Guerra antisubmarina

Oficiales en el puente de un destructor en labores de escolta de convoy vigilando la posible aparición de submarinos enemigos durante la batalla del Atlántico, octubre de 1941.

La guerra antisubmarina, abreviada como ASW (siglas de anti-submarine warfare; guerra antisubmarina en inglés), es una rama de la guerra naval en la que se usan buques de guerra, aeronaves u otros submarinos para rastrear, encontrar y dañar o destruir submarinos enemigos.

Como muchas formas de guerra, el éxito de la guerra antisubmarina depende de una mezcla de tecnología de sensores y armas, entrenamiento, experiencia y suerte. Un elemento clave de la ASW es el equipamiento de sonar sofisticado para una primera detección, localización y rastreo del submarino objetivo. Para destruir los submarinos se usan torpedos y minas, lanzados desde plataformas aéreas, de superficie y submarinas. En el pasado eran usados otros medios de destrucción pero ahora están obsoletos. La guerra antisubmarina también concierne la protección de barcos amigos.

Historia

Los primeros ataques a un buque por otro sumergible se cree que fueron durante la Guerra de Independencia de 1776, utilizando lo que ahora se llamaría mina y entonces se le llamaba torpedo, a pesar de los diversos intentos de construcción de submarinos que se habían hecho antes. El primer torpedo propulsado se inventó en 1863 e instalado en embarcaciones de superficie. El primer submarino con un torpedo fue el II Nordenfeld construido en 1886, aunque se había propuesto anteriormente. En la guerra ruso-japonesa de 1904-5 el submarino fue una importante amenaza. En el inicio de la Primera Guerra Mundial había cerca de 300 submarinos en servicio. Los buques fueron construidos con una banda de blindaje adicional como protección contra torpedos.

Guerra civil de los Estados Unidos

En agosto de 1863 el Hunley zarpó de Charleston para atacar al USS Housatonic, un barco de 1200 toneladas y 12 cañones que patrullaba a cinco millas de costa. Un torpedo hundió al USS Housatonic pero el Hunley, se cree que a causa de la propia explosión del torpedo, se hundió llevándose al fondo a toda su tripulación. Al Hunley le cabe el honor de ser el primer submarino que efectuó un ataque en inmersión y también el perdido en combate.[1]

Primera Guerra Mundial

Durante la Primera Guerra Mundial los submarinos fueron una amenaza importante, aunque ninguna potencia tenía claro al principio cómo utilizarlos, ya que se trataba de un arma muy novedosa. Operaron en el mar Báltico, mar del Norte, mar Negro y el Mediterráneo, así como en el Atlántico Norte. Anteriormente se habían limitado a aguas relativamente tranquilas y protegidas. Los buques utilizados para luchar contra ellos eran una serie de pequeños buques de superficie rápidos.

Dirigible británico escoltando un convoy.

En los primeros meses el uso alemán del submarino se limitó al ataque contra otros buques de guerra, sin embargo la política de bloqueo del Gobierno británico forzó a la flota alemana a emplear sus submarinos contra los barcos mercantes. Alemania declaró zona bélica las aguas alrededor de la Gran Bretaña y declaró la guerra submarina sin restricciones en esa zona.

La lucha antisubmarina se basó principalmente en la necesidad que tenían los submarinos de navegar en superficie para recargar las baterías o recorrer distancias largas. La primera medida para proteger a los buques de guerra fueron redes metálicas colgadas de los costados de los buques de guerra, como defensa contra torpedos. Las redes también se colocaron a la entrada de las bases navales impedir el paso de submarinos enemigos. Los buques de guerra británicos fueron equipados con un espolón para atacar submarinos, el U-15 fue hundido en agosto de 1914. En septiembre de 1914 la Royal Navy se dió cuenta del peligro de los submarinos cuando el U-9 hundió tres cruceros que navegaban confiados en que el mal tiempo impedía navegar a los submarinos alemanes. La consecuencia fue que la Royal Navy añadir ordenó a sus barcos navegar en zigzag, acompañados por destructores y con la orden de no rescatar a los náufragos de barcos torpedeados, de eso se encargarían los destructores o los patrulleros.[2]

HMS Rocksand, pintado con el esquema de pintura creado por artista Norman Wilkinson. Se creía que este patrón de pintura confundiría a los submarinos a la hora de determinar la dirección de un barco, dificultando por tanto apuntar los torpedos.[3]​.

Los primeros hidrófonos fueron fabricados durante la Primera Guerra Mundial con el objetivo de localizar submarinos e icebergs. En julio de 1915 los británicos establecieron el "Consejo de la invención y la investigación" para evaluar las sugerencias del público, así como llevar a cabo sus propias investigaciones en lucha antisubmarina. Se recibieron unas 14.000 sugerencias sobre la lucha contra submarinos y comunicaciones. En diciembre de 1916 la RN crea su propia División antisubmarinos (de donde vino el término "Asdics"), pero las relaciones con el BIR eran practicamente inexistentes. Después de 1917 el avance en guerra antisubmarina más relevante lo realizó el ASD. Los aparatos ASDIC emitían una serie de pulsos y recogían el eco producido por el buque sumergido. El tiempo transcurrido entre emisión y recepción permitía calcular la distancia al submarino.

En EE. UU. un Consejo Consultivo de la Marina fue creado en 1915 para evaluar ideas. Tras la entrada de los Estados Unidos en la guerra en 1917, animó a avanzar en la detección de submarinos. El US National Research Council, una organización civil, reunió a expertos británicos y franceses en el sonido bajo el agua a una reunión con sus homólogos estadounidenses en junio de 1917. En octubre de 1918 hubo una reunión en París el "Sonics", un término utilizado para la eco-van, pero la técnica estaba aún en investigación al final de la guerra.[4]

Una de las medidas de la Royal Navy fueron los buques Q (Q por su base, Queenstown). Navegaban en las áreas en las que se habían reportado submarinos y camuflados aparentando ser un blanco fácil, de tal manera que inducían al submarino a atacar con su cañón de cubierta. Una vez que el submarino emergía y se colocaba en posición de ataque, el buque Q comenzaba a disparar. Los buques Q hundieron 14 submarinos y dañaron otros 60, a cambio de 27 buques Q hundidos, muy lejos de la efectividad de los campos de minas. [5]

Despues de meses de impulsar la construcción de nuevos submarinos, Alemania inició una campaña de guerra total en febrero de 1917[7]

En julio de 1917 los Aliados normalizaron el sistema de convoyes desde Norteamérica, y en agosto extendieron el procedimiento al resto de rutas. Al principio el sistema de convoyes solo se aplicaba a los trayectos de ida a Inglaterra. En el viaje de regreso navegaban aislados, sufriendo importantes pérdidas. Desde septiembre de 1917, y a medida que se dispuso de más escoltas y más experiencia en organizar convoyes, el sistema de protección se implantó para los dos sentidos. El perfeccionamiento de las tácticas antisubmarinas, especialmente a base de barreras de minas en el mar del Norte y del paso de Calais y la masiva distribución de cargas de profundidad, también ayudaron a superar la crisis de la navegación mercante aliada. A partir de septiembre de 1917 los hundimientos bajaron y se situaron alrededor de las 300.000 toneladas mensuales. [9]

En 1918 a la navegación en convoy se le unieron las nuevas técnicas antisubmarinas, como las cargas antisubmarinas de profundidad o los hidrófonos, que daban la posibilidad de detectar a los submarinos. Estas medidas no solo disminuyeron los barcos hundidos sino que también hicieron aumentar el hundimiento de submarinos. [10]

El avión también tuvo un embrionario papel en la lucha contra los submarinos. Los aviones lograron algunos éxitos contra los submarinos alemanes, tanto atacando sus bases como contra submarinos navegando en mar abierta. Aunque hubo aviones alemanes, franceses y británicos que tuvieron exitos contra los submarinos los Porte—Felixtowe F.2 fueron los primeros aviones verdaderos de patrulla antisubmarina. Desde 1917 lograron una muy buena reputación cazando submarinos en el Mar del Norte gracias a una autonomía de 6 horas, que podía llegar a las 9 horas. También los dirigibles realizaron vuelos en busca de submarinos ingleses. Sin embargo, el número total de submarinos hundidos solamente mediante ataque aereo fue escaso.

Por parte aliada la Royal Navy envió cuatro submarinos de clase E a Rusia, a través de los estrechos daneses. Cuatro submarinos más pequeños de clase C navegaron hasta Arcángel, desde donde fueron transportados hasta el golfo de Finlandia a través del sistema de canales y ríos. Los submarinos atacaron desde su base en Tallin a los barcos mercantes alemanes, que cargaban mineral procedente de la neutral Suecia. Las patrullas conjuntas de submarinos rusos y británicos interrumpieron la ruta con Suecia trás hundir varios mercantes en pocas semanas. Alemania instauró un sistema de convoyes en el Báltico para luchar contra los submarinos.[12]

Entreguerras

Durante estos años se desarrollan sistemas pasivos de escucha que permiten a los submarinos detectar los ruidos producidos por los buques de superficie (destructores, patrulleros, etc.) y así poder alejarse de ellos. Asimismo las tácticas antisubmarinas son sensiblemente mejoradas con la adopción de aparatos de detección activa submarina mediante sonido, años despues se le denominará sonar activo. En Gran Bretaña reciben el nombre de Asdic (Anti submarine commitee) y su empleo va emparajado a la mejora de las cargas de profundidad. Se crean buques especializados antisubmarinos dotados de todos los medios antisubmarinos de la época. Desgraciadamente para la Royal Navy sus armas y tácticas se probaron en ejercicios poco realistas y extrajeron lecciones que el tiempo probaría no eran del todo acertadas. El Almirantazgo creía que con los nuevos equipos e implantando el sistema de convoyes los submarinos serían derrotados en caso de guerra. [14]

La guerra submarina durante la Guerra Civil española no fue tan decisiva como en otros conflictos. Sin embargo, el Arma Submarina española y los submarinos de Italia y Alemania estuvieron bastante activos, aunque solo lograron hundir a otros submarinos. El submarino C-3 fue hundido en diciembre de 1936, cerca de la costa malagueña, al ser torpedeado por el submarino alemán U-34. Se cree que un hidroavión pudo haber hundido al submarino B-5 después de un encuentro fortuito. El gobierno republicano contó con varias pequeñas unidades antisubmarinas dedicadas a la vigilancia costera y la protección de puertos y bases navales.

Segunda Guerra Mundial

Atlántico

La Royal Navy carecía en 1939 del entrenamiento, equipamiento y medios necesarios para dar caza y hundir submarinos. Una vez que los aliados coordinaron sus esfuerzos, no sólo lograron brindar apoyo casi total a sus rutas de transporte, sino que pudieron dejar el papel defensivo de los convoyes y tomar el papel ofensivo de los escuadrones “cazasubmarinos”. El desarrollo de nuevas tecnologías y nuevas tácticas en ambos bandos inclinaron la balanza de un lado al otro, pero al final, Alemania no pudo hacer frente a las potencias tecnológicas. Las armas más avanzadas de los aliados, como por ejemplo el radar y el sonar de larga distancia, consiguieron derrotar a los submarinos.[15]

Por el lado alemán, el porcentaje de bajas final fue alarmante: de los 1.170 U-Boot alemanes que participaron en la Segunda Guerra Mundial, 785 fueron hundidos por los Aliados, sin contar los que se hundieron en accidentes, fueron capturados o desaparecieron. La llegada tardía de los submarinos del tipo XXI, no pudo subsanar lo que 6 años de guerra no habían podido hacer.[16]

La lucha en el Atlántico pasó por tres momentos:

  • Desde el comienzo de la guerra hasta la entrada de EE.UU. El combate se libró entre Alemania y el Reino Unido.
  • Desde la entrada de EE.UU. hasta mayo de 1943 los submarinos alemanes tuvieron la iniciativa.
  • Desde mayo de 1943 quedó patente la superioridad aliada. En enero de 1943 en la Conferencia de Casablanca la guerra antisubmarina fue asignada como la prioridad de las fuerzas navales y aéreas.
Convoyes y escoltas antisubmarinos
Dibujo representando lanzamiento de cargas de profundidad

Los puntos débiles de los submarinos alemanes de la época estaban en su baja velocidad, insuficiente autonomía en inmersión y horizonte visual limitado. Por ello se sabía en base a la experiencia de la Primera Guerra mundial que los mercantes agrupados en convoyes constituían un blanco más dificil de localizar que los buques aislados. Aunque un convoy fuera localizado, los submarinos quedaban bajo el radio de ataque de los buques de escolta, ahorrando tiempo y energía en la búsqueda al realizarse en la ruta del convoy y no en todo el mar. El Almirantazgo británico había fijado en la Primera Guerra Mundial que un convoy no debía superar las 40 unidades por la dificultad de coordinarlos. Se consideraba que los escoltas necesarios normalmente eran tres fijos por cada convoy, más uno por cada diez buques adicionales (por tanto siete para uno de 40, pero nueve para uno de 60 y trece para uno de 100) puesto que el perímetro circular aumenta proporcionalmente menos que el área ocupada por los buques del convoy. La organización de un convoy era compleja, en cada convoy entre los mercantes se encontraba el Comodoro, que estaba a cargo de ellos. Los barcos se alineaban en columnas y mantenían una distancia de 600 yardas entre sí. Las columnas de barcos se mantenían separadas por una distancia de mil yardas. Navegando al frente de cada convoy, que a veces incluía hasta 120 buques, se colocaba el escolta que lideraba los barcos de guerra (normalmente un destructor) que marcaba el rumbo en zigzag. A ambos costados del convoy zigzagueaba al menos una corbeta y una tercera corbeta cerraba la marcha, también en zigzag.

Las lecciones de la Primera Guerra Mundial indicaban en la doctrina de la Royal Navy que los escoltas equipados con sonar (ASDIC, siglas empleadas por el Gobierno británico) podrían ubicar los submarinos sumergidos y localizarlos visualmente en la superficie. Los submarinos alemanes cambiaron por ello sus tácticas, aprovechando que en la superficie eran más rápidos que los barcos escolta mantenían el contacto con los convoyes durante el día y atacaban en superficie en las noches oscuras y en inmersión en las noches de luna. Más tarde, con las lecciones de la Primera Guerra Mundial en mente, los submarinos se organizaron en grupos. Cuando un submarino localizaba un convoy avisaba los demás y esperaba a los otros de la manada para atacar. Frente a la defensa del convoy el atacar en grupo daba a los submarinos la probabilidad de hundir un mayor de barcos, ya que los ataques simultáneos podían desbordar a los buques de escolta que éran incapaces de repeler todos los ataques. A pesar de las perdidas la situación durante los primeros meses favorecía a los ingleses.[17]

Al comienzo de la guerra unos 180 barcos de la Royal Navy estaban equipados con Asdic. Unos 150 eran destructores, 24 escoltas y 6 patrulleros costeros. Al ser requeridos los destructores para operar con la flota no estaban disponibles para escoltar los convoyes. Los escoltas no eran capaces de soportar las duras condiciones invernales del Atlántico y fueron los patrulleros costeros, redenominados corbetas, junto a los destructores que se logró sustraer a la flota los encargados de formar la fuerza de escoltas. Con el colapso de Francia y Noruega en la primavera de 1940 los submarinos alemanes dispusieron de nuevas bases que les daban acceso directo al Atlántico, aumentando el tiempo de patrulla y caza. Los submarinos se adentraron más allá de donde lo habían hecho en la guerra anterior y por tanto los escoltas debían cubrir una zona mayor a la prevista antes de la guerra. Las pérdidas aliadas se dispararon hasta cifras insostenibles, mientras que las pérdidas de submarinos alemanes eran soportables.[18]

Avión Vickers Wellington Mk.XIII antisubmarino de la RAF

En 1941 se introdujeron cambios para acabar con la ventaja alemana. Para contrarrestar la táctica de manada de lobos, los británicos incrementaron el número de escoltas mediante la construcción masiva de corbetas y fragatas (diseños más baratos y rápidos de construir pero igual de efectivos frente a los submarinos) y aumentaron los escuadrones de aviones antisubmarinos basados en tierra. El radar empezaba a dotar a escoltas y aviones en número suficiente.

El  ataque a la Unión Soviética en 1941 permitió además liberar los destructores y fragatas retenidos en las costas británicas. Los británicos empezaron tambien a recibir ayuda externa, primero de Canadá, cuya Armada una vez reforzada comenzó a escoltar los buques mercantes en la mitad occidental de la travesía del Atlántico, luego de Estados Unidos, que empezó por prestar 50 destructores al Reino Unido a cambio de bases y acabó escoltando convoyes hasta el meridiano 26. Debido a esto los U-Boot tuvieron que atacar en el centro del océano, donde los convoyes estaban más desprotegidos.[20]

La instalación de radar en los escoltas y en los aviones obligó a cambiar las tácticas de ataque alemanas y pasar al ataque en inmersión. Esto limitaba las posibilidades para alcanzar la posición de ataque optima. Tambien la adopcion del "erizo" y del torpedo acustico permitieron mejorar las tacticas de ataque antisubmarino.

Fragata HMS Swale (K217), uno de las 151 fragatas de la clase River construidos entre 1941 y 1944 para servir en el Atlántico en escolta de convoyes.

Una lección aprendida era que el mejor lugar para cazar submarinos era cerca de sus presas, de modo que los aliados reforzaron las escoltas de los convoyes, pero las auténticas operaciones cazasubmarinos sucedieron a partir de 1943, cuando los aliados por fin perfeccionaron el modo de localizar y hundir submarinos. El mayor numero de escoltas disponibles despues de la invasion del norte de Africa permitió mejorar la escolta de convoyes. Además se pudieron crear grupos de ataque antisubmarinos independientes (Hunter Killer), formados por destructores y corbetas que permanecían al acecho para ayudar a las escoltas de los convoyes; y así podían centrarse exclusivamente en la búsqueda y destrucción de los submarinos. Desde enero de 1943 los aliados dedicaron todas sus fuerzas en el Atlántico a la escolta de convoyes. Bajo la presión de reducir las perdidas con el menor numero de escoltas disponibles a principios de 1943 se adoptó el criterio de formar convoyes muy numerosos. Inmediatamente las pérdidas disminuyeron a la mitad. La balanza finalmente se inclinó de lado aliado y el 24 de mayo de 1943 se ordenó la retirada de los submarinos alemanes del Atlántico Norte hacia áreas menos defendidas, la razón era que 41 submarinos habían sido hundidos en mayo de 1943, más del doble que en el peor de los meses anteriores.

Solo con la guerra perdida el alto mando alemán decidió hacer cambio tecnológicos significativos en su flota de submarinos. Nuevos diseños de modernos submarinos se encargaron, pero ya era demasiado tarde y solo un puñado llegaron a ser utilizados.[22]

Tácticas antisubmarinas

Las tácticas antisubmarinas se basaban en el empleo de la técnología más avanzada existente entonces. Las prestaciones del Asdic fueron sobrevaloradas por los británicos en el periodo de entreguerras, además los submarinos alemanes atacaban de noche y en superficie, confiando también en sus reducidas dimensiones. Durante la guerra los barcos de escolta creaban una pantalla Asdic, un sonar activo, en torno a cada convoy. Cada navío dirigía sus transmisiones Asdic sobre un sector dado, incrementando así la posibilidad de detectar submarinos dentro del alcance efectivo de 2 kilómetros del dispositivo.[25]

El Asdic tenía limitaciones ya que había partes del mar en las que no se transmitían de forma igual las ondas de sonido y en las cuales podía esconderse un submarino para no ser detectado. Durante la Segunda Guerra Mundial no se terminaba de entender por qué existían franjas del mar a través de las que no pasaba el sonido. Además burlar el Asdic era relativamente sencillo de eludir para un capitán de submarino experimentado. Le bastaba con detenerse y navegar en silencio para pasar desapercibido. En la fase final del ataque debido a la existencia de una “zona de silencio”, los ecos procedentes del submarino dejan de recibirse y es por ello que el lanzamiento de cargas se realiza con arreglo a los datos obtenidos. Para finales de 1942 los alemanes ya habían aprendido a aprovechar las deficiencias del Asdic a corta distancia y a escapar de las cargas de profundidad. El submarino normalmente se sumergía siguiendo una trayectoria en espiral para confundir a los operadores de ASDIC.

Mortero antisubmarino "erizo" instalado en la proa del destructor HMS Westcott.

Los morteros antisubmarinos, llamados "erizos", fueron la respuesta a la necesidad de un arma capaz de ser disparada mientras el Asdic controlaba la posición del submarino. Mientras el buque sigue la trayectoria del submarino va lanzando sucesivamente proyectiles por delante de su proa, con elevadas posibilidades de hundirlo, pues el mero contacto de uno solo de ellos asegura la total destrucción del submarino.

Otra táctica de evasión de un submarino alemán al ser detectado por Asdic era trazar un círculo de unos 500 metros de diámetro, para cambiar de dirección, aprovechando su mayor maniobrabilidad frente al destructor enemigo, que tendría que realizar un giro 2 ó 3 veces más grande que el del submarino para poder continuar la caza. Eso daba tiempo al submarino a alejarse lo suficiente y cambiar de rumbo para evadirse.

En la Royal Navy destacó el Capitán Walker, que creó nuevas tácticas antisubmarinas que se transmitieron a los jefes de escolta. Las tácticas creadas por el capitán Walker consistían en tomar la ofensiva. Walker defendía no abandonar la misión principal del grupo de escolta de asegurar el convoy a su cargo, pero agregaba que si el atacante enemigo era localizado por buques de superficie o aviones la prioridad era que debía ser destruido. Walker defendía reforzar la cobertura aérea de los convoyes y dotarlos de una doble cortina de escoltas, una cercana y otra más alejada. Además propuso restringir drásticamente el uso de sistemas de iluminación y atacar a los submarinos lo más lejos posible del convoy. Walker aplicó con gran éxito sus ideas en de escolta lo que lo llevaría a ser el comandante más exitoso en la lucha antisubmarina con veinte submarinos hundidos. El Almirantazgo de convenció de que las teorias de Walker funcionaban en diciembre de 1941, cuando le asignaron el convoy HG-76 y su grupo de escoltas hundió cuatro submarinos alemanes frente a la pérdida de un escolta y dos mercantes.

Walker desarrolló el denominado "ataque envolvente", en el que un escolta a velocidad lenta con el Asdic realizaba un ataque normal mientras que otros dos se situaban con sus Asdic apagados, a ambos lados del haz. Los tres lanzaban entonces un ataque de cargas que atrapaban al submarino por sorpresa. Cuando las condiciones Asdic eran malas y era probable que un submarino escapase del contacto, Walker adoptó el llamado "ataque móvil". Un escolta mantenía contacto Asdic a una distancia de unos 900 metros con el objetivo sin intentar acercarse. Al mismo tiempo dirigía a otro navío a lo largo de la marcación del submarino hasta que navegaba justo delante de su rumbo. El comandante del navío lanzaría entonces 26 cargas por pares a intervalos de nueve segundos. El submarino, consciente sólo del Asdic distante de su rastreador a popa, se dirigía en línea recta a la alfombra descendente de cargas de profundidad. Si el submarino tomaba un rumbo en zig-zag evasivo se asignarían tres navíos, guiados desde popa por el rastreador, para crear una "barrera móvil".

Una de las variantes más exitosa de estas tácticas era mantener dos escoltas como elementos de localización del submarino con ayuda del Asdic y un tercero siguiendo las instrucciones de esos dos atacando con cargas y erizo. Si la situación lo requería los escoltas que detectaban al submarino participaban también en el ataque cubriendo así la mayor superficie de ataque y aumentando las posibilidades de acabar con el submarino.

Otra de las ideas de Walker fue revolucionaria y exitosa. Consistía en agrupar seis modernos buques antisubmarinos dotados con personal experimentado en la lucha antisubmarina formando un grupo de combate que estuviera libre de la escolta de convoyes y se dedicará exclusivamente a cazar submarinos. A mediados de 1942 fue autorizado por el Almirantazgo y dirigió su grupo de combate desde el HMS Starling, empleando todas las técnicas de ataque descritas. Era el inicio de los equipos Hunter-Killer. Los grupos Hunter-Killer fueron evolucionando. Así en abril de 1943 el 2º Grupo de Apoyo comandado por Walker comenzó a operar en la zona de los convoyes de Gibraltar y Golfo de Vizcaya mientras que el 1º y 3º Grupo de Apoyo cubrían el Atlántico norte. A finales de abril se crearon los Grupos de Apoyo 4º y 5º que combinaban destructores con los portaviones de escolta y . Estos grupos tuvieron efectos letales para los submarinos alemanes y así mayo de 1943 fue el mes de mayor numero de hundimiento de submarinos. Los americanos imitaron a la Royal navy y también crearon Task Forces donde un portaaviones de escolta se combinaba con destructores. Por ejemplo uno de estos grupos, el TG 21.14 logró en sus tres cruceros hundir 11 submarinos alemanes

Uno de los barcos del 2º grupo de Escolta del capitán Walker, HMS Kite (U87), lanzando cargas de profundidad en enero de 1944.

La lucha antisubmarina también recurrió a tácticas embrionarias de guerra electrónica. Las señales de radio de los submarinos interceptadas indicaban, incluso sin ser descifradas, con la dirección de procedencia, qué convoy estaba amenazado y qué refuerzos eran necesarios. Un importante adelanto fue la instalación en buques escolta de un radiogoniómetro de alta frecuencia (HF/DF o «Huff Duff», High-Frecuency Direction Finder) que permitía averiguar si una transmisión procedente de un submarino representaba una amenaza real inmediata por su proximidad o posición. En caso afirmativo, un escolta se dirigía hacia el submarino para hundirlo o al menos obligarlo a sumergirse y perder el contacto.

La verdadera revolución en las tácticas antisubmarinas fue el empleo del radar, tanto por parte de barcos como de aviones. La combinación de sonar con el radar y los sistemas de radioescucha y localización, hicieron que por mucho que un submarino intentase esconderse no fuera posible y su localización fuera cuestión de tiempo, si se sumergía el sonar indicaba su posición y si permanecía en la superficie era el radar. Ante la amenza del radar los alemanes desarrollaron contramedidas, que fueron eficaces hasta que en febrero de 1943 los aliados dispusieron del radar centimétrico. También tuvo un importante papel la British Code & Cipher School basada en Bletchley Park, que logró descifrar los códigos encriptados alemanes. Gracias al desciframiento de los códigos de la maquina Enigma y a la triangulación de señales de radio los grupos Hunter-Killer de la US Navy y la Royal Navy disponían de informaciónn bastante precisa de la posición de los submarinos que operaban en el Atlánntico.

Aviones antisubmarinos
Un Vought SB2U Vindicator del portaviones USS Ranger (CV-4) patrullando sobre un Convoy. La foto está tomada un par de semanas antes de la entrada de EE.UU. en la guerra, 27 Noviembre de 1941.

El avión fue introducido verdaderamente como arma de ataque a submarinos en la Segunda Guerra Mundial, una novedad respecto a las tácticas empleadas en la guerra anterior. Acorde como avanzaba la guerra aumentaba la vigilancia aérea aliada. El éxito para los alemanes estaba en atacar a los convoyes, el problema era encontrarlos y la presencia de aviones aliados obligaba a los submarinos a sumergirse y les dificultaba encontrar convoyes o seguirlos. Los ingleses sabían de la importancia del avión en la lucha antisubmarina y crearon el RAF Coastal Command, al principio de la guerra, aunque le faltaba el entrenamiento y las armas suficientes para poder luchar efectivamente contra los submarinos. Aunque los ataques de aviones no tuvieran gran éxito obligaban a los submarinos a sumergirse, lo que reducía su perro— do de operacion efectiva, impidiendoles perseguir y aproxumarse a los convoyes a velocidades de superficie.[26]

El 17 de Septiembre el submarino U-29 hundió al portaviones HMS Corageous, cuando éste actuaba como lider de grupo antisubmarino. Los ingleses estaban ensayando la caza activa de submarinos, empleando al portaaviones y su grupo de escolta para encontrar y hundir submarinos. A partir de entonces la Royal Navy decidió no arriesgar sus grandes portaviones frente a los submarinos. La medida adoptada por los británicos contra los submarinos fue el portaaviones de escolta, como solución para no dedicar los grandes portaviones a misiones antisubmarinas. El Almirantazgo pensó que algunos buques mercantes podían ser transformados en pequeños portaaviones, y así podrían representar la solución al problema de la cobertura aérea a convoyes en mitad del Atlántico. Por ello en 1941, con las perdidas de buques creciendo, el Almirantazgo pidió que un numero de buques mercantes fueran convertidos en portaaviones auxiliares, pero en vista de las enormes pérdidas la petición fue atendida como se pudo. Se construyeron cinco portaaviones de escolta en Gran Bretaña y seis más llegaron construidos nuevos desde Estados Unidos, aunque por las necesidades de la guerra no siempre se destinaron a la escolta de convoyes totalmente hasta 1943. Como medida de energencia se incorporaron Buques de Catapulta con Cazas, lograron algunos éxitos pero pronto se vio que siendo un desperdicio de avionesconfirmaba que el único método eficiente de protección sería por medio de aviones embarcados, empleandose contra bombarderos de largo alcance y también para detectar submarinos alemanes y atacarlos.

La primera misión de un portaviones de escolta fue la del HMS Audacity a finales de 1941, escoltando el convoy HG-76 de Inglaterra a Gibraltar. El buque se perdió pero el exito del HMS Audacity escoltando al convoy demostró el potencial del empleo de portaviones de escolta. EE.UU. fabricó un total de 122 portaaviones de escolta, el que fueran lentos no era problema puesto que su propósito era escoltar convoyes y proveer aviones a las fuerzas de ataque.[29]

Aviones de patrulla antisubmarina B-24 Liberator GR Mk. III pertenecientes al 120 Squadron de la RAF, basado en Irlanda del Norte. Los Mark IIIs estaban equipados con un radar ASV Mark II. El tercer avión es un GR Mark V, del 86 Squadron, equipado con radar cetimetrico. La pintura de camuflaje reduce su visibilidad.

Menos conocidos que los portaviones de escolta son los MAC (Merchant Aircraft Carriers), una solución adoptada en 1942 de urgencia a pesar de las reticencias de algunos burocratas, pero efectiva para dotar a los convoyes de un pequeño grupo de 4/6 aviones Fairey Swordfish que podían cumplir satisfactoriamnte la función de localizar y atacar submarinos. Los MAC eran buques de carga, con sus bodegas plenamente operacionales, pero a los que se había añadido una pista de vuelo de unos 130 metros de longitud por 18 metros de ancho en su parte superior. Fue una medida interina que ayudó hasta la recepción de suficientes portaviones de escolta construidos en EE.UU..

El submarino U-848 siendo atacado por un PB4Y-1 del escuadrón VB-107 de la US Navy. Foto tomada en la segunda pasada del avión.

Además los aliados dedicaron cada vez más aviones antisubmarinos basados en tierra. Durante la Batalla del Atlántico la RAF se equipó con el mayor numero posible de aviones susceptibles de ser empleado en patrulla maritima: Lockheed Hudson, Bristol Beaufort, Vickers Wellington, PBY Catalina, Consolidated B-24, Boeing B-17 y muchos otros que estuvieran disponibles y pudieran realizar el trabajo. Cuando EE.UU. entró en la guerra muchos escuadrones de la USAAF y US Navy se unieron a la patrulla antisubmarina.

En la segunda mitad de 1941 los submarinos que navegaban por golfo de Vizcaya empezaron a recibir atención prioritaria, asignandose aviones antisubmarinos basados en tierra. Los ataques del mando costero eran suficientes para forzarlos a permanecer sumergidos durante el día, aumentando así el tiempo necesario para llegar a sus zonas de ataque. En junio de 1942 se aumentó la intensidad ofensiva en el Golfo de Vizcaya con aviones Wellington, equipados con reflectores Leigh y aparatos de radar Mark II ASV. Su exito obligó a los alemanes a equipar a sus submarinos con el Metox, receptor de señales radar, seguido años despues por el Naxos II. En febrero de 1943 la RAF ya contaba con 34 escuadrones antisubmarinos, con 430 aviones basados en tierra. Un numero equivalente de aviones de Estados Unidos y canadiense patrullaba sonre el otro lado del Atlántico.

Los aviones aliados fueron equipados con radares, cañones, bombas, cargas de profundidad, cohetes e incluso minas. Los escuadrones de Catalinas, Liberators y Sunderlands de largo alcance salían cada día a patrullar las zonas donde se creía estaban los submarinos, preferentemente en las rutas de los convoys. Al ser zona de paso obligada el golfo de Vizcaya y la línea Shetland-Faroe-Islandia se convirtieron en una verdadera trampa para los submarinos alemanes, que sufrían fuertes ataques de la Aviación aliada que constantemente patrullaba la zona. Una vez que Portugal accedió a prestar las Azores como base a aviones de largo alcance todo el Atlantico quedaba cubierto por aviones de patrulla basados en tierra, dificultando a los submarinos alemanes su trabajo.

Los avances tecnológicos tambien se fueron incorporando en los aviones de patrulla antisubmarina, a partir de 1943 un Sunderland ya estaba equipado con radar, sistema HF-DF, foco de busqueda Leigh Light y torpedos FIDO, todo esto le convertía en un sistema de armas antisubmarino todo tiempo frente al cual los submarinos alemanes no tenían defensas. El proyector Leigh actuando junto con el radar permitía iluminar una zona de una milla cuadrada, lo que hizo posible ver en la noche a los submarinos que se encontraban en superficie, una vez detectados previamente con el radar. Prueba de la eficacia de los aviones en tierra es que se anotaron el hundimiento de 168 submarinos alemanes. Estos se defendieron de la amenaza aerea dotandose de artillería antiaerea, durante la guerra los submarinos derribaron a 212 aviones aliados y averiaron a un numero mucho mayor. Frente a la amenaza que el avión suponía para el submarino en superficie también debe decirse que la Kriegsmarine fue incomprensiblemente lenta y falta de innovación en su reacción, por ejemplo en 1942/3 en lugar de acelerar los tiempos de entrada en servicio del Snorkel se optó por los U-Flak que eran una solución sin futuro. [32]

Batalla del Atlántico

Pacífico

Basándose en el ejemplo de los submarinos alemanes desde el comienzo de las operaciones contra el Japón, EE. UU. realizó una campaña antisubmarina contra los mercantes, que no operaban en convoyes sino de manera aislada y sin protección.[33]​ La flota mercante japonesa sufrió la pérdida de 8,1 millones de toneladas durante la guerra, con los submarinos causando el 60 % de estas pérdidas. Casi la mitad de la marina mercante japonesa había sido hundida al final de la guerra, esto incluye dos terceras partes de sus petroleros. Adicionalmente los submarinos hundieron 700 000 toneladas en buques de guerra (30 % del total). De un total de 288 submarinos desplegados durante la guerra, se perdieron 48 en el Pacífico, con una tasa de fallecimientos entre los submarinistas de un 22 %.[34]

A pesar de su poder la capacidad antisubmarina de la flota japonesa era deficiente, algo sorprendente siendo Japón un país con escasos recursos naturales y una necesidad imperiosa de mantener abiertas las comunicaciones marítimas. La flota mercante no viajaba en convoyes y cuando los japoneses corrigieron el error por fin pagaron un alto precio por la falta de coordinación y entrenamiento previos.[35]​ Las fuertes pérdidas de destructores en la campaña de Guadalcanal y las Salomón centrales también dificultó asignar barcos a las tareas de escolta. La consecuencia final fue el asombroso y catastrófico fracaso de la armada japonesa a la hora de proteger a su marina mercante de los submarinos enemigos.

La Marina Japonesa no prestó atención debida a la guerra antisubmarina hasta muy avanzada la guerra. Al inicio de la guerra no había unidades asignadas específicamente a la guerra antisubmarina y los destructores fueron destinados a operaciones con la Flota Combinada. No fue hasta abril de 1942 cuando se crearon las dos primeras unidades de escolta antisubmarina. También en este año la Marina Imperial empezó a crear unidades aéreas especializadas en patrulla antisubmarina. Solo en la etapa final de la guerra se construyeron una serie extensa de destructores de escolta, complementados por corbetas y patrulleros en la escolta de los convoyes desde el sudeste asiático hasta Japón.[38]

Mediterraneo

El Mediterráneo no era el mar ideal para los submarinos debido a la trasparencia de sus aguas así como la poca profundidad en las posibles zonas de operaciones y rutas marítimas. A pesar de ello los submarinos italianos tuvieron algún éxito en ataques a convoyes, aunque nunca pudieron aprovechar la presencia de grandes convoyes como los que abastecían a Malta. Alemania decidió apoyar a su aliado y varios submarinos tipo VII pasaron a operar en el Mediterraneo, reduciendo criticamente la cantidad de submarinos en el Atlantico. La intervención alemana empezó a finales de 1941, aunque con menos éxitos de los esperado y se decidió reenviar los submarinos de nuevo al Atlántico.[39]

Submarino alemán 'U-617', embarrancado en el cabo Tres Forcas (muy cerca de Melilla) tras ser atacado por aviones Wellington del 179 Sqdn. de la RAF en septiembre de 1943.[41]​ El submarino fue posteriormente atacado por aviones Hudson y Swordfish y finalmente destruido por los cañones de el HMS Hyacinth y el HMAS Wollongong.

La Royal Navy empleó sus submarinos contra los convoyes italianos, creando grandes perdidas entre 1941 y 1942 en buques mercantes y escoltas. Los submarinos ingleses con base en Malta y Alejandría atacaron los convoyes entre Italia y Libia, insuficientemente protegidos y con escoltas antisubmarinas sin los quipos de detección y armamento adecuados. Italia empleó cazatorpederos, torpederos, corbetas y submarinos en su lucha antisubmarina para proteger la ruta al Norte de Africa, sufriendo graves perdidas. Para cubrir sus perdidas los italianos necesitaban gran número de nuevos escoltas que pudieran ser construidos de forma rápida y barata, y que además de submarinos pudieran hacer frente a cruceros y destructores de la Royal Navy. Los torpederos clase Orsa fueron los primeros buques italianos en llevar un sonar activo.[42]

Báltico

Por parte sovietica los submarinos eran modernos, pero las tripulaciones carecían de entrenamiento y de la profesionalidad de los comandantes que había sido arrasada por las purgas. Ambas partes hicieron un uso extensico y efectivo de los campos de minas. Por ejemplo, en 1942 los alemanes instalaron una barrera de 6.000 minas entre las islas de Gogland y Bolshói Tiuters cerrando el Golfo de Finlandia e impidiendo el acceso de ningún buque o submarino soviético en el mar Báltico desde Leningrado. Después del inicio de las guerra con la Unión Soviética los alemanes obtuvieron resultados limitados, debido a que l flota sovietica había sido eliminada u obligada a abandonar el Báltico. Los Submarinos soviéticos de vez en cuando evadían los campos minados y las flotillas antisubmarinas alemanas, pero lograron un impacto mínimo, menos de uno por ciento del total de la flota mercante enemiga. Los submarinos de la Flota del Norte fueron los más exitosos, ya que apoyaron la defensa de los alrededores de Murmansk. [43]

Guerra Fría

La efectividad de los aviones de patrulla marítima aliados, que hundieron numerosos submarinos localizados en superficie, hizo que los alemanes desarrollaran el Snorkel y mejoraran las baterías. Así aparecieron nuevos tipos de submarino al final de la Segunda Guerra Mundial que podían operar permaneciendo largos periodos sumergidos. Este fue el comienzo de una nueva era para los submarinos. Asimismo cambiaron las tácticas de los submarinos, ya que al operar sumergidos se cambió el diseño a uno más hidrodinámico y graciás al sonar ya no necesitaban ver a su blanco para atacarlo. [44]

Al inicio de la guerra fría EE. UU. recurrió a la modernización de su flota submarina de la Segunda Guerra Mundial. Se recurrió a la incorporación de las innovaciones del submarino Tipo XXI alemán, creando el estándar Guppy (Greater Underwater Propulsion Power Program). A su vez EE. UU. construye el primer submarino de propulsión nuclear, siendo el USS Nautilus botado en 1954. La propulsión nuclear revolucionó la guerra submarina, dando al submarino una autonomía casi ilimitada y más velocidad que los buques de superficie. Las innovaciones alemanas en submarinos fueron tambien desarrolladas en Gran Bretaña, Rusia, Francia y Suecia. Cada pais de acuerdo a su doctrina y necesidades desarrolló sus submarinos. Con las mejoras se aumentó la velocidad en inmersión de los submarinos.

Ejercicios ASW de la OTAN, 1962.

En 1959 EE. UU. botó el primer submarino armado con misiles balísticos (SSBN), seguido pocos años después por submarinos soviéticos similares. En 1967 la Royal Navy botó su primer SSBN, seguido poco después por Francia. La aparición de submarinos nucleares, con capacidad para lanzar misiles de largo alcance, hizo cambiar las tácticas convencionales antisubmarinas heredadas de la Segunda Guerra Mundial. Se desarrollaron los métodos y equipos de detección pasiva que permiten la detección de submarinos a mayor distancia. El submarino se convirtió además en el mejor arma para cazar cazasubmarinos armados con misiles.

Un Lockheed P-3B Orion participa en 1970 en una demostración de guerra ASW junto al destructor USS Buck y un helicoptero Sikorsky SH-3A Sea King.

Durante la Guerra Fría la guerra antisubmarina era una prioridad para Occidente. La US Navy potenció su capacidad antisubmarina debido a la necesidad de mantener localizados a los submarinos Soviéticos, suponiendo el empleo de gran cantidad de aviones, helicopteros y barcos antisubmarinos. La OTAN se tomaba muy en serio la amenaza de los submarinos soviéticos ya que podian atacar los grupos de combate de superficie, como portaviones o fuerzas anfibias, y tambien lograr la interrupción de las líneas de comunicación en el Atlántico. Se esperaba que los submarinos de la OTAN fueran un eficaz arma antisubmarina, combatiendo contra los submarinos soviéticos por todo el Atlántico. Los países de la OTAN construyeron también fragatas ASW para enfrentar las grandes masas de submarinos soviéticos en el Atlántico Norte y se esforzaron por lograr un gran nivel de adiestramiento de las dotaciones. Las fragatas se utilizaban para escoltar convoyes o formaban grupos de ASW para reforzar las escoltas. Los grupos ASW también podrían operar en forma ofensiva contra submarinos detectados por los sistemas de largo alcance tales como el SOSUS (Sound Surveillance System = Sistema de Vigilancia de Sonidos). SOSUS fue iniciado en 1949 por Estados Unidos para detectar submarinos soviéticos, además de tener puestos en el paso GIUK también se instalaron otros más en el Océano Atlántico y Pacífico. [45]​ La adopción de helicópteros embarcados ASW incrementó la capacidad antisubmarina de los barcos de guerra de la OTAN, al aumentar el alcance de sus armas y detectores así como multiplicar la capacidad defensiva frente a los submarinos.

Task Group ALFA de la US Navy en ejercicio antisubmarinos en el Atlántico, 1958. Este grupo antisubmarino se compone del portaviones USS Valley Forge(CVS-45), equipado con Grumman S-2 Trackers and y Sikorsky HSS-1 Seabat, y el Escuadrón 36 de destructores.

Los soviéticos también desplegaron submarinos de ataque de propulsión nuclear para cazar a submarinos americanos. Su doctrina era desplegar submarinos a lo largo de la costa enemiga esperando detectar el rastro de un submarino americano que saliese de patrulla. En 1974, el USS James Madison salía de su base Holy Loch (Reino Unido) y colisiono con un submarino clase Víctor. Con las mejoras en alcance de misiles balísticos los soviéticos asignaron submarinos de ataque para proteger sus submarinos lanza misiles, que patrullaban ahora cerca de la Unión Soviética en zonas del Artico convertidas en bastiones, siguiendo una estrategia diseñada para defender las áreas de patrulla de los submarinos de misiles balísticos. El Artico se convirtió en una zona de operaciones, ya que los submarinos lanzamisiles rusos úsaban la zona bajo el casquete polar para esconderse. Las operaciones de los Submarinos nucleares de la OTAN bajo el hielo pronto se convertieron en un factor significativo en la lucha contra las operaciones estratégicas de misiles submarinos.[46]

La Guerra Fria vio tambien la aparición de grandes plataformas antisubmarinas especializadas. La US Navy operó portaaviones antisubmarinos (portaviones clase Essex, equipados con aviones y helicopteros ASW) y la URSS los cruceros clases Kiev y Moskva. Asimismo aparecieron en los años 1970 los cruceros portahelicopteros Vitorio Venetto y los clases Haruna y Shirane. A finales de los 1970 EE.UU. concibió el SCS ( Sea Control Ship/Buque de control marítimo) y posteriormente el Vstol Support Ship como medios asequibles para dotarse con varias Task Force ASW en el Atlántico para escolta de convoyes y grupos anfibios, combinando aviones V/Stol con helicopteros ASW. Aunque ninguno de los dos proyectos vió la luz si nacieron de él los portaaeronaves Principe de Asturias y los italianos Garibaldi y Cavour. La Royal Navy a su vez creó la clase Invincible de portaaeronaves ASW.[47]

Hasta los años 1980 los medios de vigilancia espaciales, aéreos y navales de la OTAN permitían la detección, seguimiento y rastreo de los submarinos soviéticos desde sus bases navales a las zonas de patrulla. En 1985 un ejercicio soviético demostró que sus mejores submarinos eran capaces de superar las barreras antisubmarinas de la OTAN y desplegar una fuerza de combate en las costas de Norteamérica sin ser detectados. Entre el 29 de mayo y el 1 de julio de 1985 cuatro submarinos nucleares siguieron exitosamente a varios submarinos americanos y uno de ellos, un clase Victor I, siguió a un SSBN durante cinco días usando sus sonares pasivos, aparentemente indetectado.Con la llegada de la clase de submarinos Akula la OTAN dejó de disfrutar de la ventaja en submarinos silenciosos que ostentaba desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hasta entonces los submarinos americanos y britanicos, combinados con otros sensores, eran capaces de localizar y rastrear submarinos soviéticos, lo cual hacia vulnerables a los submarinos balísticos sovieticos. En 1978 el USS Batfish rastreó a un submarino soviético durante 50 dias, desde el mar de Noruega hasta su zona de patrulla en el Atlántico Oriental. La aparición de los Akula, mucho más silenciosos y capaces, cambió el modo en que operaban los submarinos americanos en el Ártico. El despliegue soviético distinguía entre submarinos defensivos, destinados a defender el Bastión nuclear y submarinos de ataque, destinados a hacer frente a la OTAN en el Atlántico. Asimismo combinaba submarinos diésel y nucleares, para defender el Bastión de los SSBN se daba prioridad a la clase Tango y Victor y para la Batalla del Atlántico a los Kilo y los Akula, con la clase Victor III asignandose a ambas tareas.[51]

A pesar de las mejoras tecnicas sovieticas la OTAN contaba con fuerzas antisubmarinas disponibles bastante equilibradas como para poder asegurar no ser sobrepasada en la ofensiva submarina de un hipotético conflicto. En el caso de las fuerzas submarinas occidentales, dedicadas totalmente a la función ASW, estas incluso ofrecian cierta ventaja gracias al entrenamiento, organización y equipamiento superiores. Las armadas de la OTAN no descansaban nunca en la mejora continua de sistemas de escucha submarina, procesamiento de señales y ordenadores de control de fuego, situándose muy por delante de las capacidades de la Flota Soviética.[53]

India-Pakistán

En 1971 la Armada pakistaní contaba con cuatro submarinos, tres de ellos correspondían a la clase “Daphne” recientemente comprados en Francia. Desgraciadamente para Pakistán uno estaba sin tripulación, al ser de origen bengalí desertó en Francia antes de su entrega. En cuanto a los otros dos uno estaba en patrulla y el otro regresando de su periodo de patrulla.

Tres fragatas ASW de la armada india fueron destinadas a patrullar frente Bombay para proteger la navegación. El 4 de diciembre el destructor INS Rajput tuvo contacto sonar con el submarino PNS Ghazi, un viejo submarino de la Segunda Guerra Mundial (ex USS Diablo). El submarino es atacado con cargas de profundidad, siendo destruido.

EL PNS Hangor patrulló frente a Bombay durante la guerra. El 9 de diciembre se encuentra con las tres fragatas ASW. El submarino disparó un torpedo pero falló, siendo a su vez objetivo del ataque de las fragatas. El submarino logró zafarse y torpedear a la INS Khukri, que se hundió rápidamente.

Malvinas

Por parte británica se cree que hasta unos siete submarinos opararon durante la guerra en el Atlántico Sur, entre nucleares y convencionales. 23 de abril el HMS Splendid hizo contacto con el portaviones ARA 25 de Mayo a pocas millas de Puerto Belgrano, pero recibió órdenes de no atacar y decidió romper el contacto. Unos días después el HMC Conqueror torpedea y hunde al ARA Belgrano, haciendo que el grupo naval del portaviones ARA 25 de Mayo buscara la protección de aguas poco profundas, dejando así de amenazar a la flota inglesa. El 5 de mayo de 1982 aviones Tracker S-2E y helicopteros SH-3 Sea King del portaaviones 25 de Mayo lanzan un ataque ante un posible contacto. Argentina reclamó haber dañado al submarino HMS Onyx en este ataque.[55]

El 1 de mayo el submarino argentino ARA San Luis trata de lanzar un ataque pero fracasa y es atacado por las fragatas HMS Brillant y Yarmouth, apoyadas por helicópteros Sea King. Cinco días después el submarino sufre un segundo ataque. El 9 de mayo el submarino entra desde el Norte en el estrecho de San Carlos y ataca a las fragatas HMS Alacrity y a la HMS Arrow que salían del estrecho, sin éxito. Los fallos y problemas con los torpedos impidieron cobrarse ningún barco.

El submarino ARA Santa Fe debía haber sido retirado en agosto de 1982 pero en abril de 1982 se le encargó trasportar un destacamento de infantes de marina para reforzar las Islas Georgias del Sur. Despues de cumplir su misión partió hacia su zona asignada para patrulla. Un helicoptero Westland Wessex localizó al submarino ARA Santa Fé en superficie cerca de a Grytviken y le lanzó dos cargas de profundidad. Posteriormente fue atacado por un Helicóptero Wasp que lanzó un misil AS-12 contra el submarino. El submarino, aunque gravemente dañado, logró regresar a Grytviken.

Corea

Corea del Norte cuenta una gran flota submarina, unos 80 submarinos y 40 minisubmarinos de ataque. A ello deben unirse los minisubmarinos empleados para inserción de Fuerzas Especiales. Todos ellos pueden armarse con minas y torpedos y en caso de guerra intentarían dificultar al máximo la llegada de refuerzos a Corea del Sur, minando los puertos y hundiendo barcos.[56]

Corbetas classe Pohang. Una de ellas, ROKS Cheonan, fue hundida por un submarino norcoreano en 2010.

En ocasiones Corea del Norte ha empleado sus submarinos. En 2010 se atribuyó el misterioso hundimiento de la corbeta surcoreana Cheonan a un torpedo norcoreano. Asimismo en septiembre de 1996 un minisubmarino encalló en la costa al intentar infiltrar tropas especiales para llevar a cabo espionaje en una base naval del Sur. Se cree que los minisubmarinos son empleados con cierta frecuencia para insertar espías en el Sur y para realizar inserciones de Fuerzas Especiales para entrenarlas.[57]​ Prueba de esto sería el incidente sucedido en junio de 1998 cuando un minisubmarino fue descubierto en aguas surcoreanasy sus tripulantes se suicidaron al no poder escapar.

En el otro lado 13 submarinos están en servicio en la Armada de Corea del Sur. Entre ellos dos unidades de la clase Dolgorae, un minisubmarino cuya misión secundaria es entrenar en la detección de minisubmarinos de Corea del Norte. Está previsto comprar minisubmarinos KSS-500A, más silenciosos y que podrán operar con pelotones de fuerzas de operaciones especiales para misiones de vigilancia e inserción en Corea del Norte.[58]​ A su vez el hundimiento de la corbeta en 2010 desencadenó la decisión de fortalecer la capacidad marítima. Así por ejemplo se han comprado fragatas clase Incheon y aviones ASW. Corea del Sur tiene un total de 16 P-3C Orion y 23 helicópteros Lynx ASW. Se está modernizando la flota aérea y comprando helicópteros AW159 Wildcat y KUH-1 Súrion. Corea estudia la posibilidad de comprar alrededor de 20 aviones mientrás los P-3C están en proceso de modernización.

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