Guerra de los Remensas

Placa Conmemorativa del 500 aniversario de la aceptación por parte de los Remensas de la mediación de Fernando II entre éstos y los señores feudales. Localizada en el monasterio de Amer.

La Guerra de los Remensas fue una revuelta popular contra las presiones señoriales que comenzó en Cataluña en 1462 y terminó una década después sin un resultado definitivo. Fernando II finalizó el conflicto con la Sentencia Arbitral de Guadalupe en 1486 en que se abolen los malos usos a cambio del pago de una indemnización de los remensas a los señores feudales.

Antecedentes

A principios del siglo XIV, el crecimiento de las ciudades catalanas y la expansión de la Corona de Aragón llevó a un declive de la población rural, acrecentado por la Peste Negra. La nobleza comenzó a reforzar con dureza las reglas que ataban a los campesinos a la tierra (denominados pagesos de remensa), así como a aumentar los derechos señoriales ( malos usos).

El mayor apoyo a la rebelión abierta vino de los campesinos más pobres. Aquellos con más posesiones (en su mayoría de la Plana de Vic, Ampurdán y el Vallés) intentaron convencer al rey de que introdujera reformas que acabaran con los abusos de la nobleza. A la monarquía le interesaba tener a los campesinos como una fuerza independiente, ya que la corona Aragonesa estaba en constante lucha con la nobleza.

A mediados del siglo XV, Alfonso el Magnánimo permitió a los campesinos formar un síndico remensa (un gremio de campesinos), les libró de la servidumbre y limitó de varias formas los abusos señoriales. Sin embargo, el obispo de Gerona, situado del lado de la nobleza, junto a la Generalidad de Cataluña, controlada por los nobles, forzaron a Alfonso a retractarse.

El sucesor de Alfonso, Juan II, solicitó a los campesinos su ayuda frente a la nobleza. Para mayo de 1461, los campesinos se habían declarado a favor del rey y contra los nobles.

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