Golpe de Casado

Golpe de Casado
Guerra Civil Española
Real Casa de la Aduana (Madrid) 02.jpg
Ministerio de Hacienda en Madrid, en cuyos sótanos instaló Casado el cuartel general del Consejo Nacional de Defensa.
Fecha5 - 12 de marzo de 1939
LugarEspaña republicana: Madrid, Ciudad Real, Cartagena.
ResultadoÉxito del golpe de Estado.
Beligerantes
Bandera de España Consejo Nacional de DefensaBandera de España República Española
Comandantes
Segismundo Casado
Julián Besteiro
José Miaja Menant
Manuel Matallana
Leopoldo Menéndez
Cipriano Mera
Juan Negrín López
Luis Barceló Jover  Ejecutado
Guillermo Ascanio  Rendición
Pedro Martínez Cartón  Rendición
Bajas
2.000 muertos (Casanova-Bahamonde-Cervera) - 243 (Aguilera)

El golpe de Casado constituyó uno de los últimos actos de la Guerra Civil Española. El golpe de Estado que se inició el 5 de marzo de 1939 estuvo encabezado por el coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército del Centro, y fue apoyado por todas las fuerzas políticas de la zona republicana que abogaban por poner fin a la guerra civil ya que la consideraban completamente perdida, y entre las que se encontraban los socialistas "antinegrinistas" encabezados en Madrid por Julián Besteiro, los anarquistas y los republicanos de izquierda.

El golpe "casadista" derribó al gobierno republicano del socialista Juan Negrín que defendía continuar resistiendo a pesar de que, tras la caída de Cataluña a principios de febrero de 1939, la situación de la República era desesperada. El golpe triunfó tras desencadenarse en Madrid una guerra civil dentro de la guerra civil entre las fuerzas "casadistas" apoyadas por los quintacolumnistas franquistas y los comunistas que eran los únicos que apoyaban ya (junto con un pequeño sector del PSOE) la política de resistencia de Negrín. Se formó entonces un Consejo Nacional de Defensa que inició las conversaciones con el bando sublevado pero el "Generalísimo" Franco, como ya había reiterado en numerosas ocasiones, sólo aceptó la rendición incondicional del Ejército Popular Republicano. Así las tropas franquistas ocuparon Madrid, Valencia y toda la zona Centro-Sur, el último territorio español bajo la autoridad de la Segunda República, sin encontrar apenas resistencia. Fue el final de casi tres años de guerra.

Antecedentes

La crisis de marzo-abril de 1938: "negrinistas" frente a "antinegrinistas"

El nuevo gobierno de Juan Negrín formado tras los sucesos de mayo de 1937 hizo un enorme esfuerzo para dotar a la República de un verdadero Ejército, pero esto se tenía que plasmar en el campo de batalla. Tras la derrota de la campaña del Norte (marzo-octubre de 1937) la prueba de fuego iba a ser la batalla de Teruel iniciada el 21 de diciembre de 1937 en la que el "reorganizado Ejército Popular Republicano tenía ante sí la ocasión de arrebatar, por primera vez, una capital de provincia a las tropas de Franco, de obtener un éxito ofensivo de valor estratégico y simbólico... con indudables repercusiones para una retaguardia cuya moral estaba resquebrajada por la cadena de derrotas de los últimos meses".[2]

Y al mes siguiente se produjo un desastre aún mayor cuando el frente de Aragón se derrumbó ante el empuje de la ofensiva de Aragón lanzada por el "Generalísimo" Franco y que culminó con la llegada del ejército sublevado al Mediterráneo por Vinaroz el 15 de abril, quedando así dividido en dos el territorio fiel a la República. "La percepción que se extendió por Barcelona [nueva sede del gobierno desde su traslado desde Valencia en noviembre de 1937] era la de asistir a una auténtica debacle".[3]

Las derrotas militares y el empeoramiento del contexto internacional, desataron las tensiones políticas entre las diversas fuerzas que apoyaban a la República, provocando la crisis de marzo-abril de 1938, la segunda gran crisis interna del bando republicano, casi un año después de la primera (los sucesos de mayo de 1937).[5]

El "partido de la paz" o "antinegrinista" estaba encabezado por el propio presidente de la República Manuel Azaña, apoyado por los republicanos de Izquierda Republicana y Unión Republicana más los nacionalistas catalanes y vascos, e Indalecio Prieto al frente de un sector del PSOE (en el que también estaba Julián Besteiro), que consideraron que los desastres militares de la batalla de Teruel y la ofensiva de Aragón demostraban que el ejército republicano nunca podría ganar la guerra y que había que negociar una rendición con apoyo franco-británico. Frente a ellos, Negrín y el sector del PSOE que lo apoyaba junto con los comunistas eran firmes partidarios de continuar resistiendo bajo la consigna "resistir es vencer".[7]

La crisis se abrió al intentar Negrín que Prieto cambiara de ministerio (habiendo declarado su convicción de que la guerra estaba perdida, Prieto era el peor de los ministros de Defensa posible), pero Azaña respaldó a Prieto, así como el resto de los republicanos de izquierda y los nacionalistas de Esquerra y del PNV. Sin embargo, éstos no consiguieron articular ninguna alternativa a Negrín, y este acabó saliendo reforzado de la crisis, con la consiguiente salida de Prieto del gobierno.[8]

Mapa de la guerra civil española en julio de 1938

Negrín recompuso el gobierno el 6 de abril y asumió personalmente el Ministerio de Defensa.[10]

Este gobierno mantendrá invariablemente una política: "la de continuación de la guerra hasta el fin en el supuesto de que no era posible obtener del enemigo, de Franco, una verdadera negociación de paz, con condiciones distintas de la rendición".[13]

Yo estoy tan seguro de mi causa, de mí, que las derrotas militares no las creo nunca decisivas. Yo me batiré en Barcelona, me batiré en Figueras. En tanto que yo luche, no seré vencido

La batalla del Ebro y la caída de Cataluña

El presidente Negrín, el general Vicente Rojo Lluch, jefe del Estado Mayor, y los comunistas, creían posible que el Ejército Popular Republicano aún era capaz de una última ofensiva, que se inició el 24 de julio de 1938, dando comienzo así a la batalla del Ebro, la más larga y decisiva de la guerra civil. El objetivo último de la operación era volver a unir las dos zonas republicanas, con lo que conseguiría "dar un golpe de efecto de indudables repercusiones internacionales" en un momento en que Europa vivía la crisis de los Sudetes.[15]

Los cuatro firmantes de los acuerdos de Múnich del 30 de septiembre de 1938: Benito Mussolini, Adolf Hitler, Édouard Daladier y Arthur Neville Chamberlain.

Poco antes de que finalizara la batalla del Ebro se produjo otro hecho que también fue determinante para la derrota de la República, esta vez procedente del exterior. El 29 de septiembre de 1938 se firmaban los acuerdos de Múnich entre Gran Bretaña y Francia, por un lado, y Alemania e Italia, por otro, que cerraban la posibilidad de que estallara la guerra en Europa y las potencias democráticas intervinieran a favor de la República. Además de la misma forma que el acuerdo suponía la entrega de Checoslovaquia a Hitler, también supuso abandonar a la República Española a los aliados de nazis y fascistas.[17]

La campaña de Cataluña acabó en un nuevo desastre para la República. El 23 de diciembre de 1938 empezó la ofensiva del ejército "nacional" desde el oeste y desde el sur sobre un ejército republicano muy inferior en hombres y medios que se batía en retirada. Huyendo de los bombardeos y temerosa de las represalias, mucha población civil comenzó a pasar en enero a Francia. El 26 de enero de 1939 las tropas de Franco entraban en Barcelona prácticamente sin lucha. El 5 de febrero ocupaban Gerona.[19]

¡Qué ambiente tan distinto! ¡Qué entusiasmo entonces! ¡Y qué decaimiento ahora! Barcelona cuarenta y ocho horas antes de la entrada del enemigo era una ciudad muerta... [Se] perdió lisa y llanamente porque no hubo voluntad de resistencia, ni en la población civil, ni en algunas tropas contaminadas por el ambiente

El 3 de febrero había llegado a Burgos un representante del gobierno francés para preparar el reconocimiento oficial del gobierno de Franco por Francia y Gran Bretaña, consumando así su abandono de la República, porque como dijo Lord Halifax en la reunión del 8 de febrero del gabinete británico "estaba claro que Franco va a ganar la guerra" y habría que entenderse con él.[22]

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