo.jpg
" Combate del 2 de mayo", pintura peruana.
Fecha 1865- 1866 ( 1871)
Lugar Costa del Pacífico- América del Sur y costa del Atlántico- Madeira
Resultado Tratados de España[n 1]​ con Perú (1879), Bolivia (1879), Chile (1883) y Ecuador (1885)
Beligerantes
Bandera de Chile  Chile
Bandera de Perú  Perú (desde finales de 1865)
Bandera de Ecuador  Ecuador (desde 1866)
Bandera de Bolivia  Bolivia (desde 1866)
Bandera de España  España
Comandantes
Bandera de Perú Mariano Ignacio Prado
Bandera de Chile Juan Williams Rebolledo
Bandera de España José Manuel Pareja
Bandera de España Casto Méndez Núñez
Fuerzas en combate
Bandera de Chile Armada de Chile
4.000 hombres[1]
1 corbeta de hélice
4 vapores armados
Bandera de Perú Marina de Guerra del Perú
s/d hombres
2 fragatas de hélice
2 corbetas de hélice
2 monitores costeros
3 vapores armados
Bandera de España Real Armada Española
3.100 hombres[1]
1 fragata blindada
5 fragatas de hélice
1 corbeta de hélice
1 goleta de hélice
2 transportes
otros buques menores auxiliares, artillados y cañoneros
Bajas
Bandera de Chile 160 muertos[2]
Bandera de Perú 600 muertos[2]
Bandera de España 300 muertos[2]
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La guerra hispano-sudamericana —llamada en Chile y Perú Guerra contra España y en España Guerra del Pacífico— fue un conflicto bélico que se desarrolló en las costas chilenas y peruanas, en el que se enfrentaron España por una parte, contra Chile y Perú, principalmente, y Bolivia y Ecuador, secundariamente —pues no participaron de manera activa en la contienda—.

El conflicto diplomático entre España y Perú comenzó con el Incidente de Talambo. Al tiempo que una escuadra científica y diplomática española recorría las costas americanas, se produjo una pelea entre peones españoles de una hacienda y el terrateniente peruano Manuel Salcedo que acabó con dos muertos y varios heridos. Las noticias que llegaron a la flota y posteriormente a España eran confusas y exageradas, por lo que el Gobierno español solicitó explicaciones. La falta de entendimiento entre el Gobierno peruano y el enviado español, unida a la información errónea proporcionada por éste a la Escuadra, llevó a la ocupación española de las peruanas islas Chincha en 1864. A pesar de los acuerdos iniciales entre España y Perú mediante una resolución pacífica, el cambio de gobierno en el Perú, forzado por un golpe de estado, rechazó este acuerdo inicial.

Chile intervino en el conflicto negándose a abastecer a los buques españoles primero y declarando la guerra a España seguidamente el 25 de septiembre de 1865, Perú lo hizo el 13 de diciembre y ya en 1866 también le declararon la guerra a España el Ecuador (el 30 de enero) y Bolivia (el 22 de marzo).

Las acciones de guerra se dieron entre 1865 y 1866, siendo los principales combates navales el de Papudo, de Abtao, el bombardeo de Valparaíso y el combate del Callao.

Las hostilidades terminaron en 1866 y se logró un armisticio en 1871. Los tratados de paz se firmaron de forma bilateral entre cada país sudamericano y España en los años 1879 (Perú y Bolivia), 1883 (Chile) y 1885 (Ecuador).

Este conflicto es denominado de diversas formas dependiendo de la historiografía de cada país. En Chile y el Perú es común la denominación de Guerra contra España, mientras en España se le conoce como la Guerra del Pacífico. Para diferenciarla de la posterior guerra de Chile contra Bolivia y Perú, que es denominada de la misma forma, también recibe el nombre de Primera Guerra del Pacífico.

Antecedentes

Contexto histórico

En octubre de 1862, el mariscal Ramón Castilla y Marquesado terminó su mandato como Presidente del Perú. Como resultado de las elecciones populares, asumió el cargo el general Miguel de San Román, quien murió el 3 de marzo de 1863, sin terminar su mandato. Le sucedió primero el mariscal Castilla y luego interinamente el general Pedro Díez-Canseco, hasta que llegó de París el vicepresidente, el general Juan Antonio Pezet, quien, de acuerdo con la Constitución Política del Perú, se hizo cargo del gobierno el 5 de agosto.

Durante el gobierno de Pezet, se realizó el Segundo Congreso Americano, en Lima en 1864, continuación del realizado también en Lima en 1848, «para fijar las bases de la futura tranquilidad y seguridad de los pueblos de Sudamérica». El Perú, recibió la sede en virtud que había demostrado espíritu americanista en diversas circunstancias al haber ayudado a México, Santo Domingo, Nicaragua y Costa Rica a consolidar sus independencias.

Por otra parte, en España, el gobierno de la Unión Liberal, presidido por el general Leopoldo O'Donnell, ejercía el poder con aprobación de la reina Isabel II. En política exterior, en el gobierno de la Unión Liberal se produjeron las acciones llamadas "de prestigio" o de "exaltación patriótica" que tuvieron un amplio apoyo popular como la Expedición franco-española a Cochinchina desde 1857 a 1862; los intentos de formalizar la participación de España en la Guerra de Crimea; la Guerra de África de 1859, en la que O'Donnell obtuvo un gran apoyo popular y un gran prestigio al consolidar las posiciones de Ceuta y Melilla y ganar Sidi Ifni, pero no pudiendo obtener Tánger por las presiones inglesas; la anexión de Santo Domingo en 1861 y la expedición anglo-franco-española en México en 1862.

Mediante estas acciones de política exterior se intenta detener el deterioro de España como potencia colonial, que se había producido tras la derrota en Trafalgar y la independencia de los países hispanoamericanos, al tiempo que su papel en Europa había menguado considerablemente. Mientras tanto Gran Bretaña y Francia habían ocupado el espacio europeo y sus respectivos imperios actuaban en América, Asia y África.

En 1862 en España se decidió enviar una expedición científica y diplomática al Pacífico que iría escoltada por cuatro buques de guerra. El propósito que llevó a las autoridades de Madrid a incluir naves de la armada en una misión de estudio, no sólo fue para exhibir la patente de potencia, costumbre por cierto extendida en las potencias europeas de primer orden, sino para que aquellas sirvieran como elementos de apoyo a una serie de reclamos presentados por ciudadanos españoles residentes en las Américas. En aquel momento España carecía de relaciones diplomáticas con Perú, país al que aún no reconocía como independiente y que mantenía un contencioso sobre deudas pendientes con la metrópoli de los tiempos de la emancipación.[3]

La Expedición científica y diplomática

Almirante Luis Hernández-Pinzón Álvarez.

Los buques de la Armada Española que conformarían la expedición eran: las fragatas de hélice gemelas Triunfo y Resolución, la corbeta de hélice Vencedora y la goleta protegida Virgen de Covadonga. Esta fuerza naval quedó bajo el mando del almirante Luis Hernández-Pinzón Álvarez (descendiente directo de los hermanos Martín y Vicente Pinzón, capitanes de las carabelas que acompañaron a Cristóbal Colón en el descubrimiento de América).

El 10 de agosto de 1862 salieron de Cádiz la Resolución y la Triunfo. Pinzón enarbola su insignia en la Resolución, donde también va embarcada la Comisión Científica del Pacífico. La Vencedora se unió a la escuadra más tarde en Montevideo, Uruguay, y la Virgen de Covadonga ya se encontraba en el Río de la Plata.

El representante español en Montevideo se entrevistó con el enviado del Gobierno peruano, que debía averiguar el propósito de la expedición. Al mostrarle los despachos llegados de Madrid, exclamó:

Qué distintos son los propósitos que en el Perú se atribuyen a España, este despacho respira cariño fraternal, y nosotros les creemos a Vds. egoístas y opresores

El 6 de octubre la Resolución y la Triunfo llegaron a Río de Janeiro. A primeros de noviembre fondearon en Montevideo, uniéndose allí la Vencedora. Tras una breve estancia de Pinzón en Buenos Aires, la escuadra se dirigió al Pacífico, aunque los desperfectos causados por un temporal en el Estrecho de Magallanes les obligaron a regresar y buscar refugio en las Malvinas. Ante la escasez de materiales en estas islas, hubo que llevar madera y carbón desde Montevideo.

Finalmente, partieron hacia el Pacífico en abril de 1863, bordeando el Cabo de Hornos. Nuevamente un fuerte temporal dificulta la navegación. A finales de mes la Vencedora consigue llegar a Valparaíso, mientras que las fragatas arribaron a principios de mayo.

En Chile, la escuadra española fue recibida con cordialidad por las autoridades y el pueblo. Durante la estancia, los españoles recibieron un trato muy cortés y correcto y observaron un gran progreso material y cultural en el país. Entre junio y julio los buques partieron hacia el Perú.

Al llegar al Callao, la escuadra saludó al pabellón peruano con una salva de cañonazos que fue correspondida desde las fortificaciones chalacas. La marinería fue recibida también en esta ocasión con afecto, mientras los oficiales visitaban al Presidente del Perú, Pedro Diez Canseco, a los diplomáticos españoles y a los jefes de las flotas francesa y británica que allí se encontraban.

Tras dejar las costas peruanas, la escuadra se dirigió a Guayaquil y a la ciudad de Panamá. Al darse cuenta de que la pequeña Virgen de Covadonga retrasaba el viaje, Pinzón decidió que ésta recorriera en solitario las costas centroamericanas y regresara al Callao. Mientras, el resto de buques se dirigió a Acapulco y a San Francisco.

En Panamá, el almirante Pinzón recibió las primeras noticias sobre un incidente en la hacienda de Talambo, aunque los detalles no los conoció hasta que se reunió con los oficiales de la Virgen de Covadonga en el Callao.

El incidente de la hacienda de Talambo

En 1859 el gobierno peruano autorizó al hacendado Manuel Salcedo, propietario de la hacienda Talambo ( Distrito de Talambo) en la provincia de Chepén, introducir al país mil colonos españoles destinados a realizar labores agrícolas. El primer grupo de inmigrantes provenientes de las provincias vascongadas estuvo compuesto de sesenta familias con 95 hombres, 49 mujeres y 125 niños de ambos sexos. Aunque el gobierno español tuvo conocimiento de este proyecto, no se opuso a él.

Cuando a fines de julio de ese mismo año los colonos arribaron en el Callao, empezaron los primeros problemas, ya que nada más desembarcar desertaron varias familias con los anticipos que habían recibido, quedando alrededor de 180 vascos de los cuales solo 50 eran de trabajo. Durante cuatro años los colonos españoles se dedicaron al cultivo de hortalizas y algodón, pero como el cultivo de este último fuera el que más interesara al propietario, se suscitaron los primeros altercados entre colonos y patrón.

El 4 de agosto de 1863 el colono Marcial Miller se encontró casualmente con el hacendado Salcedo que iba a caballo, planteándole la conveniencia de solucionar sus diferencias. El hacendado no quiso oírlo y, ante la exigencia de Miller, pretendió azotarlo con las riendas. El colono lo amenazó con darle una pedrada. Aunque en ese momento los hechos no llegaron a más, el hacendado, considerándose ofendido, ordenó luego al mayordomo de la hacienda apresar a Miller, quien tras el incidente se encontraba con otros colonos deliberando sobre su situación. El mayordomo, acompañado de un grupo de peones armados, solicitó que Miller se entregara. Los colonos lo impidieron, se desenfundaron las armas y en el tiroteo que se cruzó resultaron muertos un vasco y un peruano y varios heridos de ambos grupos.

El juez de Chepén ordenó que los heridos fueran trasladados al hospital y el resto de colonos permanecieran detenidos mientras se iniciaba el sumario correspondiente. En primera instancia, dos vascos fueron condenados, pero la Corte Superior de La Libertad anuló la sentencia y mandó capturar y enjuiciar al hacendado Salcedo, como también procesar al juez de Chepén. En nueva apelación, esta vez de Salcedo, la Corte Suprema declaró nula la anterior sentencia y restituyó las cosas a su estado anterior.[4]

Cuando el almirante Pinzón se encontraba en la rada del Callao, supo de lo ocurrido en Talambo; los mandos de la flota protestaron por la muerte de su compatriota ante el gobierno peruano. Las primeras noticias llegaron a Madrid entre septiembre y octubre. La información era confusa, hablándose al principio de "asesinatos". Incluso se llegó a publicar un folleto titulado Horrorosos detalles de los asesinatos de españoles en el Perú, recibidos por el último correo. A finales de octubre las noticias ya eran correctas e, incluso, el propio vicecónsul español en Lima envió una carta a la prensa en la que explicaba lo sucedido.

En esos días se sucedieron una serie de cambios en la representación diplomática española ante el Perú que dejaron como único representante al vicecónsul José Antonio Albistur Hurtado. Mientras la escuadra abandonaba Callao y llegaba a Valparaíso, entró en escena Eusebio Salazar y Mazarredo quien se ofreció para llevar la correspondencia oficial a España. De allí volvió a Lima con el cargo de Ministro de Su Majestad en Bolivia y Comisario Extraordinario para el Perú y solicitó una reunión con la autoridad competente del gobierno. El canciller Juan Antonio Ribeyro le indicó que la entrevista sería confidencial, pues no le reconocía el cargo de Comisario, a lo que Salazar respondió indignado que no aceptaba y se marchó al encuentro del almirante Pinzón, Comandante General de la Escuadra del Pacífico.

Toma de las islas Chincha y llegada de refuerzos españoles

Las islas guaneras de Chincha.

Cuando Salazar se reunió con Pinzón le expresó que Perú no resolvería justamente el caso de los asesinatos de Talambo y que además, el país se estaba armando. Aunque las órdenes principales dadas en Madrid indicaban:

fije V.S. [Salazar] altamente su intención en que la misión que el Gobierno de S.M. le confía es de paz: que el Gobierno quiere paz y buena inteligencia

Salazar entregó a Pinzón las instrucciones secundarias en las que el deseo de paz estaba condicionado por la resolución justa del caso de Talambo y en las que se afirmaba que quedaba justificado el uso de la fuerza en el caso extremo de atentado contra la seguridad de los barcos, su personal o el honor nacional. Aunque Pinzón solicitó el resto de las órdenes, Salazar le indicó que no eran importantes. Así, el 14 de abril de 1864 la escuadra ocupó las islas Chincha. Los españoles colocaron al gobernador peruano de las islas, Ramón Valle Riestra, bajo arresto a bordo de la Resolución, ocuparon las islas con 400 infantes de marina e izaron la bandera española.

Cuando la noticia llegó a España, el Gobierno desautorizó a Salazar, pero ante el hecho consumado de la toma de las islas, se decidió enviar refuerzos ante una más que probable ataque peruano. Así, se prepararon las fragatas Blanca, Berenguela y Villa de Madrid.

El 6 de septiembre de 1864 zarpó la Villa de Madrid de Cádiz rumbo a Montevideo, donde se unió a las fragatas de hélice Blanca y Berenguela, con las que atravesó el estrecho de Magallanes y se unieron en diciembre del mismo año a la escuadra que estaba en las islas Chincha.

La fragata blindada Numancia, una de las unidades navales españolas más poderosas fue desplazada al Pacífico.

El 25 de noviembre, mientras la fragata Triunfo estaba en las Islas Chincha por la ocupación, un soldado derramó una lata de aguarrás, seguidamente derribó por accidente con la cabeza al intentar evitar el aguarrás, la candileja de un farol. El buque ardió y a pesar de los esfuerzos de sus tripulantes, fue preciso abandonarlo, perdiendo de esa manera una unidad naval española de consideración.[5]

Más tarde se acordó y estudió la posibilidad de enviar también la fragata blindada Numancia en un viaje que presagiaba lo peor debido a las negativas experiencias de franceses e ingleses con sus novísimos buques acorazados en viajes largos. Se inició la expedición de este buque el 4 de febrero de 1865, en el puerto de Cádiz, al mando del capitán de navío Casto Méndez Núñez.[7]

Tras carbonear en San Vicente el 13 de febrero[12]​ Por su arriesgado viaje, Méndez Núñez seria ascendido a brigadier de mar.

Tratado Vivanco-Pareja

Vacilante, el general Juan Antonio Pezet, presidente del Perú desde mediados de 1863, entró en negociaciones con los españoles. Los periódicos de la época escribían de él: "parece un moderno Atahualpa", criticando su debilidad. Lo cierto es que el 24 de noviembre la Junta de Guerra peruana determinó la imposibilidad de vencer a la escuadra española con las fuerzas de que disponían (la fragata Amazonas y las goletas Tumbes y Loa).

El 6 de diciembre el vicealmirante José Manuel Pareja llegó desde España para sustituir al almirante Pinzón y el 30 se realizó la primera conferencia entre Pareja y el general Manuel Ignacio de Vivanco, que culminaron con la redacción del Tratado Vivanco-Pareja, que fue firmado el 27 de enero de 1865 a bordo de la fragata Villa de Madrid. El documento establecía el intercambio de embajadores, el saludo a los respectivos pabellones, la reprobación oficial a Salazar, la desocupación de las islas Chincha y el pago a España de 3 millones de pesos como indemnización por los gastos causados. El 2 de febrero el tratado era ratificado por el Presidente del Perú.

Mientras tanto, los agentes del gobierno peruano que el año anterior fueron enviados a Europa habían adquirido buques y otros enseres de guerra. Para reforzar la escuadra peruana en caso de guerra se compraron las corbetas de hélice Unión y América; y los blindados Huáscar e Independencia.

Revolución de Arequipa y dictadura de Prado

Mariano Ignacio Prado, quién se levantó contra el gobierno de Pezet.

El mariscal Ramón Castilla, presidente del Senado, protestó de manera airada y directa, en una áspera discusión con Pezet, que se había presentado en la cámara para explicar la situación. Castilla llegó a golpear al presidente, lo que le valió el exilio.

El 28 de febrero de 1865, en Arequipa, se sublevó el coronel Mariano Ignacio Prado. Desde diversos puntos del país, muchos militares y civiles lo secundaron.

Prado llegó a las puertas de Lima, con un ejército de 10.000 soldados, mientras el ejército de Pezet contaba con 8.000 soldados. Francisco Díez-Canseco se quedó con una guarnición en el Palacio de Gobierno y Pezet salió al encuentro de Prado hasta Lurín. Pero no hubo una acción frontal.

Casi sin resistencia, arribaron hasta la plaza principal de Lima. Allí trabaron una dura batalla con la guarnición del Palacio de Gobierno. La batalla del 5 de noviembre de 1865, duró hasta las 10. Las tropas leales a Pezet sólo se rindieron cuando ya habían perdido tres cuartas partes de su contingente; las puertas del Palacio de Gobierno se abrieron y una multitud enfervorizada entró, principalmente para saquearlo.

Pezet pretendió retomar el Palacio de Gobierno, pero, por una parte, no se animó a atacar Lima y, por otra, hubo mucha deserción entre sus tropas. Con sus leales, se trasladó primero al Callao y, luego, se acantonó en la hacienda Concha. Allí, capituló el 8 de noviembre. Pezet y sus más cercanos colaboradores se refugiaron en el buque británico Shear Water, anclado en el Callao. Unos días más tarde se embarcó con su familia rumbo a Inglaterra.

Mariano Ignacio Prado había entrado triunfante en Lima y el vicepresidente Pedro Díez-Canseco había tomado el poder, pero fue por breve tiempo, puesto que el 28 de noviembre, por presiones de asambleas populares y por decisión del ejército, el coronel Prado asumió de facto la presidencia de la República con el título de Jefe Supremo de la Nación.

El dictador nombró al liberal José Gálvez Egúsquiza como presidente de su gabinete (ministro de Guerra y Marina), a José Químper (ministro de Gobierno), a Manuel Pardo (ministro de Hacienda), a Toribio Pacheco (ministro de Relaciones Exteriores) y a José Simeón Tejeda (ministro de Justicia).

Posición de Chile en el conflicto y posterior declaración de guerra a España

Durante el gobierno de José Joaquín Pérez, Chile declaró la guerra a España ante las inaceptables condiciones del vicealmirante José Manuel Pareja.

Mientras el conflicto entre España y Perú parecía volver a surgir, en Chile la opinión pública chilena se exaltó y comenzaron a producirse actos hostiles contra los españoles residentes. Mientras que con Perú se solidarizó moralmente debido al americanismo existente en el país, todo esto pese a las buenas relaciones que tenía con España al ser reconocida por este en 1844 y a la deuda que Perú tenía con Chile por la campaña contra la Confederación Perú-Boliviana.

Chile consideró que las exigencias económicas de los españoles y la invasión de las islas Chincha representaban una ofensa y una agresión a la soberanía de los estados americanos. En 1864, se realizó un Congreso de Delegados Americanos para tratar el tema en Lima. Chile solidarizó con el país vecino, la prensa y el gobierno aborrecía el actuar de los españoles por lo que el gobierno se decide a negar todo apoyo logístico a las unidades navales españolas en puertos chilenos. También por solidaridad se envió en el yate Dard a un grupo de 152 militares voluntarios al mando de Patricio Lynch para apoyar a Perú en caso de cualquier acción contra España. Este grupo estaba dividido en dos compañías, una de artillería de mar y otra de marinos. Está fuerza llega al Callao el 23 de julio de 1864 para ponerse a disposición de las autoridades peruanas. Aunque esta ayuda no sería muy deseada ni necesaria debido al acuerdo alcanzado entre los españoles y el Gobierno de Pezet.

En vista de que Chile impedía el carboneo de los buques españoles, el ministro de España, Tavira, arregló la cuestión de tal manera, que el vicealmirante José Manuel Pareja opinó que era en contra del decoro y del honor de España. Puesto en conocimiento del Gobierno, éste destituyó a Tavira y nombró a Pareja como Ministro Plenipotenciario de España también en Chile.

El 17 de septiembre de 1865 Pareja entraba en el puerto de Valparaíso con su buque insignia, la fragata Villa de Madrid. Pareja presionó al Gobierno de este país para que levantara las restricciones impuestas a su escuadra. Las protestas de Pareja se basaban en tres puntos:

  • Chile negaba el aprovisionamiento de carbón a los buques españoles, mientras permitía a los peruanos adquirir pólvora y víveres y reclutar marineros chilenos.
  • Chile enviaba armas, provisiones y municiones para el Perú.
  • Chile abastecía a barcos de guerra de Francia, estando este país en guerra con México, mientras a España se le negaba sin estar en guerra con nación alguna.

En Madrid, tras dos años de gobiernos moderados, regresó al poder el general O’Donnell, cuyo gabinete envió instrucciones precisas al vicealmirante Pareja: reparaciones y saludo a la bandera. Si se negaran, ruptura de relaciones y ultimátum. Si aun así Santiago persistiera en su actitud, bloqueo de los puertos. Finalmente, si Chile continuara sin atender las exigencias españolas, hostilizar Valparaíso o Lota. Pareja dio cuatro días de plazo al gobierno chileno.

Ante la negativa chilena, el Comandante General de la Escuadra del Pacífico declaró toda la costa chilena en estado de bloqueo el 24 de septiembre de 1865. Aunque, debido a los pocos buques españoles, éste se redujo a Coquimbo y Caldera. En respuesta a la decisión de Pareja, Chile declaró la guerra a España el día siguiente.

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