Guerra de Castas

Guerra de Castas
Chan Santa Cruz Maya.svg
Áreas bajo el dominio de los mayas rebeldes o cruzoob de Chan Santa Cruz, aproximadamente en 1870.
Fecha 1847- 1901
Lugar Península de Yucatán
Coordenadas 19°35′09″N 87°59′02″O / 19.5857, 19°35′09″N 87°59′02″O / -87.984
Resultado Victoria mexicana
Conflictos menores hasta 1933.
Beligerantes
Flag of the Republic of Yucatan.svg República de Yucatán (1847-1848)
Bandera Histórica de la República Mexicana (1824-1918).svg México (1848-1901)
Cruzoob de Chan Santa Cruz
Comandantes
Flag of the Republic of Yucatan.svg Santiago Méndez
Flag of the Republic of Yucatan.svg Miguel Barbachano
Bandera Histórica de la República Mexicana (1824-1918).svg Antonio López de Santa Anna
Bandera Histórica de la República Mexicana (1824-1918).svg Ángel Remigio Rosado
Bandera Histórica de la República Mexicana (1824-1918).svg Ángel Ortiz Monasterio
Bandera Histórica de la República Mexicana (1824-1918).svg Ignacio A. Bravo
Manuel Antonio Ay
Cecilio Chi
Jacinto Pat
José Venancio Pec
Florentino Chan
Román Pec
Fuerzas en combate
Flag of the Republic of Yucatan.svg Yucatán:
4.000 regulares y milicianos (1847)[1]
11.000 mayas (1847)[1]
(mayoría de los mayas desertó al poco tiempo)[2]
Bandera Histórica de la República Mexicana (1824-1918).svg México:
4.000 (1848)[3]
3.000 (1900)[4]
9.000-10.000 (1848)[5]
5.000-15.000 (1850)[6]
(probablemente 10.000)[6]
2.500-5.000 (1874)[7]

Unos 250.000 muertos, en su mayoría blancos, entre 1847 y 1855. Unos 50.000 muertos, mayoría mayas, entre 1855 y 1915.[8]
En 1850 el territorio rebelde tenía 80.000 mayas y ladinos, pero durante la guerra 10.000 huyeron a Belice, 10.000 a Tabasco, Veracruz y Cuba y unos pocos miles a Guatemala, el resto en su mayoría murió.[9]
En 1874 los rebeldes tenían una población de entre 12.000 y 16.000 almas.[7]
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Se denomina Guerra de Castas al movimiento social que los nativos mayas del sur y oriente de Yucatán iniciaron en el mes de julio de 1847 contra la población de blancos ( criollos y mestizos), que se encontraba establecida en la porción occidental de la península de Yucatán. La guerra, que costó cerca de un cuarto de millón de vidas humanas, terminó oficialmente en 1901 con la ocupación de la capital maya de Chan Santa Cruz por parte de las tropas del ejército federal mexicano.[10]

Hay quienes ponen en tela de juicio el apelativo con que se ha designado este conflicto bélico, acaecido en la península de Yucatán en la segunda mitad del siglo XIX. La palabra casta que deriva del latín y quiere decir puro, se aplicó principalmente por los vencedores circunstanciales de esta guerra y por algunos de los intelectuales que la reseñaron después. Pero la realidad, sostienen quienes critican la denominación, es que en Yucatán no había castas propiamente dichas, y mucho menos la rebelión había sido encauzada por una casta en particular. Se sublevaron y condujeron la cruenta lucha los integrantes de un sector (muy numeroso) de los indígenas mayas, aquellos que no habían sido totalmente mediatizados y subyugados intelectualmente, y que en su gran mayoría vivían en el oriente y el sur de la península. Se rebelaron además, no sólo contra los criollos, sino también contra los mestizos y los mulatos que vivían en territorio enemigo, los occidentales de la península. En todo caso, se afirma, esta lucha fue más propiamente —pero no del todo— inter-étnica. Esto, sin embargo, también queda desvirtuado por el hecho histórico de que en varios episodios de la lucha armada, lucharon o se separaron violentamente, indígenas contra indígenas. Unos eran los buenos para los blancos, otros eran los malos.[11]

Servidumbre y vasallaje

Los indígenas mayas en lo general habían sido sometidos religiosa, cultural y físicamente durante los 300 años que siguieron a la conquista. Existía un férreo control social en la península yucateca de todos los grupos sociales que no fueran españoles o criollos. Había algunas zonas de Yucatán, como en la región de Valladolid, donde el control social se expresaba con mayor severidad.[10]

Es claro que la población criolla era la que más favorecía dicha estructura. La estructura que pudiera haberse llamado de castas: ( peninsulares, criollos, mestizos, negros, y sus diversas combinaciones), persistió, y lo cierto, es que en ese esquema los indígenas mayas ocuparon siempre el lugar inferior en la escala social.

Las formas de control social por parte de la clase dominante, que habrían de refinarse en el resto de México durante el siglo XIX, se mantuvieron en Yucatán sin ningún problema durante este período. Aunque la esclavitud se había prohibido desde la proclama de Hidalgo en 1810 (se oficializó su prohibición por decreto presidencial de Vicente Guerrero en 1829), en Yucatán los hacendados, particularmente, persistieron en formas de mantener el control y la esclavitud de sus "acasillados", todos indígenas mayas, que venían de un régimen de sumisión desde las encomiendas.[10]

Los indígenas eran sometidos, entre otras formas, por la vía del adeudo. Un indígena nacía y moría en el mismo lugar; en la hacienda donde trabajaba desarrollando tareas arduas, se le asignaba un pago bajo, al arbitrio del hacendado. Este pago se realizaba a través de la tienda de raya, propiedad del propio hacendado en donde era obligado a adquirir a precios también arbitrarios, los elementos básicos para su subsistencia. Ahí se le sometía en forma tal que quedaba sujeto para siempre, toda vez que el endeudamiento llegaba a ser tan grande que no sólo era incapaz de pagarlo sino que le era exigible en el momento de querer abandonar la hacienda.

Con ello, si se separaban subrepticiamente de su trabajo quedaban en condición de fugitivos perseguibles por la autoridad. Las cuentas por otro lado, eran hereditarias, de manera que los hijos debían pagar lo que el padre no hubiera podido cubrirle al patrón, perpetuándose la dependencia de la familia y llegándose al extremo de que para saldar una deuda, al hacendado le era permitido comerciar con sus trabajadores, vendiéndolos en el mercado de esclavos de Cuba.[12]

Así, familias enteras eran trasladadas en cadenas humanas, desde la península a la isla caribeña. En esas condiciones vivían y sufrían muchos indígenas mayas del Yucatán de mediados del siglo XIX.[14]

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