Grupo La Mandrágora

La Mandrágora fue un grupo de poetas surrealistas chilenos fundado en 1938 por Braulio Arenas, Teófilo Cid y Enrique Gómez Correa, al que se suma, siendo aún un adolescente, Jorge Cáceres.

Historia

El colectivo poético, que se había conocido en el Liceo de Hombres de Talca, se desplegó en los momentos en que se desarrollaba una unidad antifascista en Europa y se formaban los frentes populares en diversos países, como también ocurrió en Chile, adonde llegó al poder Pedro Aguirre Cerda. A contracorriente del realismo y del compromiso social que distinguía la literatura de finales de los años 1930, nace la Mandrágora "proponiéndose incorporar la poesía chilena en las líneas del pensamiento internacional. La posición asumida por este movimiento no es política, sino poética".[1]​ Posteriormente, en los años 1940, se genera una acompasada separación con el empirismo inicial y se da paso a una interlocución con el surrealismo francés a través de textos personales y manifiestos conjuntos, vínculo que ya había establecido el poeta creacionista Vicente Huidobro.

El compromiso de reintegrarse a la exaltación del inconsciente freudiano, en las conceptuaciones del conde de Lautreamont, de Paul Éluard, de Louis Aragón y de André Bretón, fue el antecedente preliminar en esta nueva etapa de la conformación literaria. A partir de allí, surgieron connotadas discusiones reprobatorias en contra de los criterios establecidos en la poesía moderna, como, por ejemplo, las argumentaciones que se entablaron en torno a la publicación del libro Residencia en la tierra de Pablo Neruda. La crítica a este poemario se mantuvo en los siete números de la revista Mandrágora, que editaba el grupo.[2]​ Asimismo se enjuició, de manera mordaz, la poética de Vicente Huidobro, quien extrañamente había sido el paradigma naciente de la propuesta de este colectivo de surrealistas.

En este período de reyertas y compromisos substanciales e internacionales, los integrantes de la Mandrágora publicaron la antología poética El A, G, C de la Mandrágora, en la que están incluidos los poetas Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa y Jorge Cáceres, pero que no integra a Teófilo Cid, porque, supuestamente, había impugnado la inconsistencia del grupo en sus trazados surrealistas y porque parte de sus comportamientos eran contrarios a la integridad de la norma vanguardista.[3]

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