Guerra de petrodólares

La guerra de divisas es una hipótesis que afirma que muchas maniobras internacionales tienen lugar para apoyar el actual sistema de moneda fiduciaria en cual la importancia del dólar estadounidense se determina por el hecho de que los precios de muchas mercancías como por ejemplo la energía, el petróleo y el gas, se denominan en dólares. Debido a que muchos países guardan grandes cantidades de dólares como reservas, éstas pueden usarse para comprar estas mercancías sin la necesidad de conversión de divisas. Si la denominación de los precios de las mercancías se cambiaran a otra divisa, por ejemplo el euro, muchos países venderían los dólares causando un desplazamiento de las reservas a esta moneda. De acuerdo con la ley de oferta y demanda esto debilitaría al dólar.

El congresista estadounidense Ron Paul defiende la idea de que los imperios se han sostenido por la continua expansión y explotación, y cuando ya no pueden hacer esto entonces colapsan. Según él, los Estados Unidos hacen lo mismo a través de la emisión de dólares que no están referenciados a una mercancía como el oro, por lo cual él predice que los Estados Unidos colapsarían si la hegemonía del dólar no se mantiene y propone que de nuevo el dólar sea respaldado por el oro. Según Ron Paul, las guerras y los conflictos en los estados que producen petróleo suceden para mantener la hegemonía del dólar.

Antecedentes

Desde el año 1971, cuando el dólar dejó de ser respaldado por el oro, su valor no ha estado ligado explícitamente a ninguna mercancía. Sin embargo, en la práctica se ha ligado al petróleo del Medio Oriente, desde los acuerdos de 1974 en los cuales Estados Unidos se compromete a garantizar la seguridad de la monarquía en Arabia Saudita.

En el año 2000, Irak convirtió todas sus transacciones petroleras a euros. Cuando los Estados Unidos invadieron Irak, una de las primeras medidas económicas tomadas fue la de volver a convertir todas estas transacciones de euros a dólares.

China y Rusia han propuesto la creación de una moneda supranacional a raíz de la Crisis Financiera Global. El objetivo según estos dos países es el de tener una moneda que sea estable a largo plazo y su emisión no dependa de decisiones políticas internas de ningún país individual y por lo tanto no posea las deficiencias inherentes a las monedas nacionales. Dentro de esta alternativa, China y Rusia han sugerido que sean el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial las organizaciones encargadas de emitir la moneda supranacional.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez ha propuesto el petro, una moneda supranacional que sustentaría en las grandes reservas de petróleo de los países productores del crudo.[2] y hacer frente a los problemas de inestabilidad económica causados por la generación de dinero inorgánico.

Un panel de economistas de las Naciones Unidas también propuso el 18 de marzo de 2009 la creación de una nueva divisa global para remplazar el sistema volátil basado en el dólar y para dar pasos coordinados para estimular la economía.[3]

Other Languages