Guerra de Coto

Guerra de Coto
Fecha 21 de febrero - 5 de marzo de 1921
Lugar Pueblo Nuevo de Coto y oeste de Bocas del Toro
Resultado Armisticio.
Cambios territoriales Panamá: Pérdida de Coto y margen oeste de la cuenca del río Sixaola.
Costa Rica: Devolución de Bocas del Toro a Panamá.
Beligerantes
Flag of Costa Rica (state).svg Costa Rica Bandera de Panamá Panamá
Comandantes
Julio Acosta García Belisario Porras
Fuerzas en combate
~2000 -1700 (la mitad eran voluntarios)
Bajas
31 militares muertos[1]
48 militares heridos[1]
1 civil muerto[1]
3 militares heridos[1]
2 civiles heridos[1]
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La guerra de Coto fue un conflicto bélico surgido entre Panamá y Costa Rica que ocurrió entre el 21 de febrero hasta el 5 de marzo de 1921; cuando una fuerza expedicionaria dirigida por el coronel Héctor Zúñiga Mora, ocupó en nombre de Costa Rica la localidad de Pueblo Nuevo de Coto, un caserío en las márgenes del río del mismo nombre que pertenecía en ese entonces al distrito de Alanje, en la provincia panameña de Chiriquí. La incursión se justificó por el hecho de que no se tenía una frontera definida entre Costa Rica y Panamá.

El hecho inicial encendió el nacionalismo tanto en Costa Rica como en Panamá. En la capital, San José, y en el resto de Costa Rica se organizaron voluntarios y fuerzas regulares para defenderse de los panameños. En Panamá, en especial en Chiriquí, del cual tenía jurisdicción del caserío, se organizaron grupos armados que lograron repeler a las fuerzas costarricenses. Luego, la guerra se trasladaría al norte, en la provincia de Bocas del Toro, donde Costa Rica incursionó sus tropas y avanzaron sin mayor resistencia.

A pesar que Panamá ganó la guerra en el aspecto bélico, tuvo que renunciar al territorio de Coto por presión de los Estados Unidos, bajo el Fallo White, quienes en defensa de los intereses de sus empresas bananeras tomaron medidas drásticas para cortar el conflicto.

Antecedentes

Presidentes durante la guerra de Coto
Julio Acosta García,
Presidente de Costa Rica.
Belisario Porras,
Presidente de Panamá.

Historia colonial

Extensión de la provincia de Nueva Cartago y Costa Rica hacia 1540. Al este de la provincia se ubica el ducado de Veragua.

La frontera entre Panamá y Costa Rica no estuvo bien delimitada desde la época colonial. Tras la llegada de Cristóbal Colón a la región de Bocas del Toro en 1502, se fundó la gobernación de Veragua, pero en 1537 se dividió en dos territorios: el ducado de Veragua, un señorío dado a los descendientes de Colón; y la Veragua Real, cuyos territorios se extendían hasta la actual Nicaragua, que quedó bajo dominio directo de la corona española. El ducado consistió de un territorio cuadrado en medio del istmo de Panamá, que separaba los territorios de Castilla de Oro y Veragua Real. Posteriormente, en 1540 Veragua Real es convertido en la Provincia de Nueva Cartago y Costa Rica, cuyos territorios se extendían desde el ducado de Veragua hasta el este de Honduras.

Se intentaron fundar poblados, pero éstos no duraron más que meses. En 1540 se fundó el poblado de Badajoz, a orillas del río Sixaola, pero fue destruido. En 1560, en la bahía de Almirante se fundó la villa de Castillo de Austria, pero fue abandonada al año siguiente por su ubicación inhóspita y malsana. En 1577, se fundó en las orillas del río Cricamola la Ciudad de Artieda del Nuevo Reino de Navarra, que quedó bajo jurisdicción de la nueva provincia de Costa Rica, pero fue abandonada al año siguiente por las mismas razones.

En 1573, Felipe II de España suscribió un contrato con el capitán Diego de Artieda y Chirinos. En este contrato estableció que el límite con Costa Rica al sur se extendía, "todo lo que corre la tierra al ducado de Veragua", sin embargo los límites del ducado nunca fueron definidos con claridad en esa época, aparte que en 1556 el duque decidió devolver el territorio a la corona española.

En 1605 fue fundada en el margen sur del Sixaola, la efímera Santiago de Talamanca por el conquistador Diego de Sojo y Peñaranda, y tuvo cierta prosperidad llegando a ser capital de la nueva provincia de Duy y Mexicanos en 1610, que se extendía desde el Sixaola hasta la isla Escudo de Veraguas, pero en ese mismo año una rebelión indígena encabezada por los cabécar que terminó en una masacre, obligó al abandono de la ciudad y la disolución de Duy y Mexicanos.

La región de Bocas del Toro fue considerado desde la época colonial como parte de la Costa de los Mosquitos, que abarcaba desde la isla Escudo de Veraguas hasta el cabo Gracias a Dios, y eventualmente fue incluida en la Capitanía General de Guatemala, dependiente del Virreinato de la Nueva España, si bien por la Real Cédula de 1803 su jurisdicción fue trasladada al Virreinato de la Nueva Granada.[3]

Disputa entre Colombia y Costa Rica

Con la independencia del istmo de Panamá en 1821 (y su posterior adhesión a la Gran Colombia) y el surgimiento de la República Federal de Centro América en 1824, la disputa por Bocas del Toro se hizo más evidente.[3]

En 1836, temiendo la creciente influencia inglesa en el Caribe, Centroamérica proclamó la autoridad en la isla de Bocas de Toro y nombró a Juan Galindo para el establecimiento del distrito de Morazán.[6]

En 1840, con la breve independencia del istmo panameño por Tomás Herrera con el nombre de Estado del Istmo, volvió al tapete el asunto fronterizo. La nueva república buscaba reconocimiento internacional y se fijó en su vecino inmediato, Costa Rica. Herrera designó al agente Pedro de Obarrio para entrevistarse con el Jefe Supremo del Estado de Costa Rica, Braulio Carrillo, el 21 de septiembre de 1841. En dicha reunión, Carillo condicionó el reconocimiento de Costa Rica y las relaciones con el istmo, a cambio de la cesión de la zona de Bocas del Toro. El estado panameño no puso objeciones al tratado de amistad: fue aprobado por el congreso panameño el 9 de diciembre de 1841 y Tomás Herrera lo sancionó al día siguiente. No obstante, Costa Rica demoró en aprobar y sancionar el tratado, ya que el Estado del Istmo se reintegró a la Nueva Granada el 31 de diciembre de 1841, y no fue hasta el 28 de enero de 1842 cuando Carrillo lo sancionó, quedando nulo el tratado por ser extemporáneo.[7]

Posteriormente se realizaron varios tratados limítrofes ( Tratado Calvo-Herrán en 1856, Tratado Castro-Valenzuela en 1865 y Tratado Carrasco-Montúfar en 1876), pero no fueron ratificados por ambos gobiernos. No obstante, la disputa fronteriza cambiaba de escenario hacia la zona sur, sobre el Golfo Dulce y la Península de Burica, donde décadas después ocurrirá el conflicto.

La zona este del Golfo Dulce fue una zona donde las comunidades indígenas pudieron resguardarse durante la época colonial, ya que fue poco explorado, pero éstos desaparecieron. No fue hasta la década de 1830 que un grupo de personas provenientes de Chiriquí (en ese entonces parte de la Gran Colombia) que comenzaron a poblarlo. Hacia 1844 el gobierno de Costa Rica fue informado de la existencia de un poblado en el sitio de unas pocas familias de origen «extranjero», pero que reconocían la autoridad costarricense. En 1849, Costa Rica cedió terrenos para una colonización agrícola francesa pero que en 1852 terminó en fracaso. La presencia de chiricanos en el territorio siguió siendo tan relevante, que en 1861 el gobernador de la provincia de Puntarenas, Carlos Moya, visitó el Golfo Dulce y corroboró que la mayor parte de los 200 habitantes eran chiricanos. No obstante, la nula presencia de autoridades costarricenses, hizo que Colombia afirmara su presencia en el Golfo Dulce.[8]

Colombia, a través de la asamblea del Estado Soberano de Panamá, dispuso el arriendo de los cocales o cocoteros entre Punta Burica y el río Esquinas, abarcando los pueblos de Coto, Pavón, Banco y Golfito. En 1870 y 1875 Costa Rica reclamó que esa zona estaba en su soberanía y constantemente se quejó que autoridades colombianas estaban recaudando contribuciones en los caseríos; pero Colombia argumentó que esa zona pertenecía al distrito de Alanje.[9]

Mapa del istmo de Panamá según el atlas de Rand McNally de 1898.
La frontera entre Colombia y Costa Rica estaba delimitada de facto señalando la zona de Bocas del Toro bajo soberanía costarricense. No obstante, se resaltan las reclamaciones de Colombia (hasta el río Golfito y el Sixaola) y de Costa Rica (una línea recta entre Punta Burica y la Isla Escudo de Veraguas).
La disputa de Costa Rica y Colombia (luego Panamá) se resumió en las zonas de Bocas del Toro, oeste de Chiriquí, Talamanca y el sur de Puntarenas.

La situación escaló en agosto de 1878 cuando Tomás Guardia, presidente de Costa Rica, visitó el Golfo Dulce en el buque de guerra Irazú y ordenó la regularización de la población inmigrante de Colombia, y trasladándolos a otro punto.[10]

A pesar que las autoridades costarricenses actuaban con itermitencia sobre el conflicto fronterizo, se mantuvo la alta tasa de chiricanos residentes. En 1884, la población del Golfo Dulce siguió en aumento, donde fueron registrados 377 habitantes, de los cuales sólo 35 eran costarricenses. En 1900, el padre Vicente Krautwig atestiguó la falta de autoridades en Golfo Dulce y la alta población de colombianos en ella, considerándolo como una "población de frontera y de tránsito".[8]

En 1896, se firmó en Bogotá una nueva convención, la cual sería arbitrada por el entonces presidente de Francia, Émile Loubet. El 11 de septiembre de 1900 se emitió el Fallo Loubet, pero no fue aceptado por Costa Rica, ya que perjudicaba a este país y otorgaba a Colombia más territorio disputado, en especial la cuenca del río Sixaola.

Disputa entre Costa Rica y Panamá

En 1905, luego de separarse Panamá del territorio colombiano, se intentó firmar un tratado con el nuevo gobierno panameño, denominado Tratado Guardia-Pacheco de 6 de marzo de 1905, ratificado por Panamá pero no por Costa Rica, que lo consideró caduco.[11]​ Costa Rica, aprovechando la nueva coyuntura, donde Panamá era visto como un país más débil que Colombia, hizo intentos de ocupación en la zona designada a Panamá según el fallo Loubet en julio de 1904, en la localidad de Gandoca con una fuerza de 15 a 20 hombres del ejército costarricense. Nuevamente, el 28 de mayo de 1909 un destacamento armado de Costa Rica tomó posesión de la zona oeste del río Sixaola, provocando la protesta de Panamá.

Años más tarde, en 1910, Panamá y Costa Rica aceptaron de común acuerdo la mediación del gobierno de los Estados Unidos, que constituyó la convención de arbitraje Anderson-Porras y designó a Edward Douglass White como árbitro en su calidad presidente de la Corte Suprema de Justicia para determinar el límite entre Panamá y Costa Rica.[11]​ Así el statu quo legal se mantuvo por muchos años hasta el inicio de la guerra.

En 1914, el ministro de gobernación costarricense, Carlos María Jiménez visitó Golfo Dulce y corroboró que habitaban 800 personas, la mayoría chiricanos; y ordenó el traslado del poblado por razones sanitarias (hoy Puerto Jiménez), acción que se concretó en 1917. También en 1917, el secretario de guerra José Joaquín Tinoco Granados recibió una concesión de cocales en la zona del Golfo Dulce a su favor, hecho que llamó la atención de las autoridades panameñas que comenzaron a reforzar el área con más policías.[8]

La primera mención relevante sobre Pueblo Nuevo de Coto dentro de la disputa ocurriría el 16 de diciembre de 1917, cuando un grupo de opositores del dictador costarricense Federico Tinoco llegó a Coto, huyendo rumbo a Panamá. Ellos encontraron que el pueblo de unos 30-40 habitantes estaba bajo soberanía panameña y que existía una autoridad local, el corregidor. Además se percataron que Coto mantenía comunicación con Panamá a través de una embarcación que llegaba cada 15 días procedente del puerto de Pedregal, vecino a la capital de Chiriquí, David.[12]

Cuando se publicó la reseña de los opositores en 1920, la situación de Coto fue tomada con reproches en Costa Rica, lo que originó la búsqueda rápida de una resolución.[8]

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