Guerra anglo-española (1727-1729)

Guerra anglo-española de 1727-1729
German print of the 1727 Gibraltar Siege.jpg
Representación de época del asedio de Gibraltar de 1727.
Fecha1726 – 9 de noviembre de 1729
LugarPanamá, Cádiz, Gibraltar
Casus belliBloqueo de Portobelo por parte de Gran Bretaña
ResultadoStatu quo ante bellum. El bloqueo británico de Portobelo fracasa y el intento español de tomar Gibraltar también.
ConsecuenciasTratado de Sevilla (1729)
Cambios territorialesNinguno
Beligerantes
Bandera de Reino Unido Gran BretañaBandera de España España
Figuras políticas
Bandera de Reino Unido Jorge I
Bandera de Reino Unido Robert Walpole
Bandera de España Felipe V
Bandera de España Juan Guillermo Ripperdá
Bajas
15 000 muertos en combate[1]

La guerra anglo-española de 1727-1729 consistió en un fallido intento británico de atacar y capturar Portobelo y un igualmente fallido intento español de recuperar Gibraltar. Con el tiempo, terminó con un retorno al statu quo ante bellum en virtud del Tratado de Sevilla.[nota 1]

La declaración de guerra por Gran Bretaña

Tras conocerse la firma del Tratado de Viena del 30 de abril de 1725 entre los representantes de Felipe V de España y de Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico, las monarquías de Gran Bretaña y de Francia lo vieron como amenaza al statu quo establecido en la Paz de Utrecht y el 3 de septiembre firmaron junto con el Reino de Prusia el Tratado de Hannover para «mantener a los Estados firmantes en los países y ciudades dentro y fuera de Europa que actualmente poseyeran». A la «Alianza de Hannover» se adhirieron posteriormente las Provincias Unidas, el Reino de Dinamarca y el Reino de Suecia, aunque Prusia finalmente lo abandonó. Felipe V destituyó a Juan Guillermo Ripperdá, quien había negociado en Viena el tratado en nombre suyo, cuando supo que el emperador no daría finalmente su consentimiento al matrimonio de sus dos hijas con los infantes españoles Carlos y Felipe —en realidad hacía tiempo que estaba concertado el matrimonio de María Teresa con el joven duque Francisco Esteban de Lorena, boda que se celebró en 1736—, y que tampoco estaba dispuesto a entrar en conflicto con Gran Bretaña por lo que no apoyaría a Felipe V si este intentaba recuperar Gibraltar o Menorca. En contrapartida las concesiones comerciales prometidas por Felipe V a la Compañía de Ostende nunca se materializaron y acabó disolviéndose en 1731 por la presión británica.[2]

Para obligar a que Felipe V desistiera de su proyecto revisionista de lo pactado en Utrecht, Gran Bretaña desplegó su flota por el Mediterráneo y el Atlántico, capturando barcos españoles sin que hubiera habido una declaración de guerra. Como las reclamaciones ante el gobierno de Londres por los apresamientos por barcos británicos, a los que la corte de Madrid consideraba piratas, no surtieron ningún efecto, el nuevo grupo de consejeros que había sustituido a Ripperdá apoyaron la decisión de Felipe V de conquistar Gibraltar. Así en enero de 1727 el embajador español ante la corte de Jorge I de Gran Bretaña presentó un escrito en que consideraba sin valor el artículo 10 del Tratado de Utrecht por el que se cedía Gibraltar, alegando los incumplimientos del mismo por parte de Gran Bretaña —había ocupado tierras en el istmo, no había garantizado el mantenimiento del catolicismo y había permitido la presencia de judíos y musulmanes—. El asunto fue llevado al parlamento por el primer ministro Robert Walpole y allí se comprometió a que nunca se entregaría Gibraltar sin el consentimiento expreso del mismo. La votación final celebrada el 17 de enero de 1727 en la que el parlamento ratificó la soberanía británica sobre Gibraltar supuso la declaración de guerra a la Monarquía de España.[3]