Guerra colonial portuguesa

Guerra colonial portuguesa
Guerra Fría
Sempreatentos...aoperigo!.jpg
Tropas portuguesas destacadas en África
Fecha Febrero 4, 1961 - abril 25, 1974 (13 años, 2 meses y 3 semanas)
Lugar Bandera de Angola  Angola
Bandera de Mozambique  Mozambique
Bandera de Guinea-Bisáu Guinea-Bisáu
Bandera de Santo Tomé y Príncipe Santo Tomé y Príncipe
Bandera de Timor Oriental Timor Oriental
Resultado

Victoria parcial de las fuerzas portuguesas en Angola y Mozambique [1]

Tras la Revolución de los Claveles, en 1974, retirada total de las fuerzas portuguesas de Africa, como previsto en los acuerdos de Lusaka e Argel[2]
Consecuencias Independencia de las colonias portuguesas en África. Timor Oriental sería ocupado por Indonesia antes de que se consolidase su proceso de independencia, que no se consumaría hasta el año 2002.
Beligerantes
Bandera de Portugal Portugal
Con el apoyo de:
Bandera de Sudáfrica Sudáfrica
Flag of Rhodesia.svg Rodesia
Flag of Zaire.svg Zaire
Flag of the United States.svg  Estados Unidos
Flag of NATO.svg OTAN
Movimento Popular de Libertação de Angola (bandeira).svg MPLA
Flag of FRELIMO (1997-2004).svg FRELIMO
Flag of Guinea-Bissau.svg PAIGC
Flag of FRETILIN (East Timor).svg FRETILIN
Flag of MLSTP.svg MLSTP
Con el apoyo de:
Flag of the Soviet Union.svg  Unión Soviética
Flag of Cuba.svg  Cuba
Bandera de República Popular China República Popular China
Bandera de Argelia  Argelia
Flag of Tanzania.svg  Tanzania
Bandera de Senegal  Senegal
Bandera de Túnez  Túnez
Bandera de Guinea  Guinea
Comandantes
En Angola:
Bandera de Portugal Francisco da Costa
En Mozambique:
Bandera de Portugal Antonio A. dos Santos
Bandera de Portugal Kaúlza de Arriaga
En Guinea-Bisáu:
Bandera de Portugal António de Spínola
En Angola:
Movimento Popular de Libertação de Angola (bandeira).svg Agostinho Neto
Movimento Popular de Libertação de Angola (bandeira).svg Mário Pinto de Andrade
En Mozambique:
Flag of FRELIMO (1997-2004).svg Eduardo Mondlane
Flag of FRELIMO (1997-2004).svg Samora Machel
En Guinea-Bisáu:
Flag of Guinea-Bissau.svg Amílcar Cabral
Flag of Guinea-Bissau.svg Luís Cabral
En Timor Oriental:
Flag of FRETILIN (East Timor).svg José Ramos-Horta
En Sto. Tomé y Príncipe:
Flag of MLSTP.svg Manuel Pinto da Costa
Fuerzas en combate
• 148.000 en total
- 65.000 ( Angola)
- 32.000 ( Guinea-Bisáu)
- 51.000 ( Mozambique)
• 18.000 ( Angola)
• 10.000 ( Guinea-Bisáu)
• 10-15.000 ( Mozambique)
Bajas
• 8.289 muertos
• 15.507 con deficiencias
permanentes[3]
• 64.000 aprox[4]
[ editar datos en Wikidata]

La Guerra colonial portuguesa o Guerra de Ultramar se llevó a cabo entre las Fuerzas Armadas Portuguesas y las fuerzas organizadas por los movimientos de liberación de las antiguas colonias portuguesas de Angola, Guinea-Bisáu y Mozambique entre los años 1961 y 1974. En cada uno de esos territorios al conflicto suele llamársele guerra de independencia.

La expresión guerra colonial era rechazada por el gobierno portugués, ya que los territorios ultramarinos portugueses tenían el estatuto de provincias y no de colonias. Las Naciones Unidas, sin embargo, consideraban que sí eran colonias, porque los derechos de los indígenas africanos eran distintos a los de los colonos blancos y los africanos asimilados. Por otra parte, debido a que las operaciones militares eran consideradas de seguridad interna por las autoridades portuguesas, el término guerra tampoco era utilizado. Por estas razones, el término utilizado generalmente por los medios militares portugueses era el de campañas ultramarinas.

El inicio de este periodo de la Historia de Portugal tuvo lugar en Angola, el 4 de febrero de 1961, en la zona que pasaría a denominarse Zona Sublevada do Norte (Zona Rebelde del Norte), que corresponde a los distritos de Zaire, Uíge y Cuanza Norte. La Revolución de los Claveles en Portugal el 25 de abril de 1974 supuso el fin de este período y el primer paso hacia la independencia de estas colonias. Con el cambio del rumbo político del país, los intentos de las Fuerzas Armadas Portuguesas por mantener el control de Angola, Guinea y Mozambique dejaron de tener sentido. Los nuevos dirigentes anunciaron la democratización del país y estaban dispuestos a aceptar las reivindicaciones de independencia de las colonias, por lo que pasaron a negociar las fases de transición con los movimientos de liberación nacional que se encontraban en guerra contra Lisboa.

A lo largo de su desarrollo fue necesario aumentar progresivamente la movilización de las fuerzas portuguesas, en los tres escenarios de operaciones, de forma proporcional al aumento de los frentes de combate que, a principios de la década de los 70 llegarían a su momento crítico. Por parte de Portugal, la guerra se sustentaba por el principio político de defensa de aquello que se consideraba territorio nacional, basándose en el principio ideológico de nación pluricontinental y multirracial. Por otro lado, los movimientos de liberación nacional se justificaban en base al principio inalienable de autodeterminación e independencia, en un marco internacional de apoyo e incentivo de la lucha.

Contexto político-social

En las colonias europeas siempre existieron movimientos de oposición y resistencia a la presencia de las potencias coloniales. Por eso, a lo largo del siglo XX, el sentimiento nacionalista, fuertemente impulsado por la Primera y Segunda Guerra Mundial estaba patente en todos los movimientos europeos, por lo que no era sorprendente que se notase también en las colonias, ya que también muchos de sus nativos participaban en ellas, exponiendo la paradoja de la celebración de la victoria en la lucha por la liberación en territorio colonial, aún sometido y dependiente.

Por otro lado, también las grandes potencias emergentes de la Segunda Guerra Mundial ( Estados Unidos y la URSS) alimentaban, tanto ideológicamente como materialmente, la formación de grupos de resistencia de liberación nacional, en su disputa por las zonas de influencia. Es en este contexto, en el que tiene lugar la Conferencia de Bandung en 1955, donde se dará por primera vez voz propia a las colonias, que se enfrentaban a los mismos problemas y buscaban una alternativa al simple alineamiento en el conflicto bipolar que confrontaba a las dos grandes potencias. Éstas, estarían llamadas a considerar con otra legitimidad las reivindicaciones del llamado Tercer Mundo, que para mantener el equilibrio en las relaciones internacionales de la Guerra Fría, debían canalizar los sentimientos autonomistas para su beneficio, como zona de influencia. La influencia externa en las colonias perdía la orientación meramente separatista y desestabilizadora, y caminaba hacia un apoyo efectivo en las relaciones con los países colonizadores.

A finales de la década e 1950, las Fuerzas Armadas Portuguesas tuvieron que enfrentarse a la paradoja de la situación política generada por el Estado Novo, que se había implantado y sustentado desde 1926: por un lado, la política de neutralidad portuguesa durante la Segunda Guerra Mundial colocaba al ejército al margen de un eventual conflicto Este-Oeste; por otro, aumentaba, en la perspectiva del régimen, la responsabilidad en el mantenimiento de la soberanía sobre los vastos territorios ultramarinos.

Puesto de control del PAIGC en Guinea, 1974.

El ingreso de Portugal en la OTAN formaría una élite de militares que se tornaría indispensable para la planificación y la conducción de las operaciones militares en la guerra colonial. Esta "Generación OTAN" ascendería rápidamente a los cargos políticos más altos, así como a los más altos cargos militares, sin necesidad de probar la fidelidad al régimen. La Guerra Colonial establecía así incompatibilidades entre la estructura militar (fuertemente influenciada por las potencias occidentales de régimen democrático) y el poder político. Algunos analistas consideran que el llamado « Golpe de Botelho Moniz» marcó el inicio de esta ruptura, bien como el origen de una cierta desconfianza del régimen en relación al mantenimiento de un único centro de comando, debido a la amenaza de una confrontación armada. Esta situación provocaría, como se verificaría más tarde, la descoordinación entre los tres Estados Mayores (Ejército de Tierra, Fuerzas Aéreas y Marina de Guerra).

Colonias portuguesas en África en los años de la guerra colonial.

Oposición

Contrariando lo que el Estado Novo pretendía transmitir, es decir, que las colonias formaban parte de la unidad nacional, los comunistas fueron los primeros en oponerse a los combates en África. De hecho, el Partido Comunista Portugués fue la primera organización en manifestarse públicamente contra la guerra pidiendo la independencia inmediata y pacífica de las colonias ya en 1957, durante su V Congreso celebrado en la clandestinidad.

Sin embargo, la censura del régimen obligó al PCP a representar dos papeles: el de partido político y el de fuerza de cohesión entre los sectores de la oposición, con los cuales acordó programas que no reflejaban sus posiciones anticolonialistas; siguiendo la misma línea de orientación, durante las elecciones presidenciales celebradas durante el Estado Novo con los candidatos de cohesión Norton de Matos ( 1949), Quintão Meireles ( 1951), Humberto Delgado ( 1958), y lo mismo los candidatos apoyados por el PCP: Ruy Luís Gomes y Arlindo Vicente.

Después del fraude electoral de 1958, Humberto Delgado formó el Movimento Nacional Independente (MNI) que, en octubre de 1960, defendía la necesidad de preparar a las colonias, antes de concederles el derecho de autodeterminación. No obstante, no planteaba ninguna fecha o plan. La línea oficial del Estado Novo se mantenía: Portugal poseía derechos inalienables y legítimos sobre las colonias, y era eso lo que transmitían los medios de comunicación y propaganda del régimen salazarista.

En abril de 1964, el Directorio de Acción Demócrata-Social reclamó una solución política, no militar. En sintonía con esta iniciativa, en 1966, el socialista Mário Soares sugirió la convocatoria de un referéndum sobre la política colonial a seguir por Portugal, precedido por un debate nacional a realizar durante seis meses.

Oliveira Salazar falleció en 1970, pero estaba ya apartado del poder desde 1968 por problemas de salud, habiendo sido reemplazado en el mando político por Marcelo Caetano. Las elecciones legislativas de 1969 verificarían una radicalización de la situación política, especialmente entre las nuevas generaciones, que se sentían víctimas por la continuación de la guerra. Las universidades desempeñarían un papel fundamental en la difusión de esta postura. Surge, así, las publicaciones Cadernos Circunstância, Cadernos Necessários, Tempo e Modo, y Polémica. En este ambiente, la Acción Revolucionaria Armada (ARA) y las Brigadas Revolucionarias (BR) se convierten en una importante forma de resistencia contra el sistema colonial portugués, dirigiendo sus ataques, principalmente, contra el ejército.

La ARA, vinculada al Partido Comunista Portugués, inició sus acciones militares en octubre de 1970, manteniéndolas hasta agosto de 1972. Se destacaron entre sus acciones el ataque a la Base Aérea de Tancos contra el equipamiento de la Fuerza Aérea, el 8 de marzo de 1971, y el atentado contra las instalaciones del cuartel general de Comiberlant, en Oeiras, en octubre del mismo año. Las BR, a su vez, iniciaron sus acciones armadas el 7 de noviembre de 1971, con el sabotaje de la base de la OTAN de Pinhal de Ameiro y finalizaron su actividad el 9 de abril de 1974, contra el navío Niassa que se preparaba para zarpar de Lisboa transportando tropas para Guinea-Bisáu. Las BR llegaron, incluso, a actuar en las colonias, colocando una bomba en la Comandancia Militar de Bisáu, el 22 de febrero de 1974.

Un F-84 siendo cargado con bombas, a mediados de 1960, en la base aérea de Luanda ( Angola).

También el posicionamiento de los sectores financieros y empresariales, clases medias y movimientos obreros constituyó un importante punto de inflexión en la contestación a la política del régimen. Estos sectores solían apreciar mayormente que la guerra colonial constituía una fuente de problemas económicos debido al elevado gasto militar que debía afrontar el Gobierno portugués para sostener el esfuerzo bélico en tres escenarios distintos de África, sin contar la lucha contra los independentistas de Timor Oriental, en Asia. Inclusive la expresa negativa de Portugal a la descolonización hacía impopular dentro de la OTAN ofrecer apoyo incondicional al régimen de Lisboa sólo para preservar un imperio colonial, mientras otros estados integrados en la OTAN (como el Reino Unido, Francia , Holanda, y Bélgica) ya habían renunciado hacía años a la idea de preservar territorios coloniales.

Inclusive diversos sectores empresariales empezaban a dudar que las colonias, como manifestaba insistentemente la propaganda del Estado Novo, eran "fundamentales para la subsistencia del país", infiriendo contrariamente en que un país como Portugal (pobre y atrasado para los estándares de la Europa Occidental de la segunda mitad del siglo XX) despilfarraba dinero inútilmente, sosteniendo una costosa guerra en las colonias. Asimismo, las inversiones de capital portugués en África no generaban dividendos suficientes que justificasen la manutención de la burocracia colonial, con el agravante de que debido al pequeño tamaño de la economía portuguesa era preciso otorgar amplia participación al capital extranjero para el aprovechamiento económico de las colonias.

La mayor preocupación respecto al destino de las colonias era la suerte de los colonos portugueses allí residentes (aproximadamente 800.000 civiles, repartidos por toda África), una masa constiuída por funcionarios, pequeños propietarios, y también obreros, que reproducían en las colonias el espectro social de la metrópoli. Aunque las élites políticas portuguesas no habían previsto exactamente cuál sería el destino de estos colonos tras una hipotética retirada portuguesa de África, cuando las colonias se independizaron, unos 700.000 individuos de origen lusitano regresaron masivamente a Portugal (los retornados), en un veloz éxodo donde en pocas semanas los colonos dejaron atrás propiedades, puestos de trabajo, y domicilios.

Other Languages