Guerra del Cenepa

Conflicto del Cenepa
Conflicto limítrofe entre el Perú y el Ecuador
Cenepa river basin.jpg
Mapa de la zona donde ocurrió el conflicto del Alto Cenepa. El área de rojo es la zona del Alto Cenepa, situada en la parte oriental de la Cordillera del Cóndor, Provincia de Condorcanqui, Región Amazonas, República del Perú.
Fecha 26 de enero-28 de febrero de 1995
Lugar Frontera peruano-ecuatoriana. Cuenca alta y alrededores del Valle del río Cenepa, provincia de Condorcanqui, departamento de Amazonas, República del Perú.
Casus belli Instalación por parte del Ecuador, desde 1994, de puestos avanzados de frontera sobre la cuenca del Río Cenepa, en la zona oriental de la Cordillera del Cóndor (territorio del Perú), con los nombres de Cueva de los Tayos, Base Sur y Tiwinza (véase el mapa mostrado en la Ficha de conflicto).
Conflicto Disputa territorial
Resultado

Ambos bandos se adjudican la victoria.[7]

+ Los países garantes resuelven que la demarcación de la frontera seguiría siendo la misma que estableció el protocolo de Río de Janeiro de 1942 culminándose el amojonamiento de 78 km² de frontera.[9]
+El conflicto finaliza el 28 de marzo de 1995 con la firma de la declaración de “Reiteración del compromiso a proceder a un inmediato y efectivo cese al fuego” luego de que los países garantes establecieran una zona desmilitarizada.[10]
+ En 1998, se firma el cierre definitivo de las fronteras en el Acta de Brasilia.
+ Tiwinza (cota 1061) es reconocida como perteneciente al Perú.
+ Ecuador recibe 1 km² en Tiwinza (cota 1061) como "propiedad privada", sin soberanía y solo para realizar actos conmemorativos.[11]
+ Ecuador acepta el derecho a la libre navegación en el Amazonas, establecida en el Protocolo de Río de Janeiro.
Beligerantes
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Perú
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Ecuador
Comandantes
Nicolás Hermosa Ríos Paco Moncayo Gallegos
Bajas
Según fuentes oficiales:
60[12] muertos
s/d heridos

Otras cifras:
50 muertos[13]
+400 heridos[13]
Según fuentes oficiales:
33[14] muertos
70 heridos[14]

Según fuentes peruanas:
+350 muertos[12]
s/d heridos

Otras cifras:
34 muertos y 89 heridos[13]
+154 muertos y heridos[14]
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La Guerra del Cenepa o Conflicto del Alto Cenepa, fue un enfrentamiento bélico que ocurrió en el lado oriental de la Cordillera del Cóndor, sobre la cuenca del río Cenepa en territorio peruano ocupado por el ejército del Ecuador desde 1994 (véase el mapa que aparece en la Ficha de conflicto), y que enfrentó a las fuerzas armadas del Perú y Ecuador durante los meses de enero y febrero de 1995; nunca hubo declaración formal de guerra entre ambos países, ni llegó a generalizarse por toda la frontera común. Las operaciones militares sucedieron en la cuenca del río Cenepa, en territorio delimitado pero sin demarcar, zona de selva alta de complicado acceso, donde los factores climáticos y logísticos dificultaron los desplazamientos militares.

El conflicto se resolvió con la intervención de Argentina, Chile, Brasil y EE. UU. (países garantes del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro del 29 de enero de 1942), lográndose terminar el proceso de demarcación de la frontera en los tramos pendientes entre los hitos Cunhime Sur y 20 de Noviembre, y Cusumaza–Bumbuiza y Yaupi–Santiago,[15] de conformidad con lo establecido en el Protocolo de Río de Janeiro y el fallo arbitral de Braz Días de Aguiar.

En el Acta de Brasilia, tanto Perú como Ecuador, aceptaron la culminación del proceso de demarcación fronteriza, en el tramo de 78 kilómetros que estaba pendiente, de acuerdo con la propuesta de los países garantes del Protocolo de Río de Janeiro, formulada dentro del marco legal del Protocolo de Río de Janeiro, fallo arbitral de Braz Días de Aguiar, sus instrumentos complementarios y los pareceres técnicos-jurídicos entregados el 8 de mayo de 1998, la cual que fue aceptada por los gobiernos de Perú y Ecuador, y ratificada luego, por los congresos de ambos países.[16]

Así, se terminó el proceso de demarcación de la frontera sobre las cumbres de la Cordillera del Cóndor, ratificando al Perú la posesión de la zona del Cenepa (incluyendo Tiwinza), a la vez que Perú otorgaba a Ecuador, en condición de propiedad privada y sin perjuicio de la soberanía peruana, un kilómetro cuadrado en la zona de Tiwinza (donde están sepultados 14 soldados ecuatorianos).[18]

Antecedentes

Disputas entre el Perú y la Gran Colombia

La reclamación por parte de Ecuador de un acceso con soberanía a la cuenca del Amazonas se remonta a 1827, cuando Simón Bolívar, gobernante de la Gran Colombia (entidad geopolítica antecesora del Ecuador) reclamó como territorios que le correspondían a su país los de Tumbes, Jaén ( Cajamarca) y Maynas (entendiéndose por Maynas el territorio conformado por los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas).

Además de dicho reclamo territorial, Bolívar exigió al Perú el pago de la deuda de la campaña emancipadora y los "reemplazos" (el costo de reponer con nuevos efectivos las bajas sufridas en las tropas de apoyo a la guerra independentista peruana). En realidad, la razón de la ira de Bolívar hacia el Perú se debía a que había perdido su influencia en este país, donde se instaló un gobierno liberal y antibolivariano, que ayudó a Bolivia a librarse de la dominación grancolombiana.

El Perú rechazó las exigencias territoriales de Bolívar, pues Tumbes, Jaén y Maynas habían jurado la independencia del Perú y tenían sus representantes en el Congreso peruano (principio de la libre determinación de los pueblos).

En respuesta a los preparativos guerreros de Bolívar, el 17 de mayo de 1828 el Congreso de la República del Perú autorizó al presidente peruano José de La Mar a tomar las medidas militares del caso. Poco después, Bolívar declaró la guerra al Perú el 3 de julio de 1828.[19]

Las fuerzas peruanas se movilizaron hacia el sur de la Gran Colombia (actual territorio ecuatoriano). La marina peruana bloqueó y capturó el puerto de Guayaquil, mientras que el ejército peruano ocupó la provincia de Loja. En respuesta, las fuerzas grancolombianas, al mando del mariscal Antonio José de Sucre, avanzaron desde Quito y derrotaron a la vanguardia del ejército peruano en la batalla del Portete de Tarqui (27 de febrero de 1829). La versión ecuatoriana asegura que esta fue una batalla decisiva, que significó la derrota total de los peruanos. Lo cierto es que el Perú solo sufrió la derrota de su vanguardia, manteniendo al grueso de su ejército en pie de lucha, que se aferró a sus posiciones, al igual que los grancolombianos, a la espera de la batalla final. Pero esta no se dio, pues de mutuo acuerdo se celebró un convenio para acordar la paz. El Perú se comprometía a desocupar Guayaquil y Loja, y la Gran Colombia dejaba implícitamente de hacer reclamos sobre Tumbes Jaén y Maynas. Sin embargo, el presidente La Mar acusó a Sucre de cometer injurias y falsedades en el parte de batalla y en un decreto que dio sobre la construcción de una columna conmemorativa en Tarqui, así como de excesos contra los prisioneros peruanos, por lo que anunció su intención de continuar la guerra.[20]

Pero entonces ocurrió el golpe de estado del general Agustín Gamarra, que produjo la caída de La Mar y subsiguiente firma de la paz entre Perú y Colombia, por medio del Tratado Larrea-Gual, el 22 de septiembre de 1829. Este tratado, también conocido como Tratado de Guayaquil, fue un tratado de “paz y amistad”, más no de límites; sin embargo, dejó establecido que se mantendría el límite que había existido entre los virreinatos de Nueva Granada y el del Perú, como referencia para un futuro acuerdo limítrofe entre la Gran Colombia y el Perú, estableciéndose a la vez el procedimiento para realizar la demarcación definitiva (que estaría a manos de una comisión demarcatoria de límites integrada por miembros de ambos países). En definitiva, no hubo cambios territoriales, al mantenerse la situación previa al conflicto (statu quo).[21]

Sin embargo, la demarcación de límites no llegó a realizarse, pese a los intentos que ambas cancillerías hicieron para llegar a un entendimiento. Luego, la disolución de la Gran Colombia en mayo de 1830 puso fin a las negociaciones. Ecuador ha señalado la existencia del Protocolo Pedemonte-Mosquera, supuestamente firmado el 11 de agosto de 1830 entre el Perú y la Gran Colombia, el cual sería una continuación del Tratado Larrea-Gual, y donde se reconocía al río Marañón (y el Amazonas) como límite entre ambas naciones. El Perú, basándose en una rigurosa investigación historiográfica, ha rechazado la existencia de este tratado, pues, entre otras razones, jamás se encontró el documento original, así como al hecho de que, para esa fecha, ya la Gran Colombia se había desintegrado.[22]

Disputas entre el Perú y Ecuador

Cuando el 13 de mayo de 1830 se constituyó la República del Ecuador, el flamante gobierno ecuatoriano no hizo reclamos al Perú sobre Tumbes, Jaén y Maynas y más bien consideró la necesidad de firmar acuerdos y tratados con el Perú. Ambos países daban pues, por sobreentendido, que el Tratado Larrea-Gual había caducado con la disolución de la Gran Colombia.

El primer tratado celebrado entre el Perú y Ecuador fue el Tratado Pando- Novoa, suscrito el 12 de julio de 1832 por el ministro de gobierno y relaciones exteriores del Perú, José María Pando, y el ministro plenipotenciario de Ecuador, Diego Noboa (futuro presidente de Ecuador). En él se reconocían y respetaban los límites vigentes entre ambas naciones, mientras se celebrara un convenio de arreglo de límites definitivo.[23]

La realización de dicho convenio de límites se fue postergando irresponsablemente a través de los años. Fue entre 1841 y 1842 cuando Ecuador inició públicamente su reclamo al Perú de los territorios de Jaén y Maynas, incitado por el derrocado gobernante peruano-boliviano Andrés de Santa Cruz refugiado en Guayaquil tras el fin de la Confederación Perú-Boliviana.[25]

Durante 1859 y 1860, ambos países libraron un conflicto originado por la decisión de Ecuador de pagar a sus acreedores ingleses con territorios peruanos en la Amazonía. El presidente peruano Ramón Castilla ordenó el bloqueo de la costa ecuatoriana, y él mismo en persona, dirigió la expedición que desembarcó en Guayaquil, el 25 de noviembre de 1859. Las negociaciones de paz se complicaron, al desatarse en el Ecuador una guerra civil que impidió las relaciones diplomáticas con el resto de Hispanoamérica, incluyendo el Perú, ya que no existía un gobierno ecuatoriano reconocido con el cual tratar. Castilla decidió finalmente tratar con el general Guillermo Franco Herrera, caudillo de Guayaquil, con quien firmó el Tratado de Mapasingue (25 de enero de 1860). Sin embargo, al ser derrotado Franco por el gobierno de Gabriel García Moreno instaurado en Quito, dicho tratado fue desaprobado (1861). Lo mismo hizo en 1863 el Congreso peruano.[26]

Entre 1879 y 1883 el Perú participó en la Guerra del Pacífico contra Chile y no pudo atender otros asuntos diplomáticos.

En 1887, un acuerdo suscrito por ambas naciones estableció que la regente del Rey de España actuaría como árbitro en el litigio limítrofe. Pero en 1889, otra negociación acordó el llamado Tratado García-Herrera, por el cual el Perú conservaba Tumbes y Jaén, pero cedía una gran parte de Maynas al Ecuador. El gobierno peruano de entonces (el de Andrés A. Cáceres), quería de esa manera zanjar definitivamente el litigio con Ecuador, a fin de enfrentar tranquilamente la cuestión de Tacna y Arica con Chile. El Congreso ecuatoriano se apresuró a aprobar dicho tratado, pero el Congreso de la República del Perú señaló que lo ratificaría sólo después de que se introdujeran algunas modificaciones en lo concerniente a la línea de frontera, por cuanto lo consideraba poco favorable para su país. Ecuador rechazó las modificaciones peruanas y en protesta declaró insubsistente el Tratado. La situación volvió entonces a fojas cero.

Al iniciarse el siglo XX se produjeron incidentes armados en la frontera peruano-ecuatoriana, en Angoteros (1903) y Torres Causana (1904), en la zona del río Napo. Las fuerzas peruanas rechazaron en ambas ocasiones el avance de los ecuatorianos sobre territorio peruano. La diplomacia de ambos países se movilizó entonces y se acordó continuar el juicio arbitral ante el Rey de España.[27]

Pese a que Ecuador había aceptado voluntariamente someterse al arbitraje del Rey de España, en 1910 se rebeló contra el laudo que este monarca estaba a punto de dar, porque, debido a una infidencia, se enteró que iría contra sus intereses. Esto ocasionó una grave tensión con el Perú que casi desemboca en un conflicto armado. Gracias a la mediación de la Argentina, Brasil y Estados Unidos, se evitó la guerra, pero el rey español (en ese entonces Alfonso XIII) se inhibió de pronunciar su sentencia, fracasando así la fórmula del arbitraje. En los años siguientes, el asunto permaneció estancado, debido a las diferencias insalvables entre ambas partes: el Perú insistía en el arbitraje internacional, mientras que Ecuador quería las negociaciones directas.[28]

En 1922 hubo otra disputa referida a la firma del Tratado Salomón Lozano entre Perú y Colombia, que resultó favorable a esta última nación. Este tratado causó malestar tanto en Perú (donde se señala que el presidente Augusto B. Leguía lo suscribió bajo presión de los Estados Unidos), como en Ecuador, que se veía, de esa forma, limitando con Perú por el este.

En 1924, el Perú y el Ecuador firmaron el Protocolo Castro Oyanguren-Ponce, que establecía una fórmula mixta al litigio de límites: combinar el arbitraje internacional con la negociación directa paralela. Resolvieron que ambos gobiernos enviasen a Washington D.C. sus respectivas delegaciones para discutir allí el litigio y, lo que no lograsen acordar, sería sometido al arbitraje del Presidente de los Estados Unidos. Esta fórmula de negociación solo empezó a implementarse en 1936, en las llamadas Conferencias de Washington, donde ambas partes fijaron una línea de statu quo en calidad de frontera provisional, tomando como base los territorios que de facto poseía cada país. Pero una vez más las conversaciones fracasaron debido a las aspiraciones ecuatorianas de llegar al Marañón y el Amazonas, lo que implicaba afectar la soberanía peruana sobre extensos territorios. Poco después, los ecuatorianos realizaron acciones violatorias del statu quo de 1936, incursionando en territorio peruano, lo que obligó al Perú a establecer una nutrida línea de puestos fronterizos, con el consiguiente desarrollo de roces y escaramuzas entre patrullas militares. La situación se agravó en 1941, desembocando en una guerra.[29]

Guerra de 1941

Status-Quo fronterizo en 1936, previo a la guerra de 1941

El 11 de enero de 1941, alegando que los ecuatorianos habían realizado incursiones e incluso ocupado territorio peruano en la provincia de Zarumilla, el presidente del Perú, Manuel Prado Ugarteche, ordenó la formación del Agrupamiento Norte, que era una Gran Unidad de Combate que tendría a cargo del Teatro de operaciones del Norte.

La posición peruana afirmó que Ecuador, en 1941, desconoció esa línea provisional por lo que movilizó su ejército, ingresando a territorio ecuatoriano por Tumbes (localidad de Aguas Verdes limítrofe con Huaquillas). El Perú empleó sus recursos militares reivindicando el territorio, ocupado por Ecuador, país que inicio el adelanto de sus guarniciones luego del fracaso de las Conferencias de Washington en 1937, en los días 5, 23 y 24 de julio.

El Cuerpo Aeronáutico del Perú (CAP) bombardeó la población ecuatoriana de Santa Rosa, en la provincia fronteriza ecuatoriana de El Oro, y amenazó con hacer lo mismo con la ciudad de Guayaquil. Tropas peruanas invadieron regiones del sur del Ecuador, y presionaron hasta la firma del protocolo de Río de Janeiro el 29 de enero de 1942, cuya legitimidad fue garantizada por Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos de América. La firma del protocolo de Río de Janeiro confirmó la línea del statu quo de 1936, firmada en Washington por Perú y Ecuador, menos la pérdida por parte de Ecuador de 5.392 millas cuadradas.

Problema demarcatorio en la Cordillera del Cóndor

La demarcación de la línea fronteriza establecida en el protocolo, mediante el levantamiento de hitos, se inició en 1947. Sin embargo, esta no fue culminada en la zona de la Cordillera del Cóndor, debido a que, mediante un levantamiento aerofotogramétrico, supuestamente se "descubrió" la presencia del río Cenepa, entre el río Zamora y el río Santiago. Eso supuestamente implicaba que lo establecido en el protocolo no correspondía con la geografía real de la zona. El río Cenepa es un accidente geográfico conocido desde muchos años antes, tal como lo reconoce en un ensayo el ex presidente peruano Fernando Belaúnde Terry. La suspensión se debió a que la posición ecuatoriana arguía la supuesta inexistencia de un divortium aquarum (divisoria de aguas) entre el río Zamora y el río Santiago, tal como señala el Protocolo de Río de Janeiro. En efecto, el árbitro brasileño Braz Dias de Aguiar solamente menciona los ríos necesarios para efectos de demarcación siendo estos el Zamora y el Santiago. Según el punto de vista ecuatoriano, este tema, añadido a otras "inconsistencias" en el texto del protocolo, fueron la causa de que la demarcación se suspendiera unilateralmente. Como conclusión, Ecuador mantuvo durante años la tesis de que el protocolo era inejecutable.

En el plano diplomático los representantes peruanos y ecuatorianos no llegaron a ponerse de acuerdo. La colocación de hitos fronterizos, convenida en el protocolo de 1942, imprescindible en una zona tan agreste, no se concluyó, pues se detuvo en 1951, quedando sin demarcar un espacio de 78 kilómetros lineales.

El presidente ecuatoriano José María Velasco Ibarra, en 1960, pretendió declarar la nulidad del Protocolo de Río de Janeiro, arguyendo que "fue firmado bajo la fuerza y con amenazas", cuando las fuerzas peruanas "ocupaban" territorio ecuatoriano. Estas declaraciones del mandatario ecuatoriano mostraron las intenciones de Ecuador de buscar una salida a la cuenca del río Amazonas prescindiendo de lo señalado por el Protocolo de Río de Janeiro.

Conflicto del Falso Paquisha

El 22 de enero de 1981, el gobierno peruano denunció un ataque a una de sus aeronaves cuando realizaba una misión de abastecimiento a puestos de vigilancia en el río Comaina (territorio peruano). El entonces Presidente del Perú, Arquitecto Fernando Belaúnde Terry, ordenó la inspección del río Comaina hasta sus nacientes en el lado oriental de la Cordillera del Cóndor, comprobándose la existencia, dentro de territorio peruano, de tres destacamentos militares ecuatorianos, con sus respectivas instalaciones. Este hallazgo causó acciones de fuerza, logrando las fuerzas peruanas desalojar los destacamentos ecuatorianos.

La posición ecuatoriana señalaba que esos destacamentos correspondían a la base de "Paquisha", establecida en territorio ecuatoriano. Pero, tras la medición de las coordenadas, se comprobó que no correspondían a la mencionada Paquisha sino, como lo calificó el presidente Belaúnde, a un "falso Paquisha". Tras las escaramuzas, que motivaron la intervención de la Organización de Estados Americanos ( OEA), el acta Sorrosa-Du Bois fijó las coordenadas de ubicación permitidas para las tropas fronterizas, ratificando la condición de la mencionada cordillera como límite natural entre ambos países.

El 24 de agosto de 1991 el canciller peruano Carlos Torres y Torres Lara llegó a un acuerdo oral de carácter provisional con el canciller ecuatoriano Diego Cordovez, llamado Pacto de Caballeros por el canciller peruano y Acuerdo de Distensión por el canciller ecuatoriano, en el cual se comprometían a buscar soluciones pacíficas a las diferencias. Sin embargo, en el mes de diciembre de 1994 se empiezan a notar movilizaciones del ejército del Ecuador, que desde 1981 había estado preparándose para afrontar un conflicto generalizado, desplegando sus sistemas de defensa en el área de la Cordillera del Cóndor.[30]

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