Gualicho

Para la canción de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, véase « Gualicho (canción)». Para el género de dinosaurios, véase « Gualicho shinyae».

El Gualicho (en mapudungun, "alrededor de la gente", véase Erize) también conocido como Gualichú, Walichú, Hualicho o Gualitxo; es un tipo de espíritu o ser dañino presente originalmente en las mitologías aborígenes del Sur Americano; en las etnias Ranquel,[1]Pampa, Mapuche, y principalmente en la cultura Tehuelche.

La leyenda de gualicho

Es un ser que representa la personificación de todas las causas que producen los males y las desgracias que sufren estos pueblos; es decir la representación de la causa maléfica universal. Debido a esta característica, al Gualicho se le suele asociar o asimilar impropiamente con el Wekufe o ("uecuvu"); que aunque también tiene esta característica similar, realmente no son sinónimos. Una característica que distingue al Gualicho es su pertenencia indisoluble con las modalidades localizadas del "daño". Se cree de ese ser, que está ligado a rasgos sobresalientes del entorno natural; se asignan moradas distintivas para el espíritu perverso: árboles solitarios intrigantes y añosos, grandes piedras, cuevas, sendas angustiosas..

Posteriormente a la llegada de los españoles a América, al igual que con el Wekufe, los misioneros asociarían incorrectamente al Gualicho con el diablo, o a una fuerza del mal o diabólica; razón por la cual el diablo recibe también este nombre.

En la actualidad la palabra gualicho también ha adquirido el significado de un embrujo o hechizo realizado a través la magia negra o similar.

El concepto de "gualicho" entre la población no aborigen

En el Cono Sur se encuentra muy difundida la palabra "gualicho" fuera de las etnias originarias, entre la población en general, aunque en tal caso, y con nuevo contexto, "gualicho" pierde su significado mítico y pasa de ser considerado como una especie de personalidad, a ser considerado como un hecho o acto prácticamente equiparable al de la palabra maleficio; acción que se denomina "hacer un gualicho" o "engualichar". Sufriendo esta palabra un proceso de resemantización semejante al que sufre la palabra de origen guaraní " payé", de modo que entre gran parte de los actuales habitantes de la región las palabras gualicho, payé e incluso ( más recientemente ) " macumba" pasan a ser casi sinónimas con el significado de "embrujo", maleficio. Por ello también se utiliza esta palabra en lenguaje popular para nombrar ciertos pócimas o hierbas que suelen usarse para enamorar.

Origen de su leyenda

Por fuera de un conocimiento científico, las sensaciones y sentimientos en la mentalidad indígena de otrora, ante un fenómeno dañoso, estaban íntimamente ligadas a una personalidad sobrenatural que las causaba; ínsito e inseparable del hecho o lugar "maligno" se encontraba su agente escatológico.[2]

Se postula que al parecer, el Gualicho habría sido introducido a la cultura tehuelche por el contacto con Pampas y Mapuches, de donde se cree que proviene su denominación; esto ya que la palabra Gualicho evidentemente no es propia de los Tehuelches, sino que es de origen Mapuche. Sin embargo igualmente se dice que tendría algunos elementos propios de las creencias Tehuelches, por lo cual su origen podría provenir de este pueblo, o bien como una contrapartida de la cultura Tehuelche que habría dejado su impronta en los mapuche que influyeron (araucanización) en la región austral del continente sudamericano; siendo una creación que podría haber surgido a partir de un dios de los Tehuelches septentrionales, que pasó a convertirse de una deidad equidistante “castigadora” y posteriormente con una característica “infernal” producto de la influencia de la religión cristiana.

Actualmente la leyenda del Gualicho está vigente en los habitantes de la región sur del territorio austral, principalmente la zona argentina que sufrió el proceso de araucanización.

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