Godoy Cruz

Godoy Cruz
Localidad
Godoy Cruz ubicada en Provincia de Mendoza
Godoy Cruz
Godoy Cruz
Localización de Godoy Cruz en Provincia de Mendoza
Coordenadas32°55′00″S 68°50′00″O / 32°55′00″S 68°50′00″O / -68.833333333333
EntidadLocalidad
 • PaísBandera de Argentina Argentina
 • ProvinciaBandera de Provincia de Mendoza Mendoza
 • DepartamentoGodoy Cruz
IntendenteTadeo García Zalazar (UCR - Cambiemos)
Superficie 
 • Total75 km²
Altitud 
 • Media730 m s. n. m.
Población (2010) 
 • Total191 299 hab.
 • Densidad2550,6 hab/km²
Gentiliciogodoycruceño/a
Huso horarioUTC−3
Código postalM5501
Prefijo telefónico261
Aglomerado urbanoGran Mendoza
Sitio web oficial

Godoy Cruz es una ciudad de la provincia de Mendoza,[1]Argentina. Se encuentra a 1100 km de Buenos Aires y a 380 km de Santiago de Chile.Forma parte de una de las jurisdicciones que se denomina el Gran Mendoza, una extensa aglomeración urbana desarrollada en torno a la ciudad de Mendoza y del oasis regado por el río Mendoza.

Godoy Cruz es el segundo departamento más pequeño de la provincia en cuanto a superficie, pero a la vez es la tercera ciudad más poblada de Mendoza. Cuenta con importantes atractivos turísticos, espacios verdes, una gran cantidad de edificios e iconos representativos, el Casino de Mendoza, el Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba, el reconocido Cine Teatro Plaza, el tan visitado Palmares Open Mall, entre otros.

En el departamento se asentaron algunas de las bodegas más prestigiosas de la provincia como Tomba, Arizu, Escorihuela, Filippini, Calise, Cremaschi. Actualmente su perfil agrícola ha dado paso a ser una de las jurisdicciones que forman el Gran Mendoza. Godoy Cruz posee personalidad y actividades propia, además de importantes barrios residenciales, pero está fuertemente ligada a la Ciudad de Mendoza en términos comerciales y de demanda laboral.

Las actividades económicas del departamento se concentran en comercio, industria y servicio dada la característica urbana de su población. Algunas empresas radicadas en el departamento son: Palmares Open Mall (gran centro comercial), Industrias Metalúrgicas Pescarmona, Bodegas (Escorihuela, Navarro Correa, Caro), zona industrial en el Carril Rodríguez Peña y el Puerto Seco de Mendoza.

Las actividades recreativas, deportivas y culturales se organizan alrededor de: Cine Teatro Plaza, Biblioteca+Mediateca Pública Municipal Manuel Belgrano, Centro Patrimonial Artístico Cristoforo Colombo, Polideportivos, Club Godoy Cruz Antonio Tomba, Club Andes Talleres Sport Club.

Godoy Cruz cuenta con tradicionales celebraciones que atraen al turismo como la Fiesta Provincial de la Cerveza, el Festival de Cine Mirada Oeste, Fiesta de la Vendimia departamental, la Semana de las Letras.

Historia[2]

Torres Agustinas, a la izquierda el edificio más alto de la Ciudad de Godoy Cruz.

Godoy Cruz fue creado administrativamente como departamento el 11 de mayo de 1855, fecha en la que se celebra su aniversario y es feriado en la administración pública local.

La ciudad de Godoy Cruz ha tenido tres nombres. El primero fue villa San Vicente,

el segundo villa de Belgrano (1887-1909) y el último y definitivo ciudad de Godoy Cruz (desde 1909).

La primera barriada comienza a conformarse a mediados del siglo XVIII alrededor del oratorio creado por el vecino Tomás Coria en su casa y dedicado a San Vicente Ferrer. Esto dio la primera denominación al territorio.

Origen

Godoy Cruz forma parte de la provincia argentina de Mendoza. Esta es un desierto y la vida es posible en el 3% del oasis conformado alrededor de sus ríos, arroyos y canales. La mano del hombre la ha transformado en un espacio de vida. Los primeros poblados indígenas se ubican cerca de ríos y arroyos. Luego, uno de esos grupos, los  huarpes construyen las primeras acequias. Trasladan el agua desde los ríos hacia las zonas de asentamiento.

Cuando el español arriba a estas tierras, conquistan a las poblaciones indígenas y se asientan en sus territorios. El conquistador Pedro del Castillo funda la ciudad de Mendoza en 1561, se produce el trazado de la misma y el reparto de las tierras, tanto cercanas como distantes.

Poco a poco, la vegetación del desierto va dejando lugar al verdor de los sembradíos que rodean a los ríos y arroyos. Los oasis van dando vida a ese desierto. Mendoza deja de ser tierra pobre e inhóspita.

Con el transcurso del tiempo la ciudad crece y con ella, los distintos barrios, que son los actuales departamentos circundantes de la Capital, que hoy conforman el Gran Mendoza. Uno de esos barrios se encuentra asentado en el sur de la Ciudad de Mendoza, se llama San Vicente (hoy Godoy Cruz). Tomás de Coria, descendiente del conquistador Juan de Coria y Bohorquez (acompaña a Pedro del Castillo en 1561), crea en 1741 un oratorio dedicado a ese santo, en su propiedad ubicada en lo que es hoy el centro departamental.

Ya entrado el siglo XVIII, este barrio se constituye en uno de los más importantes, debido al número de sus pobladores que, agrupados en torno a la capilla que Tomás de Coria levanta, ha tomado espontáneamente y casi sin advertirlo, su nombre, siendo conocido como el Barrio de San Vicente. Hacia 1786, la capilla es declarada vice-parroquia de la iglesia matriz de la Ciudad de Mendoza.

Siglo XIX

Entre las primeras familias del Departamento que encontramos en el siglo XIX son los Coria, Maure, Guiñazú. Con el tiempo, se agregan muchas otras, aumentando así la población. Por ejemplo, en el plano colonial de 1802, levantado por el Presbítero y maestro Domingo García y Lemos, cita entre los principales propietarios arraigados en la entonces jurisdicción de San Vicente a las familias Sánchez, Villegas, Coria, Lemos, Estrella, Palma, Cabrero, Obredor, Delgado, Pacheco, Corvalán, Olmos, Zamora, Quiroga, Teles y Molina.

En 1805, la capilla de San Vicente se convierte en Parroquia. Por aquel tiempo, ya funciona la primera escuela, a la que concurren los niños sanvicentinos, ha sido fundada y regenteada por el Presbítero Diego Lemos.

Las casas son bajas, modestas y sencillas; construidas con adobe y la mayoría de ellas con techos de cañas, barro y paja; sólo una minoría tiene techos de tejas. En las narraciones de la época cuentan que en dirección este, tenía su residencia y chacra don José Pescara y al Oeste la familia Maure y el tropero inmortal don Pedro Sosa.

En 1814 y 1819, los vecinos del Barrio de San Vicente solicitan al Gobernador Intendente el establecimiento de una plaza pública cerca de la capilla, lo que contribuirá al adelantamiento de San Vicente, a lo que el Gobernador accede. Entre los años 1820 y 1824 la plaza se convierte en un hecho.

La población va creciendo, a un ritmo lento, alrededor de la capilla y de la plaza, que se constituye en el centro del poblado, como así también a lo largo de las rutas que la unen a Mendoza, Maipú y Luján,

El 22 de septiembre de 1829, San Vicente es escenario de una batalla entre unitarios y federales.   El conflicto es de raíz nacional con referentes provinciales pero sin vinculación directa con la política sanvicentina tal como explicitamos en páginas precedentes. Hoy en las inmediaciones donde se desarrolló este enfrentamiento de unitarios y federales se encuentra el Barrio Batalla del Pilar. Hoy un Paseo y un monolito con un busto de Narciso Laprida recuerda el combate, dado que el ilustre sanjuanino y presidente del Congreso de Tucumán en 1816 muere en ese acontecimiento. El nombre “el Pilar” deriva de una obra de irrigación de época colonial, llamada el Pilar de Sobremonte, realizada en el Canal Zanjón y consistía en una construcción de piedra y argamasa que dividía las aguas. Esa obra de irrigación servía para desviar las crecientes por un canal que, bordeando el paraje de San Francisco del Monte, pasa a llamarse Confín Desagüe.

San Vicente tiene que sufrir en carne propia el horror de una batalla, pero la lección es aprendida. De aquí en más queda grabado para siempre en los sanvicentinos, que la lucha entre hermanos a nada conduce, y que el progreso se alcanza sólo con buenas ideas, esfuerzo y trabajo, no con las armas. San Vicente continúa en la búsqueda del progreso, el cual no tardará en llegar.

           La devoción cristiana se expande también en otras zonas. Entre 1840 y 1844 se construye la iglesia y el calvario de la Carrodilla. El fraile franciscano José Aymont construye las columnas del Vía Crucis, en un recinto frecuentado por los devotos, al que se le denomina El Calvario. En esos años Luján de Cuyo formaba parte del territorio de San Vicente.

A los casi 10 años de ese acontecimiento, el 11 de mayo de 1855, se le da el rango de Villa a San Vicente y se crea la Villa de Luján de Cuyo. Esta última comienza su destino independiente de nuestro Departamento e incluye en su territorio la iglesia de la Carrodilla, no así el Calvario que, hasta el presente, pertenece a Godoy Cruz.

En 1855 se designa como Subdelegado de la Villa de San Vicente a Gurmesindo Maure, hijo de una de las familias tradicionales de la zona. La creación de la Villa y la  designación de su autoridad política significan una mayor descentralización administrativa y jurisdiccional.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX cambia la fisonomía edilicia y poblacional de Mendoza, sus villas y barrios, por determinación de la naturaleza. El 20 de marzo de 1861, a las 20 horas con 36 minutos se produce un terremoto. Se destruyen la mayoría de los edificios existentes en Mendoza. Cerca de 4500 muertos, emigrados y desaparecidos se registraron en la provincia. Acorde a los registros es el sismo más destructivo de la historia. En San Vicente se registran 588 muertos y 259 heridos. Aproximadamente el 10% de la población de este barrio desaparece en esta catástrofe.

En 1864, a los tres años de ese acontecimiento la Subdelegación de San Vicente elabora un censo. La Villa tiene 3911 habitantes, 1813 varones y 2098 mujeres. La zona cabecera (hoy Plaza Mayor y alrededores) tiene una población de 1.000 personas. El Departamento se divide en tres distritos, y cada distrito en tres cuarteles.

Durante la Presidencia de Sarmiento, en 1869, se realiza un censo en todas las provincias, por lo que se considera a éste como el Primer Censo Nacional. A Mendoza se le asigna una población de 65.413 habitantes, censándose en San Vicente a 4.439 de los mismos.

En octubre de este año, se efectúa la primera elección en el Departamento de autoridades municipales, siendo electos Javier Videla, José Aguirre, Segundo Correas, Mauricio Garrido y Vicente Maure, quienes constituyen el primer Gobierno Municipal del Departamento.

San Vicente, hacia 1871, es uno de los pocos departamentos que tiene Municipalidad funcionando, caracterizándose por ser una de las más activas y laboriosas.

En 1872 se reforma la Ley de Municipalidades y la "nueva municipalidad" inicia sus sesiones el 12 de enero de 1873. Sus miembros, elegidos en noviembre de 1872, son: Vicente Maure (quien será su Presidente), Césareo Estrella, José Leal, Remigio Ortíz y Amador Rodríguez. Los apellidos de las familias tradicionales del Departamento son las que se encargan de las funciones municipales, situación similar ocurre a nivel provincial y nacional.

Hasta aquí vemos que, a pesar de todos los obstáculos, San Vicente consigue desarrollarse, crecer al ritmo de la sociedad criolla. La inmigración que se da durante este período, esencialmente, es de países limítrofes como Chile.

A partir de 1880 comienza el cambio. Las carretas, diligencias y galeras son sustituidas por el tren, las postas por las estaciones del ferrocarril. Así como antaño los caminos traían el progreso, ahora es el turno de las vías.

Hacia el siglo XX: el gran crecimiento

El gran crecimiento del Departamento comienza cuando el ferrocarril llega a su suelo, lo que ocurre entre 1884 y 1885, cuando las líneas del Gran Oeste Argentino y el Trasandino lo atraviesan. El llamado del progreso se hace sentir en San Vicente, y los sanvicentinos saben responder. La fiesta oficial de inauguración del ferrocarril en Mendoza se realiza en 1885, pero la Estación San Vicente registra su funcionamiento desde mayo de 1884 según las Actas del Honorable Concejo Deliberante (siglo XIX). La segunda estación se denomina Gobernador Benegas y es construida en 1913.

Algunas grandes empresas hicieron entrar el tren a sus patios de carga a lo largo del siglo XX como Tomba, Arizu, Escorihuela, Molinos Río de la Plata, Frigorífico Aconcagua, Arcanco, el Matadero, Industrias Metalúrgicas Pescarmona.

La siguiente cita expresa ese momento "el ferrocarril trae hombres; los hombres traen brazos; los brazos traen trabajo, riqueza y prosperidad. Es la época de las viñas y las bodegas. Muchas de las personas que luego han de ser los ricos bodegueros de la provincia, han venido en los trenes de balastro, atravesando durmientes y clavando vías. Otros han jugado, sin dudar, sus ahorros y sus fortunas a esta nueva empresa que ha de acrecentarles, como ninguna otra en el país, sus pesos. Esos son los pioneros. Se los puede distinguir bien: se llaman Tiburcio Benegas, Antonio y Domingo Tomba, Balbino Arizu, Miguel Escorihuela, Honorio Barraquero, Francisco Calise, Luis Filippini, Horacio Latino, Simón Moreno, y muchos más que pusieron su esperanza y su optimismo en la tarea que habían emprendido". (Dardo Olguín, El Departamento y su historia,1972)

Así surgen bodegas como Escorihuela, Trapiche (de Benegas), Tomba, Santa Ángela (de Calise), Arizu, Filippini y Tonelli; las que forman núcleos aglutinados de población en su entorno, sobre los caminos que las unen al centro, y también, en las estaciones ferroviarias. Las bodegas toman pronto gran auge, y con ellas el Departamento.

El 17 de mayo de 1887 el Gobernador de la Provincia, Tiburcio Benegas, residente en el Departamento y siendo uno de sus más entusiastas y decididos propulsores, dispone el cambio de nombre de San Vicente por el de Belgrano.

En 1888 aparece Memoria Descriptiva de la Provincia de Mendoza obra que escribe  Abraham Lemos por encargo del Gobierno de la Provincia. La finalidad es concurrir a la Exposición de París de 1889 y hacer conocer nuestra Provincia en el extranjero. En ella describe a Belgrano (hoy Godoy Cruz) como uno de los departamentos más importantes de Mendoza. Señala que "las profesiones dominantes (en el Departamento) son las bodegas, almacenes, boliches, carros de tráfico, molinos, etc."; que "prospera allí espléndidamente la viña"; que "lo más notable que aquí se encuentra es el establecimiento de viñedos de 221 hectáreas (El Trapiche) pertenecientes al señor Tiburcio Benegas, hoy Gobernador de la Provincia" .

En 1889, se produce un gran adelanto edilicio e institucional, al concretarse la construcción e inauguración del edificio del actual Honorable Concejo Deliberante y que funciona como Casa Departamental. Hoy es el edificio público en pie más antiguo de la provincia que continúa cumpliendo la función para lo que fue creado. Se realiza durante la intendencia de Agustín Vaquié, fundador del Partido Radical y “un hombre muy activo, muy revolucionario. Intendente de la Capital y de Godoy Cruz” comenta su bisnieto Enrique Vaquié (2015). Desde ese momento los representantes del pueblo se desempeñan con la comodidad necesaria para tan importante labor. Con este adelanto edilicio Belgrano termina el siglo y un período de su historia. Por esta época, también Belgrano tiene agua corriente en la mayor longitud de su calle principal y más poblada. Y también tiene teléfonos.

El Censo Nacional de 1895 establece una población de 116.698 habitantes, y para Belgrano, de 6.011 habitantes. Desde este año el Departamento tiene su propia Municipalidad, tal como nosotros la concebimos: con un Departamento Ejecutivo y otro Deliberativo, siendo ambos elegidos por los ciudadanos. El primer Intendente, acorde a la nueva Ley, es Abel Villanueva y el primer Presidente del Concejo Deliberante Rufino Cubillos.     

   Siglo XX, la expansión sostenida.

Es el principio de un nuevo siglo, que cargado de esperanza y temores, de anhelos e inquietudes inicia su carrera en un mundo convulsionado por guerras, adelantos científicos-tecnológicos y derrumbe de dogmas ideológicos.

En Belgrano (hoy Godoy Cruz), el siglo se inicia con dos  emblemas de solidaridad y espiritualidad comunitaria. En 1900 se inaugura el hospital El Carmen, obra surgida por iniciativa de la comunidad godoycruceña y en 1902 se sientan los cimientos de la actual Iglesia de San Vicente Ferrer, principia su construcción en 1906 y se inaugura en 1912.

Una nueva fisonomía adquiere el Departamento. Se construyen las  vías de acceso a las bodegas; el mercado - feria frente a Plazoleta Barraquero; el Convento sobre calle Paso de los Andes y Colombia (hoy Iglesia de Nuestra Señora del Carmen). Algunas de estas construcciones se encuentran rodeadas de fincas que son loteadas poco a poco. Lo mismo ocurre con los terrenos de Benegas, que dan origen a viviendas alrededor de la Parroquia de la Carrodilla.

El adelanto tecnológico se hace presente en el Departamento. En 1901 se funda la empresa Luz y Fuerza, instalando su usina en calle San Martín, en Belgrano; y la administración y depósito en Entre Ríos 25/33 de Capital. Ofrece servicios desde una hora antes de oscurecer hasta una hora después del amanecer, además de servicios especiales para industrias durante el día. En 1906 comienza la construcción antisísmica en la Provincia, y el Departamento, conforme siempre con todos los adelantos, se adhiere a éste.

El 9 de febrero de 1909 el Departamento vive una de sus jornadas más gloriosas; ese día se sanciona la Ley Nro. 472, por la cual se declara Ciudad al pueblo de Belgrano, que de aquí en más, con el resto del Departamento, se denominará "Godoy Cruz". Es el reconocimiento a la laboriosidad de sus pobladores, que se hace patente en sus adelantos urbanos y su importancia comercial e industrial.

           Tomás Godoy Cruz merece esa honra como Diputado mendocino en el Congreso de Tucumán, portavoz de las ideas sanmartinianas de independencia y primer Gobernador de la Provincia.  Dispone la Ley, la instalación de una estatua del Dr. Godoy Cruz en la Plaza del Departamento. El 30 de abril de 1909, durante el Gobierno de Emilio Civit, y en cumplimiento de dicha ley, se da un decreto de construcción de un monumento a Tomás Godoy Cruz.

                                Memorias de un vecino

           Ezequiel Ortiz Ponce, al recordar el Godoy Cruz de ayer, nos introduce vivencialmente en un túnel del tiempo que es preciso recordar para comprender las raíces de nuestro pueblo y su proyección en el presente. Ese vecino nos cuenta: "Un año después de mi nacimiento, en 1909 el Departamento fue bautizado con el nombre que tiene. No debes extrañarte entonces si alguna vez se me desliza su anterior designación: Belgrano. Mi primer recuerdo es de una mañana dominical, en que mi padre me llevaba de la mano a la Iglesia. Era ésta el orgullo de Godoy Cruz. Su clásico estilo desentonaba un tanto en el conjunto de casas, pero nadie reparaba en ello. Donde está el atrio había montones de tierra, entre los cuales se abría un caminito para llegar a la puerta central, única habilitada. Frente a la Iglesia, en el costado sur de la Plaza, había un largo palenque donde se amarraban caballos de silla y tiro. A la hora de iniciarse la misa ´de 10´, el largo madero no alcanzaba para tanta rienda y muchos vehículos eran dejados en sitios cercanos, asegurados los animales con maneas o atados a los árboles. Había también algunos automóviles, típicos de la época: Fiat de caja cuadrada, Renault de brillantes faroles de bronce (...). El cura párroco, aquel dilecto amigo que se llamará don Carlos Carrol, había hecho regar la calle, lo que aseguraba una relativa tranquilidad con respecto a la tierra”.

                  Sobre la misa, recuerda este testigo del tiempo que “había un motivo de atracción: cantaba el coro de las Hijas de María, entre cuyas integrantes se contaban mis hermanas. Mi padre, modesto artesano-comerciante, se detenía a cada paso para saludar a sus vecinos y amigos...Luego del oficio religioso que se me hacía interminable, la salida junto a los vecinos más cercanos a casa, con quienes mi padre conversaba de cosas que no comprendía. En la puerta del templo y hasta el nivel de la acera, una doble fila de jóvenes formaba una especie de guarda de honor, que me gustaba atravesar sin tener en cuenta que no era para mí: era para las muchachas casaderas que iban a misa y miraban recatadamente por si entre los galanes se hallaba el preferido".

                   Ortíz Ponce describe la fisonomía edilicia de algunas calles: "El sitio donde se levanta la Casa Departamental estaba ocupado por las ruinas del viejo templo. Apenas a cien metros hacia el sur comenzaban los terrenos baldíos, los predios sembrados, las viñas. Viejos caserones de puertas enrejadas, con arco en la parte superior, se sucedían a intervalos irregulares. Cada uno tenía un patio lleno de plantas, orgullo de las muchachas. Para ir a la capital había dos medios: el tren y caminando. Puedes calcular, la cantidad de personas que se reunía en la estación ferroviaria. Por las tardes los vecinos regaban sus aceras y la parte de la calzada que les correspondía y luego colocaban sillas junto a la acequia, para sentarse a tomar mate. Era el clásico ´mate con cuero´, acertada definición de quien conocía a fondo las costumbres provincianas. Mientras se tomaba mate se ´descueraba´ sin compasión a los vecinos y especialmente a las vecinas, y más si eran jóvenes. En contadas casas, entre ellas la de mi padre, había la novedad del momento: el fonógrafo de bocina. El domingo por la tarde era obligación reunirse a escuchar los discos que causaban verdadera admiración: ´Las carcajadas del negro Juan´ y los primeros tangos cantados. La diversión, como es lógico, exigía un refuerzo: guitarras, cantores y acordeón" (Ortiz Ponce, 1953, pp. 10-13).

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