Guerra de la Triple Alianza

Guerra de la Triple Alianza

Escenas de la Guerra de la Triple Alianza.png
Escenas de la Guerra de la Triple Alianza, de izquierda a derecha:
1. Batalla del Riachuelo,
2. Batalla de Tuyutí,
3. y 4. Bombardeo de la flota brasileña y posición paraguaya en la batalla de Curupaytí,
5. Batalla de Abay,
6. Batalla de Lomas Valentinas,
7. Batalla de Acosta Ñu,
8. El Palacio de los López durante la ocupación aliada de Asunción y

9. Prisioneros de guerra paraguayos.
Fecha 12 de noviembre de 1864 - 9 de marzo de 1870[1]
Lugar Territorio entre los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.[2]
Casus belli Invasión brasileña al Estado Oriental del Uruguay, bombardeo colorado y brasileño a Paysandú, captura paraguaya del buque brasileño Marquês de Olinda y toma de la ciudad argentina de Corrientes por parte de tropas paraguayas.
Conflicto Disputa hegemónica por la supremacía en la cuenca del Plata
Resultado Triunfo de la Triple Alianza y tratados de paz y límites favorables al Brasil y a la Argentina. Derrota devastadora del Paraguay, que perdió gran parte de su población y territorio.
Beligerantes
Bandera de Paraguay  República del Paraguay
(1864-1870)
Triple Alianza:
Bandera del Brasil Imperio del Brasil
(1864-1870)
Bandera de Argentina República Argentina
(1865-1869)
Bandera de Uruguay Estado Oriental del Uruguay
(1865-1869)
Comandantes
Bandera de Paraguay Francisco Solano López 
Bandera de Paraguay Bernardino Caballero   (P.D.G.)
Bandera de Paraguay Pedro Ignacio Meza 
Bandera de Paraguay Antonio de la Cruz Estigarribia   (P.D.G.)
Bandera de Paraguay José Eduvigis Díaz 
Bandera de Paraguay Wenceslao Robles 
Bandera de Paraguay Elizardo Aquino 
Bandera de Paraguay Francisco Isidoro Resquín   (P.D.G.)
Bandera de Paraguay Telmo López 
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Pedro II de Brasil
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Luis Alves de Lima e Silva
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Gastón de Orleans
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Francisco Manuel Barroso da Silva
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Manuel Marques de Sousa
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Manuel Luis Osório
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Juan Manuel Mena Barreto 
Flag of Argentina (alternative).svg Bartolomé Mitre
Flag of Argentina (alternative).svg Domingo Faustino Sarmiento
Flag of Argentina (alternative).svg Juan Andrés Gelly y Obes
Flag of Uruguay.svg Venancio Flores
Flag of Uruguay.svg Enrique Castro
Flag of Uruguay.svg León de Palleja 
Fuerzas en combate
Bandera de Paraguay Ejército de Paraguay
150 000 movilizados[3]
Bandera de Paraguay Armada Paraguaya
17 navíos[4]
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Ejército de Brasil
123 000 movilizados[3]
Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Marina de Brasil
30 navíos[5]
Flag of Argentina (alternative).svg Ejército Argentino
30 000 movilizados[3]
Flag of Argentina (alternative).svg Armada Argentina
7 navíos[6]
Flag of Uruguay.svg Ejército del Uruguay
5500 movilizados[3]
Bajas
Bandera de Paraguay ~300 000 muertos[3]
(entre militares y civiles)
Flag of Empire of Brazil (1870-1889).svg ~100 000 muertos[3]
Flag of Argentina (alternative).svg ~30 000 muertos[3]
Flag of Uruguay.svg ~10 000 muertos[3]
(entre militares y civiles)
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La Guerra de la Triple Alianza o Guerra del Paraguay, llamada por los paraguayos Guerra Grande, Guerra contra la Triple Alianza o Guerra Guasú, y por los brasileños Guerra do Paraguai, fue el conflicto militar en el cual la Triple Alianza ―una coalición formada por el Uruguay,[9]

Existen varias teorías respecto de los detonantes de la guerra. En esencia, el revisionismo argentino y la visión tradicional[13]

El conflicto se desencadenó a fines de 1864, cuando el mariscal Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado éste militarmente por el Brasil. López advirtió a los gobiernos de Brasil y la Argentina que consideraría cualquier agresión al Uruguay "como atentatorio del equilibrio de los Estados del Plata", pero tropas imperiales invadieron territorio uruguayo en octubre de 1864.

El 12 de noviembre de 1864, en represalia por la invasión brasileña a Uruguay, el gobierno paraguayo se apoderó de un buque mercante brasileño y del gobernador de la provincia brasileña de Mato Grosso, dando inicio a la Guerra y declarándola al día siguiente. La primera etapa consistió en la invasión del Mato Grosso, en diciembre de 1864, durante la cual fuerzas paraguayas ocuparon y saquearon gran parte de esa provincia.

Sin haber recibido todavía ayuda externa, y atacado por las tropas de Venancio Flores, los invasores brasileños, la escuadra imperial y un importante apoyo logístico del gobierno argentino,[14]​ el gobierno uruguayo se vio obligado a rendirse.

Solano López solicitó autorización al presidente argentino Bartolomé Mitre para atravesar territorio argentino rumbo al Uruguay con sus tropas, solicitud rechazada por Mitre. De haber permitido que tropas beligerantes atravesaran por su territorio hubiese constituido un abandono de la posición hasta entonces públicamente neutral de la Argentina; por otro lado, el gobierno argentino simpatizaba con el Partido Colorado del Uruguay. En respuesta, tropas paraguayas ocuparon la ciudad de Corrientes en abril de 1865, forzando a la Argentina a entrar en la guerra, aliada con Brasil y el nuevo gobierno uruguayo. A partir de ese momento ya puede hablarse de «Guerra de la Triple Alianza».

Fuera de Buenos Aires y Rosario (donde la prensa hacía fuerte propaganda política a favor de Brasil), la entrada argentina en el conflicto fue impopular, hasta el punto de que gran parte de las tropas enviadas lo fueron forzadamente.

La guerra terminó en 1870 con una derrota de Paraguay, que conllevó también un desastre demográfico: según las distintas fuentes, el país perdió entre el 50 % y el 85 % de su población y quizá más del 90 % de su población masculina adulta.[15]

Paraguay perdió gran parte de los territorios que tenía todavía en disputa diplomática con Brasil ―334 126 km²―[ cita requerida] y fue condenado a pagar una abultada indemnización de guerra, si bien el pago se fue atrasando a través de diferentes gobiernos de post-guerra y no se llegó a efectuar. Sin embargo, el préstamo de posguerra de 200 000  £ (libras esterlinas) recibido del Reino Unido se saldó con sucesivas refinanciaciones, llevando la suma a 3,22 millones de libras esterlinas.

Antecedentes

Conflictos limítrofes del Paraguay

Al inicio de la colonización española en América del Sur, la gobernación del Paraguay tenía directa salida al océano Atlántico a través de los territorios de La Guayrá o La Pinería y de Ybiazá o La Vera, esto es, territorios que corresponden actualmente a los estados brasileños de Paraná y Santa Catarina. Pero la instalación de los portugueses en el Brasil inició conflictos entre ambos territorios, que fueron gradualmente en aumento, incluso durante el período de unión dinástica aeque principaliter de Portugal con los demás reinos españoles (1580-1640).[16]

Conflictos territoriales hacia 1864 en la región del río de la Plata.

Las expediciones esclavistas de bandeirantes y mamelucos lusobrasileños arrasaron con sus malocas ―al abrigo de la pasividad de las autoridades españolas, que en algunos casos eran socias de los portugueses― las zonas de Guayrá y La Vera, alcanzando también el curso alto del río Paraguay. Así fueron destruidas las ciudades de Ontiveros, Villa Rica del Espíritu Santo, Ciudad Real del Guayrá y Santiago de Jerez, y las reducciones jesuíticas de San Ignacio Miní I, Nuestra Señora de Loreto del Pirapó, Santa María del Iguazú, y las de Itatín en el valle del río Mboteteý ―llamado actualmente Miranda por los brasileños―.[17]

Tras el final de las malocas, a mediados del siglo XVII, las fronteras siguieron indefinidas hasta el Tratado de Madrid, firmado por ambas coronas en 1750. No obstante, los nombres utilizados por el tratado no correspondían a accidentes geográficos definidos, de modo que las autoridades coloniales portuguesas y españolas continuaban teniendo conflictos de límites. En el caso del Paraguay, sería de la mayor importancia la discusión sobre cuál era el río Igurey mencionado por los artículos V y VI de ese tratado. La opinión española ―y luego la paraguaya― consideraba que el río Ygurey era el que los brasileños llaman Vacaria en su curso superior e Ivinhema en su curso inferior; por el contrario, los brasileños llamaban y llaman Ygureý o Igureí al pequeño río que corre mucho más al sur, y que los hispanos llaman río Carapá.[18]

Al producirse en 1811 la independencia de la República del Paraguay, el nuevo país consideraba como sus límites con el Brasil, por el noroeste, al río Igureý ―el actual Ivinhema― y por el noreste al río Mboteteý[18]

Tras la Revolución de mayo de 1811 que inició la independencia del Paraguay, volvieron a producirse incursiones lusobrasileñas hacia el nuevo estado, con la excusa de defender la soberanía española sobre ese territorio. Sin embargo, durante el gobierno de José Gaspar Rodríguez de Francia el Paraguay pudo considerarse aliado del Brasil por dos razones: por un lado, se habían abierto dos zonas francas para comerciar con el Brasil, en Itapúa y en Fuerte Olimpo; por el otro, la negativa del gobernador Juan Manuel de Rosas a reconocer la independencia paraguaya y su derecho a comerciar a través del río Paraná llevó a una alianza tácita entre las dos naciones. Tras el derrocamiento de Rosas en 1852, se reiniciaron los conflictos entre el Paraguay y el Imperio del Brasil, mientras el gobierno imperial acentuaba la presión para que la república paraguaya aceptara los límites pretendidos por el estado brasileño,[17]​ principalmente la cesión de las áreas de yerbales de Tacurupyta, ubicadas entre el Igurey/Ivinhema y Punta Porá.

En una actitud de intención conciliatoria con el Brasil, el Paraguay redujo sus pretensiones en el Chaco al llamado río Negro, que afluye desde el noroeste al río Paraguay al norte de la Bahía Negra. Por el noroeste del Paraguay Occidental, retrajo sus reivindicaciones hasta el río Blanco (o Tenerý)[22]

Ya en 1850 se había producido un conflicto por la fundación del fuerte de Fecho dos Morros al sur del Fuerte de Coímbra y prácticamente donde se encuentra la actual localidad brasileña de Porto Murtinho en la zona entonces reivindicada por ambos países, episodio que terminó con la expulsión de los brasileños por la fuerza. Otro fuerte fundado por el Imperio en las Salinas, al norte de Fuerte Olimpo, también fue evacuado ante un contraataque paraguayo en 1855.[23]

Un efímero intento de conciliación fue la declaración de una zona neutral, cuya delimitación debía hacerse por vías pacíficas. Empero, hacia inicios de los años 1860 las incursiones brasileñas volvieron a incrementarse y el pacto fue violado por Brasil al fundar la Colonia militar de Dourados al sur del río Ygurey/Ivinhema. Una exigencia de las fuerzas militares paraguayas para que estos establecimientos fueran evacuados fue protestada a su vez por el gobierno imperial, con la excusa de que no había sido antecedida por una reclamación diplomática. El estado paraguayo presentó entonces una enérgica protesta, pero trató de evitar una reacción bélica.[23]

La política exterior e interior del Paraguay

En el período inmediatamente posterior a la independencia de América, Paraguay fue gobernado por un duro régimen dictatorial de veintiséis años encabezado por Gaspar Rodríguez de Francia, intelectual paraguayo, considerado como una de las personas más ilustradas de América del Sur, pero a su vez conocido por su despotismo y tiranía.[24]

A la muerte de Rodríguez de Francia, le sucedió Carlos Antonio López, quien gozó de la suma del poder público al igual que su antecesor; pero ―a diferencia de este― dictó una política económica modernizadora guiada por conceptos mercantilistas, rompiendo décadas de aislacionismo y fomentando el desarrollo de Paraguay. Las fronteras con sus vecinos fueron reabiertas y las relaciones internacionales se desarrollaron con rapidez.[29]

El grado de desarrollo alcanzado por el Paraguay antes de la guerra es fuente de controversia: el revisionismo en Argentina y Paraguay le atribuye logros que otros autores cuestionan. Por ejemplo, en la serie de televisión documental argentina Algo habrán hecho por la historia argentina, creada por el historiador Felipe Pigna, se dice que la línea ferroviaria paraguaya fue la primera de Sudamérica, lo mismo que su telégrafo, y que el Yporá ―el primero de los vapores producidos en los astilleros de Asunción― fue el primero con casco de acero construido en el continente. También se dice, en el documental, que el Paraguay era un país sin desempleados ni deuda externa, que la educación era obligatoria y gratuita con 25 000 niños en las escuelas, y que las industrias textiles, siderúrgicas, del papel, tinta, loza, pólvora y de la construcción empezaban a dar sus primeros pasos, favorecidas por las políticas proteccionistas implantadas. Además, se presenta positivamente que el Estado poseyera grandes terrenos, llamados Estancias de la Patria, que arrendaba a los campesinos para que cultivaran.[30]

Sin embargo, diversas fuentes dan cuenta de que ferrocarriles en Guyana, Brasil, Perú y Chile anteceden al del Paraguay,[41]

Esta controversia es fuente de desacuerdos sobre algunos causantes de la guerra. Los autores revisionistas frecuentemente argumentan que los éxitos de la política interna paraguaya causaron recelo y fueron vistos como “malos ejemplos” que poderes extranjeros quisieron suprimir, mientras que otros autores indican que las limitaciones del modelo ―en particular la continuidad de la autocracia― provocaron presiones internas en pos de una organización constitucional, ante las que el dictador que sucedió a Carlos Antonio López habría intentado una “huida hacia adelante” mediante una política exterior agresiva.[43]​ Los críticos de la hipótesis del “mal ejemplo” suelen argumentar, además, que muchos éxitos que se veían en el Paraguay al compararlo con sus vecinos podían ser explicados por la ausencia de las guerras externas e internas que asolaron a estos.

El nacionalismo paraguayo clásico en las obras de varios autores representados por Juan E. O'Leary y Manuel Domínguez presenta una versión más sosegada del asunto. Indican según sus estudios que el pueblo paraguayo seguía voluntariamente a sus líderes, no se consideraba a sí mismo "tiranizado" y que el desarrollo económico del país que era sustentado (coincidiendo con la versión revisionista argentina por las exportaciones de ciertos productos naturales de alto precio en Európa, como yerba o maderas), si bien no tenía nada que envidiar en avances tecnológicos a muchas otras naciones, se destacaba más por la autarquía y la autosuficiencia en alimentos y materias primas que caracterizaba a la economía paraguaya y la diferenciaba de la del resto del continente.[45]

Carlos Antonio López redactó un pliego constitucional con el cual designaba a su hijo, el brigadier Francisco Solano López, presidente provisorio, siendo obligatoria la convocatoria de una Asamblea Constituyente para la formación de un nuevo gabinete. Tras la muerte del presidente, ocurrida el 10 de septiembre de 1862, el Congreso se reunió para elegir al sucesor; el 16 de octubre del mismo año, designó a Francisco Solano López Presidente de la República del Paraguay por unanimidad.[46]

Hasta 1864, el estado paraguayo intentó solamente incrementar su poderío militar y su influencia en el Cono Sur, lo cual sería a su vez uno de los motivos de fricción con el gobierno de Buenos Aires. Incluso antes del fallecimiento de Carlos Antonio López, el gobierno paraguayo ya creía estar al borde de un conflicto, y entre febrero y abril de 1862 se inició el reclutamiento de toda la población masculina entre los 17 y los 40 años.[25]

Hay muchas cuestiones pendientes a ventilarse, pero no trate de resolverlas por la espada, sino con la pluma, principalmente con el Brasil.

La diplomacia británica

La historiografía revisionista y de izquierda en la Argentina y la mayor parte del Paraguay suele adjudicarle la responsabilidad de la guerra a las ambiciones imperialistas o mercantiles del Reino Unido.[48]​ además de ser Paraguay un excelente cliente de industrias completas, para las cuales contrató más de 200 ingenieros y técnicos británicos que estuvieron en el país hasta casi el final de la guerra.

No obstante, está claro que desde el principio el ministro británico en Buenos Aires, Edward Thornton, apoyó la Triple Alianza. Estuvo presente en la firma del Tratado de las Puntas del Rosario del 18 de junio de 1864, por la cual el Brasil y la Argentina se aliaron a Venancio Flores contra el gobierno legal uruguayo. De regreso del Uruguay, se entrevistó con el presidente argentino Mitre, para convencerlo de firmar sin protesta la alianza. Años más tarde, en una carta que ha sido publicada, el ministro brasileño José Antonio Saraiva declararía que

[La Triple Alianza] no surgió después de la "agresión" paraguaya a la Argentina en abril del 65, sino en las Puntas del Rosario en Junio del 64....dichas alianzas empezaron el día en que [el ministro argentino y el brasileño] conferenciaron con Flores en las Puntas del Rosario y no el día en que Octaviano y yo, como ministros del Estado, firmamos el pacto.

El escritor y ministro argentino en Río de Janeiro durante la contienda, José Mármol, afirmó en una famosa polémica en 1869 (lo que refuerza la confesión de José Antonio Saraiva):

La Alianza con Brasil no proviene de Abril del 65, luego del ataque paraguayo a Corrientes, sino de Mayo y Junio del 64. Ambos gobiernos, argentino y brasileño, se aliaron en propósitos y medios desde ese momento infausto y bajo las inspiraciones de una política criminal y cobarde. Ese es el verdadero momento histórico de la alianza.

José Mármol, en el artículo «Mármol, un tercero en escena» en el diario La Tribuna (de Buenos Aires), 14 de diciembre de 1869.

El ministro embajador francés en Montevideo, Martin Maillefer, además de afirmar que el británico Edward Thornton se encontraba en el centro de la intriga, daba por hecho una alianza contra el Paraguay por parte de Buenos Aires y el Brasil e hizo llegar a su Canciller en París:

Además del interés permanente del Brasil en dividir, debilitar y dominar a la República del Uruguay, el punto de partida de esta alianza ha sido el Paraguay, su íntimo enemigo, sus armamentos y la eterna cuestión de límites... Brasil puede jactarse de reducir a Don Solano López a aceptar los límites en litigio; el gobierno argentino otro tanto y así, Montevideo es sólo una primera etapa para llegar a la Asunción.

Martin Maillefer al canciller Drouyn de Lhuys, carta fechada en Montevideo el 29 de abril de 1864.
Citado por García Mellid en Proceso a los falsificadores de la Historia del Paraguay.

Poco tiempo después, el mismo Maillefer comunicaba a París las informaciones que obtenía in situ:

Paraguay, actualmente la tabla de salvación del Partido Blanco, es el principal objeto de la alianza porteño-brasileña y el árbitro de la situación...".

Martin Maillefer al Canciller Drouyn de Lhuys, carta fechada en Montevideo el 13 de agosto de 1864.
Citado por García Mellid en Proceso a los falsificadores de la Historia del Paraguay.

Según las corrientes revisionistas, el ejemplo de autonomía económica e ideológica del Paraguay era considerado nefasto por los británicos, quienes habrían fijado su atención en el Paraguay como productor de algodón para su industria textil. Esta industria atravesaba problemas de abastecimiento, debido a que la Guerra de Secesión en los Estados Unidos causaba una interrupción casi completa de las exportaciones de algodón desde ese país, de modo que los británicos buscaban por todo el mundo países capaces de producir algodón. A eso se debió una etapa particularmente agresiva de conquista de la India en esos años. El revisionismo a veces presenta al Reino Unido en crisis a raíz de este problema, y al Paraguay como un gran productor de algodón autoexcluido del sistema de librecambio auspiciado por este.[50]

Sin embargo, López impulsó la industria algodonera paraguaya recién a partir de 1862. En 1865 su producción era promisoria, pero de apenas unas decenas de miles de fardos, cuando el Reino Unido y Francia importaban millones de fardos al año. Nada indicaba que la creciente producción paraguaya no estuviera dirigida a los mercados mundiales, para lo cual las tasas impositivas para la exportación eran bajas; en cambio, las de importación eran altas, salvo para herramientas de agricultura.[51]

Por otro lado, el problema de abastecimiento en el Reino Unido fue mejorado mediante un incremento de la producción en la India y Egipto, y por el consumo de existencias en los almacenes europeos, que eran abundantes al comenzar la guerra civil estadounidense. Gracias a estas fuentes alternativas y a la diversidad de la economía británica, la reducción del suministro estadounidense no provocó consecuencias graves en el Reino Unido, país que prosperó durante esos años.[52]

Otro factor que frecuentemente se menciona es que el Reino Unido obtuvo un enorme beneficio económico de la contienda: a la provisión de la mayor parte del armamento, municiones y embarcaciones utilizado por los aliados, se sumaron grandes empréstitos a las tres naciones aliadas y al mismo Paraguay después de la guerra. En efecto, entre 1863 y 1865, los bancos británicos prestaron al Imperio del Brasil más de diez millones de libras esterlinas y a la Argentina un total de 3,5 millones de libras.[23]

Pero, independientemente de los beneficios obtenidos por sus comerciantes y financistas, el Reino Unido no azuzó la Guerra de la Triple Alianza.[23]

La situación en Uruguay

El general Venancio Flores.

Pese a las diferencias políticas con sus vecinos, la situación se mantuvo estable hasta 1863, cuando el Imperio del Brasil facilitó la revolución del general Venancio Flores contra el legítimo presidente de Uruguay, Bernardo Prudencio Berro, y sus inmediatos sucesores.[57]

Carneiro de Campos, prisionero de López.

Por este motivo, el 30 de agosto de 1864 el gobierno paraguayo realizó una vigorosa protesta ―conocida como Protesta del 30 de agosto― ante el ministro residente en Asunción, Cesar Sauvan Vianna de Lima, en donde afirmaba que el Brasil había actuado en contra de lo establecido en el Tratado del 25 de diciembre de 1850, y que consideraría " casus belli" la ocupación militar del Uruguay; mencionando también que dicha acción atentaría contra el equilibrio de los estados de la cuenca del Río de la Plata.[58]

El 12 de octubre, el general brasileño José Luis Mena Barreto, con 12 000 hombres, inició la invasión brasileña al Uruguay, y dos días más tarde se apoderó de la ciudad de Melo.[59]

Luego, entre el 9 y 10 de noviembre, López recibió la noticia de la efectiva ocupación militar del Uruguay y ordenó el 11 de noviembre de 1864 la captura del Marquês de Olinda, buque mercante brasileño que hacía regularmente el servicio de cargas y pasajeros entre Brasil y Corumbá. Al día siguiente el vapor paraguayo Tacuarí apresó al navío brasileño, que subía por el río Paraguay, luego de abastecerse en Asunción, llevando a bordo al coronel Frederico Carneiro de Campos, recientemente nombrado presidente de la provincia del Mato Grosso,[60]

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