Grandeza de España

Retrato del rey Carlos I de España, a quien se considera creador de la Grandeza de España actual.

La Grandeza de España es la máxima dignidad de la nobleza española en la jerarquía nobiliaria, pues está situada inmediatamente después de la de príncipe de Asturias y de la de infante de España —el primer título reservado al heredero del rey de España y el segundo a sus demás hijos e hijas y a los vástagos del príncipe de Asturias—.

Esta dignidad es otorgada por el rey. Por principio general se la concede al título nobiliario aunque puede otorgarse a título personal. Asimismo, en general, su concesión es igualmente hereditaria aunque, en forma excepcional, puede otorgarse de forma vitalicia a una persona en concreto. Los hijos de los infantes de España tienen la consideración de grandes y no heredan de sus progenitores ni el título de infante ni el tratamiento de alteza real.[2]

Su origen se encuentra en la monarquía visigoda, aunque no fue hasta el reinado de Carlos I de España en el siglo XVI cuando comenzó a regularse y establecerse como es conocida hasta la actualidad.

Historia

Corona de grande de España: Es una corona ducal con bonete.

Origen

La Grandeza de España tiene su origen tanto en la monarquía visigoda como en las sucesivas creadas para llevar a cabo la Reconquista, que distinguieron con honores y preeminencias sociales a diferentes personajes que representaron en su tiempo lo mismo que los Grandes de España en la Edad Moderna.[3]

Ricohombres

A partir del siglo XII, cuando están perfilados los reinos hispano-cristianos, se comenzó a designar a los nobles de alta posición con el calificativo de ricohombres, hasta entonces conocidos como magnates en el Reino de León y en el Reino de Castilla, o barones en Reino de Aragón y en el Reino de Navarra; estos nobles gozaron de numerosos privilegios: exenciones tributarias, jurisdicción de mixto imperio en sus dominios y servidumbre de vasallaje por infanzones o caballeros, entre otros.[3]

La Nobleza Nueva

El ascenso al trono de la Casa de Trastámara supuso una renovación de la nobleza. Tras la victoria de Enrique II de Castilla frente a Pedro I de Castilla en la batalla de Montiel ( 1369) y su posterior proclamación como rey de Castilla, recompensó a la nobleza que lo había apoyado, con grandes señoríos y la posibilidad de crear sobre ellos los mayorazgos, dando lugar a la denominada Nobleza Nueva.[1]

Durante el reinado de Juan I de Castilla continuó en ascenso este tipo de privilegios, pero la llegada al trono de Enrique III de Castilla supuso un freno para la señoralización, y durante los primeros años consiguió eliminar parte de esa nueva nobleza que había surgido con motivo de la guerra civil entre Pedro I y Enrique II,[1]

Este freno convirtió a ese reducido grupo de linajes en la nobleza más alta del reino, encabezados por el hermano del rey, el infante don Fernando, principal magnate de Castilla en su tiempo.[5]

Durante el reinado de su hijo Enrique IV de Castilla subieron al poder numerosas figuras que fueron ampliamente recompensadas por sus servicios, destacando entre todas su valido Beltrán de la Cueva, que llegó a ocupar el maestrazgo de Santiago.[6]

Su hermanastra Isabel la Católica llevó a cabo una revisión de las mercedes concedidas por Enrique durante sus últimos años, con el fin de sanear la hacienda real, y con ello redujo el número de nuevos privilegiados. También creó importantes señoríos sobre las cabezas de familias pertenecientes a los grandes linajes del reino, como los Mendoza o los Pimentel, que pasaron a formar parte de la grandeza.[7]

Grandeza de 1520

Hasta el siglo XVI, a los escasos poseedores de títulos nobiliarios, conocidos comúnmente como grandes del reino, los monarcas les permitieron cubrirse ante ellos, costumbre que no cambió el rey Felipe I de Castilla, "el Hermoso", a pesar de proceder de una corte con rígido protocolo.[8]

Sin embargo, el origen de la Grandeza de España tal y como es conocida en la actualidad, tuvo lugar en los comienzos del reinado de Carlos I de España, quien dio gran importancia para la ceremonia y la etiqueta palatina a este estatus social.

Tradicionalmente se considera que le otorgó reconocimiento legal, hecho que no puede afirmarse con seguridad puesto que no existe ningún decreto del rey creando la Grandeza de España,[1]

Grabado que representa la coronación de Carlos V como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en la catedral de Aquisgrán ( Alemania) en 1520.

Así, la Grandeza de España fue creada en 1520, año en que fue coronado en Aquisgrán como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico,[9]​ o Grandeza de Primera Clase.

Alonso Carrillo apunta que esta distinción hecha por el emperador fue la recompensa a la nobleza que estuvo a su lado durante la guerra.[12]

Por no existir documentación oficial sobre el nombramiento de los Grandes de España de 1520, no existe acuerdo unánime a la hora de enumerar las casas, títulos o familias que integraron esta lista, aunque la propuesta de veinticinco que hizo Francisco Fernández de Bethencourt a principios del siglo XX es la más extendida y aceptada.[9]​ Dentro de este listado estarían integradas las siguientes casas y títulos:

A pesar de que este reducido grupo es considerado la primera Grandeza de España, no fue ni la primera, ni tampoco de España, pues hasta el año 1812 los grandes lo fueron únicamente de Castilla, y no es hasta entonces cuando lo son de España.[17]

Un ejemplo de ello es la relación que hizo el cronista Prudencio de Sandoval de los asistentes a las cortes de Castilla celebradas en Toledo el año 1538,[9]

En el siglo XVII, Alonso Carrillo en su obra también los denominó Grandes de Castilla.[11]

Estas Grandezas de 1520 no fueron las únicas otorgadas por Carlos I durante su reinado, puesto que hasta la muerte del emperador, fueron hasta cincuenta las personas que obtuvieron esta dignidad, repartidas entre treinta y tres españoles, catorce italianos, tres flamencos y un indiano.[1]

Siglos XVII a XX

En los siglos XVII y XVIII varios títulos nobiliarios más fueron recibiendo el alto honor que representaba la Grandeza de España, tales como el conde-duque de Olivares, el conde de Oñate o el de conde de Fernán-Núñez.

Con el advenimiento de los Borbones al trono español, se otorgó la Grandeza de España a varios pares de Francia que ayudaron al rey Felipe V de España durante la Guerra de Sucesión Española.

En el siglo XIX dejó de diferenciarse entre los grandes de inmemorial o grandes de primera clase y el resto de los poseedores de esta dignidad, siendo asimismo en ese siglo en el que más aumentó el número de grandes de España, concediéndose esta elevada dignidad a diversas personalidades políticas y militares.

No obstante, se sigue considerando a los célebres veinticinco primeros como la cabeza del estamento nobiliario español, y aunque sus prerrogativas honoríficas sean hoy en día las mismas que las del resto de los grandes, su estimación como representantes de los más grandes y poderosos linajes de la Baja Edad Media continúa intacta.

El título de grande de España, como el resto de los títulos nobiliarios, estuvo abolido durante la Segunda República Española mediante el artículo 25 de la Constitución de la República Española de 1931.

La legislación nobiliaria se restauró en 1947 con la promulgación de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, en la que según su artículo 1, España se declara constituida en reino y en su artículo 2 establece: «La jefatura del Estado le corresponde al Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos Don Francisco Franco Bahamonde». Desde entonces Francisco Franco se arrogó el derecho de reconocer y conceder títulos nobiliarios.

Los monarcas españoles han continuado concediendo, con mesura, esta alta distinción a destacadas personalidades de la nobleza y de la vida pública nacional, como por ejemplo, la concedida por Juan Carlos I al que fue presidente del Gobierno durante la transición a la democracia, Adolfo Suárez, junto con el título de duque.

Actualidad

La Constitución española de 1978, en su artículo 62, reconoce al rey conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes, al amparo del cual se desarrolla la vigente legislación española en materia de títulos nobiliarios.

Aunque la Grandeza de España es una dignidad que se asocia tradicionalmente al título de duque -que es el de mayor jerarquía- puede acompañar a los títulos de marqués, conde, vizconde, barón y señor, e incluso en algunas ocasiones puede concederse por sí misma, llamada grandeza personal, sin estar adscrita a un determinado título nobiliario. Existen 7 personas con esta categoría.

En la actualidad hay 417 títulos nobiliarios que ostentan esta dignidad, aunque el número de grandes es menor, ya que varias Grandezas de España están en posesión de un mismo individuo (i.e., el duque de Alba, el de Osuna o el de Medinaceli, entre otros, poseen varios títulos con Grandeza).

Los hijos de los infantes en España, de acuerdo con la legislación vigente ( Real Decreto 1368/1987), reciben como tratamiento y honores el de grandes de España y no otros, indicación de la importancia reconocida a la Grandeza de España.

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