Gnoseología

El experimento mental del cerebro en una cubeta puede poner a prueba distintas teorías acerca del conocimiento.

La gnoseología (del griego γνωσις, gnōsis, «conocimiento» o «facultad de conocer», y λόγος, logos, «razonamiento» o «discurso»), también llamada teoría del conocimiento,[3]

La gnoseología no estudia los conocimientos particulares, como pueden ser los conocimientos de la física, de la matemática o de nuestro entorno inmediato, sino la naturaleza del conocimiento en general. Muchas ciencias particulares tienen además su propia filosofía, como por ejemplo la filosofía de la física, la filosofía de la matemática, la filosofía de la historia, etc. Otras disciplinas también se ocupan del conocimiento en general, pero desde otros puntos de vista. La psicología estudia los aspectos de la vida mental implícitos en el conocer, la lógica estudia la corrección o incorrección de los razonamientos que pueden implicar nuevos conocimientos, y la ontología estudia la naturaleza de los objetos que se pueden conocer.

Los problemas en torno al conocimiento son centrales en la filosofía y su consideración se inicia con la filosofía misma, especialmente en el Teeteto de Platón. Prácticamente todos los grandes filósofos han contribuido a la gnoseología.[4]

Naturaleza del conocimiento

Tipos de conocimiento

En la gnoseología se suele distinguir entre tres tipos de conocimiento: el conocimiento proposicional, el conocimiento práctico o performativo, y el conocimiento directo (acquaintance).[6]

Conocimiento proposicional

El conocimiento proposicional es un tipo de conocimiento intelectual que se tiene cuando un sujeto sabe que X:

  1. Si X es verdadero
  2. Si cree en la verdad de X
  3. Si hay fundamento para creer

Se lo asocia a la expresión del lenguaje ordinario "saber que" (en inglés, know that) . Por ejemplo, decimos que sabemos que la Luna orbita alrededor de la Tierra, que el texto que tenemos delante de los ojos está en español, que padecemos de dolor de muelas, o que 2 + 2 = 4. Todos estos conocimientos son muy diversos entre sí, pero tienen en común que todos son conocimiento de una proposición. La verdad que busca se divide en diferentes ramas como la adecuación a la realidad (Referido esencialmente por Aristóteles), a los relativistas (No hay verdad absoluta), a la coherencia interna (Sist. Solar), verificabilidad (Exacto), pragmática (en tanto útiles) y Nietzsche (Super Hombre).

Conocimiento práctico

El conocimiento práctico, también llamado conocimiento operacional o procedimental, es el conocimiento que se tiene cuando se poseen las destrezas necesarias para llevar a cabo una acción. Se lo asocia a la expresión "saber cómo" (en inglés, know how). Por ejemplo, decimos que sabemos cómo ir en bicicleta, cómo redactar una carta comercial o cómo amamantar un niño.

Es frecuente la suposición de que la mayor parte de la teoría del conocimiento "clásica" —es decir, aquella anterior al siglo XX— se ocupa principalmente del conocimiento proposicional. Sin embargo, los problemas del conocimiento operacional gozan de una extensa historia en la filosofía occidental. En la gnoseología contemporánea, sin embargo, la mayoría de los esfuerzos se centran en el conocimiento proposicional (enunciado que afirma o niega algo).

Conocimiento directo

El conocimiento directo, u objetivo (de objeto), es el conocimiento que se puede tener de las entidades. En español, el conocimiento directo se asocia a la expresión "conocer". Por ejemplo, decimos que conocemos a Juan Pérez, que conocemos tal canción, que conocemos París.

Bertrand Russell trazó una distinción influyente entre conocimiento por familiaridad (en inglés, knowledge by acquaintance) y conocimiento por descripción. El primer tipo de conocimiento es el conocimiento de un objeto al que se tiene acceso directo, como puede ser una percepción o un dolor. El segundo es en cambio el conocimiento de un objeto al que no se tiene acceso directo, al que llegamos solo mediante una descripción definida que refiere unívocamente al objeto siendo conocido. Por ejemplo, nuestro conocimiento del agua es un caso de conocimiento por familiaridad, mientras que nuestro conocimiento del centro del Sol es un caso de conocimiento por descripción.[7]

Vías de acceso al conocimiento

Un debate importante y recurrente en la gnoseología es aquel entre el racionalismo y el empirismo.[9]​ cuya exposición más famosa se encuentra en la introducción a la Crítica de la razón pura, de Immanuel Kant.

Existen dos formas de adquirir el conocimiento:

  • Sentidos: Es la información que se adquiere por contacto, visión, olfato, audición, gusto o cualquier otro sentido como la propiocepción. Una variante elaborada de esta forma es la transmisión de información entre personas, por ejemplo, comunicar lo que hizo una persona cuando estaba sola.
  • Razón: Elabora la información e infiere una conclusión. Por ejemplo: si se ponen todas las piezas de un juego de ajedrez en una bolsa oscura y se van retirando una por una, cuando quede una sola pieza se podrá saber cuál es esta pieza sin necesidad de sacarla.

Problema de Gettier

Desde al menos el Teeteto de Platón, la gnoseología contaba con una definición generalmente satisfactoria de lo que es el conocimiento proposicional. Ésta era: el sujeto A sabe que p (donde p es una proposición cualquiera) si y sólo si:

  • El sujeto A cree que p.
  • Es verdad que p.
  • El sujeto A está justificado en su creencia de que p.

Por ejemplo, Isaac Newton sabe que en frente de él hay una manzana si y sólo si:

  • Newton cree que frente a él hay una manzana.
  • Es verdad que frente a él hay una manzana.
  • Newton está justificado en su creencia de que frente a él hay una manzana.

Sin embargo, en 1963, Edmund Gettier publicó un artículo de tres páginas titulado ¿Es el conocimiento creencia verdadera justificada?, en el que argumentó que la definición clásica no es suficiente. Gettier mostró que hay casos en los que una creencia verdadera justificada puede fallar en ser conocimiento. Es decir, hay casos en los que los tres requisitos se cumplen, y sin embargo intuitivamente nos parece que no hay conocimiento. Retomando el ejemplo anterior, podría ser que Newton crea que frente a él hay una manzana y esté justificado en ello (por ejemplo, porque la está mirando), pero que sin embargo la manzana sea de cera. En ese caso, según la definición clásica, Newton no posee conocimiento, porque falta que sea verdad que frente a él haya una manzana. Pero supongamos también que dentro de la manzana de cera hay otra manzana, más pequeña, pero real. Entonces Newton cumple con los tres requisitos: Newton cree que frente a él hay una manzana; Newton está justificado en su creencia; y de hecho hay una manzana frente a él. Sin embargo, intuitivamente nos parece que Newton no posee conocimiento, sino que solamente tuvo suerte (lo que se llama suerte epistémica).

Frente a este problema, muchos filósofos contemporáneos intentaron y aún intentan reparar la definición, dando lugar a nuevas corrientes gnoseológicas. El problema de Gettier es uno de los motores principales de la gnoseología contemporánea.

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