Guerra de los Mil Días

Guerra de los Mil Días
Guerras civiles de Colombia
Mapa de Colombia (1890).jpg
Departamentos de Colombia al finalizar el siglo XIX
Fecha 17 de octubre de 1899 - 21 de noviembre de 1902 (1130 días).
Lugar Actuales territorios de Colombia, Panamá, Venezuela y Ecuador.
Resultado Victoria conservadora que crea la hegemonía conservadora y termina con la disolución del Partido Nacional.
Beligerantes
Conservadores:
Military flag of Colombia.svg Gobierno nacionalista (1899-1900)
Single Color Flag - 0434B1.svg Partido Conservador (1900-1902)
Apoyados por:
Bandera de Venezuela Andradistas
Bandera de Ecuador Conservadores ecuatorianos
Liberales:
Single Color Flag - BF0000.svg Partido Liberal
Apoyados por:
Bandera de Venezuela Venezuela
Bandera de Ecuador Ecuador
Bandera de Nicaragua Nicaragua
Bandera de Guatemala Guatemala
Comandantes
Manuel Antonio Sanclemente
José Manuel Marroquín
Próspero Pinzón
Ramón González Valencia
Pedro Nel Ospina
Carlos Albán
Gabriel Vargas Santos
Rafael Uribe Uribe
Benjamín Herrera
Belisario Porras Barahona
Victoriano Lorenzo
Fuerzas en combate
15 000 (1899)[1]
50 000 (1901-1902)[2]
5000 (1899)[3]
26 000 (1902)[3]
(10 000 en Panamá)[4]

60 000-150 000 muertos en total,[6]
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La Guerra de los Mil Días fue una guerra civil de Colombia disputada entre el 17 de octubre de 1899 y el 21 de noviembre de 1902, en un principio entre el Partido Liberal y el gobierno del Partido Nacional en cabeza del presidente Manuel Antonio Sanclemente, quien fue derrocado el 31 de julio de 1900 por José Manuel Marroquín Ricaurte, representante del Partido Conservador, en alianza con el liberal Aquileo Parra;[8]

El conflicto tuvo como resultado la victoria del Partido Conservador, la devastación económica de la nación, más de cien mil muertos, la desaparición del Partido Nacional y el estado en que quedó el país tras el conflicto se constituyó en la sima para que se diesen algunas de las condiciones necesarias para la posterior separación de Panamá (que en ese entonces era uno de los departamentos de Colombia) en noviembre de 1903. El brusco cambio provocado por la derogación de la Constitución de Rionegro de 1863 (que reforzó el modelo federal) por la centralista Constitución de 1886 (establecida bajo el mandato de Rafael Núñez), además de los violentos intentos de cooptación de los conservadores históricos a través de Marroquín, como los intereses liberales de retomar el poder, fueron las principales causas de la guerra.

Se trató de un conflicto internacional que se extendió parcialmente a países vecinos como Ecuador y Venezuela, en los cuales se libraron batallas entre fuerzas colombianas y ecuatorianas y/o venezolanas que apoyaban a los actores colombianos en conflicto. Otras naciones como Guatemala, El Salvador y Nicaragua apoyaron a los liberales y a los conservadores con armamento y suministros.[10] Estados Unidos también intervino en acciones bélicas en Panamá, donde una flota norteamericana garantizaba la seguridad del istmo desde el tratado Mallarino-Bidlack de 1846.

Antecedentes

En el siglo XIX se registraron en Colombia numerosos conflictos regionales y guerras civiles, inicialmente entre bolivarianos y santanderistas que fueron evolucionando a conflictos entre conservadores y liberales.[11]

La Constitución de Rionegro, que reforzaba el estado federal establecido por los liberales, sembró cada vez más las distinciones locales, como entre los mismos estados que en ocasiones tenían ejércitos mucho más grandes que los del gobierno central y tenían derecho a declararse la guerra entre ellos. En una situación salpicada de conflictos sociales y guerras civiles, se redactó la Constitución de 1886 que pretendía, al contrario de la constitución anterior, un estado central fuerte.

Con la Constitución de 1886 se dio también el concordato con la Santa Sede, mediante el cual la educación en Colombia quedaba bajo el control de la iglesia católica, la cual determinaba los textos escolares y universitarios que podían estudiarse estableciendo una censura por motivos religiosos o políticos. Igualmente, todos los nombramiento de docentes quedaron bajo su supervisión, desatándose en los centros educativos del país la persecución y expulsión de los educadores que no profesaran la fe católica.[ cita requerida] Los empleados públicos liberales fueron despedidos y como lo relata Lucas Caballero en sus memorias, periodistas y críticos de los gobiernos hegemónicos, como Ospina y Santiago Pérez, fueron encarcelados o condenados al destierro; sin embargo, la oposición de otros como Rafael Uribe Uribe y Marceliano Vélez fue permitida. Los liberales realizaron un intento de insurrección en 1895, y la exaltación y los conflictos del momento generaron rencillas entre los candidatos de la oposición y los del gobierno oficial.[ cita requerida] Los empresarios y comerciantes opositores de los gobiernos de turno eran hostigados y sus actividades eran obstaculizadas. Terminando el siglo XIX, en el congreso de Colombia solo había un congresista liberal.[ cita requerida]

En vísperas de la guerra, el país se encontraba dividido en varias corrientes políticas: los nacionalistas, que conformaban el gobierno y se caracterizaban por ser altamente excluyentes con los liberales, y los conservadores históricos, que aceptaban la necesidad de entenderse con los liberales, que en aquel entonces eran un grupo político importante, se oponían igualmente a la censura de prensa y a la restricción de los derechos individuales, como venían actuando los nacionalistas amparados en un pasaje transitorio de la constitución de 1886.[11]

En tanto los liberales se encontraban también fraccionados, entre aquellos que deseaban agotar las instancias políticas para acceder al poder, y quienes estaban dispuestos a conquistar los espacios que el Gobierno les cerraba mediante la confrontación armada.[11] Es por ello que los liberales belicistas estaban atentos al desarrollo de los acontecimientos políticos, sin abandonar sus preparativos para la guerra. Mientras tanto los conservadores históricos (agrupados en el partido conservador) coincidían con los liberales pacifistas en la oposición al gobierno y promovían la introducción de reformas políticas y fiscales.

Causas

Ejército del gobierno en 1899.

Las elecciones presidenciales de 1898 se realizaron después de una campaña agitada por vientos de guerra. Desde marzo de 1897, a nombre de los liberales, Nicolás Esguerra había propuesto un frente nacional, con un ejecutivo plural de liberales y conservadores históricos que excluía del gobierno a los nacionalistas.[12] Por su lado, el partido conservador se oponía continuamente a todo aquello que pudiese llegar a representar el gobierno de los nacionalistas; por ejemplo, declaraba en el acuerdo 3 del 17 de agosto de 1899: «1. Que en la actualidad no existe vínculo político ninguno entre el Gobierno, que es nacionalista y el Partido Conservador; y que, por el contrario, los miembros de esta comunidad son sistemáticamente alejados de la cosa pública...Acuerda 1. Declarar que el Gobierno actual, por su política y tendencias, no corresponde a los ideales, prácticas y aspiraciones del Partido Conservador».

Cuando Sanclemente no pudo asumir el poder y tuvo que delegarlo provisionalmente al vicepresidente José Manuel Marroquín por tres meses debido a quebrantos de salud,[14] Los primeros actos de gobierno de Marroquín, en materia económica, sorprendieron a todos: los liberales lo aplaudieron y los nacionalistas se sintieron defraudados. Marroquín había comenzado a desmontar la política proteccionista de la Regeneración y a darle vía al libre cambio. Caro le envió mensajes de urgencia a Sanclemente para que viniera a posesionarse, generándose un vacío de poder que permitió que se dieran las condiciones para la guerra. Sanclemente asumió el poder en los primeros días de noviembre de 1898, poniendo fin, de esta forma, a los ochenta días de la administración Marroquín.

El vicepresidente Marroquín renunció acosado por las críticas de Caro el 20 de septiembre. El senado rechazó la renuncia al tiempo que los liberales anunciaban su apoyo entusiasta a las reformas librecambistas, cuyo paquete fue presentado por Marroquín en el senado el 26 de septiembre, con gran júbilo por parte de los comerciantes y diversas críticas de los industriales. El 4 de octubre Marroquín ofreció en palacio una velada cultural a la que fueron invitados los jefes liberales radicales.[12]

Las reformas políticas a favor del libre cambio que venían promoviendo los históricos y los liberales eran opuestas a los postulados nacionalistas de la Regeneración, por lo que no podía darse acuerdo alguno entre las agrupaciones. A su vez, en cuanto a la concepción del Estado, los postulados conservadores y liberales se oponían a los del Partido Nacional.

La negativa del Senado en octubre de aprobar la ley de elecciones, que los liberales uribistas consideraban garantía indispensable para la pureza del sufragio, fue una de las causas políticas principales del conflicto de la Guerra de los Mil Días. A partir de esta negativa, los liberales de Uribe Uribe llegaron a la conclusión de que por el camino de las urnas jamás tendrían acceso al poder.[12]

La guerra se inicia con el asalto de Bucaramanga por parte de liberales mal organizados, provocando la respuesta del gobierno central.

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