Guerra franco-prusiana

Guerra franco-prusiana
Parte de las guerras de unificación alemana
Collage Franco-Prussian War.jpg
En la parte superior izquierda: la infantería prusiana durante la batalla de Spicheren; esquina superior derecha: soldados franceses participan en la batalla de Mars-la-Tour; esquina inferior izquierda: defensa del Albergue Bourgerie en Bazeilles;[1] y finalmente la capitulación francesa de Sedán.
Fecha 19 de julio de 1870 - 10 de mayo de 1871
Lugar Francia y Alemania
Resultado Flag of the German Empire.svg Decisiva victoria alemana; Tratado de Fráncfort.
Consecuencias
Beligerantes
1870
Bandera de Francia II Imperio francés
1870-1871
Bandera de Francia República Francesa
1870-1871
Flag of the German Empire.svg Confederación Alemana del Norte
Flag of Bavaria (striped).svg Baviera
Flagge Königreich Württemberg.svg Wurtemberg
Flagge Großherzogtum Baden (1891–1918).svg Baden
1871
Flag of the German Empire.svg Imperio alemán
Comandantes
Bandera de Francia Napoleón III
Bandera de Francia François A. Bazaine
Bandera de Francia Patrice de Mac-Mahon
War Ensign of Prussia (1816).svg Guillermo I
War Ensign of Prussia (1816).svg Otto von Bismarck
War Ensign of Prussia (1816).svg Helmuth von Moltke
War Ensign of Prussia (1816).svg Príncipe Federico
War Ensign of Prussia (1816).svg Karl Friedrich von Steinmetz
Fuerzas en combate
492.585 al comienzo de la guerra
909.951 movilizados
300.000 al comienzo de la guerra
1.400.000 movilizados
Bajas
138.871 muertos
143.000 heridos
474.414 prisioneros
28.208 muertos
88.488 heridos
[ editar datos en Wikidata]

La guerra franco-prusiana (en alemán: Deutsch-Französischer Krieg; en francés: Guerre franco-allemande) fue un conflicto bélico que se libró entre el 19 de julio de 1870 al 10 de mayo de 1871 entre el Segundo Imperio francés (y después de la caída del régimen, por la tercera República francesa) y el Reino de Prusia, con el apoyo de la Confederación de Alemania del Norte y los reinos aliados de Baden, Baviera y Württemberg. El conflicto marcó el estallido de la tensión entre las dos potencias, que se acrecentó tras el fracaso del proyecto de Napoleón III de anexar Luxemburgo, un evento que causó el final de una relación relativamente equilibrada con la Prusia de Otto von Bismarck. La tensión se hizo mayor debido a la creciente influencia, no tolerada por Francia, ejercida por los Estados alemanes en el sur del río Meno, y la dirección de Prusia ejercida dentro de la Confederación Alemana del Norte (estado creado en 1867 tras la victoria de Prusia en la guerra austro-prusiana).

La guerra franco-prusiana fue el conflicto más importante que se libró en Europa después de las guerras napoleónicas y previo a la Primera Guerra Mundial y terminó con la completa victoria de Prusia y sus aliados. La consecuencia más importante fue la creación del Imperio alemán, el cual mantuvo un papel muy influyente en las relaciones políticas internacionales de las décadas siguientes. La debacle francesa también trajo el fin del Segundo Imperio de Napoleón III y, con la caída de este, la subordinación temporal del papel de Francia en comparación con los otros poderes de las familias europeas. El fin de la época imperial de Francia significó el inicio de la Tercera República Francesa, que —en tamaño e influencia— se convirtió en el régimen republicano más importante entre los que entonces existían en el continente.

Causas

" Uno de los contemporáneos de Bismarck, un diplomático italiano, dijo una vez en francés que la mejor política es la política del egoísta. En otras palabras: que el enfoque político óptimo es que cada país persiga sus propios intereses nacionales ".

Josef Becker, de la Universidad de Augsburgo [2]

La causa fundamental de la guerra es la ruptura del equilibrio de poder que se había establecido en Europa en el Congreso de Viena de 1815, tras el rotundo éxito obtenido por Prusia en la guerra contra Austria. Ocurrió, en efecto, que al final de la guerra, después de la decisiva victoria de Sadowa, Bismarck se apresuró a extender el control prusiano a la mayor parte del norte de Alemania, incluyendo el territorio de Schleswig- Holstein, Hannover, Hesse-Kassel, Nassau, y la ciudad de Frankfurt. Berlín estuvo a punto de conseguir el dominio de Sajonia, Hesse-Darmstadt, Mecklemburgo, los ducados de Turingia y las ciudades libres de Hamburgo, Lübeck y Bremen, bajo la influencia de Prusia en la Confederación Alemana del Norte. De hecho, si no estalló inmediatamente la guerra fue únicamente porque Bismarck deseaba hacer crecer el sentimiento nacional alemán y Napoleón III necesitaba tiempo para completar la reforma modernizadora en el ejército.

Durante 1868 hubo una crisis más aguda. Ese año, Bismarck intentó construir una nueva y más fuerte unión aduanera con el sur de Alemania (después de haber perdido el Zollverein, luego reformado sustancialmente), a través del establecimiento de un Zollparlament (parlamento de aduanas en alemán): Esta acción fue interpretada como un nuevo desafío a la autoridad francesa. En 1866, de hecho, durante las negociaciones para un armisticio entre los prusianos y los austríacos, Napoleón III se había opuesto enérgicamente a una unión de Prusia con los Estados alemanes del sur. El emperador entonces ordenó la movilización del ejército en el verano, amenazando con iniciar una guerra si Bismarck pretendía anexar uno de los tres estados del sur de Alemania: Baviera, Wurtemberg y Baden.

" El requisito decisivo de que una guerra contra Francia se convirtiera en una guerra nacional de unificación de Alemania, era que pareciera que la ofensiva no llegara de Prusia ".

Josef Becker, de la Universidad de Augsburgo [2]

Francia se prepara

Vittorio Emanuele II y Napoleón III en Milán, el 8 de junio de 1859

La Francia del Segundo Imperio aspiraba a ocupar una posición de máximo prestigio y poder en Europa. En 1870, París había completado una extensa labor de reestructuración urbana y modernización comenzada en 1852 por Georges Eugène Haussmann. La capital francesa, con una población de dos millones de habitantes, rivalizaba con Londres en términos de tamaño e influencia. El ejército francés había logrado una buena victoria entre 1854 y 1856 en la guerra de Crimea, mientras que en Italia el recuerdo de la intervención francesa en apoyo del Reino de Cerdeña-Piamonte y la clara victoria de la alianza italiana-francesa lograron, gracias a las buenas actuaciones del ejército (en la guerra de Independencia italiana), una huella indeleble en el poder militar bonapartista.

Sin embargo, la posición de Francia en Europa, se vio socavada por la creciente influencia de Prusia; también hubo dificultades internas debido al hecho de que Napoleón III había perdido gran parte de su prestigio en el país. Él había subvertido la Segunda República Francesa el 2 de diciembre de 1851 a través de un golpe de Estado y estableció por la fuerza al Segundo Imperio. La emisión al año siguiente de una constitución (conocida como la Constitución napoleónica del año VIII) le dio el poder absoluto. En esos mismos años, el nuevo emperador tuvo que lidiar con las presiones de los líderes republicanos que exigían la puesta en práctica de reformas democráticas y la constante amenaza de una revolución.

A pesar de los problemas políticos internos, la Francia de 1870 había consolidado su posición militar (reforzada por la realización de un proceso de reforma del ejército) mejorada respecto a la de hace tres años, y es capaz de lidiar con el conflicto con Prusia. Las presiones del nacionalismo, un gobierno formado por ministros antiprusianos, el desastre de la segunda intervención francesa en México y la imposibilidad de lograr a través de la diplomacia el consenso en el país, permitieron acercarse inexorablemente hacia la guerra.

La sucesión al trono de España

El detonante final de la crisis fue la candidatura del príncipe Leopoldo al trono de España, a propuesta del entonces presidente del Consejo de Ministros, el general Juan Prim. Aquello favorecía mucho a Prusia, que adquiría de tal modo una gran ventaja estratégica sobre Francia. Por tal motivo, Napoleón III, presionado por la opinión pública, maniobró para impedir que Leopoldo se sentara en el trono español, logrando que el padre de éste, Carlos Antonio de Hohenzollern-Sigmaringen, renunciara públicamente en nombre de su hijo.

A pesar de dicha renuncia, el Estado francés consideró insuficiente las garantías verbales dadas por Carlos y ordenó desplazar un embajador a Bad Ems, donde se encontraba veraneando el rey de Prusia Guillermo I, para lograr una renuncia pública por escrito de Leopoldo a esta candidatura. Este encuentro daría pie al famoso incidente del telegrama de Ems, que Napoleón III tomaría como pretexto para iniciar la guerra. Sucedía que el cada vez más desacreditado Segundo Imperio no desaprobaba la idea de lanzarse a una aventura bélica contra Prusia, considerando que las demandas de reformas políticas en el autocrático Segundo Imperio francés requerían ser enfrentadas con un evento que "uniera a la nación". Se daba el caso, además, de que la segunda intervención francesa en México había acabado en desastre tres años antes.

Igualmente, Bismarck había logrado impedir que Austria aspirase a la hegemonía de los estados germánicos, gracias al rotundo triunfo prusiano en la Guerra de las Siete Semanas, pero ahora ansiaba unir bajo dominio prusiano a los estados del sur de Alemania que aún mantenían su independencia; en tal sentido, excitar el patrioterismo ante una supuesta "agresión francesa" parecía el remedio más sencillo con el cual Prusia podría asegurarse el rol de "Estado rector" en Alemania. No obstante, Bismarck quería que fuera Francia la que atacara primero para así no quedar como agresor y que aquello le facilitara las cosas.

El incidente del telegrama de Ems

Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen, el candidato al trono español vacante
Otto von Bismarck con Pickelhaube, canciller del Reino de Prusia y el autor del detonante de la guerra

Tras el encuentro entre Guillermo I y el embajador francés en Bad Ems en el que el primero se negó en redondo a las peticiones del segundo de que nunca aprobara la candidatura de un Hohenzollern al trono español, Guillermo I ordenó a su consejero privado Abeken que informara por vía telegráfica al canciller Otto von Bismarck. Lo que el rey de Prusia no sabía era que estaba poniendo en manos del "canciller de hierro" la herramienta que le permitiría iniciar la guerra como y cuando deseaba. A tal fin, Bismarck redactó un comunicado de prensa en el que supuestamente resumía el contenido del telegrama pero en realidad lo falseaba para que pareciera que el embajador francés quedara humillado.

" Tras el informe del rey, Bismarck redactó el telegrama de Ems, cuyo objetivo era provocar - y lo hizo -. Bismarck se hacía cargo de que si Napoleón III no perdía el trono y la dinastía no llegaba a su fin, el monarca francés no tendría otra alternativa que declarar la guerra a Prusia ".

Josef Becker, de la Universidad de Augsburgo [2]

El telegrama original decía así:

"Su Majestad el Rey me escribe:

"M. Benedetti me interceptó en el paseo a fin de exigirme, insistiendo en forma inoportuna, que yo le autorizara a telegrafiar de inmediato a París, que me comprometería, de ahora en adelante, a abstenerme de dar mi aprobación para que se renueve la candidatura de los Hohenzollern. Rehusé hacer esto, la última vez con cierta severidad, informándole que no sería posible ni correcto asumir tales obligaciones (para siempre jamás). Naturalmente, le informé que no había recibido ninguna noticia aún y, ya que él había sido informado antes que yo por la vía de París y Madrid, él podía fácilmente entender por qué mi gobierno estaba otra vez fuera de la discusión. Desde entonces, Su Majestad ha recibido noticias del príncipe (padre del candidato Hohenzollern al trono español). Su Majestad ya había informado al conde Benedetti que estaba esperando este mensaje; mas, en vista de la exigencia arriba mencionada y en consonancia con el consejo del conde Eulenburg y mío, decidió no recibir de nuevo al enviado francés, sino informarle a través de un ayudante, que Su Majestad había recibido, ahora, confirmación de las noticias que Benedetti ya había recibido de París y que él no tenía nada más que decir al embajador. Su Majestad deja a juicio de Su Excelencia comunicar o no, de manera inmediata, a nuestros embajadores y a la prensa, la nueva exigencia de Benedetti y el rechazo de la misma".

Bismarck, por su parte, "resumió" así el contenido del telegrama:

"Después de que los informes acerca de la renuncia del príncipe heredero de Hohenzollern fueran oficialmente transmitidos por el Gobierno Real de España al Gobierno Imperial de Francia, el embajador francés presentó ante Su Majestad el Rey, en Ems, la exigencia de autorizarle a telegrafiar a París que Su Majestad el Rey habría de comprometerse a abstenerse de dar su aprobación para que la candidatura de los Hohenzollern se renueve.

Su Majestad el Rey, por lo tanto, rechazó recibir de nuevo al enviado francés y le informó a través de su ayudante que Su Majestad no tenía nada más que decir al embajador".

La treta de Bismarck funcionó: el 19 de julio de 1870 Napoleón III le declaró la guerra a Prusia.

Other Languages
brezhoneg: Brezel 1870-1871
Bahasa Indonesia: Perang Perancis-Prusia
日本語: 普仏戦争
Bahasa Melayu: Perang Perancis-Prusia
srpskohrvatski / српскохрватски: Francusko-pruski rat
Simple English: Franco-Prussian War
slovenščina: Francosko-pruska vojna
中文: 普法戰爭
粵語: 普法戰爭