Guerra de la información

La guerra de la información consiste en el uso y manejo de la información con el objetivo de conseguir una ventaja competitiva sobre un oponente. La guerra de la información puede consistir en recoger información táctica, en confirmar la veracidad de la información propia, en la distribución de propaganda o desinformación para desmoralizar al enemigo y al público, en minar la calidad de la información de la fuerza enemiga y en negar oportunidades de recolectar información a las fuerzas enemigas.

La guerra de la información puede tomar muchas formas:

  • Las transmisiones de televisión y radio pueden bloquearse.
  • Las transmisiones de televisión y radio pueden interferirse para realizar una campaña de desinformación.
  • Se pueden incapacitar las redes logísticas.
  • Se pueden sabotear la transacciones de la bolsa de valores mediante una intervención electrónica, filtrando información sensible o colocando desinformación.

Durante la Guerra del Golfo de 1991, hackers holandeses robaron información acerca de los movimientos de tropas de los Estados Unidos, metiéndose en los ordenadores del "Departamento de Defensa de los Estados Unidos" y trataron de venderla a los iraquíes, que pensaron que era una trampa y rechazaron la oferta [1]. En enero de 1999, los ordenadores de la "Inteligencia Aérea de los Estados Unidos", fueron golpeados mediante un ataque coordinado, parte del cual parecía provenir de hackers rusos [2].

Origen

La información sobre las propias fuerzas, fuerzas aliadas y sobre las fuerzas enemigas ha sido siempre un factor clave en las operaciones militares, discutida ya en El arte de la guerra de Sun Tzu:

Si te conoces a ti mismo y conoces a tu enemigo, no necesitas temer al resultado de un centenar de batallas. Si te conoces a ti mismo pero no conoces a tu enemigo, por cada victoria que ganes sufrirás también una derrota. Si no te conoces ni a ti mismo ni a tu enemigo, sucumbirás en cada batalla.

Naciones, corporaciones, e individuos, todos buscan incrementar, proteger y explotar su propia información mientras tratan de limitar y penetrar la información del adversario. Los métodos para recoger, almacenar, analizar y explotar la información cubren un amplio espectro de actividades tanto militares como civiles y mientras que esta discusión solo atañe a la aplicación militar de la disciplina, estos métodos se aplican legítimamente en ambientes comerciales.

Desde la década de 1960, ha habido avances extraordinarios en los medios técnicos de transmisión, protección, recolección, almacenamiento y análisis de la información que han permitido avances significativos en el desarrollo de la ciencia de la información.

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