Gimnasia rítmica

Gymnastics (rhythmic) pictogram.svg Gimnasia rítmica
Rhythmic gymnasts composition.jpg
Autoridad deportiva FIG
Características
Miembros por equipo Conjuntos: 5 gimnastas
Género Principalmente femenino y minoritariamente masculino
Categoría Deporte individual y de equipo
Accesorios Pelota, aro, cinta, mazas y cuerda
Lugar del encuentro Tapiz de 14 x 14 m
Duración del encuentro 1 minuto y 30 segundos (individual)
2 minutos y 30 segundos (conjuntos)
Olímpico Desde 1984 (individual)
Desde 1996 (conjuntos)
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La gimnasia rítmica es una disciplina deportiva que combina elementos de ballet, gimnasia y danza, así como el uso de diversos aparatos como la cuerda, el aro, la pelota, las mazas y la cinta.[1]

En este deporte se realizan tanto competiciones como exhibiciones en las que la gimnasta se acompaña de música para mantener un ritmo en sus movimientos, realizando un montaje con o sin aparato. La gimnasia rítmica desarrolla la armonía, la gracia y la belleza mediante movimientos creativos, traducidos en expresiones personales a través de la combinación musical, teatral y técnica, que transmite, principalmente, satisfacción estética a los espectadores. Practicada principalmente por mujeres, en los últimos años está aumentando el número de practicantes masculinos. Las pruebas se realizan sobre un tapiz y la duración de los ejercicios es de aproximadamente 90 segundos en la modalidad individual y de 150 en la de conjuntos. Al igual que otras disciplinas de la gimnasia, tiene sus antecedentes en los estudios de Rousseau, transformándose con el paso de los años siempre ligada a la danza y la musicalidad, hasta llegar a la década de 1930, cuando en la Unión Soviética comienza a practicarse como deporte y empiezan en Alemania a introducirse los aparatos que hoy conocemos.

Está regida por la Federación Internacional de Gimnasia (FIG), quien elabora el Código de Puntuación y regula todos los aspectos de la competición internacional de élite. Las competiciones más destacadas son los Juegos Olímpicos, el Campeonato Mundial de Gimnasia Rítmica, el Campeonato Europeo de Gimnasia Rítmica y la Copa del Mundo de Gimnasia Rítmica.

Historia de la gimnasia rítmica

Antecedentes

Rousseau estableció los primeros principios de la gimnasia deportiva.

La gimnasia rítmica tiene sus antecedentes históricos en los movimientos y sistemas gimnásticos que surgieron en el siglo XVIII en toda Europa Occidental. La procedencia ideológica de la rítmica se halla en la gimnasia con base en el ritmo, en el ballet y en la llamada gimnasia natural. Si en el ballet hay que destacar las aportaciones de Jean-Georges Noverre, con respecto a la gimnasia natural hay que decir que toma su punto de partida en las teorías de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) respecto al desarrollo global del niño, que incluían los aspectos corporales, hasta entonces no considerados en las teorías sobre educación.

El pedagogo alemán Johann Bernhard Basedow (1723-1790) plasmaría las ideas de Rousseau en la realidad, convirtiendo los ejercicios físicos en parte esencial de una educación armónica e integral. Hacia finales del siglo XVIII, continuarían las ideas naturalistas de Rousseau pedagogos como Christian Gotthilf Salzmann, Johann Heinrich Pestalozzi o Guts Muths. Este último, considerado el padre de la gimnasia pedagógica, escribió los primeros escritos en profundidad sobre la finalidad de la gimnasia, indicando que los ejercicios realizados debían ser agradables, además de desarrollar a la persona por completo. Sin embargo, la llegada de la gimnasia nacionalista de Friedrich Jahn acabaría ahogando las ideas pedagógicas de Guts Muths en Alemania. Estas, sin embargo, tendrían mayor acogida y continuación en los países nórdicos, especialmente en Suecia.

La gimnasia rítmica tiene en el ballet una de sus bases.

El médico sueco Pehr Henrik Ling, iniciador del llamado Movimiento del Norte, desarrolló aún más las ideas de Rousseau, creando la llamada gimnasia sueca hacia 1814. Se trataban de unos ejercicios de carácter rígido con poco espacio para la creatividad y la expresión artística, pero que aportaron unos principios primordiales y pedagógicos a la actividad física, ausentes en aquellos años. A él se debe la clasificación de los ejercicios en pedagógicos, militares, terapéuticos y estéticos, aunque Ling no cultivó estos últimos por considerar que debían ser desarrollados por otros educadores. En la gimnasia estética promovida por Ling, los estudiantes expresan sus sentimientos y emociones a través del movimiento corporal. Esta idea fue extendida por Catharine Beecher, quien fundó el Western Female Institute en Ohio (Estados Unidos) en 1837. En el programa de gimnasia de Beecher, llamado grace without dancing, las chicas jóvenes se ejercitaban al ritmo de la música, pasando de una calistenia simple a actividades más intensas. Hacia 1864, el profesor estadounidense Diocletian Lewis (Dio Lewis) va más allá de Beecher, incluyendo en sus clases para chicas ejercicios de coordinación mano-ojo y la utilización de aros de madera, pesas ligeras, y mazas indias.

A mediados del siglo XIX, con el músico y profesor francés François Delsarte, empiezan a darse componentes más estrechamente relacionados con la gimnasia rítmica subsiguiente, al ser el primero en poner en marcha sus ideas con respecto a la expresión de sentimientos a través de los movimientos del cuerpo. Más que un método de gimnasia, intentaba ayudar a los actores a encontrar posturas naturales y gestos más expresivos. Esta nueva manera de entender el movimiento fue llevada a Estados Unidos por Genevieve Stebbins, quien abrió una escuela de expresión en Nueva York y publicó en 1885 el libro El sistema Delsarte de expresión, lo que popularizó el método. A partir de las ideas de Delsarte y los ejercicios de Ling, Stebbins creó un método personal en el cual el cuerpo debía ser un instrumento capaz de expresarse de manera artística. Aunque su ideología no fue capaz de arraigarse en la mentalidad americana, el trabajo de sus alumnas sí influyó de forma relevante en Europa en el desarrollo de la gimnasia y danza femenina moderna. El trabajo de Delsarte está considerado el principal inspirador del Movimiento del Centro, corriente en la que se enmarcó el proceso de creación de la gimnasia moderna (la primeriza gimnasia rítmica).

Movimiento del Centro: hacia la gimnasia moderna

Émile Jaques-Dalcroze, creador de la euritmia.

De todas las corrientes desarrolladas paralelamente al movimiento lingiano del norte de Europa (Movimiento del Norte), el llamado Movimiento del Centro, desarrollado en Alemania, Austria y Suiza, fue el que tuvo mayor relevancia sobre la gimnasia rítmica. Nacido a finales del siglo XIX, se desarrolló en el siglo XX. Considerado una manifestación artístico-rítmico-pedagógica, estuvo influido por las teorías naturales y globalistas de Rousseau y las ideas de Delsarte con respecto a la expresión, además de por la propia gimnasia sueca de Ling. Este movimiento impulsó la euritmia de Dalcroze y, posteriormente, la gimnasia moderna de Bode.

A partir de la década de 1890, el educador y músico suizo Émile Jaques-Dalcroze desarrolló un método de educación musical que bautizó como eurhythmics (euritmia), donde la práctica de ejercicios rítmicos era un medio para desarrollar la sensibilidad musical a través de los movimientos del cuerpo. También desarrolló estudios de los cuales obtuvo como resultado la relación armónica de los movimientos con el equilibrio y los estados del sistema nervioso central, lo que generó una gran influencia en la formación de escuelas de danza y en la educación física, ya que ganó un nuevo aspecto y una nueva rama. Algunos de los profesores que formó serían posteriormente los iniciadores de la gimnasia rítmica.

Al mismo tiempo que Dalcroze, una bailarina estadounidense, Isadora Duncan, también realizó aportaciones al proceso de creación de la rítmica. Considerada una revolucionaria de la danza y una impulsora de la danza libre, mantenía que la gimnasia era la base de toda educación física y desarrolló ejercicios de gimnasia basados en la naturalidad, donde los giros, saltos y ondulaciones del cuerpo eran parte fundamental. Sus teorías fueron la raíz del expresionismo alemán en el campo de la danza, del que el coreógrafo húngaro Rudolf Laban es uno de los mayores exponentes mediante el desarrollo por ejemplo de la danza expresiva. Laban desarrolló técnicas novedosas de baile alejadas del ballet clásico, intentando buscar movimientos emocionalmente más expresivos, llegando incluso en ocasiones a prescindir del acompañamiento musical, ya que en su opinión el movimiento era el fundamento de la danza. La bailarina alemana Mary Wigman, discípula de Laban, fue la otra gran exponente de la danza expresionista, adaptando muchas técnicas de Isadora Duncan, como el uso de la gimnasia y la acrobacia.

Mary Wigman (tercera a la izqda.) durante una coreografía de danza expresionista, la cual influyó en el trabajo de Rudolf Bode, el creador de la gimnasia moderna (gimnasia rítmica).

Es con Rudolf Bode, profesor de música alemán que fue alumno de Dalcroze, cuando surge definitivamente la gimnasia moderna. Inició su trabajo en el Instituto Dameros, donde también estudiaron Heinrich Medau o Mary Wigman. A partir de diversas influencias como Pestalozzi, Noverre, Delsarte, Dalcroze (euritmia), Duncan (danza natural), o Laban y Wigman (danza expresionista), Rudolf Bode crea la gimnasia moderna (llamada inicialmente gimnasia expresiva), la primeriza gimnasia rítmica. En 1911 Bode funda su escuela en Múnich y en 1922 se publica su libro Gimnasia expresiva y se crea la Liga Bode, una especie de asociación para difundir esta nueva modalidad. Bode puede considerarse por tanto el padre de la gimnasia rítmica.[2] Sus ideas se extendieron rápidamente por toda Europa, principalmente en Alemania, donde rompieron con un siglo de cierto inmovilismo en este aspecto, al seguir imperando en este país la gimnasia nacionalista de Friedrich Jahn (la primeriza gimnasia artística). La gimnasia moderna de Bode se diseñó ya desde un principio exclusivamente para la mujer. Como aparatos, Bode introduciría el bastón, pelotas, balones medicinales, el pandero o el tamborín.

El gran sucesor de Bode en el desarrollo de la gimnasia moderna fue el también alemán Heinrich Medau, quien en 1929 creó en Berlín el Movement College. Su aportación más importante a los sistemas de gimnasia fue la creación de un método enfocado directamente en mujeres adultas y jóvenes, en el cual se beneficiaba la salud, se desarrollaba una actitud correcta y se exaltaba la armonía del movimiento manejando todo el cuerpo. Respecto a los aparatos, emplea los mismos que Bode (con un mayor uso de la pelota) e introduce el aro y las mazas, los cuales sobreviven en la actualidad. Para Medau los aparatos facilitaban el dominio del movimiento, dirigían la atención de la alumna hacia el ejercicio que estaba ejecutando, alejaban inhibiciones psíquicas, conseguían subyugar la timidez y se lograba una ejecución más rítmica y fluida empleando el cuerpo en su totalidad. Medau también resaltaba la importancia de la postura correcta y la respiración en la confección de movimientos. Las ideas de Medau en relación a los principios técnicos y metodológicos, tienen una línea similar a las de Bode, aunque aporta las suyas propias que las completan o las sustituyen, sobre todo respecto a la improvisación musical, los movimientos de oscilación y ondulantes, y el uso de golpes rítmicos y palmadas. Sus teorías y sistemas de movimiento se dieron a conocer en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.

Fuera de Alemania, también conviene destacar en el proceso de creación de la gimnasia rítmica a la gimnasia neosueca, integrada en el Movimiento del Norte, en la cual destacan Elli Björksten (finlandesa), Elin Falk y Maja Carlquist (suecas). Surge como una forma de hacer evolucionar al sistema lingiano (gimnasia sueca), contribuyendo con nuevos componentes para eliminar su rigidez. Aportaron la utilización de la música y dieron una mayor importancia al aspecto estético de los ejercicios y a la naturalidad del movimiento, además de emplear un concepto de disciplina más flexible y adaptable. Al igual que Medau, utilizaron los golpes rítmicos y palmadas como recursos técnicos e introdujeron los ballesteos, balanceos y titubeos en la ejecución de los ejercicios. A ellas se debe en parte el trabajo de manos libres y aparatos principalmente en la modalidad de conjuntos. Son relevantes las demostraciones del equipo de niñas de Maja Carlquist en el marco de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 y el Congreso Mundial de Educación Física.

Etapa de instauración de las primeras reglamentaciones (1934 - 1977)

Primeros acercamientos

La gimnasia moderna, siendo practicada por grupos de mujeres, ya se había desarrollado en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de 1928 (los primeros Juegos con competición femenina de gimnasia), en el Campeonato Mundial de Gimnasia de 1934 (primer Mundial de Gimnasia con participación femenina), el Campeonato Mundial de Gimnasia de 1950, los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, la primera edición de la Gymnaestrada en Róterdam (1953), o los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, sin embargo, se desarrollaba como una competición más dentro de la gimnasia clásica por aparatos ( gimnasia artística actual), ya que además de las pruebas correspondientes, se ejecutaba una prueba de ejercicios combinados de grupo donde se usaban aparatos portables como pelota, mazas, aro, etc. Es destacable en esta competición el trabajo con pelotas del equipo sueco en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, que le alejó del resto de participantes por la utilización de movimientos armoniosos en los que actuaba todo el cuerpo y le ayudó a colgarse la medalla de oro en los ejercicios combinados de grupo. Esta prueba desapareció del programa olímpico en 1960.

La primera vez que la gimnasia rítmica apareció como deporte de competición fue en la Unión Soviética en los años 40. Ya en 1934, el centro «Estudio del movimiento plástico» había comenzado la preparación de profesores de Educación Física altamente cualificados en los Institutos Superiores de Cultura Física de Moscú y Leningrado (actual San Petersburgo). Estos, desde sus respectivas cátedras universitarias de «Movimiento Artístico», sentaron las bases para el desarrollo de la gimnasia rítmica. En 1945 el Comité Nacional para los asuntos de Cultura Física y el Deporte, adscrito al Consejo de Ministros, realizó una conferencia donde dio a conocer la decisión de desarrollar en la Unión Soviética una gimnasia femenina con orientación deportiva que recibió entonces el nombre de gimnasia artística (no confundir con la actual gimnasia artística), la gimnasia rítmica. Algo después, el 22 de octubre de 1946, se reconoció oficialmente esta nueva modalidad deportiva en el país. Este desarrollo como deporte se materializó en los primeros campeonatos de exhibición organizados en Tallin (1947) y en Tbilisi (1948), hasta que en 1949 se celebró el 1.er Campeonato Nacional. Puede considerarse por tanto a este país la cuna de la gimnasia rítmica actual, al ser el primero en organizar tanto competiciones como exhibiciones.[3]

Gimnastas alemanas durante una rutina de aro en 1957.

Conviene destacar de esta época al soviético Shisch Kareva, que escribió un libro precursor en este nuevo deporte en el que desarrollaba los aparatos y principios fundamentales del mismo. Esta obra influyó de forma fundamental sobre la gimnasia rítmica en Bulgaria, donde surgió a partir de 1951 una corriente propia, la escuela búlgara, que a su vez contribuyó al enriquecimiento de la gimnasia rítmica posterior. Ya entonces empezaron a dibujarse las líneas diferenciadoras de las dos escuelas de rítmica principales. Por un lado, la escuela rusa fundamentaba a la gimnasia rítmica en la danza clásica y en la técnica corporal de base, y se dotaba a los movimientos de expresividad, armonía, elegancia y amplitud en el espacio, pero inicialmente no había una gran presencia de riesgo en los ejercicios. La escuela búlgara por su parte, si bien tomaba como punto de partida a la rusa, se perfiló debido a la necesidad de contribuir con nuevas ideas a la escasa información con la que contaban, ya que entonces (década de 1950), no había torneos o encuentros a nivel internacional que ayudaran a una puesta en común clara sobre el desarrollo que debía seguir este deporte. En los campeonatos nacionales de Bulgaria se valoraba principalmente la originalidad y el riesgo. A partir de ahí comenzó a desarrollarse un estilo caracterizado por una gran diversidad de elementos y un mayor dinamismo, además de por un alto grado de la idiosincrasia personal de las gimnastas, sin dejar de lado la corrección técnica. En 1961 se celebró en Bulgaria la primera confluencia entre los equipos de la Unión Soviética, Checoslovaquia y Bulgaria. En el encuentro se pudo apreciar a ambos estilos como claramente distintos y los resultados dejaron empatadas a gimnastas búlgaras y soviéticas en las primeras posiciones. La escuelas rusa y búlgara de gimnasia rítmica se mantienen aún en la actualidad como estilos diferenciados y siguiendo una línea similar en muchos aspectos a la de sus inicios.

En junio de 1962, la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) reconoció la gimnasia rítmica (bajo el nombre de gimnasia moderna) como un deporte independiente en su 41º Congreso en Praga.

Primeras competiciones internacionales oficiales

El conjunto alemán poco antes del Campeonato Mundial de 1967, el primero donde se aceptaron los conjuntos. Entonces eran integrados por seis gimnastas.

En diciembre de 1963 se celebró el primer Campeonato Mundial de Gimnasia Rítmica, entonces llamada aún gimnasia moderna, el Campeonato Mundial de Budapest. En el mismo se disputó un concurso individual con un ejercicio de suelo y dos de aparato. Al no haberse fijado unas directrices comunes, se pudo apreciar una gran gama de técnicas y estilos. La primera campeona fue la soviética Ludmila Savinkova, seguida de su compatriota Tatiana Kravtchenko y la búlgara Julia Traslieva. La FIG decidió a partir de entonces celebrar un Mundial cada dos años. En 1965 tuvo lugar el Campeonato Mundial de Praga. Tres meses antes de su celebración y con la pretensión de unificar criterios a nivel mundial, se realizó en la misma ciudad un curso internacional para jueces. Este hecho contribuyó de forma decisiva a las bases de la disciplina en la actualidad, acordándose que la gimnasia rítmica no es ningún tipo de danza ni puede considerarse como parte de la gimnasia artística, ya que posee un estilo propio al basarse en movimientos naturales del cuerpo y en la expresión personal de la gimnasta. En esta cita se compitió con un ejercicio obligatorio de manos libres (para ayudar a perfilar la orientación de la gimnasia rítmica) y tres ejercicios libres con cuerdas, pelota y manos libres. Se otorgaron por primera vez notas divididas en dos apartados (composición y ejecución). En Praga se elevó a la entonces Checoslovaquia como potencia mundial, al obtener en la general el oro y el bronce con Hana Micechová y Hana Machatová respectivamente, dejando a la soviética Tatiana Kravtchenko, con la medalla de plata.

Gimnastas alemanas en 1970. Antes de aparecer la cinta, se usaban dos banderas que más tarde fueron reemplazadas por un banderín.

En 1967 se organizó el Campeonato Mundial de Copenhague, la tercera edición mundialista, que contó por primera vez con la incorporación de una competición de conjuntos. El triunfo en esta nueva modalidad fue para el conjunto soviético, que tenía entre sus filas a Ludmila Savinkova, convirtiéndose así en la única gimnasta en ser campeona del mundo del concurso general como individual y en conjuntos. A raíz de este campeonato, la FIG creó una comisión especial dentro del Comité Técnico Femenino que, desde 1968 y hasta 1972, se encargó de desarrollar la reglamentación de las competiciones, las normas para juzgar los ejercicios, las dificultades y técnicas específicas para los ejercicios de pelota, aro y cuerda, o las penalizaciones. En 1969 se celebró el Campeonato Mundial de Varna, el último Mundial que contó con competición de manos libres. Bulgaria obtuvo el oro y la plata en individual con las figuras Maria Gigova y Nechka Robeva y el oro en conjunto, iniciando entonces una reñida competencia con la Unión Soviética que se mantendría en los campeonatos futuros. Tras este campeonato, se acordaron unas reglas para juzgar los ejercicios y una lista de dificultades que tuvo como resultado, en 1970, el primer Código de Puntuación de gimnasia rítmica. En 1971 tuvo lugar el Campeonato Mundial de La Habana, el primero celebrado fuera de Europa y el primero en el que apareció la cinta como ejercicio obligatorio. También se presentaron otros ejercicios libres de pelota, aro y cuerda. Bulgaria continuó con su hegemonía al ser oro en las dos modalidades por delante de la URSS. En 1972, una nueva comisión dentro de la FIG, distinta a la que hasta ahora había funcionado y con mayor autonomía, cambió el nombre del deporte, pasando de llamarse gimnasia moderna a ser denominado gimnasia rítmica moderna. Ese mismo año la FIG solicitó al COI que la gimnasia rítmica fuese considerada disciplina olímpica, pero esta petición fue rechazada.

La búlgara Maria Gigova, tricampeona del mundo en el concurso general (1969, 1971 y 1973), en el Campeonato Mundial de 1973.

En 1973 se organizó el Campeonato Mundial de Róterdam. En él se incluyen por primera vez las mazas como ejercicio obligatorio, ejecutándose también los tres ejercicios libres con pelota, aro y cinta. En conjuntos, los ejercicios fueron de cuerda. Bulgaria repitió el éxito en la modalidad individual con su gimnasta estrella Maria Gigova, quien se convirtió en este campeonato en la primera gimnasta en ser campeona del mundo en el concurso general en tres ocasiones (después igualarían su récord Maria Petrova, Yevgéniya Kanáyeva y Yana Kudryavtseva). En 1975, la comisión de la FIG encargada de la constitución de la gimnasia rítmica moderna pasó a ser un Comité Técnico autónomo. Este nuevo Comité cambió nuevamente el nombre de la disciplina por el de gimnasia rítmica deportiva (G.R.D.). Ese mismo año se celebró el Campeonato Mundial de Madrid, en el que hubo boicot de algunos países del Este. En este campeonato desapareció el ejercicio obligatorio, ya que este tenía como finalidad marcar un estilo claro y definido para la gimnasia rítmica, lo que se consideraba que ya se había conseguido. La competición se desarrolló con cuatro ejercicios individuales libres de aro, pelota, mazas y cinta y un ejercicio de conjuntos con 3 pelotas y 3 cuerdas.

Etapa de expansión (1978 - 1983)

Para esta época, la gimnasia rítmica ya había adquirido unas bases mucho más sólidas a nivel de reglamento, técnica y organización, lo que permitió el desarrollo de los posteriores campeonatos con un carácter mucho más estable.

La soviética Galima Shugurova, campeona del mundo (1973) y primera campeona de Europa (1978).

El 16 de marzo de 1978, parte del equipo búlgaro de gimnasia rítmica perdió la vida en un accidente aéreo ocurrido durante un vuelo de Sofía a Polonia. En la tragedia fallecieron entre otras, Julieta Shismanova (máxima representante de la Federación Búlgara y entrenadora de gimnastas como Maria Gigova y Nechka Robeva), la entrenadora Rumiana Stefanova y las gimnastas Albena Petrova y Valentina Kirilova.[4] Ese mismo año se celebró el primer Campeonato Europeo de Gimnasia Rítmica en Madrid, donde en el concurso general las soviéticas Galima Shugurova y Irina Deriugina se colgaron el oro y la plata, y el bronce fue a la española Susana Mendizábal.

En la década de 1980 se observó un incremento en el número de participantes tanto en competiciones nacionales como internacionales, así como en el número de países participantes de las mismas. Además, se publicó un compendio de normas técnicas y organizativas referentes a los campeonatos realizados por la FIG. En 1980 se aprobó la existencia de tres gimnastas individuales por país en los Campeonatos de Europa, decisión que se aplicó a partir de 1982, lo que hizo que la competición se prolongase un día más. También en esta época se innovó sustancialmente en la estructura del Código de Puntuación, pasando a tomar la forma de clasificador, lo cual permitió posteriormente poder realizar cambios parciales del mismo sin modificar el resto. Además se debatió entonces la creación de la Copa del Mundo.

En 1981 el COI aprobó finalmente que la gimnasia rítmica formase parte del programa de los Juegos Olímpicos a partir de Los Ángeles 1984, aunque únicamente en su modalidad individual. En 1982 se inició un nuevo sistema en la rotación de aparatos para las competiciones de la FIG, comenzando un nuevo ciclo de dos años a partir de 1983 que podría repetirse regularmente. En 1983 tuvo lugar la primera Copa del Mundo de Gimnasia Rítmica, disputada en Belgrado, a la que accederían únicamente las 20 mejores gimnastas clasificadas en el Campeonato Mundial anterior a la celebración de la misma. Cabe resaltar también el dominio que Bulgaria tuvo en casi todos los campeonatos oficiales en la década de los 80, en especial en los Mundiales y Europeos, donde se llevó la gran mayoría de oros disponibles siendo representada por figuras como Iliana Raeva, Anelia Ralenkova, Lilia Ignatova, Bianka Panova, Adriana Dunavska, Diliana Gueorguieva o Elisabeth Koleva. Esta generación fue conocida como las Chicas de Oro de Bulgaria.

Etapa de consolidación (1984 - actualidad)

Sello postal conmemorando el ingreso de la gimnasia rítmica en el calendario olímpico en 1984.

En Los Ángeles 1984 la gimnasia rítmica pasó a ser disciplina olímpica, aunque solo en modalidad individual. Debido a la Guerra Fría, el bloque comunista, liderado por la Unión Soviética, boicoteó los Juegos Olímpicos al celebrarse en Estados Unidos. La primera campeona olímpica fue la canadiense Lori Fung, siendo esta la única vez en la que una gimnasta rítmica de América ha logrado un título internacional. Le precedió la rumana Doina Stăiculescu y Regina Weber de Alemania Occidental.

Tras la celebración del Campeonato Mundial de Valladolid en 1985, el Comité Técnico de la FIG transmitió a la recién creada Unión Europea de Gimnasia (UEG) la competencia del Campeonato de Europa y a la Unión Americana de Gimnasia la del Campeonato de los Cuatro Continentes. Durante 1986, el Comité Técnico reexaminó detalladamente el nuevo Código de Puntuación, modificando algunos aspectos y experimentando con nuevas formas de calcular las notas media y final a partir de las puntuaciones otorgadas entre 1986 y 1987. Los resultados sirvieron para configurar el próximo Código, que debió esperar hasta 1988 al determinar la normativa olímpica que no se pueden cambiar los reglamentos deportivos durante los dos años precedentes a los Juegos. También este año se produjo una modificación importante en los ejercicios de conjuntos, al acordarse la ejecución en días distintos de dos ejercicios, en lugar de uno. Una composición se realizaría a partir de este momento con seis aparatos iguales (siendo este aparato el que no aparecería en el concurso individual), mientras que la otra se realizaría con dos aparatos distintos (ejercicio mixto). Este cambio fue efectivo desde el Campeonato Mundial de 1987.

Larissa Loukianenko, Ekaterina Serebrianskaya, Maria Petrova y Amina Zaripova en el podio del Mundial de Budapest (1996).

Los medios de comunicación aumentaron en esta época su interés por la retransmisión de las pruebas, lo cual tuvo una repercusión favorable en la economía de las diferentes instituciones destinadas a la gimnasia rítmica en el mundo. En 1991 el conjunto español de gimnasia rítmica se proclamó campeón del mundo en el concurso general, siendo la primera vez, sin contar el boicot del Mundial de 1975, que un país no perteneciente al entonces llamado Bloque del Este lograba un título mundial.

En 1993 hubo una importante renovación del Código de Puntuación. La admisión de la prueba de conjuntos en el programa olímpico fue aceptada por el COI en abril de ese año. Yuri Titov, presidente de la FIG, consiguió esta inclusión a pesar de que el COI era reacio a la incorporación de nuevas disciplinas y favorable a la reducción del número de participantes en los Juegos. Esto provocó algunos cambios organizativos, entre ellos el de disminuir para los Juegos de Atlanta 1996 el número de jueces y gimnastas individuales, así como la duración de la competición. También, a partir de 1995, los ejercicios de conjuntos pasaron de ser realizados por seis gimnastas y una reserva a cinco gimnastas y una reserva.

Alina Kabáyeva (bronce), Yulia Barsukova (oro) y Yulia Raskina (plata), en el podio de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000.

En 1996 la modalidad de conjuntos debutó finalmente en el calendario olímpico en los Juegos Olímpicos de Atlanta. El primer título olímpico en esta modalidad lo obtuvo el conjunto de España, seguido por Bulgaria (plata) y Rusia (bronce). El conjunto español, integrado por Marta Baldó, Nuria Cabanillas, Estela Giménez, Lorena Guréndez, Tania Lamarca y Estíbaliz Martínez, recibió el seudónimo de las Niñas de Oro.[5] En 1998 la FIG decidió finalmente cambiar el nombre del deporte de gimnasia rítmica deportiva al actual término, gimnasia rítmica.

En la actualidad la Federación Internacional de Gimnasia solo reconoce la modalidad femenina. La categoría masculina se desarrolló en Japón hacia los años 70, celebrándose en ese país el primer Mundial de gimnasia rítmica masculina en 2003 con la presencia de cinco países: Japón, Canadá, Corea del Sur, Malasia y Estados Unidos.[8]

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