Guerra de los Huesos

La rivalidad entre Othniel Charles Marsh (izquierda) y Edward Drinker Cope (derecha) desencadenó la Guerra de los Huesos.

La Guerra de los Huesos fue un período de intensa especulación y descubrimientos de fósiles durante la Gilded Age (Edad Dorada) de la historia de los Estados Unidos, marcado por una gran rivalidad entre Edward Drinker Cope (de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia) y Othniel Charles Marsh (del Museo Peabody de Historia Natural de Yale). Los dos paleontólogos utilizaron métodos deshonestos para superarse en su disciplina, recurriendo a sobornos, robos y destrucción de huesos. Los científicos también se atacaron mutuamente en obras científicas, intentando arruinar la credibilidad del otro y dejarlo sin financiación.

Inicialmente Cope y Marsh eran colegas que se trataban de manera educada, pero tras diversas disputas personales se convirtieron en enemigos acérrimos. Su búsqueda de huesos los llevó al oeste, a los ricos yacimientos paleontológicos de Colorado, Nebraska y Wyoming. Entre 1877 y 1892, ambos utilizaron su patrimonio y su influencia para financiar sus propias expediciones y obtener servicios y huesos de dinosaurios de cazadores de fósiles. Al final de la Guerra de los Huesos, ambos habían agotado su patrimonio en busca de la supremacía paleontológica.

Cope y Marsh quedaron económica y socialmente arruinados por sus esfuerzos para deshonrar al contrario, pero sus contribuciones a la ciencia y a la disciplina de la paleontología fueron inmensas, dejando al morir toneladas de fósiles guardadas en cajas sin abrir. La disputa entre los dos llevó al descubrimiento y la descripción de más de 142 especies nuevas de dinosaurios. Las consecuencias de la Guerra de los Huesos se plasmaron en un mejor conocimiento de la vida prehistórica y despertó el interés del público por los dinosaurios, llevando a continuar la investigación de fósiles en América del Norte durante las décadas siguientes. También se han publicado diversos libros históricos y adaptaciones de ficción sobre este periodo de intensa actividad paleontológica.

Historia

Contexto

Durante un cierto tiempo, Cope y Marsh fueron amigos. Se habían conocido en Berlín en 1864 y pasaron unos cuantos días juntos como colegas. Incluso nombraron especies en honor mutuo.[4]

Cope y Marsh tenían orígenes muy diferentes. Cope nació en el seno de una familia cuáquera, rica e influyente, de Filadelfia. Aunque su padre quería que Cope trabajara de granjero, este se distinguió como naturalista.[6]

Versión de Cope de Elasmosaurus platyurus con la cabeza emplazada en el lugar incorrecto.

En una ocasión, los dos científicos se habían marchado a una expedición de recolección de fósiles en los pozos de marga de Cope en Nueva Jersey, donde William Parker Foulke había descubierto el holotipo del dinosaurio Hadrosaurus foulkii, descrito por el paleontólogo Joseph Leidy; este fue uno de los primeros descubrimientos de dinosaurios en Estados Unidos y los pozos todavía eran ricos en fósiles.[8]

1872-1877: primeras expediciones

En la década de 1870, la atención profesional de Cope y Marsh se vio atraída por el oeste estadounidense debido a noticias de grandes descubrimientos de fósiles. Utilizando su influencia en Washington, Cope consiguió un puesto en el Servicio Geológico de los Estados Unidos a las órdenes de Ferdinand Hayden. Aunque el puesto no estaba remunerado, ofrecía a Cope una gran oportunidad para recoger fósiles en el oeste y publicar sus hallazgos. El talento de Cope para escribir de manera dramática complacía a Hayden, que necesitaba causar una impresión popular con los informes oficiales del Servicio. En junio de 1872, Cope marchó en su primer viaje, planeando observar las capas fosilíferas del Eoceno de Wyoming por sí mismo. Eso provocó un distanciamiento entre Cope, Hayden y Leidy. Era Leidy quien había recibido gran parte de los fósiles de las colecciones de Hayden hasta que Cope entró en el Servicio y ahora Cope se encontraba buscando fósiles en el territorio marcado por Leidy a la vez que el propio Leidy.[9] Hayden intentó aliviar la tensión con Leidy mediante una carta:

Le pedí que no fuera a aquel campo donde usted iba. Él se burló de la idea de estar limitado a cualquier localidad y dijo que pensaba ir, tanto si lo ayudaba o no. Yo estaba angustiado por asegurarme la cooperación de tal trabajador como un honor para mi equipo. No podía responsabilizarme del campo que escogiera, ya que no le pago ningún salario y solo una parte de sus gastos. Por lo tanto, verá que, aunque no es algo placentero trabajar compitiendo con otros, parece casi una necesidad. Compréndalo.

[9]

Cope se llevó a su familia consigo hasta Denver, mientras Hayden intentaba evitar que Cope y Leidy hicieran prospecciones en la misma zona. Siguiendo una pista dada por el geólogo Fielding Bradford Meek, Cope también pensaba investigar informes de huesos que Meek había encontrado cerca de la estación de Black Buttes y la línea férrea. Cope encontró el lugar y los restos esqueléticos de un dinosaurio que llamó Agathaumas sylvestris.[14]

En 1872 se abandonó cualquier pretensión de cordialidad entre los dos[18]

Marsh (en el centro de la fila trasera), rodeado por ayudantes armados. Marsh no pasaba mucho tiempo en el campo, y solía delegar esta tarea en sus agentes.[19]

Mientras los científicos discutían sobre la clasificación y la nomenclatura, también volvieron al oeste en busca de más fósiles. Marsh hizo su último viaje patrocinado por Yale en 1873, con un gran grupo de trece estudiantes y protegido por un grupo de soldados que querían hacer una demostración de fuerza a la tribu de los siux. A causa de las preocupaciones sobre sus expediciones más lujosas y caras de años anteriores, Marsh hizo que los estudiantes se pagaran sus propios gastos y el viaje solo le costó a Yale 1857,50 $, una cifra muy inferior a los 15 000 $ (más de 200 000 $ en el valor actual) que Marsh había pedido para la expedición anterior. Esta expedición sería la última de Marsh; durante el resto de la Guerra de los Huesos, Marsh prefirió contratar recolectores locales. Aunque tenía bastantes huesos como para estar años estudiándolos, el apetito del científico por más huesos crecería.[21]

A mediados de la década de 1870, la atención de los dos científicos se dirigió hacia Dakota del Sur, donde el descubrimiento de oro en las Black Hills aumentó las tensiones entre los nativos americanos y los Estados Unidos. Marsh, que deseaba los fósiles que se encontraban en aquella región, se vio envuelto en las políticas ejército-indios.[25]

1877-1892: los descubrimientos en Como Bluff

La formación Morrison en Como Bluff ( Wyoming).

En 1877, Marsh recibió una carta de Arthur Lakes, un profesor de escuela de Golden (Colorado), en la que le informaba de un descubrimiento. Lakes, haciendo senderismo en unas montañas cercanas a Morrison (Colorado) con un amigo, H. C. Beckwith, había descubierto unos huesos enormes incrustados en las rocas. Lakes describió en su carta que los huesos eran "aparentemente una vértebra y un húmero de algún saurio gigantesco".[26] Mientras esperaba la respuesta de Marsh, Lakes desenterró más huesos "colosales" y los envió a New Haven. Como Marsh tardaba en responder, Lakes también envió una remesa de huesos a Cope.

Cuando Marsh respondió a Lakes, pagó 100 dólares al prospector, instándolo a guardar secreto sobre los hallazgos. Tras enterarse de que Lakes había tenido correspondencia con Cope, envió a Morrison a Benjamin Mudge, su colector de campo, para obtener los servicios de Lakes. Al mismo tiempo, Marsh publicó una descripción de los descubrimientos de Lakes en el American Journal of Science del 1 de julio y antes de que Cope pudiera publicar su propia interpretación de los hallazgos, Lakes le escribió para decirle que los huesos serían entregados a Marsh, algo que resultaba un grave insulto para Cope.[27]

Una segunda carta llegó del oeste, esta vez dirigida a Cope. O. W. Lucas era un naturalista que se encontraba recogiendo plantas cerca de Cañon City (Colorado), cuando descubrió un conjunto de huesos fósiles. Después de recibir más muestras de Lucas, Cope concluyó que los dinosaurios eran herbívoros grandes, remarcando alegremente que el espécimen era mayor que cualquier otro descrito hasta entonces, incluyendo el descubrimiento de Lakes.[29]

En la época de los descubrimientos de Lakes, se estaba construyendo el Ferrocarril Transcontinental en una zona remota de Wyoming. La carta de Marsh era de dos hombres que se identificaban como Harlow y Edwards (sus nombres reales eran Carlin y Reed), trabajadores de la Union Pacific Railroad. Los dos hombres afirmaban haber descubierto grandes cantidades de fósiles en Como Bluff y le avisaban de que había otras personas en la zona "que buscaban estas cosas",[35]

A pesar de las precauciones de Marsh para evitar que su rival supiera de los ricos yacimientos de Como Bluff, pronto se extendieron los rumores sobre los descubrimientos. Carlin y Reed estuvieron implicados en la expansión de estos rumores, filtrando información al Laramie Daily Sentinel, que publicó un artículo sobre los hallazgos en abril de 1878. El artículo exageró el precio que Marsh había pagado por los huesos enviados al Este, posiblemente para aumentar el precio y la demanda de más huesos.[37] En enero de 1878, el descontento por la infrecuencia de los pagos por parte de Marsh aumentó y Carlin empezó a trabajar para Cope.

Marsh y el jefe lakota Nube Roja en New Haven, Connecticut, c. 1880.

Cope y Marsh utilizaban su propio patrimonio para financiar expediciones cada verano, por lo que pasaban el invierno publicando sus descubrimientos. Pronto, pequeños ejércitos de cazadores de fósiles en vagones tirados por mulas o en trenes se encontraban enviando toneladas de fósiles hacia el este.[44]

Ilustración realizada por Marsh en 1896 de los huesos de un Stegosaurus, dinosaurio descrito y nombrado en 1877.

A medida que progresaba la década de 1880, los hombres de Cope y Marsh hubieron de enfrentarse a una dura competencia por parte del otro bando así como de terceros también interesados en los huesos. El profesor Alexander Emanuel Agassiz de Harvard envió a sus propios representantes al oeste, mientras que Carlin y Frank fundaron una empresa de venta de huesos para vender los fósiles al mejor postor.[45] A pesar de estos obstáculos, en aquel momento Marsh tenía más canteras en funcionamiento que Cope; Cope, que al principio de la década de 1880 tenía más huesos de los que podía meter en una casa, había quedado rezagado en la carrera por los dinosaurios.

Los descubrimientos de Cope y Marsh se vieron acompañados por acusaciones provocadoras de espionaje, sobornos y robo de trabajadores y fósiles. Ambos eran tan protectores con sus yacimientos que destruían fósiles pequeños o dañados para evitar que cayeran en manos de su rival, o llenaban las excavaciones con tierra y roca.[45]

Disputas personales y últimos años

Al mismo tiempo que Cope y Marsh competían por fósiles en el oeste americano, también hacían todo lo posible por arruinar la credibilidad profesional del contrario. Humillado por su error a la hora de reconstruir el plesiosauro Elasmosaurus, Cope intentó encubrir su equivocación comprando cada copia que podía de la revista en que fue publicada la reconstrucción.[48]

A finales de la década de 1880, la atención pública por la competición entre Cope y Marsh se desvaneció, más atraída por los asuntos internacionales que por el " Salvaje Oeste".[52]

La oportunidad de Cope de aprovecharse de la vulnerabilidad de Marsh vino en 1884, cuando el Congreso de los Estados Unidos empezó a investigar el funcionamiento del servicio geológico. Cope se había hecho amigo de Henry Fairfield Osborn, por aquel entonces profesor de anatomía en la Universidad de Princeton.[8] Poco después apareció la oportunidad de Cope para dar un golpe crítico a Marsh.

A lo largo de los años, Cope había mantenido un diario elaborado con los errores y maldades que habían cometido Marsh y Powell; los errores y equivocaciones de ambos serían apuntados y guardados en el cajón inferior del escritorio de Cope.[46] Según la autora Elizabeth Noble Shor, la comunidad científica se vio galvanizada:

La mayoría de científicos de aquel tiempo recularon de horror —y continuaron leyendo con interés—, descubriendo que la enemistad de Cope y Marsh había llegado finalmente a las portadas. Aquellos más próximos a los campos científicos que se discutían, la geología y la paleontología de los vertebrados, ciertamente se estremecieron, particularmente cuando vieron que se les había citado, mencionado o que su nombre había sido escrito mal. La enemistad no era noticia para ellos, ya que se había hecho patente en sus reuniones científicas desde hacía veinte años. La mayoría de ellos ya habían escogido un bando.

[60]

En los artículos de prensa, Cope atacó a Marsh por plagio y mala gestión financiera, y atacó a Powell por sus errores de clasificación geológica y por malversar el dinero otorgado por el gobierno.[63]

No se celebró ningún juicio del congreso para investigar la malversación de fondos de Powell y ni Cope ni Marsh hubieron de responder sobre su responsabilidad en los errores, pero parte de las calumnias de Ballou contra Marsh quedaron asociadas con el Servicio. Ante un sentimiento antiservicio enardecido por la sequía en el oeste y la preocupación sobre la apropiación de las granjas abandonadas en la misma zona, Powell se encontró bajo una estrecha vigilancia por parte del House Appropriations Committee.[68]

La rivalidad entre Cope y Marsh duró hasta la muerte de Cope en 1897, cuando ambos ya se habían arruinado. Cope sufrió una enfermedad debilitante a sus últimos años y tuvo que vender parte de su colección de fósiles y alquilar una de sus casas para conseguir llegar a fin de mes. Marsh tuvo que hipotecar su residencia y pedir un sueldo a Yale para poder subsistir.[69]

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