Gonzalo Queipo de Llano

Gonzalo Queipo de Llano y Sierra
Fotografía de Juan José Serrano Gómez.jpg
El general Gonzalo Queipo de Llano junto al cardenal Ilundáin en la plaza del Triunfo (18 de julio de 1937)
Teniente general ( Caballería)
Lealtad Bandera de España Reino de España
Bandera de España República Española
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Bando sublevado
Bandera de España España franquista
Servicio/rama Escudo del Ejército de Tierra.svg Ejército de Tierra
Condecoraciones Laureate Cross of Saint Ferdinand.svg Gran Cruz Laureada de San Fernando
Spanish Grand Cross of Military Merit White Ribbon.png Gran Cruz del Mérito Militar
Mandos
Participó en

Nacimiento 5 de febrero de 1875
Tordesillas, Bandera de España España
Fallecimiento 9 de marzo de 1951
(76 años)
Sevilla, Bandera de España España
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Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, marqués de Queipo de Llano ( Tordesillas, 5 de febrero de 1875Sevilla, 9 de marzo de 1951) fue un militar español, teniente general del arma de Caballería, conocido por su participación en la Guerra Civil Española.

Educado en un seminario, combatió en la Guerra hispano-estadounidense y en la Guerra del Rif, ascendiendo a general de brigada en 1923. Aunque apoyó en un principio al dictador Miguel Primo de Rivera, sus críticas hacia su política provocaron su postergamiento y traslado a la reserva en 1928. Conspiró para derribar la monarquía alfonsina y dirigió la Cuartelada de Cuatro Vientos ( 1930), lo que le obligó a exiliarse en Portugal. Proclamada la República, fue nombrado Capitán General de Madrid e Inspector General del Ejército, contribuyendo de forma fundamental al éxito de las reformas militares de Manuel Azaña. Con posterioridad fue nombrado Jefe del Cuarto Militar del presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, del que llegaría a ser consuegro, hasta que renunció en 1933 a raíz de las críticas recibidas, dado su cargo, por una serie de injerencias en la vida política.

Cada vez más descontento con el rumbo que iba tomando la política republicana, y en especial tras la destitución de Alcalá Zamora, fue junto con Mola y Sanjurjo uno de los cabecillas principales del golpe militar contra el gobierno del Frente Popular, cuyo fracaso parcial originó la Guerra Civil Española.

Con un número reducido de hombres[2]

Se destacó por su uso de la radiodifusión como medio de guerra psicológica, con sus famosas charlas a través de Unión Radio Sevilla. Nombrado Jefe del Ejército del Sur, asumió el gobierno militar y civil, y a lo largo de la guerra actuó con casi total independencia, lo que llevó a ser conocido como el «Virrey de Andalucía».

Ascendido a teniente general y condecorado con la Laureada de San Fernando tras su triunfo en la Guerra Civil, fue sin embargo cada vez más postergado por Franco, al que se refería con el pintoresco apodo de «Paca la Culona».[5]

Vida

Primeros años

Gonzalo era hijo del juez municipal de Tordesillas, Gonzalo Queipo de Llano y Sánchez, y de Mercedes Sierra y Vázquez de Novoa; sus otros hermanos eran Tomás, Gerardo, Alfredo, Aurelio, Aurelio, Rosario, Encarnación y María Luisa.

Según costumbre de la época realizó los estudios secundarios en el seminario diocesano local. Tras una etapa formativa como músico de trompeta ingresó a los 18 años en la Academia de Caballería de Valladolid,[10]

Tratándose de una biografía militar hay que tener en cuenta que el oficial que ingresa en el Ejército es un funcionario del Estado sujeto a reglas burocráticas comunes: sueldo con incentivos, escalafón e historial reflejado en hoja se servicio. La única posibilidad de promoción para muchos oficiales sin patrimonio era ir voluntarios a Marruecos, donde el sueldo era más alto en todos los grados,[11] y donde se concedían generosamente los ascensos por méritos de guerra.

«En la confusión político-militar que fueron las guerras coloniales, se había reintroducido en 1910 por el ministro de la Guerra de turno, general Luque, la ley de ascensos por méritos de guerra. Una práctica nefasta, contra toda lógica militar sensata. Los ascensos y medallas pensionadas solían concederse para recompensar un mal entendido heroísmo, que se medía en función del número de heridas recibidas, y no de los resultados militares reales, desconsiderando las pérdidas de vidas humanas sacrificadas en ataques a pecho descubierto. Un sistema de valoración de méritos que proporcionó, mayoritariamente, ascensos y recompensas a los oficiales de Infantería y Caballería, supervivientes de algunos disparatados ataques, en detrimento de otros militares, tales como los artilleros y los médicos, o los destinados en servicios complementarios, sin cuyo concurso la guerra no podía ser llevada a cabo con éxito».[12]

El capitán Queipo de Llano se dio a conocer en 1909 en una expedición a Melilla con el Regimiento de Lanceros de la Reina .[18]

Actividad conspirativa

A pesar de su formación militar, Queipo tenía una teoría recíproca y personalista, que no institucional, de la lealtad: "sólo debo lealtad a la persona que me es leal".[25]

Una vez caída la dictadura, había despotricado tanto contra Primo de Rivera que sus hijos José Antonio y Miguel, Sancho Dávila y unos cuantos parientes jóvenes arremetieron contra él a puñetazos en una cafetería.[32] Sin embargo tal desatinada aventura convirtió a Queipo de Llano en un popular héroe republicano.

El exilio duró poco, pues el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República. Regresó aclamado a España para ser rehabilitado inmediatamente por el Gobierno Provisional como Capitán General de Madrid,[36] Como capitán general se mostró dispuesto a hacer cumplir el código de justicia militar ante cualquier incidente de orden público.

Instalado con su familia en una residencia adecuada a su rango en la calle García de Paredes de Madrid, Queipo de Llano comenzó a sentir la República como cosa propia. Lo mismo aparecía en un desfile montando la yegua «Favorita», que había pertenecido al rey,[42]

Precisamente con la intención de mantenerlo alejado de la política se le nombró Director General de Carabineros,[44] A partir de ese momento quedó relegado a un segundo plano, aunque un posterior gobierno de la derecha (que incluía a Lerroux y Gil Robles), le nombró Inspector General de Carabineros. El aura republicana de Queipo se iba extinguiendo lentamente.

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